Día 77

LEVÍTICO 26 – 27.

El capítulo 26 contiene promesas para la obediencia pero también una lista de castigos para la desobediencia. Los versículos 1 al 2 contienen dos grandes mandatos que Dios les encargó mucho a los israelitas que cumplieran: a) No involucrarse con la idolatría en ninguna de sus formas, b) Respetar los días de descanso y el santuario. Estos dos mandatos al inicio de este capítulo resumen de alguna manera el resto de las regulaciones que Dios le había dado a los israelitas y en los cuales debían poner toda su atención.

Entre los versículos 3 al 12 encontramos la sección de recompensas a la obediencia, con grandes promesas de por medio. Meditemos en esto:

  1. La condición de Dios era clara: “Si siguen mis decretos y se aseguran de obedecer mis mandatos”, “«Si caminan según mis preceptos y guardan mis mandamientos, poniéndolos en práctica” (BJL). Las diferentes traducciones se refieren al verbo seguir, caminar, conducirse, andar, obedecer. No era solo tener una religión diferente a la de los pueblos paganos que los rodeaban, se trataba de todo un estilo de vida que Dios demandaba de ellos, de contemplar su voluntad en cada aspecto de su vida y recordar los mandatos que previamente les había dado. La prueba de que habían grabado en su corazón todo era que lo pondrían en práctica y es lo que Dios estaría esperando de ellos.
  2. La bendición de provisiones seguras (v. 4-5, 10). Frases como “enviaré las lluvias de temporada”, “la tierra dará sus cosechas” , “la cosecha de la uva continuará” y “comerán hasta saciarse”, “tendrán tal abundancia de cosechas”. Si ellos trabajarían la tierra y estarían pendientes de la cosecha pero al final es Dios quien haría que la tierra produjera frutos y les proveyera lo que necesitarían para subsistir, al grado de tener en abundancia para mantenerse adecuadamente. No les estaba prometiendo riquezas y lujos, sino seguridad al sustento diario. Él se encargaría de que no les faltara nada. Es la misma promesa que Dios hace a los cristianos fieles en 2 Co 9.10 (NTV), “10 Pues es Dios quien provee la semilla al agricultor y luego el pan para comer. De la misma manera, él proveerá y aumentará los recursos de ustedes y luego producirá una gran cosecha de generosidad en ustedes.”
  3. Seguridad de vivir en paz en la tierra prometida (v. 6-8). Dios no les dijo “no tendrán enemigos y todo estará en paz” sino más bien les prometió que enfrentarían a sus enemigos y tendrían victoria. La frase, “podrán dormir sin temor alguno” transmite la paz y la confianza que disfrutarían los israelitas a pesar de haber llegado a una tierra extraña y nueva.
  4. La bendición de tener una relación cercana con Dios (v. 9, 11-12). Piensa en estas palabras, “Los miraré con agrado”, “viviré entre ustedes”, “no los despreciaré”, “caminaré entre ustedes”, “serán mi pueblo”. Realmente Dios tenía en su corazón mantener una relación de amor y cuidado a su pueblo escogido. Quería estar con ellos, quería bendecirlos, quería mirarlos con agrado, para nada los despreciaría, caminaría entre ellos. ¡Qué privilegio! Era mucho lo que Dios les estaba ofreciendo y lo único que les pedía era su obediencia y su fidelidad a Él.

El v. 13 aparece como un recordatorio de quién los rescató de la esclavitud y quién les permitió “caminar con la cabeza en alto” = ¡Dios! El llegar a Canáan como un pueblo libre, con la libertad de andar “con la frente en alto” (DHH-LA), era todo un privilegio. Cuando estuvieran en la tierra prometida y gozaran de la bendición de vivir en ella, no deberían olvidar nunca de dónde salieron y quién los sacó de ahí.

Ahora, de los versículos 14 al 39 tenemos una sección muy fuerte: los castigos garantizados a la desobediencia de Israel. El punto de partida para que estos castigos comenzaran a ser efectivos era “si no me escuchan ni obedecen”, “si no queréis escucharme” (BTX), “si rompen mi pacto”, si trataban sus mandatos “con desprecio” o “vuestra alma destesta mis ordenanzas”. Es decir, si Israel tomaba una decisión voluntaria de rehusarse a escuchar la Palabra de su Dios y vivir en desobediencia, llegando al punto de tratar todos los mandatos de Dios con desprecio en su corazón e incluso al grado de aborrecerlos. ¿Te imaginas estar en una situación donde no solo no queremos escuchar ni obedecer a Dios, sino que además sentimos desprecio en el corazón por su Palabra y llegamos hasta aborrecerla? Suena como algo difícil de alcanzar especialmente después de tanta bendición y milagros que recibieron los israelitas de parte de Dios. Pero tristemente, sucedió.

Los castigos presentados a continuación aparencen en forma progresiva e incremental, es decir, aumentan de intensidad e impacto de acuerdo al grado de orgullo del corazón de Israel:

  1. Problemas de salud e inseguridad del sustento (v. 16). Es la primer área donde Dios decide disciplinar a su pueblo desobediente: “enfermedades debilitantes y altas fiebres”, “sus ojos fallen y su vida se consuma poco a poco”. También la falta de prosperidad en las provisiones, “Sembrarán sus cosechas en vano”. Antes que otra cosa, el plan de Dios era castigar el orgullo de Israel primero en el área donde ellos pensarían que tenían el control pero no era así: salud y sustento. Ambas cosas vienen de Dios. Al verse vulnerables en ambos aspectos, tal vez se humillarían y buscarían a Dios.
  2. Falta de paz y seguridad sociales como nación (v. 17). Los enemigos de Israel los vencerían e incluso gobernarían sobre ellos, teniendo que huir entonces. Perderían su soberanía como nación y se convertirían en un pueblo sometido a otra cultura, pero no solo cualquier cultura, sino “aquellos quienes los odian los gobernarán”. Dios los entregaría en manos de quienes guardaban odio y rencor contra ellos.
  3. La esperanza de Dios que esto los llevara al arrepentimiento (v. 18). Dice “Y si a pesar de todo esto todavía me desobedecen”. Hay un rastro de esperanza que tal vez con estas humillaciones sea suficiente y paren y cambien. Pero Dios necesitaba contemplar la dura realidad de un corazón endurecido, lo que haría sería “los castigaré siete veces por sus pecados”. El número 7 ha representado en el contexto bíblico un simbolismo de perfección o un estado completo. Tal vez significa que el castigo no sería parcial, sino completo, absoluto, total.
  4. Quebrantamiento del espíritu orgulloso (v. 19-20), “quebrantaré la soberbia de vuestro poderío” (BTX), “quebrantaré su orgullo y terquedad” (NVI). ¿Cómo? “Todo su trabajo será en vano, porque la tierra no dará cosechas y los árboles no producirán fruto.” Una de las formas en que Dios quebranta el orgullo humano es haciéndolo fracasar continuamente en lo que él cree que todavía está en sus manos: el fruto de su trabajo. Aquí la promesa era que todo el trabajo que hicieran por la actividad agrícola no daría frutos, ¡nada! Frustración y desesperación les aguardaba. Pero aún así quedaba la esperanza que con esto decidieran arrepentirse.
  5. Desgracias personales y tragedias (v. 21-22). La Escritura menciona “Enviaré animales salvajes que los privarán de sus hijos” así como ataque al ganado. Dios tocaría ahora los hijos de los israelitas, así como tocó al primogénito del faraón en el relato del Éxodo y solo así decidió dejar ir a Israel, aunque después se arrepintió y los persiguió. Dios asegura, “aumentaré siete veces el desastre a causa de sus pecados”.
  6. Hambres e invasiones (v. 23-26). La esperanza de que cambiaran seguía, “Y si todavía no aprenden la lección…” Siguiente paso, “yo mismo seré hostil con ustedes”. El grado de castigo y disciplina se incrementaría aún más. La escena describe un estado de invasión enemiga con un estado de sitio donde sería necesario el racionamiento de los pocos alimentos que quedaran, al grado de que “aunque coman, no se saciarán”.
  7. Desastre total (v. 27-39). Suponiendo que los israelitas ni con eso entendían, lo que Dios haría es “desargaré toda mi hostilidad”, “me pondré definitivamente en su contra” (v. 28, NVI). Lo que se narra a continuación es un extremo de calamidad a nivel nacional: canibalismo con sus propios hijos porque no habría alimentos suficientes, destrucción total de santuarios paganos y apilamiento de cadáveres encima, desolación total de la tierra, dispersión entre las naciones, desmoralización en los sobrevivientes, dominados por el miedo, derrota total.

¿Qué buscaba Dios con todo esto? Los versículos 40 al 45 lo describen: que el pueblo llegara al punto donde confesara sus pecados, reconociera su culpabilidad y su estado espiritual, y su “obstinado corazón” fuera humillado totalmente. Y es ahí donde la Escritura dice, “Entonces me acordaré de mi pacto con Jacob, de mi pacto con Isaac y de mi pacto con Abraham, y me acordaré de la tierra.” (v. 42). Una vez que el objetivo de la discipina se cumpliera, Dios regresaría a mostrar compasión, cuidado y esperanza a su pueblo. De ninguna manera tenía planeado jamás rechazarlos por completo ni olvidarlos para siempre (v. 44), ni cancelaría el pacto que hizo con Abraham, Isaac y Jacob. El v. 45 es claro cuando dice, “Por amor a ellos me acordaré de mi antiguo pacto con sus antepasados”. Dios amaba a su pueblo y por eso estaba dispuesto a disciplinarlo, para que corrigiera su camino y su corazón y regresara a la fidelidad que se esperaba de ellos.

El último capítulo de Levítico, el capítulo 27, está dedicado a las regulaciones de votos hechos por los israelitas. De acuerdo al The New American Commentary: Leviticus, de Broadman & Holman Publishers, estos votos estaban más allá de los sacrificios normales descritos en Levítico 1 al 7. No eran un mandato directo de Dios, sino una decisión personal de una persona de ofrecer algo a Dios. El capítulo cubre 3 clasificaciones de votos: a) Votos humanos (v. 2-8), b) votos de animales (v. 9-13), c) votos de propiedades u objetos (v. 14-25). El libro entero termina en el v. 34 diciendo, “Estos son los mandatos que el SEÑOR dio por medio de Moisés a los israelitas en el monte Sinaí.”

Conclusiones:

  1. Tanto el AT como el NT nos presentan una misma idea: cosas maravillosas esperan a los fieles y obedientes al Señor. Dios sabe recompensar de forma justa a quienes se han mantenido fieles por años. Dios sabe también premiar la obediencia en sitaciones específicas. El no olvida cada muestra de rectitud, de integridad y de amor que llevemos a cabo. Y de acuerdo al NT, la promesa del cielo y la eternidad con Dios es la máxima recompensa para los obedientes y los fieles. ¡No dudemos de Dios! Esforzémonos por obedecerlo siempre y Él sabrá en qué momento nos recompensará.
  2. La larga y detallada lista de castigos nos puede afectar un poco en nuestra perspectiva de quién es Dios. Habrá personas (y las hay) que piensen que Dios es un sádico loco que causó mucho dolor en su propio pueblo. Pero no es verdad. Recordemos Prv 3.11–12 (NVI), “11 Hijo mío, no desprecies la disciplina del Señor, ni te ofendas por sus reprensiones. 12 Porque el Señor disciplina a los que ama, como corrige un padre a su hijo querido.” La disciplina que Dios da a su pueblo es motivada siempre por amor. La perspectiva completa de la Biblia nos muestra que el amor de Dios siempre ha sido más grande por su pueblo y por la humanidad que los momentos de ira y juicio que ha descargado sobre ellos.
  3. Entendamos la esencia de la determinación de Dios en incrementar el nivel de castigo si no veía humildad. Su convicción es clara al respecto en Stg 4.6–7 (NVI), “Pero él nos da mayor ayuda con su gracia. Por eso dice la Escritura: «Dios se opone a los orgullosos, pero da gracia a los humildes.» Así que sométanse a Dios.” Él está determinado a quebrantar todo orgullo humano y especialmente si se trata de un miembro de su pueblo que está en actitud rebelde y descuidada. No parará hasta ver el orgullo quebrantado, no se detendrá hasta ver una humildad sincera. Él sabe que si no llegamos a ese punto, nos perderemos para siempre.
  4. Históricamente hablando, todo lo que Dios les advirtió y todos los castigos que les anunció que traería si no se arrepentían, sucedieron. Cada cosa, cada situación. Veremos más adelante en las historia bíblica pero tristemente el pueblo de Israel cayó hasta el fondo muchos años después de esto. Y Dios ya lo sabía, por eso los estaba preparando con todas estas advertencias. Tengamos cuidado con nuestro propio corazón, podríamos terminar desviándonos igual o peor que ellos si nos descuidamos, nadie está exento. Y a pesar de todo, Dios los siguió amando y les dejó abierta la puerta de la esperanza, aunque sabría que fallarían hasta el último nivel.
  5. Si de repente en tu vida cristiana comienzas a experimentar que todas las puertas se cierran, que todo te pasa, que una cosa mala tras otra; pensemos bien en el asunto. Puede tratarse de un período de pruebas (1 P 1.6-7) por el que tenemos que pasar para refinar algún aspecto de nuestra fe. O tal vez puede tratarse de disciplina de parte de Dios, especialmente si sabemos que el orgullo y la terquedad están haciendo nido en nuestro corazón. El consejo es: ¡no retrases el arrepentimiento! Búscalo rápido, humíllate a tiempo, aprende la lección pronto y levántate para seguir adelante. Como dijera el famoso escritor cristiano Charles Spurgeon en su libro El Tesoro de David, Volumen 2: “Cuidado con las demoras y aplazamientos, el dejarlo para mañana, diciendo que ya habrá tiempo después; que habrá tiempo para cuidarse del cielo cuando se esté saciado del mundo; que ya  bastará con que lo haga el último año de mi vida, o el último mes, o la última semana. Cuidado con las dilaciones; el postergar el arrepentimiento ha sido la ruina de miles de almas.”

Hoy terminamos el libro de Levítico. Estamos a 2 libros de terminar todo el Pentateuco, los  5 primeros libros de la Biblia. Han sido 3 meses de mucho aprendizaje, ¿no crees? Gracias por acompañarme en este viaje extraordinario por la Palabra de Dios.


16 Responses to “Día 77”

  1. Minelia M.H. dice:

    Gracias Arturo sin duda he aprendido mucho por medio de lo que nos compartes;empezando por la disciplina de leer y conocer más profundamente la Biblia,compartir lo que aprendo hasta la transformación en mi manera de pensar para poder cambiar mi manera de vivir.

    En este devocional aprendí entre muchas cosas, que:
    tenía la misma importancia el amor,bondad y promesas de Dios para con su pueblo como la corrección y la advertencia que Dios mostraba para sus vidas.
    Me hace pensar en ésta Escritura:
    Éxo 15:11 Oh, Señor,
    ¡ningún dios puede compararse a ti!
    ¡Nadie es santo ni grande como tú!
    ¡Haces cosas maravillosas y terribles!
    ¡Eres digno de alabanza!

    Aprecio mucho tu esfuerzo y excelente trabajo.
    Bendiciones para ti y los tuyos.

  2. blanca dice:

    Muchas Gracias Arturo por este devocional que lei fue de bendicion para mi vida personal desde que empezamos aleer estos devocionales me hayudado a tener mucha confianza en Dios por que estoy pasando algo muy dificil en mi vida personal con mi hijo pero tengo laplena confianza que DIOS esta en control de este problema que quiere que aprendar a depender mas de el y tener fe. GRACIAS DIOS TE BENDIGA A TI Y ATU FAMILIA. por dejarte usar ´por DIOS para ayudar aotros que aprendamos lo valoro muchisimo.

  3. ESTELA GARCIA dice:

    MUCHAS GRACIAS A TI ARTURO, POR TU GRAN TRABAJO. Y DE MUCHA AYUDA PARA MI CORAZÓN.
    QUE DIOS TE SIGA UTILIZANDO DE GRAN MANERA. BENDICIONES.

  4. Martín Bautista dice:

    Gracias a ti Arturo, por tu constancia y paciencia, en verdad esta siendo un viaje maravilloso, nos ha ayudado a muchísimos. Dios siga bendiciendo a tu vida ya a tu familia

  5. Hiram Anderson dice:

    Gracias a ti por dedicar tanto tiempo y poner tus dones al servicio del Pueblo de Dios, te animo a que lo sigas haciendo con el mismo entusiasmo con el que empezaste.

    Saludos.

  6. Jorge R. Moreno Peñaloza dice:

    En verdad gracias a ti Arturo, es una enseñanza tan increíble la que traes a nuestras vidas, día con día, es una manera de entender situaciones que para mí y quizás para muchos no habríamos podido entender, si no fuera por esta profundidad con que tu nos las haces llegar, gracias por ayudarnos a saber la prontitud con que hay que volver a enmendar nuestras vidas si en algún momento nos estamos apartando de la palabra de Dios.

  7. Adolfo Bravo dice:

    Gracias a ti hermano, sin duda estos estudios nos han ayudado a ser discípulos mas preparados y con mas conocimiento de nuestro Dios y sus formas, así como de su palabra, recibe un gran abrazo desde la región vecina de Cuautitlan Izcalli.

  8. Sandra Duarte dice:

    Gracias a ti Arturo, que Dios siga bendiciendo tu trabajo y tu amor para la iglesia.

  9. Hilda Zavala dice:

    Gracias a ti por invitarnos en este viaje!! estoy muy feliz de aprender más de DIOS y de mi corazón!! 😉

  10. Beatriz Sandoval dice:

    ¡Al contrario, gracias a ti Arturo!

  11. Leticia Hernandez dice:

    Gracias Arturo sin duda ha sido de mucho aprendizaje para mi vida y gracias a esta enseñanza ahora puedo entender muchas cosas y poder comprender cuanto me ayuda a desarrollar mi Fe cada dia ante las situaciones que he tenido que vivir he profundizado en cada devocional y me siento super retada con mi vida siento una gran alegria al estar conociendo a nuestro Dios eso me llena de mucha gratitud que Dios te bendiga y te siga dando mucha sabiduria para llevarnos cada dia a el con tus enseñanzas y te siga utilizando como hasta ahora.

  12. Roselin Vazquez dice:

    Gracias Arturo por estos primeros 79 dias de mucha edificación. Un abrazo de la familia Vazquez Juarez

  13. adriana dice:

    muchas gracias por estos estudios , que nos ayudan a forrtalexcer l a fe.

  14. Vicky dice:

    Muchisimas Dios gracias Arturo por la enseñanza de estos meses, personalmente he aprendido mucho, reflexionado y reafirmando convicciones. Dios te bendiga

  15. itza chavez dice:

    Muchisimas gracias Arturo, hoy puedo ver la importancia y magnitud de los primeros libros y comprender de una mejor manera cada suceso y lo importante de la obediencia y fe en nuestro DIos. Que llene tu vida de vendiciones, gracias por tu trabajo.

  16. Martín Tomas Merediz-Funes dice:

    Gracias Arturo, como tu dices han sido tres meses de mucho aprendizaje, aunque atrasado, voy por el camino trazado por el Señor, aprender y reconocer la bondad del Señor al ocuparse de los más mínimos detalles para nuestra vida y nuestra relación con El.
    La obediencia fundamental para llevar una buena relación con el Señor o una mala relación con el Señor, obviamente con las con secuencia que ya el ha determinado.
    Gracias y hasta la próxima, que el Señor te siga utilizando por nuestro bien..

Leave a Reply

You must be logged in to post a comment.