Día 312

EZEQUIEL 23.1 – 24.14, 2 REYES 24.20 – 25.2, JEREMÍAS 39.1, 52.3 – 5.

Ya se acerca el final del reino del sur y en los pasajes correspondientes al día de hoy podremos darnos cuenta de esto. También podemos apreciar el deseo enorme de Dios de comunicar claramente a su pueblo el por qué de las cosas que estaban por suceder y la lección que Él quería que ellos aprendieran. Dios incluso recurrió a descripciones muy gráficas comparando lo aborrecible del adulterio con el pecado de la idolatría en un lenguaje que su pueblo pudiera comprender rápidamente.

Iniciemos entonces con el capítulo 23 que ha sido llamado también “La Parábola de las Dos Hermanas”. Es la historia de 2 hermanas llamadas Aholá (que representaba a Samaria) y a Aholibá (Jerusalén). Ambas compartían un pecado en común: ¡se hicieron prostitutas! El v. 4 dice que Dios se casó con ellas a pesar de su debilidad. Con el tiempo Aholá se fijó en los hombres asirios y abandonó a su esposo para pecar con ellos, lo que resultó en un castigo fuerte que Dios le mandó precisamente a manos de los mismos asirios. Tan famoso fue el castigo que “su mala fama llegó a oídos de todas las mujeres de la tierra.” (Ez 23.10).Es decir, las demás naciones supieron la tragedia que le había sucedido. Esto se refiere a la caída del reino del norte a manos de los asirios en el 722 a.C.

Sin embargo, el reino del sur (Judá) no quiso aprender la lección “a pesar de que vio todo lo que le había ocurrido a su hermana Aholá” (Ez 23.11). No solo no aprendió sino que “se corrompió todavía más” (Ez 23.12). También se fijó en los hombres asirios y mientras se estaba corrompiendo, Dios estaba observando (Ez 23.13). La historia narra también cómo esta mujer se fijó en los babilonios y terminó invitándolos a pecar con ella también (Ez 23.16) aunque “después de contaminarse con ellos, los rechazó con asco” (Ez 23.17). Esto se refiere a la alianza militar inicial con los babilonios que después sería quebrantada por el rey Sedequías y su gobierno. Por esa misma razón, llegarían a tierras de Judá soldados no solamente babilonios, sino “todos los caldeos de Pecod, de Soa y de Coa” y también los mismos asirios (Ez 23.23). El Believers Church Bible Commentary: Ezekiel, de Herald Press, nos dice que la gente de esos territorios incluyendo a los mismos asirios fueron incorporados al ejército de Babilonia en el siglo VIII a.C. para servir en el mismo. Así que la fuerza invasora estaba compuesta de hombres de varias nacionalidades que habían sido sometidos por el imperio babilonio e integrados a sus ejércitos.

El castigo que le llevarían a Jerusalén sería terrible. El v. 25 dice “Te cortarán la nariz y las orejas”. De acuerdo con el Commentary Critical and Explanatory on the Whole Bible, de Logos Research Systems, la mutilación de nariz y orejas era reservada en las naciones del antiguo Medio Oriente para las mujeres adúlteras, ya que de ahí se colgaban accesorios de belleza, pues ahí mismo eran castigadas. De esa manera Dios quiso aclarar que el castigo que sufriría Jerusalén sería digno de una mujer adúltera. Dios también le dijo, “Por haber seguido los pasos de tu hermana, te obligaré a beber de la misma copa de terror que ella bebió.” (Ez 23.31) y “»Y porque te olvidaste de mí y me diste la espalda, esto dice el SEÑOR Soberano: tendrás que sufrir las consecuencias de toda tu lascivia y de tu prostitución».” (Ez 23.35). La acusación era adulterio y homicidio (por los asesinatos de niños, Ez 23.37). La sentencia de Dios estaba dictada y nada se podía hacer para detenerla, todo su plan estaba en marcha.

Es importante mencionar que aunque Ezequiel 23 tiene mucho parecido con Ezequiel 16 donde se utiliza la analogía con una esposa infiel, en el capítulo 23 el enfoque tiene que ver con el rechazo que Dios tenía hacia las alianzas militares y políticas con las naciones que rodeaban a su pueblo. Como vimos en la historia, lo que más llamó la atención de las 2 hermanas fueron los hermosos uniformes de los asirios y los babilonios, como dice el v. 6, “Eran todos jóvenes atractivos: capitanes y comandantes hermosamente vestidos de azul”. La constante referencia a uniformes de oficiales militares apunta hacia esas alianzas que tanto Samaria como Judá establecieron con esas naciones, buscando fortalecerse y sentirse seguras. Eso es justamente lo que Dios rechazó de su pueblo, que en lugar de buscar su seguridad y confianza en Él, decidió buscar eso en otros lados, lo cual los llevaría a extraviarse en el camino de la idolatría. ¡Siempre se paga un costo muy alto cuando perdemos nuestra confianza en Dios y decidimos buscar nuestra seguridad y refugio en otras cosas!

Dios continuó intentando dejar bien claro su mensaje a los exiliados en Babilonia utilizando otra historia, la llamada “Parábola de la Olla” (Ezequiel 24.1-14). En esta Dios hace énfasis en la fecha en que Ezequiel estaba recibiendo el mensaje: 15 de enero “del noveno año de cautividad del Rey Joaquín” (Ez 24.1). ¿Por qué esa fecha es tan significativa? El versículo 2 lo aclara, “en este preciso día el rey de Babilonia comenzará el ataque contra Jerusalén.” Este hecho es confirmado en 2 Reyes 25.1 (“Así que el 15 de enero, durante el noveno año del reinado de Sedequías, Nabucodonosor, rey de Babilonia, dirigió a todo su ejército contra Jerusalén.”), en Jeremías 39.1 y 52.4. Sin embargo, no olvidemos que Ezequiel no se encontraba físicamente en Jerusalén, sino en Babilonia. A miles de kilómetros de distancia Dios le estaba revelando que ese preciso día en que recibía este mensaje el sitio a Jerusalén estaba comenzando. ¿No es esto una evidencia más de la inspiración divina de las Escrituras? ¿Cómo pudo Ezequiel saber eso si no había forma de que se enterara? Tanto la historia como los registros bíblicos paralelos confirman esa fecha como el inicio del sitio a Jerusalén, que duraría 2 años y que estudiaremos más a detalle en los siguientes días.

Conclusiones:

  1. La gran lección que podemos aprender de este estudio es cuán serio es para Dios cuando perdemos nuestra confianza en Él y decidimos buscarla en otras cosas o personas. Múltiples pasajes en la Biblia nos muestran que en Dios encontramos verdadero refugio, paz, seguridad, esperanza, perdón, llenura para nuestra alma y más. Sin embargo, para algunas personas esas promesas y realidades simplemente no son suficientes y deciden buscar su seguridad en el dinero, las posesiones, relaciones románticas, e incluso literalmente en otros “dioses” (como las religiones orientales lo plantean). Las consecuencias que pagamos por ese error son fuertes y al igual que los casos de Samaria y de Judá, nos traen mucho sufrimiento. ¡Cuidémonos de caer en una posición donde Dios no nos sea suficiente!
  2. Apreciemos el hecho de cómo Dios se esforzaba por dejar su mensaje a varios receptores de forma simultánea, separados por miles de kilómetros y sin ninguna posibilidad de que ellos estuvieran en comunicación. Sólo Dios pudo haber hecho eso. Las historias que la Biblia registra no son inventos humanos sino realidades históricas que demuestran que una inteligencia superior estuvo en control de los sucesos que se fueron presentando y también del registro de los mismos.

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