Día 199

2 SAMUEL 24, 1 CRÓNICAS 21 – 22.

No es un error, nos brincamos a propósito 2 Samuel 23, ya que contiene la referencia a las últimas palabras de David y por lo tanto lo dejaremos al final porque cronológicamente así conviene. Tanto 2 Samuel 24 como 1 Crónicas 21 y 22 contienen la referencia al mismo evento: el censo que David hizo, el castigo que Dios le envió y los primeros preparativos para el futuro templo de Jerusalén, que construiría su hijo Salomón.

Los versículos 1 al 9 de 2 Samuel 24 narran la decisión que tomó el rey David de levantar un censo entre todas las tribus de Israel, “para que yo sepa cuánta gente hay” (v. 2). Hay algunos puntos importantes que vale la pena mencionar:

  1. En 2 Samuel 24 dice, “Una vez más el enojo del Señor ardió contra Israel, y provocó que David les hiciera daño al levantar un censo. «Ve y cuenta a las personas de Israel y Judá», le dijo el Señor.” (v. 1). Mientras que 1 Crónicas 21.1-2 dice, “Satanás se levantó contra Israel y provocó que David hiciera un censo del pueblo de Israel. De modo que David les dijo a Joab y a los comandantes del ejército…” ¿Qué pasó aquí? ¿Fue Dios, David o Satanás quien decidió hacer el censo? Un poco confuso este pasaje sin duda. La Biblia de Estudio Apologética nos ayuda al respecto comentando que en la mentalidad israelita antigua estas aparentes contradicciones no eran un problema, ya que Dios al ser el gobernante supremo del universo, cada evento que ocurre está sujeto a su autoridad, y Él puede usar a un ser creado como es Satanás para llevar juicio a una persona. En este caso, la mala decisión de David por ceder a la tentación que Satanás le puso estuvo todo el tiempo bajo el control de Dios. Aunque los creyentes podemos resistir a Satanás (Stg 4.7), David accedió a la tentación que le puso.
  2. De acuerdo a las notas de la misma Biblia, no era malo hacer un censo en Israel ya que Ex 30.11-12 lo permitía (“11 El Señor habló con Moisés y le dijo: 12 «Cuando hagas el censo y cuentes a los israelitas, cada uno deberá pagar al Señor rescate por su vida, para que no le sobrevenga ninguna plaga durante el censo.”, NVI). El problema con el censo que David hizo tal vez estuvo en la motivación atrás del mismo o en la forma en que se condujo. Por la respuesta que dió Joab a David cuando se le ordenó levantar el censo, “—¡Que el SEÑOR su Dios le dé vida para ver cien veces más personas de las que hay ahora! ¿Pero por qué, mi señor el rey, quiere usted hacer tal cosa?” (v. 3), pareciera como si David tratara de levantar un ego nacionalista para presumir su poderío militar en lugar de mejor confiar en Dios. O también podríamos pensar en que se violó la ley que requería el pago económico por persona censada y tal vez no se hizo y la consecuencia fue precisamente una plaga. Fuera cual fuera la versión correcta, ambas estuvieron mal a los ojos de Dios. El sentir de que se había hecho algo malo lo podemos ver en 1º Crónicas 21.6, “pero Joab no incluyó a las tribus de Leví y Benjamín en el censo, porque estaba muy afligido por lo que el rey le había ordenado hacer.” Las mismas tropas de David sabían y sentían que estaban haciendo algo incorrecto.
  3. Definitivamente hubo algo incorrecto en el corazón de David en este episodio. Satanás puso la tentación al corazón de David, tentación permitida por Dios, posiblemente para probar su corazón. Pero David falló en la prueba y la ira de Dios se desató. Después el episodio de Betsabé, ésta era una buena oportunidad para mostrar rectitud, pero David no pudo pasar la prueba y le ganó seguramente su orgullo de líder militar. Una falla más en el “hombre conforme al corazón de Dios”.

Los versículos 10 al 17 de 2 Samuel 24 nos muestran lo que siguió al censo. Veamos algunos otros aspectos:

  1. A pesar de que había pecado por seguramente seguir una tentación que Satanás le puso a su ego, el “hombre conforme al corazón de Dios” reaccionó así después de consumar su pecado, “Pero después de haber levantado el censo, a David le comenzó a remorder la conciencia, y le dijo al Señor: «He pecado grandemente al haber cometido el censo. Señor, te ruego que perdones mi culpa por haber cometido esta tontería».” (v. 10), “le pesó en su corazón.” (NBLH), “se sintió culpable por haber hecho el censo de la población” (DHH-LA). A diferencia de Saúl, cuando David pecó en este caso inmediatamente sintió el dolor de la desobediencia a Dios y buscó al Señor para pedir perdón y ponerse en paz con él. Un “hombre conforme al corazón de Dios” reacciona así cuando peca, rápido se da cuenta de su error y busca a Dios para ponerse en paz y arrepentirse de corazón.
  2. Sin embargo, la Ley tenía escrita el castigo para este pecado y la Palabra de Dios tenía que cumplirse. Así que Dios fue misericordioso con David a pesar de todo al ofrecerle que escogiera 3 posibles consecuencias (v. 12): 3 años de hambre o 3 meses huyendo de los enemigos o 3 días de plaga. ¡Qué situación más difícil! El mismo David dijo, ” —¡Estoy en una situación desesperada!” (v. 14), pero añadió, “Mejor que caigamos nosotros en las manos del SEÑOR, porque su misericordia es grande, y que no caiga yo en manos humanas.” Eligió bien. Precisamente cuando el castigo estaba en marcha a través de un ángel, Dios desistió justo antes de atacar Jerusalén y le ordenó al ángel que se detuviera.
  3. Un detalle extra a la historia lo añade 1º Crónicas 21.16 que dice, “David levantó la vista y vio que el ángel del Señor estaba entre el cielo y la tierra con su espada desenvainada, extendida sobre Jerusalén. Entonces David y los líderes de Israel se pusieron tela áspera en señal de su profunda angustia y cayeron rostro en tierra.” Literalmente la Biblia asegura que David vio un ángel con una espada desenvainada en el cielo, suspendido, apuntando hacia la Ciudad de David. Una imagen muy interesante de los ángeles haciendo efectiva las órdenes de Dios.

Finalmente, los versículos 18 al 25 de 2 Samuel 24, Dios le mandó decir a David a través del profeta Gad que edificara un altar justo en el lugar donde el ángel detuvo el castigo que estaba enviando contra el pueblo (“el campo de trillar de Arauna el jebuseo”, v. 16). David obedeció y al llegar con Arauna, éste le ofreció regalado el campo, pero David lo rechazó diciendo, “Pero el rey le respondió a Arauna: —No, sino que insisto en comprarla, no le presentaré ofrendas quemadas al Señor mi Dios que no me hayan costado nada. De modo que David le pagó cincuenta piezas de plata por el campo de trillar y por los bueyes.” (v. 24). La convicción de David sobre ofrendar a Dios era clara, no presentaría nada que no le hubiera costado. ¡Aún en esto David se portaba con rectitud! Su corazón para con el dinero y para con las ofrendas a Dios era recto. La Biblia registra que Dios contestó la oración de David (v. 25) y detuvo la plaga que azotaba a Israel, pero es 1º Crónicas 21.26–30 quien nos da más detalles, “… Cuando David oró, el Señor le contestó enviando fuego desde el cielo para quemar la ofrenda sobre el altar. 27 Luego el Señor le habló al ángel, quien envainó la espada. 28 Cuando David vio que el Señor había contestado su oración ofreció sacrificios allí, en el campo de trillar de Arauna.… 30 pero David no pudo ir allí para consultar a Dios porque quedó aterrado a causa de la espada desenvainada del ángel del Señor.” Hubo una respuesta sobrenatural a la oración de David, confirmando Dios así su respaldo para con él. Sin embargo, eso no le quitó el terror a David de ver al ángel con la espada desenvainada, deteniendo el castigo enviado por Dios. ¿Cómo reaccionaríamos nosotros si presenciáramos algo así? Seguramente con mucho miedo también.

El capítulo 22 de 1 Crónicas continúa la historia y nos muestra los siguientes aspectos importantes:

  1. Fue en durante este último evento que David decidió que el lugar para el futuro templo de Dios sería justo ahí, donde el ángel estaba suspendido con su espada desenvainada (v. 1).
  2. Los versículos 2 al 5 narran cómo comenzó a preparar los materiales para la construcción y quería asegurarse que antes de morir, le hubiera dejado a su hijo todo lo necesario para la obra.
  3. Los versículos 6 al 16 contienen el encargo que David le hizo a su hijo Salomón con respecto a la construcción del templo. David aseguró que Dios no le permitió construir el templo a él porque “Tú has matado a muchos hombres en las batallas que has peleado. Puesto que has derramado tanta sangre ante mis ojos, no serás tú el que edifique un templo para honrar mi nombre…” (v. 8). Le advirtió también, “Pues tendrás éxito si obedeces cuidadosamente los decretos y las ordenanzas que el Señor le dio a Israel por medio de Moisés. ¡Sé fuerte y valiente! ¡No tengas miedo ni te desanimes!”
  4. Al final, David habló con los líderes de Israel que ayudarían a Salomón en el proyecto y les dio un encargo espiritual, “Busquen al Señor su Dios con todo el corazón y con toda el alma. Edifiquen el santuario del Señor Dios, para que puedan traer el arca del pacto del Señor y los utensilios sagrados de Dios al templo edificado para honrar el nombre del Señor».” (v. 19). David quería asegurarse que todos entendieran que la construcción del templo no era una obra humana solamente, sino completamente espiritual, y que necesitaban buscar cada uno a Dios de manera individual para prepararse para el proyecto.

Conclusiones:

  1. Recordemos que Satanás finalmente está sujeto también a la autoridad de Dios. Ya en otros capítulos comprendimos que incluso a los demonios Dios los puede utilizar para lograr sus fines y para que hagan su voluntad. ¡Nadie escapa de su poder!
  2. Dios permitió que Satanás tentara a David en su orgullo y sus motivos. De la misma manera, nosotros también somos tentados en nuestro orgullo y en nuestros motivos especialmente cuando se trata de hacer algo para Dios. ¿Pasamos la prueba del orgullo? ¿Pasamos la prueba de los motivos? ¿O las fracasamos continuamente?
  3. Aún en la caída un “hombre conforme al corazón de Dios” puede reconocer rápidamente su error y buscar arrepentirse con Dios para encontrar perdón. A diferencia del asunto con Betsabé, David reaccionó rápido aquí. Seguramente había madurado en su fe y tenía mayor sensibilidad al pecado. Que así sea en nosotros, a mayor madurez, mayor capacidad para reaccionar rápido cuando pecamos, arrepentirnos y buscar a Dios sinceramente.
  4. Dios es misericordioso y aún cuando disciplina lo hace con compasión. No nos quejemos amargamente si estamos sujetos a la disciplina de Dios, su amor está presente aún en esos momentos. Aprendamos las lecciones que debemos aprender mejor.
  5. Seamos rectos con nuestras ofrendas para Dios. No demos ofrendas que no nos costaron nada, Dios se fija aún en esos pequeños detalles. Recordemos que los motivos y el corazón es lo que siempre queda expuesto a los ojos de Dios, aún cuando a los ojos de los hombres es lo que más se puede esconder.

9 Responses to “Día 199”

  1. Beatriz Sandoval dice:

    Una pregunta, Arturo: ¿correspondería a 19 y 20 de agosto? ¿O sólo 19?
    Gracias

  2. Vicky dice:

    Muchas Gracias Arturo, Dios te bendiga a ti y a tu familia! están en mis oraciones…

  3. Sandra l. Duarte dice:

    ¡Gracias Arturo! sin duda Dios siempre tiene el control.

  4. blanca martinez dice:

    Gracias Arturo por los animos que aprendemos de los devocionales DIOS te usa de gran manera poder decirnos y experimentar en nuestro caminar con DIOS es de bendicion leerlos nos fortaleze.

  5. De la P. Ez. dice:

    Gracias. El saldo por causa del pecado fue enorme. Eso supera mi entendimiento. Saludos.

  6. Manuel P dice:

    Arturo hermano:
    Gracias por tu trabajo y por transmitirnos el corazón de un hombre conforme al corazón de Dios, hay mucho que tomar y que madurar.
    gracias.

  7. Adriana Casas dice:

    Gracias!! Ahora sí, ya casi me pongo al corriente.

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