Día 235

1 REYES 12.1-33; 2 CRÓNICAS 10.1-11.17.

Una vez que terminamos con la literatura escrita por Salomón, regresamos entonces al relato histórico de los descendientes de Salomón y el resto de los reyes de Israel y Judá, tanto en los libros de Reyes como en 2 Crónicas. A partir de este punto, el relato bíblico se enfoca no solamente en los hechos históricos, sino también el el tipo de corazón de cada rey que iba llegando al trono, así como la reacción de Dios con respecto a cada uno. Presenciaremos también la división del reino de Israel en dos y en continua rivalidad uno con el otro.

Como contexto inmediato anterior tanto a 1 Reyes 12 como a 2 Crónicas 10, los versículos anteriores de ambos capítulos mencionan la muerte de Salomón y la sucesión en el trono por su hijo Roboam. Después, 1 Reyes 12 y 2 Crónicas 10 contienen casi el mismo relato acerca de las primeras acciones de Roboam en el trono y la oposición de las tribus restantes. Veamos algunos puntos relevantes:

  1. El orgullo de Roboam y el grave error que cometió. Ante la petición de un trato más justo y digno de parte de Roboam hacia Israel, Roboam rechazó el sabio consejo que los ancianos consejeros de Salomón le dijeron (que accediera a sus peticiones) y decidió en lugar de ello escuchar a los jóvenes “que se habían criado con él y que ahora eran sus consejeros” (1 R 12.8). Entendamos bien esto, Roboam decidió rechazar a los sabios y entendidos de la corte del rey Salomón, aquellos que seguramente contribuyeron a escribir varios de los proverbios como ya lo estudiamos, aquellos que habían aprendido directamente de Salomón múltiples principios de la sabiduría de Dios. Sin embargo, fue más grande el orgullo de Roboam que su inteligencia para comprender que era un rey joven e inexperto y que necesitaba la orientación de personas más experimentadas que él y no la de sus compañeros de juventud. ¡Mala decisión!
  2. Las consecuencias de rechazar la sabiduría. Al informar a Jeroboam a Israel de su decisión de ser más duro que su padre hacia ellos, Roboam tuvo que enfrentar una rebelión del pueblo de Israel contra su reinado, y literalmente dijeron, “¡Abajo la dinastía de David! No nos interesa para nada el hijo de Isaí.” (1 R 12.16). Y aún mataron a un enviado de Roboam que intentó restaurar el orden entre los israelitas. El mismo Roboam tuvo que salir huyendo de la escena por temor a sufrir la misma suerte (1 R 12.18). Un dato interesante es la descripción que hace el autor en 1 R 12.19, “Hasta el día de hoy, las tribus del norte de Israel se han negado a ser gobernadas por un descendiente de David.” Hasta la fecha que se escribió 1 Reyes la situación de la división del reino seguía vigente.
  3. La soberanía de Dios en todo. La Biblia aclara que todo esto pasó porque Dios así lo había determinado, como dice 1 Reyes 12.15, “Por lo tanto, el rey no prestó atención al pueblo. Este giro en la historia ocurrió por voluntad del Señor, porque cumplía el mensaje que el Señor le había dado a Jeroboam, hijo de Nabat, por medio del profeta Ahías de Silo.”; y también 1 Reyes 12.24, ““Esto dice el Señor: ‘No peleen contra sus parientes, los israelitas. ¡Regrese cada uno a su casa, porque lo que ha sucedido es obra mía!’ ”». Entonces ellos obedecieron el mensaje del Señor y cada uno volvió a su casa, tal como el Señor había ordenado.” Recordemos que Dios había enviado un mensaje a Jeroboam, que fue un líder rebelde contra Salomón, prometiéndole el trono de Israel sobre al menos 10 tribus e incluso una dinastía en el trono de Israel, pero la condición era, “Si prestas atención a lo que te digo y sigues mis caminos y haces todo lo que yo considero correcto, y si obedeces mis decretos y mandatos, como lo hizo mi siervo David, entonces siempre estaré contigo. Estableceré una dinastía duradera para ti, como lo hice con David, y te entregaré Israel.” (1 R 11.38). Así que Dios utilizó la arrogancia de Roboam para llevar a cabo su plan como ya estaba anunciado. Cuando Dios se propone algo, puede utilizar las debilidades humanas más básicas para que todo se voltee a su favor y se cumpla su voluntad al final.
  4. La desviación de Jeroboam. El resto del capítulo 12 de 1 Reyes nos muestra qué sucedió con Jeroboam. Tristemente, a pesar de la promesa que Dios mismo le había hecho, Jeroboam sucumbió ante el miedo de perder el trono en el futuro y la falta de confianza en Dios lo llevó a tomar pésimas decisiones. Tanto se cegó el corazón de Jeroboam por el afán de conservar el poder que llegó a razonar que el templo de Dios en Jerusalén sería el culpable de que el pueblo se le rebelara (1 R 12.27) y por lo tanto necesitaba otro “gancho” religioso para mantener leales a los israelitas hacia él. Jeroboam no creyó a las palabras que recibió de Dios y mejor buscó asegurar las cosas a su manera. ¿Qué hizo? Pues algo terrible, “Entonces, siguiendo la recomendación de sus consejeros, el rey hizo dos becerros de oro. Después dijo a la gente: «Para ustedes es muy complicado ir hasta Jerusalén a adorar. Miren, israelitas, ¡estos son los dioses que los sacaron de Egipto!».” (1 R 12.28). Y llevó a la gente a pecar gravemente contra Dios (1 R 12.30). Además levantó sitios de adoración donde antes había santuarios paganos y levantó sacerdotes entre la “gente común”, haciendo a un lado a la tribu de Leví. Incluso inventó un festival religioso para competir contra el Festival de las Enramadas de Judá (1 R 12.32). 2 Crónicas complementa la el relato afirmando que Jeroboam no permitió a los levitas servir al Señor como sacerdotes (2 Cr 11.14). Qué triste panorama tenemos ahora de aquel hombre a quien Dios le hizo una gran promesa. Es un hecho que su corazón no estaba preparado para recibir tanto de Dios, sus ambiciones humanas y su manera de pensar mundana lo dominaron más que su temor al Dios verdadero de Israel. Y aún cuando Dios mismo le había dicho a Jeroboam que estaba castigando a Salomón por su idolatría. No aprendió ninguna lección.
  5. Fortalecimiento de Roboam. A pesar de su orgullo inicial en el episodio con Roboam, el resto de 2 Crónicas 11 nos describe a un Roboam que mostró inteligencia y discernimiento para dirigir a Judá y prevenir cualquier situación: a) se dedicó a fortificar ciudades de Judá y a establecer almacenes de provisiones y armas en las mismas (2 Cr 11.5-12); b) aprovechó la estupidez de Jeroboam de desviarse hacia la idolatría para atraer a los levitas y a otros israelitas que querían mantenerse fieles a Dios y que decidieron ir a Jerusalén, fortaleciendo con su éxodo al reino de Judá (2 Cr 11.13-16); c) se mantuvo fiel a Dios por un tiempo, tal como lo hicieron David y Salomón (2 Cr 11.17); d) actuó “sabiamente” (2 Cr 11.23) con sus hijos al asignarles responsabilidades y esposas para todos, manteniéndolos ocupados y contentos. Sin embargo, el pecado de su padre lo imitió, al llegar a tener 18 esposas y 60 concubinas, “que le dieron veintiocho hijos y sesenta hijas” (2 Cr 11.21).

Conclusiones:

  1. Si nos dejamos dominar por el orgullo y la arrogancia, y si abrimos nuestra mente a malos consejeros también, podemos terminar tomando muy malas decisiones de las cuales nos arrepentiremos después. Nunca es inteligente buscar a consejeros que sufren del mismo mal que nosotros. Si somos arrogantes y nos rodeamos de arrogantes para ser aconsejados, ¡grave error! Si estamos amargados y nos rodeamos de otros amargados para pedir asesoría, ¡pésima decisión!
  2. La inseguridad y el miedo pueden llegar a tener consecuencias fatales para nosotros en nuestra fe. Si nuestra confianza en Dios se derrumba ante nuestros miedos, ¡corremos el peligro de cometer la misma desviación en esencia que Jeroboam! Aprendamos mejor lo que es confiar verdaderamente en Dios.
  3. Aprendamos de las lecciones de otros creyentes que han fallado y se han levantado, o incluso que nunca se levantaron. No seamos negligentes con las historias de fe que hay a nuestro alrededor, buenas y malas. Si somos sabios, aprenderemos a analizar nuestro entorno y cuidarnos de seguir los mismos errores que otros creyentes que fracasaron en su fe.
  4. Sin embargo, a pesar de nuestras debilidades, Dios puede trabajar en nosotros si reuniomos el requisito más básico: ¡humildad! Tal como Roboam comenzó a progresar por comportarse humilde, así nosotros, a pesar de nuestras carencias naturales, podremos progresar a pasos gigantes si nos mantenemos humildes con Dios.

7 Responses to “Día 235”

  1. citlali dice:

    Humildad y apreciar la sabiduría de “ancianos”, gente c experiencia o seguir la maldad y buscar justificarla para ejecutarla. El buscar a Dios c gente q lo siga c propósito sincero 2Cr 11:16-17. Gracias totales.

  2. Mirna Barrera de Hdz dice:

    Muchas gracias Arturo.

  3. Adriana Casas dice:

    MIL GRACIAS ARTURO.

  4. Carmen Mercado dice:

    Muchas gracias. Me sorprende y alabo a Dios porque tiene una visión mas grande que nosotros, su poder va mas allá de nuestras debilidades, Él tiene un propósito y siempre ve la manera de realizarlo. Gracias!

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