Día 158

JUECES 9 – 10.

El capítulo 8 narra los últimos días de Gedeón, juez de Israel, y a pesar de que Dios hizo grandes cosas a través de él, su historia no tiene un final feliz. Gedeón terminó desviando a Israel ritualmente al construir un efod que sirvió como trampa para Israel y el pueblo, al morir Gedeón, terminó regresando a la idolatría y olvidando todo lo que Gedeón había hecho por ellos. La falta de gratitud a Dios y a los hombres que los ayudaron era al parecer lo que caracterizaba el corazón de Israel en esos momentos.

El capítulo 9 comienza retomando la familia de Gedeón y ahora el personaje principal es Abimelec, hijo de Gedeón y una concubina que tuvo. Jueces 8.29-31 nos muestra la vida familiar de Gedeón, quien tuvo 70 hijos varones con múltiples esposas y un solo hijo varón con su única concubina quien además era de Siquem, esto quiere decir, una mujer cananea. Es claro que Gedeón incurrió en varias violaciones al pacto deuteronómico con estas situaciones. Recordemos Deuteronomio 17.14–17 (NVI), “14 »Cuando tomes posesión de la tierra que te da el Señor tu Dios, y te establezcas, si alguna vez dices: “Quiero tener sobre mí un rey que me gobierne, así como lo tienen todas las naciones que me rodean”, 15 asegúrate de nombrar como rey a uno de tu mismo pueblo, uno que el Señor tu Dios elija. No aceptes como rey a ningún forastero ni extranjero…. 17 El rey no tomará para sí muchas mujeres, no sea que se extravíe su corazón….” Gedeón no siguió la Palabra de Dios con respecto a los gobernantes, ni tampoco hizo caso de las advertencias de Dios de no unirse en relaciones sentimentales con mujeres paganas. Un paso de desviación en el corazón de Gedeón con la cuestión del efod lo llevó a dar más pasos alejándose paulatinamente de lo que Dios esperaba de él. Y todavía se hacía más grave su situación porque ya Dios había legislado todos estos aspectos en la Ley, Gedeón no podía argumentar ignorancia. Al mostrar semejante desobediencia estaba dando un mal ejemplo a Israel pero también elevándose a sí mismo por encima de la Palabra de Dios.

La semilla de corrupción que Gedeón había plantado en su propia familia comenzó a dar frutos. Los versículos 1 al 21 del capítulo 9 narran varios eventos trágicos en los descendientes de Gedeón. Abimelec, el hijo de la mujer pagana de Siquem, propuso a sus familiares de dicha ciudad que él los gobernara y para ello recibió dinero de un templo pagano dedicado a Baal-berit para contratar a “hombres alborotadores e imprudentes” u “hombres ociosos y vagabundos” para ir a matar a sus 70 medios hermanos, hijos de Gedeón y sus múltiples esposas, y herederos legítimos de Gedeón. Después de esta terrible acción, Abimelec fue proclamado como rey de Siquem por la gente de Siquem y de Bet-milo “bajo el roble que está junto a la columna de Siquem” o “junto a la encina del pilar que había en Siquem” (v. 6). ¿Por qué hace énfasis el autor en dicha columna o pilar de Siquem? De acuerdo con el The New American Commentary: Judges, Ruth, de Broadman & Holman Publishers, la asociación con el “pilar” es una posible referencia a una piedra levantada que representaba a Baal en la cultura cananea y el roble vendría siendo un árbol sagrado dentro de un santuario. Así que Abimelec no solamente se levantó a reinar por encima de la sangre de sus medios hermanos sino que también estaba entregando su reinado al dios pagano Baal de Canaán, siguiendo la religión de la familia de su madre.

Jotam, el único hijo sobreviviente de la masacre de los hijos de Gedeón, lo confrontó a distancia con la famosa “Parábola de Jotam” o también llamada “la maldición de Jotam” (9.57), donde a través de una historia ficticia utilizando imágenes de la naturaleza, denunció lo que habían hecho y lanzó una advertencia a Abimelec y a todo Siquem enfocada en lo siguiente, “«Ahora asegúrense de haber actuado honorablemente y de buena fe al elegir como rey a Abimelec, y de haberse portado bien con Gedeón y todos sus descendientes. ¿Lo trataron con la honra que se merece por todo lo que realizó?” (v. 16). Era un hecho que ni Abimelec ni la gente de Siquem habían tratado con gratitud a Gedeón y su familia, al contrario, ¡los mataron! Y Jotam les recordó, “Pues él luchó por ustedes y arriesgó su vida…” (v. 17). Y después lanzó la siguiente advertencia, “Pero si no han actuado de buena fe, ¡que salga fuego de Abimelec y consuma a los ciudadanos prominentes de Siquem y de Bet-milo, y que salga fuego de los ciudadanos de Siquem y de Bet-milo y consuma a Abimelec!»” (v. 20). Igual de grave a los ojos de Dios fue la idolatría a la que se entregó Abimelec y su familia como la ingratitud que mostraron hacia Gedeón, quien luchó por ellos y arriesgó su propia vida para rescatarlos de los madianitas. Esto nos recuerda a  Proverbios 17.13 (DHH-LA), “13 Jamás el mal se apartará de la casa del que paga mal por bien.”

El resto del capítulo 9, desde el versículo 22 al 57, narra paso a paso cómo se cumplió fielmente la maldición de Jotam tanto sobre Abimelec como sobre los pobladores que lo apoyaron en sus crímenes. ¿Quién comenzó todo? “Dios envió un espíritu que generó conflictos entre Abimelec y los ciudadanos…” (v. 23). ¿Cuánto tiempo tardó en cumplirse desde que sucedieron los crímenes? “Tres años después de que Abimelec comenzó a gobernar a Israel” (v. 22). Tanto los habitantes de Siquem como el mismo Abimelec fueron castigados por Dios duramente con muerte y destrucción, tal como dicen los dos últimos versículos del capítulo 9, “??De esa forma, Dios castigó a Abimelec por el mal que había hecho contra su padre al matar a sus setenta hermanos.  Dios también castigó a los hombres de Siquem por toda su maldad.” Dios tiene sus tiempos para cada cosa y en sus manos está la venganza y el castigo. El sabe cuándo disciplinar a cada persona que acostumbra devolver mal por bien y es un hecho que sucederá, no hay escape de la justicia divina.

El capítulo 10 menciona la aparición de varios jueces: Tola (de la tribu de Isacar, gobernó durante 23 años) y Jair (de Galaad, gobernó durante 22 años). Después, a partir del v. 6, narra detalladamente cómo Israel regresó a pecar pero esta vez aún más fuerte, ya que añadió a su devoción a Baal y Astarot a “los dioses de Aram, de Sidón, de Moab, de Amón y de Filistea.” (v. 6). Es decir, Israel no solo regresó a su anterior idolatría, sino que además buscaron más dioses a quienes adorar aparte de los que ya habían adorado en el pasado. Regresaron al pecado pero con más fuerza y se ensuciaron más en la idolatría. Haciendo un paralelo con la vida cristiana tal vez la siguiente Escritura nos trae a la mente este concepto, 2 Pedro 2.20 (NVI), “Si habiendo escapado de la contaminación del mundo por haber conocido a nuestro Señor y Salvador Jesucristo, vuelven a enredarse en ella y son vencidos, terminan en peores condiciones que al principio.”

En los restantes versículos del capítulo 10 (7 al 18), Dios obviamente reaccionó contra Israel por su pecado y los entregó en manos de los filisteos y amonitas quienes oprimieron duramente a Israel durante 18 años, afectando a los grupos de Israel que vivían en ambos extremos del río Jordán. El sufrimiento fue tan duro que buscaron a Dios otra vez, pero en esta ocasión y de manera sorprendente, Dios les contestó, “??… ustedes me abandonaron y sirvieron a otros dioses. Así que ya no los rescataré más. ¡Vayan a clamar a los dioses que han escogido! ¡Que los rescaten ellos de este momento de angustia!” (v. 13-14). Dios estaba dispuesto a abandonarlos esta vez y no ayudarlos para que aprendieran la lección y vivieran en carne propia las consecuencias plenas de su pecado. Sin embargo, cuando Dios vio que los israelitas dejaron por completo a los dioses paganos y se entregaron a servirlo a Él solamente, continuando rogándole por ayuda, “él se entristeció a causa del sufrimiento que experimentaban.” (v. 16). A pesar de la indignación tan fuerte que tenía en ese momento, la compasión por su pueblo ganó una vez más, tal como dice Salmo 30.5 (NVI), “Porque sólo un instante dura su enojo, pero toda una vida su bondad. Si por la noche hay llanto, por la mañana habrá gritos de alegría.”

Conclusiones:

  1. Cuando permitimos una sola semilla de corrupción en nuestros corazones con respecto a nuestra fe en Dios y nuestra devoción a Él, con el paso del tiempo esa semilla se puede convertir en todo un jardín de infidelidad, amargura, falta de oración, falta de estudio bíblico, rencor, impureza y más. Gedeón se permitió a sí mismo desviarse de la Palabra de Dios en asuntos tan importantes a los ojos de Dios y las generaciones que le siguieron pagaron las consecuencias.
  2. Ninguno de nosotros estamos por encima de la Palabra de Dios. Si comenzamos a actuar en la vida pasando por encima verdades y principios bíblicos claros sin darle mayor importancia, algún día cosecharemos lo que vamos sembrando. Tengamos respeto por la Palabra de Dios, valoremos cada enseñanza que contiene y hagamos nuestro mejor esfuerzo por mantenernos siempre en obediencia a la misma.
  3. Pagar mal por bien es un pecado grave a los ojos de Dios, es una falla a todos los mandatos de la Ley y del evangelio relacionados con amar al prójimo. Ninguna acción perversa que vaya en este sentido será pasada por alto por Dios. Las personas mal intencionadas para con su prójimo tarde o temprano enfrentarán la disciplina de Dios en sus vidas. ¡Tengamos temor y mejor cuidemos la forma en que tratamos a las personas que nos han mostrado amor y ayuda en diferentes momentos! Dios está pendiente de cómo los tratamos.
  4. Alejarnos de Dios después de haber disfrutado una relación con Él puede llevarnos a peores estados espirituales, morales y emocionales que los que teníamos antes de conocerlo. No tomemos a la ligera nuestra fe, el día que decidimos hacer a Jesús nuestro Señor y Salvador hizo eco en el cielo también y daremos cuentas a Dios si respetamos ese compromiso o si lo abandonamos.
  5. Agradezcamos a Dios por su corazón compasivo y misericordioso para con nosotros. Su amor es más grande que su enojo y si no fuera por eso, la humanidad no tendría ninguna esperanza. Fue por amor que envió a su Hijo a morir por nosotros a pesar de todas nuestras maldades y del dolor que le causamos con nuestros estilos pecaminosos de vida.

7 Responses to “Día 158”

  1. Adriana Casas dice:

    Gracias Arturo, siempre es un alivio pensar en la compasión de Dios, pero también quiero esforzarme por agradarlo.

  2. blanca martinez dice:

    Gracias por compartir las consecuencias que podemos tener el pagar mal por eso tenemos que tener un corzon agradecido con Dios para ber que esta mal de vengarse cuando alguien nos hace elgo mejor es perdonar ya que Dios nos perdana diariamente nuestras faltas que tenemos diariamente mejor hay que tener un corazon de gratitud y no desviarnos

  3. Lulu tovar dice:

    Mi querido Maestro mil gracias por la enseñanza

  4. Juan Orozco dice:

    Muchas pero muchas gracias Arturo por tu trabajo, respecto a la clase o lectura yo me vi así en tiempo pasado y no me ayudó el dejar una relación con Dios es causa de nuestro orgullo y de no tener temor de Dios, párese que para muchos de nosotros es fácil decir no pasa nada pero si pasa y cuando llegan las consecuencia es cuando le andamos llorando a Dios para que nos ayudé. Creo que es tiempo de decidir si seguimos así o cambiamos.

  5. Javier Tizcareño dice:

    Gracias, que importante es no dejar que la semilla de la corrupcion entre en nuestros corazones termina siendo todo un desatres y hasta nuestra desendencia paga las consecuencias

  6. Gildardo dice:

    RECONOCIENDO EL PECADO Y PIDIENDO AYUDA A LA VOLUNTAD DE DIOS. EL v 10:15 Me hace pensar en mi vida, yo he pecado ante Dios y de alguna manera puedo sentir la disciplina de Dios como consecuencia de mis propias decisiones pero cuando hay un arrepentimiento puedo sentir la liberación de Dios y su compasión (aunque a veces después de un tiempo de esperar), Gracias a Dios por Jesús que murió en la cruz pues por el sigo teniendo esperanza.
    Jdg 10:15 Pero los israelitas le contestaron al SEÑOR: —Hemos pecado. Haz con nosotros lo que mejor te parezca, pero te rogamos que nos salves en este día.

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