Día 452

INTRODUCCIÓN A JUDAS.

De acuerdo con el libro Chronological and Background Charts of the New Testament, de H. Wayne House, Zondervan, tradicionalmente se cree que esta carta fue escrita por Judas, el medio hermano de Jesús, en los años 60’s o 70’s d.C. No se conoce el lugar de escritura pero se entiende que está dirigida a los cristianos en general (por eso se considera dentro de las llamadas “cartas católicas o universales”). De acuerdo con el Gran Diccionario Enciclopédico de la Biblia, de Editorial CLIE, contamos con la siguiente información de contexto:
  1. La epístola tiene la estructura típica de una carta (introducción, propósito, cuerpo, y conclusión). También se ha considerado que la carta es un “sermón epistolar”, que era una forma típica de retórica escrita de la época también.
  2. En cuanto al propósito de la carta, el v. 4 deja muy clara la razón de la misma: se habían infiltrado en la iglesia falsos maestros con doctrinas extrañas. El autor llama a los cristianos a desenmascarar a esas personas y exponerlas, para prevenir cualquier contaminación de la fe.
  3. En cuanto al griego utilizado, se sabe que era bastante refinado pero con un trasfondo intelectual en la literatura del judaísmo palestino.
  4. En cuanto al autor, la carta menciona con claridad que se llama Judas y que era “siervo de Jesucristo y hermano de Jacobo” (Jud 1). La afirmación del “hermano de Jacobo” conecta al autor con Jacobo, el hermano de Jesús y autor de la carta que lleva su nombre. Marcos 6.3 menciona por nombre a Judas y a Jacobo como hijos de María y de José y como hermanos de Jesús.
  5. Aunque han existido controversias con respecto a esta posición tradicional sobre la autoría, tenemos la evidencia de los escritores cristianos antiguos como Tertuliano y Clemente de Alejandría, quienes respaldan la misma. Además, el libro de Judas aparece dentro del Canon Muratori (200 d.C.) como parte de la colección de libros inspirados reconocidos por la iglesia.
  6. En cuanto a la fecha, considerando las similitudes entre 2 Pedro y Judas, entonces la carta debió haber sido escrita antes de la muerte de Pedro para que él la pudiera haber utilizado como referencia. Por eso se ha fechado antes del 68 d.C.
  7. El punto más controversial de Judas que incluso la mantuvo en la lista de espera de los escritos que estaban siendo revisados por los antiguos líderes cristianos para verificar su inspiración divina, fue que Judas mencionó dos obras pseudoepigráficas (de falsa autoridad) del Antiguo Testamento: La Asención de Moisés y 1 Enoc. Sin embargo, no fue el único autor bíblico que hizo algo parecido, también Pablo utilizó citas de poetas paganos (Hch 17.28, 1 Co 15.33, Tit 1.12)  y de un midrash judío (1 Co 10.4), únicamente con fines de ilustración, pero no validando inspiración divina. Posiblemente Judas hizo lo mismo.

JUDAS 1-25.

En el v. 1, el autor se presenta a sí mismo como “Judas, siervo de Jesucristo y hermano de Jacobo” (Jud 1). Si recordamos la presentación del autor de Santiago, dice, “Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo” (Stg 1.1). Pensando en que efectivamente ambos autores fueran hermanos carnales y medios hermanos de Jesús, llama la atención la humildad con la que ambos se presentan. Pudieron haber dicho “Judas, hermano de Jesucristo y de Jacobo” o “Santiago, hermano del Señor”, ¡pero no lo hicieron! Imaginemos qué famosos serían los hermanos de Jesús entre las iglesias cristianas primitivas, que cualquiera de ellos al presentarse como hermano de Jesús causaría un impacto inmediato y una fijación hacia su persona de parte de la gente. Posiblemente para evitar cualquiera de estas cosas, ambos creyentes prefirieron reconocerse a sí mismos como siervos de Jesús y no como sus hermanos. Esto nos habla del corazón humilde de los dos. Por otro lado, podemos apreciar el cambio profundo que hubo en ellos con su conversión, ya que antes pensaban que Jesús se había vuelto loco e incluso fueron a recogerlo de donde estaba predicando, como si fuera un verdadero demente que necesitaba ayuda de su familia (Marcos 3.21). Además, Juan 7.5 registra que ninguno de sus hermanos creían en él. Es decir, podríamos decir que antes de su conversión tal vez hasta vergüenza les daba que la gente los identificara como hermanos del loco Jesús. Pero para cuando escribieron sus cartas, ambos se consideraban indignos de llamarse “hermano del Señor”. Realmente sufrieron una transformación profunda en sus corazones.
La segunda parte del v. 1 contiene la dedicatoria de la carta: “a los que son amados por Dios el Padre, guardados porJesucristo y llamados a la salvación”. Es decir, a los cristianos. Para Judas, todo verdadero creyente contaba entonces con 3 bendiciones: eran amados por Dios, eran cuidados por Jesucristo directamente y además llamados a la salvación de sus almas. Para Judas, era un verdadero privilegio ser llamado “cristiano” o “discípulo de Jesús”, tan solo por esas 3 grandes bendiciones con las que contaban.
Ahora, en el v. 3 Judas inmediatamente expresó la razón por la que tuvo que escribir la carta: “Queridos hermanos, he deseado intensamente escribirles acerca de la salvación que tenemos en común, y ahora siento la necesidad de hacerlo para rogarles que sigan luchando vigorosamente por la fe encomendada una vez por todas a los santos.”, o como dice la DHH-LA, “Queridos hermanos, he sentido grandes deseos de escribirles acerca de la salvación que tanto ustedes como yo tenemos; pero ahora me veo en la necesidad de hacerlo para rogarles que luchen por la fe que una vez fue entregada al pueblo santo.” Esto quiere decir que inicialmente Judas quería escribir una carta pero para hablar de otras cosas, específicamente de la salvación que los cristianos habían recibido. Sin embargo, tuvo que cambiar su decisión para escribir acerca de algo que ponía en peligro a la iglesia al grado que llamó a los cristianos a que lucharan por mantener la fe que recibieron. Estaba hablando precisamente de las falsas doctrinas que estaban infiltrándose en la iglesia primitiva. Veamos con detenimiento qué es lo que estaba pasando:
  1. La infiltración de los falsos maestros en la iglesia (v. 4). Judas afirmó que esos “individuos” (ni siquiera los llamó “hermanos”) ya estaban dentro de la iglesia. ¿Era cristianos fieles que se extraviaron doctrinalmente? De acuerdo con el The New American Commentary: 1, 2 Peter, Jude, de Broadman & Holman Publishers, el texto más bien apunta a que se trataba de externos a la iglesia que podrían ser maestros y predicadores itinerantes que se presentaron a las iglesias como hermanos pero que en realidad eran falsos maestros promotores de herejías. Pedro había advertido también de este tipo de ataques en 2 Pedro 2.1 (“En el pueblo judío hubo falsos profetas, y también entre ustedes habrá falsos maestros que encubiertamente introducirán herejías destructivas, al extremo de negar al mismo Señor que los rescató.”). Cuando Judas escribió, “desde hace mucho tiempo han estado señalados para la condenación”, está expresando implícitamente que esas personas no eran verdaderos creyentes, sino más bien aparentaban serlo.
  2. Las características de los falsos maestros (v. 4, 8-16). Judas señaló que había varios aspectos negativos que podían identificar claramente a esas personas: a) cambiaban en libertinaje la gracia de Dios (posiblemente pregnósticos de la tendencia libertina, como mencionamos al estudiar 1 Juan), b) negaban a Jesucristo (como lo que enseñaban lo seguidores de Cerinto), c) eran “llevados por sus delirios” (v. 8) o “también éstos que tienen visiones” (BTX) o “pretenden tener autoridad por lo que reciben en sueños” (NTV), d) “contaminan su cuerpo” o “llevan una vida inmoral” (NTV), e) “desprecian la autoridad” (una referencia al rechazo a las autoridades de la iglesia posiblemente), f) “maldicen a lo seres celestiales” o “blasfeman de las majestades angélicas” (BTX), g) no respetaban las reuniones de la iglesia y buscaban convertirlas en “parrandas” (v. 12), h) “refunfuñadores y criticones” (v. 16) o “murmuradores, descontentos de su suerte” (BJL), i) “se dejan llevar por sus pasiones” (v. 16), j) en cuanto a su boca “hablan con arrogancia y adulan a los demás para sacar ventaja”. Y lo peor de todo es que esas personas se encontraban dentro de las iglesias cristianas a las que Judas se dirigió. El autor también utilizó 4 ilustraciones para describir simbólicamente a esas personas (v. 12): a) “nubes sin agua, llevadas por el viento” (no tenían un rumbo fijo en sus vidas, y estaban vacíos por dentro), b) “Son árboles que no dan fruto cuando debieran darlo; están doblemente muertos, arrancados de raíz.” (vidas inútiles para producir algo bueno), c) “Son violentas olas del mar, que arrojan la espuma de sus actos vergonzosos.” (eran claras las evidencias de una vida sin rectitud en ellos), d) “Son estrellas fugaces, para quienes está reservada eternamente la más densa oscuridad.” (durarían poco tiempo y al final se apagarían). Podemos notar que la descripción de esas personas es muy similar a la que Pedro utilizó en su segunda carta. Pareciera que se estaba refiriendo al mismo tipo de individuos o al mismo grupo de gnósticos. Tanto en sus ideas como en sus palabras y sus acciones, esos individuos eran reprobables y no mostraban ninguna evidencia de cristianismo práctico. Aunque sus bocas lo afirmaran, ¡ellos no eran cristianos!
  3. La condenación decretada por Dios para ellos (v. 5-7, 14-15). Judas citó algunos ejemplos del Antiguo Testamento de obras extrabíblicas (las analizaremos más adelante) para enseñar a aquellos cristianos que así como Dios castigó a los israelitas incrédulos en el Éxodo, a los ángeles que pecaron, y a Sodoma y Gomorra; así también los castigaría a ellos con la condenación. ¡Ninguno se escaparía!
Con respecto a las citas extrabíblicas que utilizó Judas, podemos decir lo siguiente (de acuerdo con el Gran Diccionario Enciclopédico de la Biblia):
  1. La referencia de Judas 6 fue tomada de 1 Enoc (click para leerlo), una obra pseudoepigráfica (de falsa autoridad) escrito entre el S. II a.C. y el 1 d.C.), que se le atribuye teóricamente a Enoc, el patriarca antediluviano. Era una obra que circulaba en los círculos judíos del S. I d.C. En ese libro se detalla ampliamente cuál fue el pecado de aquellos ángeles y cómo Dios los castigó. La tradición judía decía que fueron los ángeles que bajaron a tener relaciones sexuales con las mujeres humanas (Gn 6.1-4).
  2. La referencia de Judas 9 sobre la pelea entre Satanás y el arcángel Miguel por el cuerpo de Moisés proviene de la obra pseudoepigráfica La Ascensión de Moisés, que era parte de la tradición judía sobre qué pasó con el cuerpo de Moisés.
  3. La referencia de Judas 14-15 sobre la visión que tuvo Enoc proviene de I Enoc 9.
  4. Se sabe que precisamente por esas referencias que hizo Judas de 1 Enoc, varios escritores cristianos antiguos llegaron a considerar esa obra como canónica (Justino Mártir, Ireneo, Clemente de Alejandría, Tertuliano y Anatolio), pero después fue rechazado y no se considera inspirado por Dios, ni por los cristianos ni por los judíos. Pero a pesar de toda la confusión causada, es probable que Judas utilizó esos recursos solamente con un fin ilustrativo, para enfatizar su punto, pero no para confirmar inspiración divina.
Después de exponer el peligro de las falsas doctrinas, Judas exhortó a los cristianos a varias cosas (v. 17-25):
  1. A que recordaran las palabras que les habían enseñado los apóstoles de Jesús anteriormente, con una cita que parece estar basada en 2 Pedro 3.2-3 y en 2 Timoteo 3.1-5. Para ese tiempo entonces las cartas de Pablo y de Pedro eran ampliamente conocidas en las iglesias. Judas les llamó a que reconocieran que de esas personas era precisamente de quien les hablaron los apóstoles anteriormente, anunciándoles lo que pasaría para que estuvieran alertas y no se confundieran. Nuevamente vemos que Dios dejaba en manos de los cristianos la responsabilidad de identificar a esas personas y no dejarse engañar por ellos, ya que anteriormente ya les había advertido de esa amenaza. Además Judas dijo, “Esos son los que causan divisiones” (v. 19), revelando así cómo no solamente se infiltraban en la iglesia sino que ya estando adentro, buscaban la manera de sembrar dudas y causar divisiones para jalar adeptos a sus creencias.
  2. A dedicarse “en cambio” a 3 disciplinas espirituales importantes (v. 20-21): a) mantenerse en el amor de Dios, b) edificarse sobre la base de la fe, c) orar en el Espíritu. A diferencia de aquellos individuos que se dedicaban a causar confusión, dar mal ejemplo y buscar lastimar a la iglesia; los cristianos fieles deberían invertirse en cosas espirituales y crecer así en su fe.
  3. El trato “a los que dudan” (v. 22-23). Por útimo, Judas instruyó a los cristianos en qué hacer con aquellos creyentes que llegaran a dudar de su fe por la influencia de los falsos maestros: a) tenerles compasión (no juzgarlos inmediatamente), b) salvarlos “arrebatándolos del fuego” (hacer lo posible por sacarlos de su error doctrinal), c) pero todo hacerlo con cuidado y con convicción, aborreciendo las falsas enseñanzas que habían creído. Es decir, un balance entre la compasión y la convicción.
  4. A confiar en Dios (v. 24-25). En su despedida o “doxología” final, Judas afirmó que Dios “puede guardarlos para que no caigan, y establecerlos sin tacha y con gran alegría ante su gloriosa presencia” (v. 24). Los creyentes deberían mantener su confianza en Dios y creer que Él los cuidaría para que no cayeran de su posición. No estaban solos en su lucha contra los engaños del diablo, ¡Dios mismo los respaldaba y los cuidaba!

Conclusiones:

  1. Aprendamos de la humildad de Judas y de Santiago, quienes a pesar de ser hermanos de Jesús, nunca usaron esa relación familiar para autoexaltarse. Al contrario, se presentaban como servidores de Jesús. No permitamos que relaciones familiares, amistades con dirigentes famosos o victorias pasadas sean nuestra “tarjeta de presentación” ante otros creyentes, para impresionarlos y así llenarnos de orgullo. Ese tipo de conductas no van de acuerdo al Espíritu de Dios.
  2. Debemos comprender que en la vida cristiana a veces la intensidad de la lucha espiritual que vivimos nos puede hacer cambiar drásticamente de planes, como le sucedió a Judas. Si eso llega a pasar, tomemos las cosas con madurez y no nos frustremos porque las situaciones no salieron como nosotros queríamos originalmente.
  3. Entendamos que es completamente posible que falsos hermanos se lleguen a infliltrar en la iglesia. Algunas personas incluso mienten en sus conversiones con tal de lograr otro fin que ellos traen en su corazón. Otros quieren integrarse a la iglesia pero ocultan su verdadera identidad para facilitar el proceso. Si llega a pasar, recordemos que ya estaba escrito y que debemos actuar conforme a las Escrituras para tratar el asunto. Oremos mucho para que Dios nos guíe en cada caso.
  4. No perdamos el tiempo tan valioso que Dios nos da cada día en involucrarnos en falsas enseñanzas, mejor invirtámonos a fondo en conocer mejor las Escrituras, a Dios y a nuestro Señor Jesús. Ejercitemos las disciplinas espirituales que tenemos al alcance como el ayuno, la oración, la meditación y más, para lograr este fin.
  5. Ayudemos siempre a los hermanos que son contaminados por falsas enseñanzas, pero hagámoslo con convicción al mismo tiempo. Compasión y convicción es la combinación que Judas nos pidió, inspirado por el Espíritu Santo. Es decir, no ayudemos llenos de compasión pero sin convicción (llenos de humanismo y sentimentalismo), pero tampoco vayamos llenos de convicción pero sin compasión. ¡Oremos por encontrar el equilibrio perfecto!
Los dejo con un video de ilustración que contiene una dramatización de algunos capítulos del libro pseudoepigráfico de 1 Enoc.


Leave a Reply

You must be logged in to post a comment.