Día 329

DANIEL 7.1 – 8.27, 5.1 – 31.

Aunque ya terminamos de estudiar el período de la dominación babilónica relatado en libros como Jeremías y 2 Reyes, nos faltan aún algunas secciones del libro profético de Daniel, quien pertenecía al primer grupo que fue exiliado a Babilonia y que también sobrevivió para presenciar la dominación persa. Justo durante los últimos años del imperio de Babilonia, Dios envió algunos mensajes proféticos muy importantes a Daniel. Veamos los correspondientes al estudio de este día.

Los capítulos 5, 7 y 8 que estudiaremos hoy de Daniel representan una poderosa evidencia de inspiración divina de las Escrituras por la precisión histórica con la que el profeta relata eventos que sucederían después de “mucho tiempo” (Dn 8.26). Aunque al comenzar a leer las visiones pueden parecer intimidantes para su interpretación, en realidad Dios mismo se encargó también de darle a Daniel una explicación bastante clara sobre lo que significaba cada una de ellas, dejando nulo espacio para especulaciones fantásticas sobre estas profecías bíblicas como se dan de forma tan común en nuestros tiempos modernos.

Iniciemos con Daniel 7.1 que menciona que el “rey Belsasar de Babilonia” era quien estaba en el trono en el momento en que Daniel recibió la visión. ¿Quién fue exactamente Belsasar? De acuerdo con la Baker Encyclopedia of the Bible, de Baker Book House, Belsasar fue corregente (gobernando al mismo tiempo) de Nabónido en los días finales del imperio babilónico, quien de hecho, era su padre. Sin embargo, pasajes como Daniel 5.11 en algunas versiones (como en la NVI que dice, “Cuando vivía el rey Nabucodonosor, padre de Su Majestad…”), pero hay que comprender que “padre” en la literatura hebrea también significa “ancestro” o “predecesor”, como correctamente lo traducen la NTV al decir, “El rey que precedió a usted, o sea su antecesor, el rey Nabucodonosor”. Entonces, históricamente hablando, Belsasar fue el último rey del poderoso imperio babilónico, antes de que fueran derrotados por los persas.

Ahora analizemos las visiones que recibió Daniel, quien decidió ponerlas por escrito inmediatamente después que las recibía (Daniel 7.1). Para evitar como mencionábamos entrar en especulaciones sin fundamento, conectemos los elementos de cada visión con sus correspondientes explicaciones que la misma Escritura nos da y completemos la imagen con algunos datos históricos.

VISIÓN DE LAS CUATRO BESTIAS (Daniel 7.1-28). De acuerdo al ser divino que dio la explicación a Daniel, estas 4 bestias representaban a “cuatro reinos que surgirán de la tierra” (Dn 7.15). Se cree que la visión anterior de la estatua enorme que soñó Nabucodonosor (Daniel 2.31-43) corresponde pieza por pieza también a esta visión.

  1. El “león con alas de águila” (Dn 7.4), a quien le arrancaron las alas y terminó con aspecto de ser humano y con mente humana. Otros pasajes de la Biblia nos muestran que el león y el águila se utilizaron simbólicamente para representar a Nabucodonosor y a Babilonia (Jer 4.7, Jer 49.22, Ez 17.3 y más). Por lo tanto, este primer animal corresponde a Babilonia y al rey que exilió a los israelitas.
  2. La “bestia que se parecía a un oso” (Dn 7.5). De acuerdo con el The New American Commentary: Daniel, de Broadman & Holman Publishers, la figura del oso encaja muy bien con el imperio persa, por su gran tamaño y su fiereza en el combate. Además, la imagen de que se levantó sobre uno de sus costados tiene relación con Daniel 8.3 (“Cuando levanté los ojos, vi un carnero con dos cuernos largos, de pie junto al río. Uno de los cuernos era más largo que el otro, a pesar de que le había crecido después.”). Se cree que esta es una referencia al imperio Medo-Persa, compuesto precisamente de 2 partes, una más grande y fuerte que la otra. Las tres costillas posiblemente son referencia a los reinos que sometería: Babilonia (539 a.C.), Lidia (546 a.C.) y Egipto (525 a.C.).
  3. La bestia que parecía “un leopardo” (Dn 7.6). Pero también tenía 4 alas de ave sobre la espalda y 4 cabezas y recibió “gran autoridad”. El siguiente reino que seguiría en el dominio mundial antiguo sería Grecia dirigida por Alejandro Magno quien derrotaría a los persas en el 331 a.C. y cuyo reino se fraccionaría a su muerte en 4 facciones. La imagen de “cabeza” en las visiones bíblicas normalmente se refiere a un rey o dirigente.
  4. La “cuarta bestia, aterradora, espantosa y muy fuerte” (Dn 7.7). Fue tan impresionante esta visión para  Daniel que fue por la única bestia por la cual pidió explicación uno de los seres divinos que vio. Se menciona que tenía “dientes de hierro”, que era muy poderosa, aplastaba a quien quería y que además tenía “diez cuernos” de los cuales surgiría un cuerno más muy arrogante. El ser divino que dio la explicación mencionó que este cuerno pequeño “hacía guerra contra el pueblo santo de Dios y lo vencía” (Dn 7.21) y también dijo que esa cuarta bestia sería “una potencia mundial que gobernará la tierra… diferente a todas las demás” (Dn 7.23). ¿Quién podría ser? La potencia mundial que seguiría al imperio griego sería el imperio romano. Además, la visión mesiánica del “hijo de hombre” (Dn 7.13) que descendería de las nubes del cielo a la tierra y a quien se le daría “autoridad, honra y soberanía” sobre todas las naciones de parte de el “Anciano” y cuyo reino “jamás será destruido” (Dn 7.14) pues precisamente se refiere a Jesucristo, quien llegó al mundo en tiempos del imperio romano. Siendo así, los diez cuernos o reyes (Dn 7.24) que gobernarían ese imperio fueron Augusto (27 a.C – 14 d.C.), Tiberio (14 – 37 d.C.), Calígula (37 – 41 d.C.), Claudio (41 – 54 d.C.), Nerón (54 – 68 d.C.), Galba (68 – 69 d.C.), Otón (69 -70 d.C.), Vitelio (69 – 70 d.C.), Vespasiano (69 – 79 d.C.) y Tito (79 – 81 d.C.). El siguiente después de Tito sería Domiciano (81 – 96 d.C.), que de acuerdo a la visión (Dn 7.25), desafiaría al Altísimo, oprimiría al pueblo santo de Dios y además cambiaría “las leyes de los santos y sus festivales sagrados”. De acuerdo con la historia, fue Domiciano quien demandó ser adorado como Dios, decretó un nuevo mes del calendario en honor a su nombre y además llevó a cabo terribles persecuciones contra la iglesia cristiana.

Aquí tenemos una ilustración de la visión como aparece en el website www.thetribulation-network.com:

Cuatro bestias

VISIÓN DE UN CARNERO Y UN CHIVO (Daniel 8.1-27).

  1. El “carnero con dos cuernos largos… uno de los cuernos … más largo que el otro” (Dn 8.3). Como mencionábamos en la explicación anterior, se cree que se refiere al imperio Medo-Persa, a quien literalmente nadie pudo hacerle frente (ni Babilonia), hizo lo que quiso y se volvió muy poderoso.
  2. El chivo que corrió muy rápido (Dn 8.5). Dice la Biblia que apareció “desde el occidente” y que golpeó fuertemente al carnero de 2 cuernos anterior. ¿Quién fue capaz de afectar al imperio persa? Pues el gran Alejandro Magno, quien venía desde Grecia (el occidente de Persia) y que rápidamente logró abarcar una gran extensión de territorios como nunca antes, terminando con el imperio persa entre el 334 al 331 a.C. Sin embargo, como dice Daniel 8.8 (“El chivo se hizo poderoso, pero cuando alcanzó el máximo de su poder, se quebró el enorme cuerno que tenía.”), Alejandro Magno murió muy joven, a la edad de 33 años (323 a.C.) y su reino se dividió en “cuatro cuernos prominentes” o cuatro reinos a cargo de sus 4 generales principales (Alejandro Lisimaco en el oeste, Casandro en el norte, Ptolomeo en el sur, y Antígono en el este).
  3. De uno de estos reinos surgiría un “cuerno pequeño cuyo poder creció en gran manera” (Dn 8.9), llegando a tocar territorio de Israel e incluso atacando al “ejército de los cielos” y desafiando al “comandante del ejército de los cielos” al cancelar los sacrificios diarios en el templo (Dn 8.11). ¿A quién se refiere esta visión? Se cree que a Seleucio, un general de Ptolomeo I, que creció en poder y llegó a establecer una dinastía. De ahí, Antíoco III conquistó Palestina y su sucesor, Antíoco IV Epífanes (175 a 164 a.C.) se convertiría en el Domiciano del AT ya que saqueó Jerusalén, suprimió el sacrificio diario en el templo de Jerusalén (167 a.C.), prohibió el judaísmo, impidió toda clase de manifestación religiosa y trató de establecer el culto a los dioses griegos. Fue precisamente bajo su reinado que se generó la revuelta de los Macabeos, de la cual hablaremos más adelante.
  4. En la visión se mencionó que esta humillación de Israel duraría 2,300 “noches y mañanas” (Dn 8.14). De acuerdo con el Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia, de Editorial Caribe, este período se refiere al tiempo entre la profanación del templo por parte de Antíoco y la purificación del mismo por Macabeo. De acuerdo con el Word Biblical Commentary, Volume 30: Daniel, de Word Incorporated, este número se refiere probablemente a 2,300 ocasiones cuando una ofrenda de la tarde o de la mañana no fue ofrecida, es decir, 1,150 días. El período que pasó entre el levantamiento del altar pagano en el templo a la rededicación del mismo fue de 3 años y 10 días (tal como lo menciona el texto deuterocanónico de 1 Macabeos 1.54 y 4.52-53), un número de días muy cerca del número al que se refiere la Biblia.

Aquí una ilustración de la visión como aparece en el blog Americas Last Days:

Carnero y chivo - Daniel

 

VISIÓN DE LA MANO QUE ESCRIBIÓ EN LA PARED (Daniel 5.1-31).

  1. El pecado de Belsasar. Daniel registra que el rey de Babilonia ofreció un banquete para “mil de sus nobles” (Dn 5.1) y tomó la decisión de sacar los objetos sagrados del templo de Jerusalén para beber en ellos y rendir al mismo tiempo culto a sus ídolos. Pudo haber utilizado otros artefactos pero precisamente tomó las copas de oro y plata que se utilizaban anteriormente para rendir culto a Dios y que habían sido santificadas para ello.
  2. La visión de la mano. De acuerdo al profeta, justo enmedio del banquete una mano se apareció y escribió la siguiente frase: “MENE, MENE, TEKEL, PARSIN”.
  3. La revelación de la escritura en la pared. Al ser convocado Daniel por el rey, descifró con la ayuda divina el mensaje y básicamente le dijo que su reino llegaría a su fin porque fue “pesado y no dio la medida” (Dn 5.27) y que sería entregado a medos y persas. ¿Por qué Dios envió este mensaje al rey de Babilonia? El mismo Daniel explica las razones: “22 »Oh Belsasar, usted es el sucesor del rey y sabía todo esto, pero aun así no se ha humillado. 23 Todo lo contrario, usted desafió con soberbia al Señor del cielo…” (Dn 8.22-23). Aunque Belsasar sabía todo lo que había pasado con Nabucodonosor y cómo terminó reconociendo al Dios de Israel, pues no le importó insultar a ese mismo Dios utilizando sus objetos sagrados para rendir culto a dioses paganos. Por esa razón Dios lo castigó.
  4. La muerte de Belsasar y el fin del imperio babilónico. Daniel 8.30 dice, “Esa misma noche mataron a Belsasar, rey de Babilonia.” De acuerdo con la Biblia de Estudio Apologética, varios registros antiguos como la Crónica de Nabónido y el Cilindro de Ciro coinciden con Daniel ya que mencionan que Babilonia fue capturada por los persas sin mayor batalla y que Belsasar fue ejecutado. Esto sucedió en el otoño del 539 a.C.

Los dejo con una ilustración de este evento como aparece en el blog Las Profecías de Daniel:

Daniel-5-dedos-dedo-profeciaSi quieren profundizar con más detalles históricos pueden consultar y descargar la presentación “Daniel: Profeta de las Naciones” creada por el Dr. John Oakes en su website.

Conclusiones:

  1. Asombrémonos con las evidencias de la inspiración divina de las Escrituras. ¿Cómo puede ser humanamente posible que un hombre como Daniel haya anunciado por escrito las conquistas y el gobierno de Alejandro Magno (200 años antes que sucedieran) y las persecuciones de Antíoco contra los judíos en Jerusalén (350 años antes que sucedieran)? Sin el factor Dios, ¡es imposible que pudiera predecir esto con tanta precisión!
  2. Aprendamos también de la disciplina que otros creyentes reciben en sus vidas para desarrollar temor a Dios sincero y no terminar como Belsasar, que a pesar de haber tenido un ejemplo tan cercano a él (Nabucodonosor), no quiso respetar a Dios ni darle la honra que merecía.
  3. No nos dejemos llevar por interpretaciones fantásticas de las profecías bíblicas que tanto se escuchan en los círculos religiosos modernos, donde supuestos profetas y apóstoles han encontrado el significado final y definitivo de las mismas. Si la misma Escritura no nos deja la aclaración sobre el mensaje (como en estos capítulos de Daniel), no debemos nosotros especular sobre la Biblia.

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