Día 334

ZACARÍAS 6.1 – 8.23, ESDRAS 5.3 – 6.14.

Continuaremos analizando el mensaje profético contenido en Zacarías así como la narrativa historica contenida en Esdras. Recordemos que los judíos que regresaron del exilio estaban trabajando en las labores de reconstrucción del templo y de la muralla de Jerusalén, a pesar de la oposición que estaban enfrentando por diferentes frentes.

En cuanto al libro de Zacarías, en el contexto de las visiones que Dios le reveló al profeta Zacarías, encontramos lo siguiente:

  1. La visión de los “cuatro carros de guerra” (Zacarías 6.1-8). Cada carro que el profeta observó en la visión era tirado por caballos de un color diferente por carro: rojo, negro, blanco y tordo (u “overos grisáceos”, BTX). De acuerdo con la explicación que la misma Escritura proporciona, se trataba de espíritus que servían a Dios y que salían a recorrer toda la tierra con una misión: vigilarla. Si recordamos en Zacarías 1.8-11, se menciona en dicho pasaje que en la primera visión había jinetes montando caballos rojos, marrones y blancos. También ellos tenían la misma misión: recorrer la tierra y vigilarla. En cuanto al significado exacto de los colores, algunos estudiosos piensan que se trata del mismo simbolismo de los cuatro jinetes de Apocalipsis 6, donde cada color representaba una desgracia: rojo para la guerra, negro para el hambre, amarillo para la muerte, y blanco para Jesús. Sin embargo, en el contexto de Zacarías, afirmar algo parecido sería especular innecesariamente. Quedémonos con la verdad de que Dios continuamente está recorriendo la tierra a través de sus mensajeros para vigilarla y supervisarla, nada ni nadie se le escapa de su vista.
  2. La coronación de Jesúa (Zacarías 6.9-15). Dios le ordenó a Zacarías que aceptara los regalos que 3 judíos llamados Heldai, Tobías y Jedaías le entregarían y que debería hacer una corona para un tal “Jesúa” o “Josué ben Josadac” (BTX) o “del sumo sacerdote Josué hijo de Josadac” (NVI). Además Dios afirma que ese hombre a quien correspondía el nombre de “la Rama” o “el Renuevo” (BTX) o “Retoño” (DHH-LA) o “Germen” (BJL). Según la Escritura, este hombre tan importante construiría el templo de Dios y gobernaría con una doble función: como rey y como sacerdote, “y habrá armonía perfecta entre sus dos oficios” (Zac 6.13). De acuerdo con Zacarías 3, este Jesúa era el sumo sacerdote en ese tiempo y que fue acusado por Satanás. Pero recordemos también lo que dice la Biblia en ese capítulo: “”Escúchenme, oh Jesúa, sumo sacerdote, y ustedes los demás sacerdotes. Ustedes son símbolos de lo que está por venir. Pronto traeré a mi siervo llamado la Rama.” (Zac 3.8). Según el mismo libro de Zacarías, aunque es cierto que el sumo sacerdote Josué estaría a cargo de la reconstrucción del templo junto con Zorobabel como ya lo estudiamos, ellos en realidad conformaban un símbolo profético de algo mucho mejor que vendría después: ¡el Mesías!, quien construiría un nuevo templo para Dios (su iglesia). Así, varios estudiosos coinciden en afirmar que tanto Zacarías 6.9-15 como Zacarías 3.8 apuntan hacia la figura mesiánica de Jesús.
  3. El sacrificio que realmente importa para Dios (Zacarías 7). Ante la pregunta que le hicieron varios miembros del pueblo de Betel con respecto a continuar o no guardando luto y ayuno en el aniversario de la destrucción del templo, Dios les contestó que esos sacrificios los hacían para ellos mismos, no para Él (Zacarías 7.5). Después los llamó a lo siguiente: “«El Señor de los Ejércitos Celestiales dice: juzguen con imparcialidad y muestren compasión y bondad el uno por el otro. 10 No opriman a las viudas ni a los huérfanos ni a los extranjeros ni a los pobres. Tampoco tramen el mal unos contra otros.” (Zac 7.9-10). Los israelitas preguntaban por la continuidad de actos rituales y Dios les contestó exigiendo actos de rectitud. Dios les recordó también que toda la nación de Israel fue castigada porque los antepasados de ellos no quisieron escuchar ese mensaje de rectitud ya que endurecieron sus corazones “como la piedra” (Zac 7.11). Esta es una triste realidad: hay personas que prefieren mensajes religiosos que los llaman a observar determinados ritos o tradiciones en lugar de aceptar el llamado a detener la maldad contra sus prójimos e interesarse por ellos con buenas intenciones. Sin embargo, Dios aprecia mucho más la integridad en el trato con nuestro prójimo que una vida llena de obediencia a rituales religiosos.
  4. Para Dios no hay nada imposible (Zacarías 8). En este capítulo, Dios anuncia que un día Jerusalén estaría poblada nuevamente como antes, con niños y ancianos disfrutando alegremente de sus vidas, también que su pueblo viviría seguro en Jerusalén, que habría de nuevo cosechas abundantes, y que gente de todas las naciones del mundo buscaría a Jerusalén y a los judíos para aprender a adorar a Dios. En el momento histórico preciso en que este mensaje fue expuesto al pueblo, todo eso parecía tan lejano, como el mismo Dios lo reconoció: “»El Señor de los Ejércitos Celestiales dice: ahora todo esto puede parecerles imposible, a ustedes que son el pequeño remanente del pueblo de Dios. ¿Pero será imposible para mí?, dice el Señor de los Ejércitos Celestiales.” Como Él mismo lo afirmó, para Dios no hay nada imposible y menos cuando Él se determina a bendecir y no a maldecir a su pueblo. Ante esa decisión celestial, ningún obstáculo y ningún enemigo serán suficientemente grandes como para impedir sus planes de bendicion y prosperidad para su pueblo. Tan radical es el cambio que les estaba anunciando, que literalmente dijo que cambiaría a Judá e Israel de ser un símbolo de maldición a convertirse en un símbolo y una fuente de bendición (Zacarías 8.13). Cuando Dios se decide a bendecir, ¡grandes cosas pasan! Las situaciones cambian de un extremo al otro. Sin embargo, les recordó la condición para eso: “En sus tribunales, pronuncien veredictos que sean justos y que conduzcan a la paz. 17 No tramen el mal unos contra otros. Dejen de amar el decir mentiras y jurar que son verdad. Yo odio todas esas cosas, dice el SEÑOR».” (Zac 8.16-17). El arrepentimiento verdadero siempre abre las puertas a las bendiciones poderosas de Dios a nuestras vidas.

Ahora, pasando a la narrativa histórica del libro de Esdras, los capítulos 5 al 6 nos presentan cómo Dios se encarga de resolver la oposición a sus planes de una manera sorprendente. Todo comenzó porque durante las labores de reconstrucción, uno de los gobernadores de las provincias persas y sus colegas fueron a Jerusalén a confrontar a los judíos reclamándoles por sus acciones de reconstrucción y pidiendo cuentas sobre las autorizaciones correspondientes. Obviamente las intenciones de estos hombres no eran buenas con respecto al pueblo de Dios. Como vieron que los judíos no pararon sus labores, mandaron una carta al rey Darío para quejarse y para solicitarle que investigaran si era cierto lo que los judíos decían (Esdras 5.7-17) sobre el edicto de Ciro que pedía la reconstrucción.

El rey Darío accedió a la petición y al realizar la investigación correspondiente, encontraron en la fortaleza de Ecbatana un rollo con un registro detallado del famoso edicto de Ciro, donde no solamente se autorizaba a los judíos regresar para reconstruír su templo, sino que además se pedía que los fondos para financiar la operación salieran de la tesorería real (Esdras 6.2-5). Así que Darío respondió que no solamente aquellos hombres dejaran de molestar a los judíos, ¡sino que además los ayudaran con el pago total de la obra de sus impuestos locales! Y decretó que quienes violaran ese decreto serían duramente castigados.

Así, de manera sorprendente, un mal que ciertos hombres querían hacer contra el pueblo de Dios y su misión fue convertido en un enorme beneficio, ya que ahora contarían con fondos seguros para continuar con la labor de reconstrucción. Por eso como estudiamos hoy, cuando Dios se propone bendecir y prosperar, ¡no hay quien se interponga en su camino!

Conclusiones:

  1. En el libro de Zacarías encontramos varias referencias a cómo Dios se encuentra recorriendo constantemente toda la tierra. No olvidemos esto, Dios es omnipresente, es decir, está en todas partes y ciertamente está pendiente de todo lo que hacemos. En formas que sólo Él conoce, y que nos revela brevemente en su Palabra, Él está vigilando toda la tierra todo el tiempo. Meditemos en esto todos los días y vivamos con un temor sano a Dios, ya que Él nos está observando todo el tiempo.
  2. Cuando el hombre quiere enfocarse más en seguir ritos y tradiciones, Dios siempre contesta pidiendo mejor integridad, rectitud y amor al prójimo. Para Dios todo esto es mucho más importante que una vida llena de reglas religiosas. ¿Qué refleja nuestro caminar de fe? ¿Más enfoque en cumplir reglas y tradiciones? ¿O más énfasis en crecer en amor para los demás y en integridad personal?
  3. Aunque para nosotros hoy haya sueños y aspiraciones que simplemente parecen imposibles en este momento, recordemos que para Dios no hay imposibles. Él puede cambiar drásticamente la situación actual de nuestras vidas, de peor a mejor, de maldición a bendición, de oposición a prosperidad. Pero siempre nos pide primero que nos arrepintamos y vivamos vidas agradables a Él.
  4. Cuando Dios se decide a bendecirnos, ningún tipo de oposición va a prosperar contra nosotros. Al contrario, Él transformará esas malas intenciones en buenos resultados para nosotros, los creyentes. Por eso no nos desanimemos ante las oposiciones y los obstáculos que encontremos en nuestro caminar de fe, Dios está en control siempre y Él puede convertir las malas situaciones en bendiciones. ¡Mantengamos nuestra confianza en Él!

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