Día 441

INTRODUCCIÓN A HEBREOS.

De acuerdo con el libro Chronological and Background Charts of the New Testment, de H. Wayne House, Zondervan, para el libro de Hebreos no se tiene claro quien fue el autor. Algunos estudiosos han propuesto a Apolos, Lucas, Bernabé e incluso Priscila. Se piensa que se escribió en los años 60’s d.C., no se sabe desde dónde y sus destinatarios eran judíos cristianos ya fuera en Roma o en Jerusalén. En base al Gran Diccionario Enciclopédico de la Biblia, de Editorial CLIE, podemos mencionar algunos puntos relevantes de la información de contexto disponible sobre el libro:
  1. Es una de las cartas más importantes del Nuevo Testamento tanto por su contenido como por su volumen, incluso le han llegado a llamar “El Quinto Evangelio”por su especial énfasis en la obra de Cristo, al igual que los evangelios.
  2. No se tiene la certeza de que se trate de una carta como tal, sino posiblemente de una homilía (predicación o sermón) que fue expuesto ante una audiencia específica. Por un lado, la falta del nombre del autor, la falta de la típica introducción de una carta y el la estructura que presenta en 4 partes (preámbulo, enunciación del tema principal, demostración y epílogo) similar a las charlas sistemáticas retóricas de la antiguedad, hacen pensar que se trataba de una homilía. Pero por otro lado, las alusiones concretas a personas y situaciones específicas y también la parte final que contiene la típica conclusión de una carta (con resúmenes, exhortaciones, saludos, etc.), hace pensar también que es una carta.
  3. Se sabe también que el lenguaje griego que utilizó era de los más refinados, distinguidos y elevados. De hecho, se considera que fue escrita en el mejor griego que el Nuevo Testamento ha mostrado.
  4. La carta maneja una Cristología impresionante, tratando siempre de demostrar que Cristo es mejor que todo el Antiguo Pacto. De hecho, la carta se puede considerar como un puente cristológico entre el Antiguo y el Nuevo Testamentos, y también define claramente la identidad propia de los cristianos muy diferente a la de los judíos. De hecho, el número de referencias que se hacen al Antiguo Testamento rivaliza con Apocalipsis como los dos libros que más se refieren al AT en el NT.
  5. En cuanto al autor, el libro no hace ninguna mención directa al autor. Solo se puede conocer, en base a la misma evidencia interna del libro, algunos aspectos como que el autor conocía personamente a los destinatarios (Heb 6.9), que era un predicador del evangelio y maestro de las iglesias (Heb 5.11-6.3), que no fue testigo ocular de la vida terrenal de Jesús ni formaba parte del grupo de los Doce (Heb 2.3), que estaba muy familiarizado con el AT en su versión griega (LXX, Septuaginta) y era de procedencia judía, y que tenía buena relación con Timoteo y con cristianos de Italia.
  6. En cuanto a la fecha, se sabe que fue escrita antes de la destrucción del templo de Jerusalén en el año 70 d.C., ya que de lo contrario el autor hubiera tomado ese evento para ilustrar el tema que estuvo manejando en toda la carta, que era la supremacía de Cristo sobre el Antiguo Pacto y sus regulaciones. Así que posiblemente fue escrita a finales de la década de los 60’s, pero antes de la destrucción de Jerusalén.
  7. Hubo toda una controversia para que se aceptara esta carta en el canon de los libros inspirados por Dios de la Biblia. La razón principal fue la falta de un autor claro, pero evidencias patrísticas de autores como Clemente de Roma (década de los 90’s d.C.) quien reconoció en sus escritos al libro de Hebreos como una autoridad espiritual para ellos, ayudó mucho para que al final fuera reconocida como parte del canon del N.T.

HEBREOS 1.1-4.13.

En Hebreos 1.1 encontramos una evidencia del judaísmo de los receptores de la carta: “Dios, que muchas veces y de varias maneras habló a nuestros antepasados en otras épocas por medio de los profetas”. Obviamente el único pueblo en el mundo de aquella época que calificaba para esta descripción era Israel. Así que se trata de cristianos provenientes del judaísmo y no de gentiles que no sabían nada de judaísmo. Es a partir de este punto donde el autor inicia casi inmediatamente con la exaltación de Cristo y de su evangelio por encima de todo. Veamos los puntos relevantes de Hebreos 1.2-14, que curiosamente implican mucho a los ángeles también:
  1. En los versículos 2 al 4, el autor reveló algunas características muy claras y definidas sobre la relevancia que tenía Jesús: Dios creó el universo entero por medio de él, Dios habló a través de él, es la imagen misma de Dios, sostiene todas las cosas con su Palabra, está sentado a la derecha de Dios, y por último, es superior también a los mismos ángeles.
  2. En Hebreos 1.4-14 y en 2.5-9, utilizando varias referencias del AT (Sal 2.7, 1 Cr 17.13, Dt 23.43, Sal 104.4, Sal 45.6.7 y más), el autor compara a Jesús contra los ángeles afirmando que éstos últimos fueron seres creados (a diferencia de Jesús), su trabajo es ejecutar las órdenes de Dios, no ocupan el lugar privilegiado de sentarse a la derecha del Padre, jamás Dios les ha dicho a alguno de ellos “hijo”, ellos adoran a Jesús y por último, “todos los ángeles espíritus dedicados al servicio divino, enviados para ayudar a los que han de heredar la salvación” (Heb 1.14). En cada comparación Jesús sale superior a los ángeles por mucho, incluso el autor afirma que están para servir a los creyentes.
  3. ¿Por qué tanta referencia a los ángeles? Es posible que los destinatarios de la carta a los Hebreos estuvieran experimentando también lo que otras iglesias estaban pasando, como en el caso de Colosas (“No dejen que los condenen esos que se hacen pasar por muy humildes y que dan culto a los ángeles, que pretenden tener visiones y que se hinchan de orgullo a causa de sus pensamientos humanos.”, Col 2.18). El comentario bíblico A Commentary, Critical and Explanatory, on the Old and New Testaments, On Spine: Critical and Explanatory Commentary, de Logos Research Systems, nos dice que esas personas bajo el pretexto de la humildad invocaban a los ángeles directamente y justificaban esas acciones afirmando que la ley fue dada por medio de ángeles. Este error continuó en varias iglesias hasta que en el Concilio de Laodicea (360 d.C.) se decretó el canon # 35 contra el “Angelici” (invocadores de angeles).Así la influencia de los judaizantes como su propia debilidad espiritual estaban llevando a estos cristianos al error doctrinal.
Ahora, en Hebreos 2.1-4.13 encontramos un tema que domina estos pasajes: la advertencia contra la negligencia espiritual. Dentro del mismo análisis también descubriremos algunas verdades teológicas muy importantes. Veamos los puntos relevantes:
  1. El peligro de perder “el rumbo” (Heb 2.1-4). El v. 1 dice, “es necesario que prestemos más atención a lo que hemos oído, no sea que perdamos el rumbo.” o “Por tanto, debemos prestar mucha mayor atención a lo que hemos oído, no sea que nos desviemos.” (NBLH) o “para que no nos extraviemos” (BJL). La palabra griega para “perdamos” es παραρρέω (pararreō), que de acuerdo con el Léxico Griego-Español del Nuevo Testamento, de Editorial Mundo Hispano, significa “correr (de aguas), ir arrastrado por una corriente, extraviarse.” Se trata de un término náutico que transmite la idea de una embarcación que se deja a la deriva de manera desconsiderada y negligente. El autor con esta imagen trató de darle fuerza a su argumento, que debemos tener cuidado de no ser negligentes con el mensaje que recibimos porque si nos extraviamos, ¡habrá consecuencias! Como dice el v. 3, “¿cómo escaparemos nosotros si descuidamos una salvación tan grande?” Si en el AT con el mensaje impartido por ángeles, hubo consecuencias por la negligencia, ¡también las habrá bajo el Nuevo Pacto!
  2. El propósito de las señales milagrosas (Heb 2.4). El autor dijo que las señales, los prodigios, los milagros y todos los dones del Espíritu Santo fueron permitidos por Dios para ratificar el mensaje del evangelio. Esta es una conclusión que ya habíamos analizado anteriormente en el libro de Hechos.
  3. El perfeccionamiento de Jesús y su rol de Sumo Sacerdote por excelencia (Heb 2.10-18). El v. 10 afirma que Dios “perfeccionara mediante el sufrimiento al autor de la salvación de ellos.” o “perfeccionara por medio de padecimientos al Autor de la salvación de ellos.” (BTX) o “Dios, por medio del sufrimiento, tenía que hacer perfecto a Jesucristo, el Salvador de ellos.” (DHH-LA). Según este versículo, Jesús mismo fue perfeccionado a través del sufrimiento para lograr cumplir su misión. ¿Cómo pudo suceder esto si Jesús es Dios hecho hombre y no hay puede haber imperfección alguna en él? Recordemos que, como dice el v. 14, “él también compartió esa naturaleza humana”, Jesús aunque era Dios vino en forma humana y tuvo que experimentar en su propio ser por primera vez lo que se sentía ser un humano, con todas sus debilidades y carencias. De hecho, él mismo sufrió tentación al igual que nosotros (v. 18), pero nunca pecó. Así que gracias a que Jesús experimentó todas estas cosas como hombre, nos abrió la puerta a la salvación y además se convirtió en nuestro “sumo sacerdote fiel y misericordioso” (v. 17) por excelencia, ya que él mejor que nadie nos puede comprender porque ya estuvo en nuestros zapatos. Por eso, él nos puede ayudar en la hora de la tentación y de la prueba, porque ya pasó por ahí y venció.
  4. La superioridad de Jesús por encima del mismo Moisés (Heb 3.1-6). Regresando al tema de la supremacía de Cristo, el autor se enfocó a comparar a Jesús con Moisés, y literalmente concluyó, “Jesús ha sido estimado digno de mayor honor que Moisés, así como el constructor de una casa recibe mayor honor que la casa misma.” (Heb 3.3) o “Pero Aquél fue considerado digno de tanta más gloria que Moisés” (BTX). Moisés tuvo una función específica, que fue “dar testimonio de lo que Dios diría en el futuro.” (Heb 3.5), mientras que Jesús “es fiel como Hijo al frente de la casa de Dios.” (Heb 3.6). En otras palabras, Moisés dio testimonio de Jesús que llegaría al mundo en el futuro, pero Jesús es el cumplimiento vivo de todas esas promesas mesiánicas y está de forma permanente al frente de la casa de Dios. Por lo tanto, merece mayor gloria que Moisés.
  5. La “casa de Dios” (Heb 3.6-7). Cuando el autor se refirió a que Jesús estaba al frente de la “casa de Dios”, continuó diciendo, “Y esa casa somos nosotros, con tal que mantengamos nuestra confianza y la esperanza que nos enorgullece.” (Heb 3.6). Al igual que Efesios, el autor de Hebreos compara al templo de Dios con la iglesia, afirmando que la nueva “casa de Dios” somos los creyentes mismos ya que Dios vive entre nosotros y en nosotros (a través de su Espíritu). También encontramos el factor condicionante aquí, “con tal que…”, y llama a mantener la confianza y la esperanza en Cristo. Si perdemos alguna de las 2, podemos perder también el honor de ser parte de la “casa de Dios”.
  6. Cuando el corazón se endurece (Heb 3.7-19). El autor se enfocó en esta sección en el gran peligro del endurecimiento del corazón. Nos advierte contra el corazón duro, tomando como referencia Salmos 95.7-11 y recordando a aquellos israelitas que se rebelaron contra Dios en el desierto porque endurecieron su corazón contra Él y lo pusieron a prueba. El v. 12 dice literalmente, “Cuídense, hermanos, de que ninguno de ustedes tenga un corazón pecaminoso e incrédulo que los haga apartarse del Dios vivo.” o “No piensen en lo malo, ni dejen de confiar en el Dios que vive para siempre, para que no se aparten de él.” (TLA) o “Asegúrense de que ninguno de ustedes tenga un corazón maligno e incrédulo que los aleje del Dios vivo.” (NTV). Según este versículo, un creyente puede llegar a desarrollar un corazón pecaminoso, maligno e incrédulo, y perderse definitivamente. ¿Como podemos evitar llegar a ese punto? Hebreos 3.13 nos dice que a través del ánimo diario unos con otros nos ayudamos para no terminar engañados por el pecado. Aquí podemos resaltar la importancia de la confraternidad para el corazón de un creyente. Si vivimos un cristianismo aislado, somos presa más sencilla del pecado y de los engaños de Satanás.
  7. Cuando no nos unimos a la fe del resto (Heb 4.1-13). En este pasaje, el autor habló sobre el peligro de no unirse a la fe del resto de los creyentes, sino más bien aferrarse a una respuesta diferente a la fe. Específicamente habló del tema de entrar en el reposo de Dios, y se refirió a los antiguos israelitas como aquellos a quienes el mensaje no les sirvió de nada “porque no se unieron en la fe a los que habían prestado atención a ese mensaje.” (Heb 4.2), y también dice el v. 6, “los primeros a quienes se les anunció la buena noticia no entraron por causa de su desobediencia.” ¿Qué significa entonces estar unido a la fe del resto de los creyentes? Tomar en serio el mensaje y obedecerlo, así de sencillo. Por lo tanto, todos aquellos que no lo tomen en serio y que lo desobedezcan, terminarán sin entrar al reposo de Dios.
  8. El poder de la Palabra de Dios (Heb 4.12-13). Este es otro de los pasajes en la Biblia donde se defiende a las mismas Escrituras y se expone su relevancia. En este caso, el autor comparó a la Palabra de Dios con una “espada de dos filos” (refiriéndose seguramente a la espada corta de los soldados romanos que les servía como arma principal ofensiva). Al igual que esa espada romana, la Biblia también corta profundamente y penetra hasta el fondo del corazón humano, sin dejar nada oculto a los ojos de Dios. Si menospreciamos la “espada de doble filo”, ¡estamos en problemas!, ya que seremos juzgados por ella. Así que podemos decir que estudiar la Biblia tiene sus riesgos, porque nos puede cortar y nos va a doler, pero es lo que necesitamos para encontrar el camino a Dios. La Biblia, a diferencia de todos los demás libros del mundo hechos por los hombres, es “viva y poderosa” (Heb 4.12), y eso solo se puede comprobar cuando la obedecemos, ¡no hay otra manera!

Conclusiones:

    1. Tengamos cuidado con la renaciente corriente de la angelología (la adoración a los ángeles) que está tomando popularidad a través de los medios de comunicación modernos. Hebreos 1 ya trató con ese problema y lo resolvió, no caigamos en el mismo error que aquellos cristianos.
    2. Veamos nuestra fe como un barco y preguntémonos, ¿qué rumbo lleva? ¿Está bien anclada a las convicciones bíblicas principales? ¿O está extraviándose lentamente sin que nos demos cuenta? No permitamos que pierda el rumbo.
    3. La siguiente vez que nos sintamos tentados, estemos bajo alguna prueba difícil, estemos muy tristes o estemos sufriendo intensamente, ¡recordemos a Jesús! Él ya supo qué se siente pasar por todo eso y nos puede ayudar a vencer. ¡Busquémoslo!
    4. Recordemos que la desobediencia a las Escrituras con el tiempo va generando un corazón duro en nosotros. Igualmente, la indiferencia a las mismas tiene el mismo efecto. Si leemos la Biblia pero no la obedecemos, ¡nos endureceremos! Pero si tenemos las mejores intenciones pero no estudiamos las Escrituras constantemente, ¡nos sucederá lo mismo! Tengamos cuidado.
    5. Estemos conscientes de que cuando estudiamos la Biblia, es posible que terminaremos traspasados hasta el fondo de nuestro corazón. Será un proceso doloroso e intenso, pero al final traerá sanidad interna y salvación. ¡Vale la pena!
Los dejo con un video de ilustración sobre la espada corta del soldado romano llamada “Gladius”, para pensar en cómo actúa la Palabra de Dios en nuestros corazones.


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