Día 451

INTRODUCCIÓN A 2 JUAN Y 3 JUAN.

Para terminar con la serie de 3 cartas atribuídas al apóstol Juan, estudiaremos hoy 2 y 3 Juan. De acuerdo con el libro Chronological and Background Charts of the New Testament, de H. Wayne House, Zondervan, tanto la fecha como el lugar de escritura probable coinciden con los de 1 Juan (finales de los 80’s o 90’s d.C., desde Éfeso). En cuanto a los destinatarios, 2 Juan presenta evidencias de ser dirigida a una congregación específica que se cree estaría alrededor de la zona de Éfeso, mientras que 3 Juan está dirigida a Gayo, un cristiano de alguna de las congregaciones alrededor de Éfeso. De acuerdo con el Nuevo Diccionario Bíblico Certeza, de Sociedades Bíblicas Unidas, contamos con la siguiente información de contexto:
  1. Se considera que 2 y 3 Juan son verdaderas cartas en toda la extensión de la palabra ya que incluso su longitud cabe perfectamente en una hoja normal de papiro (25 x 20 cm.), además de que su estructura es conforme al modelo epistolar del S. I d.C.
  2. La dedicatoria de 2 Juan (“a la iglesia elegida y a sus miembros”, 2 Jn 1) se cree que constituye algún tipo de codificación simbólica para dirigirse a una iglesia específica, posiblemente por razones de seguridad (por si caía en manos hostiles). Otros apóstoles utilizaron esta simbología para protegerse, como Pedro en 1 Pedro 5.23 (“Saludos de parte de la que está en Babilonia”), que se cree se refería a Roma.
  3. El tema principal de 2 Juan es nuevamente la cuestión de los falsos maestros que al parecer andaban de iglesia en iglesia tratando de transtornar la fe de los discípulos enseñando falsedades. Juan los consideró nuevamente como anticristos, porque se oponían al trabajo de Cristo. También encontramos algunas advertencias a la iglesia sobre cómo reaccionar ante esa amenaza.
  4. En el caso de 3 Juan encontramos más bien una carta de tipo privado, de persona a persona. En este caso el destinatario sería Gayo, un cristiano que al parecer era un miembro reconocido de alguna de las iglesias cercanas. En este sentido, 3 Juan es parecida a la carta de Pablo a Filemón.
  5. En cuanto al tema de 3 Juan, el apóstol contrastó el buen liderazgo de Gayo contra el estilo de liderazgo mundano de otro creyente llamado Diótrefes, revelando así el tipo de problemas entre el liderazgo establecido en las iglesias de finales del S. I d.C. Una carta con muchas lecciones para el liderazgo cristiano de todas las generaciones.
  6. En cuanto a la autoría y reconocimiento de las cartas, líderes cristianos como Papías (140 d.C.), Policarpo (110-120 d.C. aprox.), Justino (150-160 d.C. aprox.) e Ireneo (180 d.C. aprox.) mencionan alguna de las 3 cartas y las reconocen como escritas por el apóstol Juan.

2 JUAN 1 – 3 JUAN 15.

Veamos los puntos importantes de 2 Juan que podemos encontrar:
  1. El autor (v. 1). La carta inicia con la frase “El anciano”. Al igual que el apóstol Pedro en 1 Pedro 5.1 (“A los ancianos que están entre ustedes, yo, que soy anciano como ellos”), al parecer Juan asumió el mismo título para presentarse a sí mismo. De acuerdo con el The New American Commentary: 1, 2, 3 John, de Broadman & Holman Publishers, el autor hizo esto para enfatizar no su posición de liderazgo, sino más bien la función pastoral que desempeñaba con respecto a su audiencia. Podemos entender entonces que el autor tenía una relación cercana con la iglesia a la que estaba dirigiéndose, seguramente haciendo la función de un anciano o pastor para ellos. De hecho, en el caso del apóstol Juan el término “anciano” tenía más relevancia aún, ya que era posiblemente el último apóstol vivo para ese tiempo y además se encontraba en una edad avanzada (ya habían pasado más de 60 años desde que Jesús lo había llamado a seguirlo). La expresión, “a quienes amo en la verdad” (v. 1) para referirse a la iglesia destinataria ilustra completamente la relación cercana entre Juan y esa congregación.
  2. El origen del amor fraternal (v. 1-2). De acuerdo a Juan, su amor hacia esos cristianos provenía de “esa verdad que permanece en nosotros y que estará con nosotros para siempre”. El apóstol estaba reconociendo que era el mensaje del evangelio el origen del amor fraternal que se desarrolló entre los creyentes y entre congregaciones enteras. Sin el evangelio, era imposible que naciera de forma natural e instantánea un aprecio entre verdaderos desconocidos y gente de trasfondos tan diferentes como la religión judía y el paganismo. Siempre será el mensaje de Jesús el que transforma a las personas para que aprendan a amar a sus semejantes. Podemos notar aquí el profundo cambio en el carácter de Juan quien fue originalmente llamado junto con su hermano “Hijos del Trueno” por Jesús (Mrc 3.17) debido a su carácter explosivo y vengativo, y más de 60 años después era un anciano amoroso para con el pueblo de Dios en todas partes. ¡Sólo Jesús puede lograr ese tipo de transformación!
  3. La práctica del amor fraternal (v. 4-6). En estos versículos Juan expresó su alegría por encontrar “algunos de ustedes que están practicando la verdad, según el mandamiento que nos dio el Padre.” (v. 4). Y por el contexto de todo el pasaje entendemos que eran creyentes que estaban practicando activamente el amor fraternal, lo cual le daba mucha alegría a Juan. Es cierto, una de las mayores alegrías que existe en pastorear a un grupo del pueblo de Dios es cuando sus miembros desarrollan un sincero amor fraternal uno por el otro y lo practican en múltiples formas. Juan les recordó también el mandamiento nuevo y antiguo al mismo tiempo: “que nos amemos los unos a los otros” (v. 5). De hecho, les dijo que el amor consiste en obedecer los mandatos de Dios y el mandamiento es ése precisamente, “que vivan en este amor, tal como ustedes lo han escuchado desde el principio.” (v. 6). El énfasis que encontramos en los escritos de Juan con respecto al amor fraternal es impresionante, una y otra vez lo menciona y lo repite, como si deseara que sus lectores jamás lo olvidaran. De la misma forma nosotros como creyentes modernos debemos comprender que el tema del amor fraternal siempre será prioridad en la iglesia cristiana y debemos repetirlo y repetirlo una y otra vez hasta que se quede grabado en los corazones, además de encontrar diferentes formas de llevarlo a la práctica.
  4. La actitud ante los “engañadores” (v. 7-11). Juan inició diciendo “Es que han salido por el mundo muchos engañadores…” (v. 7). Ahora comprendemos mejor el por qué del énfasis en el amor fraternal, ya que si la iglesia estaba sólida en esa convicción y la practicaba, podrían defenderse mejor ante los ataques de las falsas enseñanzas (entre los cuales figuraba el odio fraternal, no el amor). Siempre el amor en la iglesia será una poderosa defensa ante los intentos externos o internos por lastimar la confraternidad. Si estamos débiles en el amor fraternal nos volvemos más vulnerables a dichos ataques. Ahora, ¿qué hacían estos “engañadores”?, “no reconocen que Jesucristo ha venido en cuerpo humano.” (v. 7).  Es decir, eran falsos maestros gnósticos con tendencia docetista, como ya lo mencionamos anteriormente, que atacaban la humanidad de Cristo directamente. El juicio de Juan fue directo, “El que así actúa es el engañador y el anticristo.” (v. 7). ¿Cómo debería responder la iglesia ante esas amenazas? Juan especificó claramente qué hacer al respecto: A) Tener cuidado y mantenerse firmes en la fe para “no echar a perder el fruto de nuestro trabajo” (v. 8) e incluso perder su recompensa celestial. Podemos comprender aquí que si un cristiano se dejaba engañar por esas falsas enseñanzas, automáticamente echaba a perder todo el trabajo que Dios había estado haciendo en él o ella a través del mensaje del evangelio, y por lo tanto, también ponía en riesgo su salvación. Las consecuencias por entregarse a falsas doctrinas son muy serias. De hecho, terminarían descarriándose de la fe por no permanecer “en la enseñanza de Cristo”, y por lo tanto, Dios ya no estaría con ellos (v. 9). B) Juan llamó a la iglesia a no dejar que el sentimentalismo los dominara en su trato con aquellos antiguos miembros de la iglesia que se habían descarriado para dedicarse a tratar de confundir a más cristianos. Les ordenó lo siguiente: “10 Si alguien los visita y no lleva esta enseñanza, no lo reciban en casa ni le den la bienvenida, 11 pues quien le da la bienvenida se hace cómplice de sus malas obras.” (v. 9-10) o “Si a sus reuniones llegara alguien que no enseña la verdad acerca de Cristo, no lo inviten a su casa ni le den ninguna clase de apoyo.” (NTV). De acuerdo con el IVP Bible Background Commentary: New Testament, de InterVarsity Press, estos falsos maestros al parecer eran predicadores itinerantes que llegaban a las casas de los cristianos a pedir asilo, o incluso a las iglesias-casa para pedir públicamente apoyo. De hecho, en el mundo antiguo los filósofos viajeros cobraban también por su enseñanza. Juan llamó a los cristianos a ser selectivos en a quién le ofrecían hospedaje y apoyo. ¿Por qué esta dirección tan estricta? Juan simplemente estaba siguiendo al Espíritu de Dios que inspiró también a Pablo cuando dijo lo siguiente en Romanos 16.17-18, “17Hermanos, les ruego que se fijen en los que causan divisiones y ponen tropiezos, en contra de la enseñanza que ustedes recibieron. Apártense de ellos, 18porque no sirven a Cristo nuestro Señor, sino a sus propios apetitos, y con sus palabras suaves y agradables engañan el corazón de la gente sencilla.” Si la Palabra de Dios nos indica que con tales personas debemos ser radicales y cortar todo tipo de relación amistosa o apoyo de cualquier tipo, ¡hagámoslo! No dejemos que el sentimentalismo humano nos domine y terminemos en desobediencia ante las Escrituras. Finalmente Dios sabe mejor que nosotros el cómo y el por qué, y Él es mucho más compasivo que nosotros. No terminemos como los discípulos de Corinto que se sentían más compasivos que el propio Pablo y toleraban entre ellos a un hombre que vivía en inmoralidad con su madrastra bajo el argumento de la compasión (1 Corintios 5). Además, de acuerdo a Juan, a quienes toleraran una relación cercana con esos engañadores, ignorando las advertencias que el apóstol les hacía, se volvían “cómplices de sus malas obras” (v. 11) a los ojos de Dios.
  5. La despedida (v. 12-13). Juan se congregaba con una “iglesia hermana, la elegida” y desde ahí mandaba saludos a la otra iglesia. Podemos notar aquí la relación cercana que el apóstol construía entre las iglesias cristianas de la zona, fomentando el amor fraternal y la ayuda mutua todo el tiempo. De hecho, de ninguna manera encontramos en todo el Nuevo Testamento un concepto de iglesias egoístas y aisladas de las demás congregaciones que compartían su misma fe.
Ahora, en cuanto a 3 Juan, revisemos las enseñanzas principales de la carta:
  1. El amor de Juan hacia Gayo (v. 1). Al dirigirse a Gayo, Juan mencionó, “al querido hermano Gayo, a quien amo en la verdad.” Ya en la carta anterior Juan expresó su amor en la verdad por una iglesia entera y ahora lo expresa hacia un discípulo en específico. Otra evidencia más del carácter transformado de Juan hacia su prójimo. Incluso el último versículo de la carta refleja ese amor personal: “Saluda a los amigos allá, a cada uno en particular.” (v. 15).
  2. La oración de Juan por Gayo (v. 2). Según este versículo, Juan oraba por 3 cosas con respecto a Gayo: a) “que te vaya bien en todos tus asuntos”, b) “goces de buena salud”, c) “así como prosperas espiritualmente”. Si tomamos solo los primeros 2 puntos, podemos pensar en el cristianismo como una forma mística de adquirir prosperidad material y física, pero es el tercer punto el que le da el sentido a todo: ¡prosperar espiritualmente!, o “así como prospera tu alma” (BTX) o “así como eres fuerte en espíritu” (NTV). Ciertamente necesitamos orar por todas las necesidades físicas propias y de nuestro prójimo, pero nunca debemos olvidar orar por el fortalecimiento espiritual tanto nuestro pero también de los demás. Es lamentable cuando un cristiano dedica sus oraciones solamente a pedir por sus necesidades físicas en todas las áreas, pero no clama a Dios por crecer espiritualmente o por fortalecerse en la fe o por transformar su carácer. ¡Aprendamos de la oración del apóstol Juan!
  3. La satisfacción de practicar la verdad (v. 3-8). De acuerdo con estos versículos, Juan se alegraba mucho por Gayo ya que los reportes que recibió de él era fueron los siguientes: “dieron testimonio de tu fidelidad, y de cómo estás poniendo en práctica la verdad.” (v. 3). ¿Y cómo ponía en práctica la verdad?: “te comportas fielmente en todo lo que haces por los hermanos, aunque no los conozcas. 6 Delante de la iglesia ellos han dado testimonio de tu amor.” (v. 5-6). Nuevamente vemos el mismo punto que en 2 Juan: practicar los mandamientos de Dios es practicar el amor fraternal. Gayo estaba siendo reconocido por Juan por su amor sincero a la iglesia, tanto con los creyentes que conocía como con los que no conocía. Ayudaba a los discípulos que estaban viajando con alguna misión especial y les daba hospedaje, contribuyendo así a propagar la verdad (v. 8). Ahora comprendemos mejor el por qué Juan decía en la carta anterior (2 Juan 10) que los cristianos que dieran hospedaje a los falsos maestros terminarían siendo “cómplices de sus malas obras”, porque estarían contribuyendo a su agenda destructiva contra la iglesia y colaborarían con sus mentiras.
  4. Los malos líderes (v. 9-12). Aquí Juan expuso el caso de un líder llamado Diótrefes que fue descrito de la siguiente manera: “le encanta ser el primero entre ellos” (refiriéndose a la iglesia, v. 9), “con palabras malintencionadas, habla contra nosotros sólo por hablar.” (v. 10), “ni siquiera recibe a los hermanos, y a quienes quieren hacerlo, no los deja y los expulsa de la iglesia.” (v. 10). ¿Qué estamos viendo aquí? Un líder cristiano a quien le gustaba el protagonismo (le gustaba ejercer el liderazgo y tener autoridad sobre otros, demostrando así un egocentrismo extremo), que usaba la mentalidad mundana de “el fin justifica los medios” (hablando mal de sus hermanos en la fe para lograr su objetivo) y que además que manejaba un estilo de liderazgo controlador, autoritario y que no se sometía a ninguna autoridad que no fuera la suya. De acuerdo con el IVP Bible Background Commentary: New Testament, cuando una persona rechazaba a los representantes que eran recomendados por otra (en este caso, rechazaba a los enviados de Juan), era faltarle al respeto a la persona que había escrito a favor de ellos. Así, el pecado de este aparente líder de iglesia-casa era muy fuerte, ya que en su afán de mantener su posición privilegiada, además de rechazar la autoridad de un apóstol de Jesucristo (como era el caso de Juan), trataba a cristianos fieles como si fueran herejes y a aquellos que los ayudaban los expulsaba de la iglesia. Posiblemente era un hombre con una baja autoestima que en lugar de encontrar su valor en su relación con Dios, lo encontraba en la posición del liderazgo. Era un hecho también que este hombre había olvidado por completo las palabras de Jesús con respecto a ser grande en su reino, registradas en Mateo 20.25-27 (“—Como ustedes saben, entre los paganos los jefes gobiernan con tiranía a sus súbditos, y los grandes hacen sentir su autoridad sobre ellos. 26Pero entre ustedes no debe ser así. Al contrario, el que entre ustedes quiera ser grande, deberá servir a los demás; 27y el que entre ustedes quiera ser el primero, deberá ser su esclavo.” Podemos apreciar entonces en este pasaje el doble filo que tiene el liderazgo cristiano, que por un lado si está bien motivado puede ser una gran bendición, por otro lado si entran los malos motivos y las ambiciones mundanas causará mucho daño. Lamentablemente en el cuerpo de Cristo, así como existe el peligro de los falsos maestros, también existe el riesgo de los malos dirigentes, como el caso de Diótrefes. ¿Qué hacer cuando encontramos este tipo de líderes en la iglesia? Juan escribió, “Querido hermano, no imites lo malo sino lo bueno.” (v. 11) o “Querido hermano, no sigas los malos ejemplos, sino los buenos.” (DHH-LA). De acuerdo con el apóstol, la responsabilidad del resto de los creyentes era identificar quién era un mal ejemplo como líder y de ninguna manera imitarlo ni seguirlo, y mucho menos para justificar sus propios pecados. Es decir, llamó a los creyentes a desarrollar también un discernimiento adecuado para reconocer al buen liderazgo y al mal liderazgo. Aunque un mal líder tome el camino incorrecto eso no significa que los cristianos maduros y fieles deben seguir su rumbo, ¡al contrario!, deberán intentar ayudarlo y denunciar su conducta a otros dirigentes. Sin embargo, hay más buenos ejemplos que malos en el liderazgo cristiano que malos, tan solo en la misma carta se levantó el gran ejemplo de Gayo y también el de Demetrio (v. 12), de quien “todos dan buen testimonio de él, incluso la verdad misma.” Esto nos muestra que cuando encontramos un mal líder no debemos llenarnos de negativismo y pesimismo con respecto a la iglesia, sino más bien mirar a nuestro alrededor para encontrar los muchos buenos ejemplos de amor fraternal, constancia, perseverancia, fe, convicciones y demás. ¡Son más los buenos ejemplos que los malos!

Conclusiones:

  1. El evangelio de Jesús tiene poder para transformar los corazones humanos y enseñarnos a amar a nuestro prójimo. Una vida que realmente ha sido tocada por Cristo refleja forzosamente ese tipo de amor en múltiples formas, tanto a los creyentes como a los no creyentes. Si nos hace falta amor fraternal, tal vez necesitamos empaparnos de nuevo del mensaje más básico del evangelio.
  2. Dios mira con alegría a su iglesia cuando practica verdaderamente el amor fraternal. Si a los apóstoles les causaba alegría este hecho, ¡también a quien los envió! Si miras en esta área a tu iglesia local, ¿qué le causa a Dios? ¿Alegría o preocupación?
  3. El sentimentalismo y el humanismo son verdaderos peligros en nuestro carácter y en nuestra mentalidad cuando se trata de lidiar con falsas enseñanzas y sus propagadores. A veces algunos cristianos se pueden llegar a sentir “más compasivos” o “de mente más abierta” o “con más gracia” que otros por seguir manteniendo relaciones amistosas y de apoyo con personas divisivas y promotoras de falsas doctrinas, pero no se dan cuenta de que están actuando en contra de la Palabra de Dios. ¡Tengamos cuidado con esto!
  4. La verdad de Dios se puede practicar, no solamente abandonando los estilos de vida pecaminosos, sino también aprendiendo a amar a nuestro prójimo y especialmente a nuestros hermanos en la fe. ¿Qué tal está nuestra práctica personal de la verdad en estos días? ¿Qué decisiones tenemos que tomar al respecto?
  5. Aprendamos a identificar a los malos dirigentes en la iglesia: están dominados por el egocentrismo (buscan ser los primeros siempre), maltratan a los hermanos en la fe en su afán de mantener el control, y además no aceptan la autoridad de nadie más hacia sus vidas (menosprecian la ayuda espiritual que otros les puedan brindar porque creen que están por encima de ellos y que nadie más los puede ayudar). ¿Conoces a algún dirigente que cubra estas características? ¿Qué vas a hacer para ayudarlo? Si ya lo intentaste ayudar y no cambia, ¿ya lo denunciaste con otros dirigentes que lo supervisan o simplemente te has llenado de amargura y te quedas en silencio?
  6. No nos sorpendamos si de repente encontramos malos líderes o líderes que son un mal ejemplo para los demás en las filas de iglesia. Obviamente tienen que ser ayudados por todos y tratados con seriedad por aquellos que están a cargo de supervisarlos (como Juan dijo, “si voy no dejaré de reprocharle su comportamiento”, v.10), pero nuestra responsabilidad como creyentes es no amargarnos ni cargarnos de negativismo, sino más bien aprender a discernir lo que es bueno de lo que no, e imitar los buenos ejemplos de otros creyentes (líderes o no líderes) que tenemos alrededor. Si los buscas, ¡seguro los encontrarás!
Los dejo con un video con una lección bíblica sobre el personaje de Diótrefes, de un pastor colombiano.


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