Día 360

MATEO 5.13-48, LUCAS 6.27-36, MATEO 6.1-7.6, LUCAS 6.37-42.

Una vez que Jesús terminó su enseñanza sobre las bienaventuranzas y los ayes, continuó con una enseñanza muy valiosa sobre diversos temas éticos y espirituales. Por la extensión y profundidad de los temas tratados, continuaremos dividiendo el estudio del sermón del monte en al menos una sesión más aparte de esta.

Veamos los temas que Jesús trató en los pasajes que corresponden al día de hoy. Algunos eventos solo se registran en Mateo y otros se mencionan también en Lucas. Pero es el evangelio de Mateo el que contiene el relato más completo del sermón del monte. Veamos qué podemos aprender de estas poderosas palabras:

  1. La sal y la luz del mundo (Mateo 5.13-16). Con estas palabras, Jesús dejó claro a sus discípulos que él no quería que se escondieran del mundo y guardaran su fe para ellos, sino todo lo contrario. Jesús les dijo: “Ustedes son la sal de la tierra” (Mt 5.13) y “Ustedes son la luz del mundo” (Mt 5.14). ¿Por qué la comparación con la sal? En la antigüedad uno de los usos para la sal era preservar la comida a manera de refrigeración (sal en grandes cantidades). Científicamente hablando la sal no puede volverse insípida, pero si se mezclaba con otras sustancias, perdía sus propiedades y ya no era útil, y entonces se tiraba a la calle. Jesús estaba llamando a sus discípulos a no mezclar sus convicciones con las del mundo, porque entonces se volverían inútiles para su causa y no harían ninguna diferencia en este mundo. En cuanto al llamado a ser luz, Jesús dijo, “Hagan brillar su luz delante de todos” (Mt 5.16). Jesús esperaba que sus discípulos fueran un ejemplo para este mundo perdido. Finalmente para eso nos llamó, para que hiciéramos una diferencia en el mundo.
  2. El cumplimiento de la ley (Mateo 5.17-20). En este pasaje, Jesús negó la acusación de los fariseos sobre que él anulaba la ley. Él claramente afirmó que no vino a “anular la ley o los profetas… sino a darles cumplimiento” (Mt 5.17). En Cristo toda la ley del Antiguo Pacto cobraba su verdadero sentido. Sin embargo, Jesús dejó claro que “ni una letra ni una tilde de la ley desaparecerán hasta que todo se haya cumplido” (Mt 5.18), “de ningún modo pasará una jota, ni un trazo de letra de la Ley” (BTX), no dejará de estar vigente ni una letra, ni una coma de la ley” (BJL). De acuerdo con el Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia, de Editorial Caribe, la “jota” (Hebreo “yod“) se refiere a la letra más pequeña del alfabeto hebreo, y la “tilde” (griego keraia) se refiere a una minúscula marca distintiva al final de otra letra hebrea. Es decir, ni en los más mínimos detalles la Palabra de Dios contenida en la ley se volvería obsoleta ni pasaría, sino más bien se cumpliría en tiempo y forma de acuerdo con el plan de Dios. Esta frase constituye una de las afirmaciones más fuertes en la Biblia sobre la infalibilidad de las Escrituras. Una cosa más, Jesús advirtió que para entrar en el reino de Dios habría que superar la justicia de los fariseos. ¿Cuál era esa justicia? Creerse buenos cumpliendo reglas y tradiciones humanas. Los discípulos de Jesús nunca deben conformarse con la mentalidad humana de sentirse bien con Dios por cumplir reglas religiosas, más bien quiere personas entregadas de corazón a él.
  3. Las 6 antítesis (contrastes entre la Torá y su interpretación tradicional contra el verdadero alcance que Dios determinó de la misma). Jesús como la Palabra de Dios hecha hombre, tenía autoridad para interpretarla correctamente. Primera antítesis: el homicidio (Mateo 5.21-26). En pocas palabras, Jesús extendió el alcance del “No mates” (Ex 20.13) hasta no vivir con enojo guardado y con odio contra un hermano en la fe. Es ese odio el que nos puede llevar a palabras insultantes contra otro hermano. Jesús nos llama a ser urgentes para arreglar las relaciones dañadas entre hermanos y a ponerse de acuerdo para solucionar problemas incluso de caracter legal entre ellos. Vivir en enojo sostenido contra otros creyentes es algo muy grave a los ojos de Cristo. Segunda antítesis: el adulterio (Mateo 5.27-30). Jesús nuevamente extendió el “No cometas adulterio” (Ex 20.14) a lo que podemos pecar con la mirada solamente. Para Jesús era igual de grave “el que mira con pasión sexual a una mujer” (NTV) que el cometer adulterio.  Por eso nos llama a ser radicales y dejar toda práctica que nos lleve al pecado de impureza de forma radical. Tercera antítesis: el divorcio (Mateo 5.31-32). Jesús aclaró la posición de Dios en cuanto al divorcio que los judíos entendían en Deuteronomio 24.1 y confirmó que solo existe una razón válida para Dios para terminar con un matrimonio: la “infidelidad conyugal”. Toda persona que se divorcie por otra causa y que luego se case de nuevo, técnicamente hablando comete adulterio, porque a los ojos de Dios esa relación no se ha terminado, aunque a los ojos de la débil justicia humana ya. Cuarta antítesis: los juramentos (Mateo 5.33-37). Jesús ahora expande el significado de Números 30.2 para afirmar que a Dios no le gusta que la gente jure por ningún motivo y también que a Dios le agrada que seamos personas de palabra, que si decimos “sí”, será “sí” en las acciones y nada menos que eso. Toda costumbre de hablar sin esta convicción, “proviene del maligno” (Mt 5.37). Quinta antítesis: la venganza (Mateo 5.38-42). Aquí Jesús extendió el significado real de Éxodo 21.24 para enseñar que a Dios no le agrada que tomemos venganza por nuestra cuenta sino que tratemos bien a los enemigos y a quienes nos agreden. Él bendecirá un corazón que es bueno con quienes le causan daño y no así con un corazón vengativo y rencoroso que solo espera la oportunidad para llevar a cabo su venganza. Sexta antítesis: el amor a los enemigos (Mateo 5.43-48, Lucas 6.27-36). Jesús explicó que sus discípulos estaban llamados a ser como Dios era, es decir, “perfectos” (Mt 5.48). Esto se refleja inmediatamente en el trato a los enemigos. Dios es bueno con todos y así Él espera que nosotros seamos buenos con todos también.
  4. El llamado a dar a los necesitados por los motivos correctos (Mateo 6.1-4). Jesús quería de sus discípulos algo completamente diferente a lo que los fariseos y los religiosos de la época hacían: ayudar a los necesitados delante de los demás “para llamar la atención” (Mt 6.1). Más bien él llama a sus seguidores a ayudar en secreto y solo ante la vista de Dios mismo, afirmando que Él recompensaría este tipo de acciones.
  5. Las disciplinas espirituales de forma correcta (Mateo 6.5-18). Jesús trató aquí con dos de las disciplinas espirituales más importantes: la oración y el ayuno. En ambos casos, Jesús pidió a sus seguidores que hicieran una diferencia con respecto a cómo los “hipócritas” (Mt 6.5) llevaban a cabo estas prácticas: a) en lugar de oraciones públicas para ganarse el respeto de la gente pedía el hábito de la oración privada con Dios, b) en lugar de caras tristes cuando ayunaban, Jesús pedía una buena actitud exterior para mantener el ayuno en secreto. Es decir, una forma radicalmente diferente de practicar la religión, todo tenía que ver con los motivos. También encontramos aquí el famoso “Padre Nuestro” (Mateo 6.9-15), que más que una fórmula mágica para repetir cierto número de veces, constituye un auténtico modelo de oración personal con Dios que incluye todos los puntos que necesitamos orar con nuestro Padre cada día: alabar su nombre, dejar las cosas en sus manos, pedir por nuestras necesidades, pedir por el avance de su reino, pedir perdón por pecados, pedir protección contra la tentación, y el doble énfasis en el perdón de nuestra parte a quienes nos ofenden como condición necesaria para que Dios nos perdone (v. 12 y 14-15). Jesús quería que sus discípulos aprendieran a desarrollar una relación diaria, abierta y sincera con Dios. También rechazó el modelo de ruegos de los gentiles (o paganos) que hablaban muchas cosas sin sentido a sus dioses (Mt 6.7).
  6. Los tesoros en el cielo y el materialismo (Mateo 6.19-34). Jesús advirtió aquí a sus discípulos a tener cuidado en contra del amor al dinero, la avaricia y el materialismo. El mejor antídoto contra este terrible mal es acumular tesoros en el cielo, es decir, invertir en las cosas que agradan a Dios en lugar de invertir en lo que este mundo nos ofrece. También nos ofrece una tremenda lección contra la vida llena de ansiedades y angustias que este mundo conoce, básicamente un llamado a confiar verdaderamente en Dios: poner nuestro enfoque en buscar su reino primero y confiar que Él va a trabajar para ayudarnos a cubrir nuestras necesidades básicas.
  7. El no juzgar a los demás (Mateo 7.1-6 y Lucas 6.37-42). ¿Qué es exactamente “juzgar”? La palabra griega (krin?) significa 2 posibilidades: a) analizar o evaluar, b) condenar o vengar. Hay pasajes en las Escrituras que claramente llaman a los creyentes a “juzgarse” unos a otros, en el primer sentido de la palabra: 1 Corintios 5.9-13, 1 Juan 4.1 y Gálatas 6.1-2. Todos nos llaman a ayudarnos, corregirnos y reprendernos cuando sea necesario, incluso a aplicar disciplina en la iglesia si se requiere. Pero el sentido que maneja Jesús en este pasaje tiene que ver con el segundo significado: el corazón que alguien tiene atrás de un juicio o una crítica contra otro ser humano. Jesús también dejó una ley universal: “Porque tal como juzguen se les juzgará, y con la medida que midan a otros, se les medirá a ustedes.” (Mt 7.2). Jesús está muy pendiente de la forma en cómo una persona juzga a otros y sobre todo del corazón que maneja atrás del juicio. Promete además que justo como esa persona juzga a otros, así será juzgado también. ¿Nos gustaría que Dios nos juzgara como nosotros juzgamos a nuestro prójimo? También Jesús advierte contra la hipocresía al juzgar, para aquellos que les encanta ver los pecados de los demás pero no son capaces de ver los propios. Ahora, el v. 6 de Mateo 7 nos puede confundir un poco (“No den lo sagrado a los perros, no sea que se vuelvan contra ustedes y los despedacen; ni echen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen. “). De acuerdo con el IVP Bible Background Commentary: New Testament, de InterVarsity Press, debido a la fuerte imagen que para un judío representaba un perro o un cerdo, y pensando en el contexto anterior al versículo, es posible que Jesús se refiera a no intentar ayudar, corregir o evaluar a quien no quiere ser ayudado, porque el buen intento puede salir muy mal. Así, ayudar solo a quienes desean ser ayudados.

Conclusiones:

  1. ¿Estamos siendo la luz del mundo y la sal de la tierra en nuestros entornos cercanos (escuela, casa, trabajo, con vecinos? Jesús espera que sus seguidores van a hacer una diferencia en este mundo oscuro y necesitado de una dirección. ¿Somos parte de la diferencia o parte del problema?
  2. Jesús complementa y le da su verdadero sentido a los mandatos de la ley judía del Antiguo Testamento. Por eso necesitamos conocer más la figura de Jesús y analizar más a fondo sus palabras. Apliquemos los mandatos “extendidos” que nos dejó en el sermón del monte.
  3. Para Dios los motivos son muy importantes, el por qué hacemos lo que hacemos: orar, ayunar, ofrendar, congregarse, predicar, evangelizar, aconsejar, etc. Antes de que vayamos a llevar a cabo alguna tarea relacionada con nuestra fe o alguna disciplina espiritual, preguntémonos bien por qué la vamos a hacer. Asegurémonos que los buenos motivos están presentes.
  4. Tengamos cuidado cómo tratamos y cómo juzgamos a nuestro prójimo, porque de la misma forma Dios nos juzgará a nosotros en algún momento, o permitirá que otros seres humanos nos juzguen igual también. Aprendamos las reglas universales de las relaciones humanas que contiene el sermón del monte.

 

Los dejo con un video sobre una adaptación muy interesante al concepto de ser la sal de este mundo. ¡Que lo disfruten!


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