Día 435

SANTIAGO 4.1-5.20.

Hoy terminaremos de estudiar el libro de Santiago, revisando varios temas muy prácticos que planteó el autor a sus destinatarios: el problema de las malas relaciones entre creyentes, el llamado a la humildad ante Dios, la confianza en uno mismo en lugar de en Dios, el engaño de las riquezas, la paciencia en los sufrimientos, la oración de fe y la confesión de pecados.
En cada sección de estos capítulos podemos identificar una necesidad que había en los destinatarios de la carta. Cada punto es dearrollado de forma muy práctica pero muy profunda a la vez. Veamos cuáles son:
  1. El autor afirmó que había “guerras y conflictos entre ustedes” (Stg 4.1) o “disputas y peleas entre ustedes” (NTV). Era un hecho, entre esos cristianos había graves conflictos personales. ¿Cuál era la razón de esto? Santiago dijo, “¿No es precisamente de las pasiones que luchan dentro de ustedes mismos?” o “¡Pues porque no saben dominar su egoísmo y su maldad!” (TLA). De acuerdo con el Holman New Testament Commentary: Hebrews & James, de Broadman & Holman Publishers, la palabra griega que se traduce como “pasiones” está relacionada etimológicamente con la palabra “hedonismo”, la filosofía humana que enseña que el propósito de la vida es la auto satisfacción. Así entonces, “pasiones” podría referirse a cualquier meta personal como dinero, reputación, éxito, y todo lo que contribuya a la realización personal en vez de a la voluntad de Dios. Así, las disputas y peleas que se estaban dando entre esos creyentes podrían girar en torno a maestros y facciones en la iglesia, o luchas por asuntos mundanos como influencia personal y ganancia financiera.
  2. Estaban llegando demasiado lejos en sus conflictos. Santiago escribió, “Matan y sienten envidia, y no pueden obtener lo que quieren. Riñen y se hacen la guerra.” (Stg 4.2). Lo más seguro es que esto no se refiere literalmente a cristianos que andaban matando a otros cristianos por conflictos personales (porque eso era un crimen en el imperio romano y se castigaba con la muerte. Más bien, el sentido probable se refiere a un sentimiento de odio y envidia extremo que puede llevar a pecar fuertemente contra otro cristiano ante Dios, al grado de Él considere el asunto igual de grave que el asesinato.
  3. Dios no contesta oraciones egoístas (Stg 4.2-3). El autor afirmó que esos cristianos no recibían respuesta a sus oraciones “porque piden con malas intenciones, para satisfacer sus propias pasiones.” (Stg 4.3). Aunque ellos eran crisitanos e hijos de Dios, Él no estaba obligado a contestar oraciones que tenían como fin agravar todos los problemas anteriores que estaban sucediendo en la iglesia, como rivalidades, facciones, partidismos, odios, etc. Dios no contestaría ni antes ni ahora ninguna oración generada con malos motivos en el corazón de un creyente. Así que podemos afirmar que antes de contestar las oraciones, Dios se fija a detalle en los motivos que nos llevan a esas oraciones.
  4. El peligro de la “amistad con el mundo” (Stg 4.4-6). Santiago afirmó que aquellos cristianos, al intentar arreglar sus diferencias con otros creyentes por los medios mundanos (rivalidades, odios, enojos, pleitos, etc.), estaban en realidad haciéndose amigos del mundo y por lo tanto, enemigos de Dios (Stg 4.4). Dios se opone completamente a cristianos que se aferran a mentalidades mundanas para mantener las relaciones con otros creyentes. La humildad siempre triunfa sobre el orgullo, y Dios bendice a los humildes (Santiago citó Proverbios 3.34 para ilustrar su punto).
  5. Un llamado al arrepentimiento (Stg 4.7-10). El problema con aquellos cristianos es que estaban a merced de Satanás y su voluntad, en lugar de estar haciendo la voluntad de Dios. La única manera de librarse de la influencia demoníaca en sus vidas era sometiéndose a Dios, humillándose ante Él y quebrantándose en su corazón por sus maldades. Es decir, arrepinitiéndose de corazón, no había otro camino. De hecho, Santiago hizo un llamado específico a los “inconstantes” (Stg 4.8) o “ustedes de doble ánimo (que dudan)” (NBLH) o “Los que quieren amar a Dios, pero también quieren pecar” (TLA). Eran precisamente ese tipo de cristianos los que posiblemente estaban generando los fuertes conflictos entre creyentes que había en esas iglesias.
  6. Parar de usar la lengua para pecar uno contra el otro (Stg 4.11-12). Una de las formas en que esos cristianos estaban pecando era hablar mal unos de otros. Santiago directamente pidió que dejaran de hacer eso, ya que quien juzgaba a su hermano, “habla mal de la ley y la juzga” (Stg 4.11). Hablar mal o “murmurar” (RVR95) unos de otros es una práctica pecaminosa que debe detenerse porque no agrada a Dios, ya que va contra el corazón de la ley (amar a Dios y amar al prójimo):
  7. El problema de los ricos y su arrogancia (Stg 4.13-5.6). Una de las características de los ricos y aquellos que solo pensaban en las cosas materiales era su forma de hablar: “«Hoy o mañana iremos a tal o cual ciudad, pasaremos allí un año, haremos negocios y ganaremos dinero.»” (Stg 4.13), sin reconocer en ningún momento que todo dependía de la voluntad de Dios y no de la voluntad humana. Ese tipo de arrogancia y orgullo al hablar eran característicos de personas materialistas y avariciosas. Santiago llamó a los cristianos a no vivir así, sino a reconocer siempre a Dios en sus vidas. Otro problema de los ricos era la explotación de sus trabajadores, ya que no les pagaban su salario justo (Stg 5.4). Dios jusgaría fuertemente ese tipo de conductas (” Ustedes han llevado en este mundo una vida de lujo y de placer desenfrenado. Lo que han hecho es engordar para el día de la matanza”, Stg 5.5). El juicio de Dios caería tarde o temprano sobre todas las personas, creyentes o no, que amaban el dinero y que manejaban una escala de valores completamente distanciada de la verdad de Dios revelada en su Palabra.
  8. La paciencia en los sufrimientos (Stg 5.7-12). Santiago llamó a los cristianos a ser pacientes “hasta la venida del Señor” (Stg 5.7), es decir, por el resto de su vida o hasta que Jesús regresara. Ellos deberían mantenerse firmes en su fe y no dejarse engañar por las tentaciones del mundo, especialmente lo referente a la cuestión del dinero y lo material. Era preferitble  pasar sufrimientos por cuidar la buena conciencia del creyente que entregarse a los caminos fáciles y enfrentar el jucio de Dios después. Santiago llamó a imitar el ejemplo de los grandes profetas del Antiguo Testamento, especialmente en cuanto a perseverancia enmedio del sufrimiento (Stg 5.7). Nuevamente otra evidencia de andar por caminos equivocados en este tema era lo que salía de la boca, en este caso, juramentos (Stg 5.12). Un cristiano no necesitaba recurrir a jurar por nada ni por nadie ante otros para que le creyeran, sino más bien aprender a ser personas de carácter firme (que saben decir “sí” o “no” y se mantienen en ello). Otra evidencia de que no había paciencia en los corazones de los creyentes eran las quejas unos contra otros, por lo que Santiago los llamó a parar de quejarse (Stg 5.9).
  9. La oración fervorosa (Stg 5.13-18). Creca del final de la carta, Santiago instruyó específicamente lo que los cristianos que leían su carta deberían de hacer en diferentes situaciones: si estaban afligidos, si estaban enfermos, o si habían pecado. En todo caso él exhortó a la iglesia a que orara, ya sea de manera personal, o a través d elos ancianos de la iglesia. Pero esto no quiere decir que simplemente orando las enfermedades iban a sanar, ya que Santiago pidió que los ancianos fueran “para que oren por él y lo unjan con aceite en el nombre del Señor.” (Stg 5.14). De acuerdo con el IVP Bible Background Commentary: New Testament, de InterVarsity Press, las heridas se untaban con aceite para propósitos medicinales, aunque también los sacerdotes usaban el aceite para consagrar algo o alguien ante Dios. Así que posiblemente encontramos aquí una referencia a que los cristianos enfermos necesitan buscar por un lado el poder de Dios a través de las oraciones de la iglesia y de ellos mismos, pero también acudir al médico y atenderse, ya que Dios también trabajará a través de ello. Entrando en el tema de la oración, también Santiago pidió que los creyentes se confesaran unos a otros sus pecados y oraran unos por otros “para que sean sanados” (Stg 5.16). Este es un llamado bíblico a los creyentes para confesarse unos a otros sus pecados y orar unos por los otros, de manera intercesora, para que Dios sane y ayude al cristiano en cuestión a vencer su pecado. La oración fervorosa es también enfatizada aquí con el ejemplo de Elías y su oración por la sequía y por la lluvia.
  10. Cuando se ayuda a volver al extraviado (Stg 5.19-20). Santiago incluyó un par de versículos muy relevantes que se refieren a cristianos que se llegaron a extraviar de la verdad pero que son ayudados por otros cristianos a volver al camino de Dios. Cuando eso pasa, Santiago aseguró que dos cosas pasaban: a) se salvaba de la muerte al pecador, b) se cubrían “muchísimos pecados” (Stg 5.20). Nuevamente de acuerdo al IVP Bible Background Commentary: New Testament, es posible que se siguiera la creencia judía de que cuando un hombre justo se perdía del camino recto, nada de su justicia se tomaba en cuenta; pero cuando se arrepentía, su maldad anterior era cancelada (Ezequiel 18.24-25). Santiago aplicó aquí ese principio a las comunidades cristianas también.

Conclusiones:

  1. Los conflictos en la iglesia por motivos egoístas como ambición de poder, deseo de influencia sobre otros, rivalidades y más, son completamente reprobados por Dios y se consideran fruto del trabajo de Satanás sobre la vida de los creyentes. Tengamos cuidado de no entrar en ese juego y mejor detener este tipo de pleitos y no formar parte de ellos.
  2. Hay oraciones que Dios contesta pero otras no serán contestadas. Cuidemos siempre nuestros motivos y asegurémonos que le pedimos a Dios siempre de acuerdo con su voluntad, no con nuestra voluntad como prioridad.
  3. No menospreciemos el valor del arrepentimiento bíblico, siempre será el camino principal para corregir el camino de quien se haya desviado. No hay rutas fáciles aquí, arrepentirse siempre es la mejor opción y la que Dios espera.
  4. Aprendamos de la paciencia que Dios desarrolló en el carácter de los grandes profetas del Antiguo Testamento, porque así también nosotros la necesitamos en nuestra vida cristiana. No nos desesperemos con otros creyentes para no caer en el punto de estar hablando mal de otros o estarnos quejando unos contra otros.
  5. Fortalezcamos nuestra vida de oración y luchemos por alcanzar oraciones fervientes cada día. Dios moverá su poder para sorprendernos de gran manera.

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