Día 76

LEVÍTICO 25.

Ya en los capítulos finales del libro de Levítico, Dios continúa dando más instrucciones a Israel a través de Moisés para la vida cotidiana y para honrar a su Señor. En este capítulo trataremos varios temas importantes: el año sabático, el año del jubileo, la recompensa a la obediencia y las leyes sobre el rescate de propiedades.

En los versículos 2 al 7 Dios pide a Israel algo muy peculiar: que dejaran descansar la tierra un año sin sembrar por cada 6 años de trabajo. Recordemos que una de las bases de la economía de Israel estando ya establecidos en la tierra prometida sería precisamente la agricultura. Y Dios les estaba pidiendo que no cosecharan nada intencionalmente durante todo un año. ¿Por qué? ¿Cómo se alimentarían entonces ese año? ¿Qué pasaría con sus familias? Estas y otras preguntas seguramente las haríamos nosotros si nos dijeran “-no trabajes un año entero y confía en Dios”. Analizemos esta sección:

  1. El principio que se maneja en todo el capítulo se resumen en los  v. 17  (“Yo soy el Señor tu Dios.”) y el v. 23 (“La tierra no debe venderse a perpetuidad, porque la tierra es mía. Tú sólo eres un extranjero y un arrendatario que trabaja para mí”). Los israelitas estaban prontos a entrar a la tierra prometida pero necesitaban comprender desde antes de poner un pie ahí que Dios era el dueño de todo: tierra, animales, recursos, sus hijos y sus propias vidas. Todo lo que disfrutaban y lo que disfrutarían era prestado solamente y por eso necesitaban tratar cada bendición con respeto y con cuidado.
  2. Con eso en mente, Dios como arquitecto máximo del universo entero, sabía cómo funcionaba la tierra y la necesidad que tenía de no ser sobreexplotada. Por eso les pide que 6 años la trabajen pero que el séptimo la dejen descansar y dar frutos por sí misma, sin la intervención humana. La tierra necesitaba recuperarse y Dios lo sabía. Hoy sabemos de los problemas mundiales por la sobreexplotación de mantos acuíferos, de la tierra, de los mares y más. ¡Nos hubiera hecho bien aplicar los principios bíblicos de cómo cuidar los recursos que la naturaleza nos puede proveer!
  3. Si bien los israelitas no tenían permitido sembrar nada, podrían comer libremente de lo que la tierra produciera por sí misma. De esa manera tendrían un sustento seguro bajo el control de Dios mismo.

Pero no solamente Dios pedía dejar descansar a la tierra el séptimo año, sino que en los versículos 8 al 17 les pide además que celebren un “año de jubileo” cada 50 años (7 conjuntos de 7 años), y justo en el Día del Perdón del año 50 se debería celebrar este año especial dedicado a “un tiempo para proclamar libertad por toda la tierra para todos los que viven allí.” ¿Exactamente qué se esperaba que hicieran en ese año? De acuerdo al Nuevo Comentario Bíblico: Siglo Veintiuno, de Sociedades Bíblicas Unidas, el v. 10 resumen en dos palabras el espíritu de ese año: libertad y regreso. Aquellos con deudas que aún no terminaban de pagar quedaban libres de ellas y así podrían regresar a tomar posesión de cualquier propiedad que hubieran tenido que entregar como garantía sobre cualquier préstamo. Así el impacto de las deudas en una familia no pasaría de una generación para que ellos pudieran gozar de perdón de las deudas y restauración de lo que era suyo. Es precisamente este concepto de libertad y restauración como se usaría por parte de los profetas del AT como una sombra de la realidad que aparecería con Jesús, que lo usó como dice en Lc 4.17–19 (DHH-LA), “17Le dieron a leer el libro del profeta Isaías, y al abrirlo encontró el lugar donde estaba escrito: 18 “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado para llevar la buena noticia a los pobres; me ha enviado a anunciar libertad a los presos y dar vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; 19 a anunciar el año favorable del Señor.”

¿Ahora entendemos más por qué se Dios le llamaba el “año del jubileo”? Imagina toda la alegría de aquellos que quedaban libres de deudas y que podían recuperar sus propiedades que habían dado en garantía para un préstamo. Si tienes hoy deudas bancarias, ¿te alegrarías si te llegara un documento con la cancelación total de tu deuda? ¡Seguramente! Así que era un año de mucha alegría para todo Israel, un gozo que venía de Dios. Por eso mismo Él advierte a todos en el v. 17 “Muestra tu temor al SEÑOR al no aprovecharse el uno del otro. Yo soy el SEÑOR tu Dios.” Desde el v. 14 al 17 Dios estableció que todas las transacciones de bienes raíces que se hicieran entre los israelitas tendrían que tomar como punto de referencia el año del jubileo para el cálculo de precios a pagar. Y llamaba a quienes vendieran a mostrar temor y respeto por la libertad que Dios les otorgaba y que obedecieran este mandato.

Si bien era un año de alegría y gozo, también era un año para mostrar muchísima confianza en Dios. Si hacemos las cuentas de los años sabáticos de ese período de 49 años, serían 7 años sabáticos (el año # 49 sería el último sabático). Pero el “año del jubileo” debería ser celebrado en el año # 50, con el mismo tratamiento que un año sabático normal en cuanto a no sembrar la tierra. Es decir, ¡dos años sabáticos seguidos! Dos años sin sembrar la tierra, sin producción agrícola. Hay algunas controversias entre los estudiosos sobre este supuesto segundo año sabático consecutivo, pero la posición tradicional es que era real un segundo año. ¿Qué les enseña Dios al respecto?

Los v. 18 al 22 tratan con el asunto de la confianza en Dios al obedecer estos mandatos. La promesa está clara en el v. 18, “Si quieres vivir con seguridad en la tierra, sigue mis decretos y obedece mis ordenanzas.” El pueblo de Israel necesitaba confiar en que Dios estaría en control de todo si ellos simplemente obedecían. Y ante la pregunta que todos haríamos que aparece en el v. 20, ““¿Qué comeremos durante el año séptimo, ya que no se nos permite sembrar ni cosechar en ese año?”, Dios les contesta algo impresionante: “Ten por seguro que yo te enviaré mi bendición en el sexto año, de modo que la tierra producirá una cosecha abundante, suficiente para tres años.” (v. 21). El les asegura que la última cosecha del sexto año sería la más fructífera porque Él mismo estaría en control de eso y les rendiría un total de 3 años. Todo lo que ellos tenían que hacer era obedecer y confiar, Él se encargaría del resto. ¡Dios les enseñó a confiar en Él seguramente con este mandato!

En los versículos 23 al 43 aparecen regulaciones más detalladas con respecto a la compra y venta de propiedades y terrenos entre los israelitas con relación al año del jubileo. También se trata el asunto de los israelitas pobres que no pudieran sostenerse por ellos mismos y la obligación de israelitas con posibilidades de ayudar a sus hermanos mientras se recuperan, siempre con dignidad y consideración, no como esclavos extranjeros. Dios advierte a los israelitas que no se aprovecharan de sus compatriotas en necesidad prestándoles dinero y cobrándoles intereses (v. 36), sino que mostraran temor a Él. Era un hecho que Dios estaría pendiente de cada transacción económica entre israelitas. En la forma de manejar el dinero y las propiedades Él se daría cuenta del corazón de cada persona. Así es hasta el día de hoy.

Todo va bien hasta que en los versículos 44 al 55 aparece una idea que nos puede confundir: “podrás comprar esclavos y esclavas de entre las naciones vecinas.” (v. 44). ¿Dios permitiendo la esclavitud? ¿Qué pasó aquí? ¿No esperaríamos más bien que dijera la Biblia, “-Y Dios abolió la esclavitud para siempre en su pueblo”? ¿Cómo interpretamos esto? La Biblia de Estudio Apologética nos ayuda con un comentario sobre el contexto social de este concepto, cuando nos dice que la esclavitud en el AT era algo parecido a lo que en nuestro tiempo sería la prisión. Personas que no podían pagar deudas se sometían a la esclavitud para poder trabajar y pagar su deuda así, como en tiempos modernos personas pueden cumplir sentencias en prisión por conceptos parecidos. La reglamentación de la esclavitud que Dios plantea es bastante considerada y compasiva comparada con la esclavitud en pueblos como Egipto de donde habían sido liberados los israelitas y cuya característica era la dureza y la crueldad. Y la posibilidad de liberación siempre estaba contemplada. Estos versículos muestran precisamente toda la regulación con respecto al manejo de la esclavitud de extranjeros y de israelitas.

Conclusiones:

  1. ¿Estamos conscientes todos los días que todo lo que tenemos, tanto cosas materiales como personas, es de Dios? ¿Nos queda claro que nosotros solo somos “arrendatarios que trabajamos para Él”? Si lo creyéramos al 100%, trataríamos cada bendición que disfrutamos (llámese familia, trabajo, educación, cosas materiales, salud) con cuidado y con respeto a Dios. Esto no quiere decir estar en un extremo materialista de cuidar de forma obsesiva cada cosa que tenemos, más bien es un principio espiritual a entender en nuestro corazón que Dios nos ha dado todo y que no debemos tratar esas bendiciones con menosprecio, abuso u orgullo, como si nosotros mismos lo hubiéramos conseguido.
  2. Dios usaría esta prefigura del “año del jubileo” para apuntar hacia nuestra salvación con el evangelio de Cristo. Dios quiere vernos libres y restaurados. Dios quiere que estemos alegres por la liberación espiritual que nos ha otorgado, pero también disfruta mucho ver a creyentes librarse de las garras opresivas de las deudas, los problemas legales, las demandas y demás situación angustiante que te tenga preso(a). ¡Ora y trabaja por libertad en todas las áreas!
  3. Démonos preferencia siempre entre creyentes en todos los aspectos (Ro 12.10). Recordemos que Dios siempre está pendiente de negocios, transacciones comerciales, relaciones laborales, servicios contratados y más que se hagan entre creyentes, entre miembros del pueblo de Dios. El principio de “Muestra tu temor al SEÑOR al no aprovecharse el uno del otro. Yo soy el SEÑOR tu Dios” sigue vigente.
  4. Dios nos quiere enseñar a confiar en Él a través de circunstancias y situaciones que nos toca enfrentar. Nos quiere enseñar que no todo está bajo nuestro control y que hay puntos donde necesitamos simplemente obedecer y confiar, y así creceremos en dependencia en Él. ¿Te está enseñando Dios hoy mismo a confiar en Él a través de alguna situación difícil que estás atravesando? Recuerda la clave: obedece y confía, Él está en control.

12 Responses to “Día 76”

  1. Ernesto Galeano dice:

    la conclusión de este estudio me gusta . obedecer y confiar en Dios.pero esto me cuesta,el confiar en Dios.

  2. Sandra Duarte dice:

    Si tan solo confiaramos en Dios no existirìa el stress ni tantas enfermedades, viviriamos en tranquilidad.
    ¡Gracias Arturo! En verdad valoro todo lo que estamos aprendiendo.

  3. Ricardo dice:

    Muchas gracias por esta clase, desde Cancún apreciamos la enseñanza.

  4. Minelia M.H. dice:

    Waw todo un estilo de vida grata ante los ojos de Dios,me impacta el nivel de confianza al que somos llamados.
    Esta es una enseñanza valiosa que mi familia y yo necesitamos aplicar justo ahora.Lo aprecio mucho,gracias.

  5. Leticia Hernandez dice:

    Muchas gracias Arturo valoro micho tu esfuerzo y te comparto que estoy aprendiendo mucho y me quedo con la enseñanza de hoy obedercer y confiar en Dios

  6. Beatriz Sandoval dice:

    Este estudio me hace pensar y confiar en Dios. He temido mucho por perder “mi” empleo, y necesito recordar que Él nunca me desamparará ni me abandonará, ya sea que me mantenga en el mismo trabajo o en otro.
    Gracias

  7. blanca dice:

    Muchas gracias si es cierto que las cosas dificiles que nos pasa es para que aprendamos a confiar en DIOS y las circustancias por mas qwwue veamos es para aprender a tener esa seguridad plena que el no nos dejara por mas dificil que paresca por favor hermanos sileen estas palabras pido oracion para que mi hijo pueda haceptar la ayuda de especialistas para la desintosicacion de las drogas muchas GRACIAS.

  8. Alberto Flores dice:

    Saludos Arturo, muchas gracias ante todo. Tengo una duda:
    en cuanto a la parte de no cobrer intereses a los de la congregasion q se les realiza un presatmo por la neseciad económica en que se encuentra, es corecto esto. Creo que es muy diferente el contexto cuando uno realiza negocios con ellos de inversión y llegamosa un acuerdo de porcentajes de ganancias, verdad?. Yo invierto y gano un porcentaje de tu producción y venta y a la vez tu te veneficias de la inversión. Gracias Artuo.

    • admin dice:

      Saludos Alberto. Opino que a menos que trabajes en alguna empresa certificada y legalmente establecida de inversiones, como bancos de inversión o bancos comerciales regulares, no creo que haya problema, porque el contrato es entre el cristiano y la empresa y tú eres solo el canal que trabajas como empleado. Pero en otro caso, donde se maneja capital tuyo prestado o invertido a título personal hacia otro hermano, ahí creo que sí hay un problema. Es mi opinión nuevamente. Sería bueno escuchar la opinión de otros. Saludos.

  9. BETTY dice:

    todo, absolutamente todo es de Dios: abundo mas en mi corazón de como estoy cuidando , apreciando, compartiendo todo lo que el me ha prestado. y cuanta gratitud tengo hacia el con todo lo que me a permitido tener en todas las áreas de mi vida.
    otro punto importante que me dice Dios : TU CONFIA EN MI Y SIMPLEMENTE OBEDECE QUE YO VOY A ESTAR EN CONTROL DE TODO 🙂
    GRACIAS

  10. Vicky dice:

    Muchas Gracias Arturo, DTB

    Solo obedece y confía 🙂

  11. Martín Tomas Merediz-Funes dice:

    Gracias Arturo , que importante recordar que todo le pertenece al Señor y que el nos da para que vivamos, disfrutemos de la vida y le honremos y alabemos con una conducta obediente.
    Gracias Arturo por tu trabajo.

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