Día 386

MARCOS 13.32-37, MATEO 24.36-51, LUCAS 21.34-38, MATEO 25.1-46.

Después del discurso escatológico de Jesús sobre la destrucción de Jerusalén próxima y el día de su regreso glorioso a la tierra, él continuó enseñando pero ahora con un enfoque hacia el corazón de sus discípulos, con varias advertencias y parábolas al respecto: el desconocimiento del dia y la hora de su regreso, la importancia de cuidar el corazón para que no termine distraído, la parábola de las diez jóvenes, la parábola de las monedas de oro, y la parábola de las ovejas y las cabras.
En Marcos 13.32-37, Mateo 24.36-51 y Lucas 21.34-38, Jesús habló sobre las siguientes advertencias a sus discípulos con respecto a los tiempos de los días finales y también con respecto a los corazones de sus seguidores:
  1. Jesús aclaró, “»Pero en cuanto al día y la hora, nadie lo sabe, ni siquiera los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre.” (Mt 24.36). Es una afirmación bastante clara: ¡solo Dios sabe cuándo será el fin del mundo! Irónicamente, en la historia moderna han surgido diferentes personajes y grupos religiosos que han asegurado haber descubierto la fecha exacta del regreso de Jesús, como los Testigos de Jehová, quienes han determinado distintas fechas para el regreso de Jesús: 1874, 1914, 1925, 1940 y 1975. Obviamente todos sus cálculos fallaron. No tiene ningún sentido invertirse en tratar de calcular la fecha exacta del regreso de Jesús, cuando él mismo ya nos avisó que ese dato está reservado para el Padre solamente, ¡es una pérdida total de tiempo y un acto de necedad!
  2. Como ya lo habíamos estudiado en Lucas 17.26-27, Mateo 24.37-42 menciona que el mundo será tomado por sorpresa por el regreso de Jesús así como el diluvio tomó por sorpresa a la sociedad de tiempos de Noé. Y literalmente, “40 Estarán dos hombres en el campo: uno será llevado y el otro será dejado. 41 Dos mujeres estarán moliendo: una será llevada y la otra será dejada.” (Mt 24.40-41). Jesús hace referencia a la selección y separación de las personas en aquel día.
  3. Con diferentes ilustraciones, Jesús también hizo énfasis en la actitud que él esperaba de sus seguidores para el día de su regreso: el dueño de una casa que está atento ante un posible ladrón, el hombre que sale de viaje y deja a cargo de sus pertenencias a sus siervos y espera que cuando regrese no los encuentre dormidos, el dueño que deja encargado a un “siervo fiel y prudente” (Mt 24.45) de sus pertenencias y espera que sea un buen administrador y que cuando regrese lo encuentre trabajando y no maltratando a los empleados o andando en borracheras con los pecadores. ¿Cuál era la actitud que Jesús pedía entonces? “manténganse despiertos” (Mt 24.42 y Mr 13.35), “deben estar preparados” (Mt 24.44), “cumpliendo con su deber” (Mt 24.46), “¡Estén alerta! ¡Vigilen!” (Mr 13.33). Es decir, Jesús espera que a su regreso encuentre a sus seguidores alertas y despiertos espiritualmente, invertidos en el trabajo del evangelio y cuidando su rectitud personal (luchando por ser una diferencia en este mundo).
  4. En Lucas 21.34-38, Jesús dio más detalles acerca de las cosas que podían endurecer o el corazón de sus discípulos y dejarlos sin estar preparados para su regreso: “el vicio, la embriaguez y las preocupaciones de esta vida” o “glotonería y embriaguez, y con los afanes de esta vida” (BTX) o “el libertinaje, por la embriaguez y por las preocupaciones de la vida” (BJL). Pongamos atención aquí, ya que Jesús está afirmando que bajar la guardia y entregarse al pecado tienen el mismo efecto nocivo para nuestro corazón que entregarnos a atender las “preocupaciones de la vida” (podríamos decir el trabajo, el dinero, la presión familiar, etc.). Tanto nos daña una cosa como la otra y ambas cosas nos pueden dejar tan inútiles espiritualmente que “aquel día caerá de improviso sobre ustedes” (Lc 21.34). Por eso Jesús recomendó dos cosas: orar y estar “siempre vigilantes” (Lc 21.36) o “velen en todo tiempo” (NBLH). Solo así lograremos escapar de los sufrimientos futuros y nos podremos presentar dignamente ante Jesús en el día del juicio.

Ahora, en Mateo 25.1-46, Jesús contó varias parábolas con el tema “el reino de los cielos será…” Es decir, a través de ellas Jesús estaba ilustrando cómo funcionaría el reino de Dios en el fin de los tiempos y especialmente durante el juicio final a las naciones:

  1. La “Parábola de las Diez Jóvenes” (Mateo 25.1-12): el énfasis de Jesús en esta enseñanza está en la comparación en la actitud de 2 grupos de jóvenes que esperaban la llegada del novio. De acuerdo con el libro The New Manners and Customs of the Bible, de Bridge-Logos Publishers, en tiempos antiguos cuando había una boda, el novio junto con sus amigos iba a casa de la novia y la llevaba a ella junto con sus amigas en una procesión muy alegre rumbo a su nueva casa. En este caso, las jóvenes nos representan a los discípulos de Jesús que estamos esperando la llegada del “novio” (o sea, Jesús mismo). Así como en la parábola, en la realidad también habrá dos grupos de discípulos: los previsores y los insensatos. La diferencia radica en la actitud que uno y otro grupo tendrán hacia el regreso de Cristo. Mientras un grupo estará tomando las medidas necesarias para recibir a su Señor, el otro grupo estará descuidado, indiferente y “dormido” espiritualmente. El resultado final no será el mismo para los dos grupos.
  2. La “Parábola de las Monedas de Oro” (Mateo 25.14 – 30): en esta historia, Jesús enseñó a sus discípulos que en el día de su regreso, él estará esperando encontrar algún fruto de lo que había dado a sus seguidores. Dos de los tres siervos en la historia hicieron rendir el dinero que les encargó, mientras que el otro simplemente lo guardó y no generó intereses para su señor. Aquellos primeros hombres recibieron una recompensa por su fidelidad mientras que el tercero no. De la misma manera, Jesús hace énfasis primero en el tesoro que hemos recibido de su parte (comenzando por nuestra salvación y todo las bendiciones que Jesús nos ha dado) y después en el trabajo constante que necesitamos estar haciendo para que ese tesoro que recibimos rinda fruto. Si a su regreso encuentra que alguno de sus discípulos llevó una existencia perezosa y no tiene frutos para presentar, ¡habrá consecuencias!
  3. La “Parábola de las Ovejas y las Cabras” (Mateo 25.31-46). en esta historia, Jesús hace énfasis en cómo funcionará el juicio final a su regreso. “Todas las naciones se reunirán delante de él, y él separará a unos de otros, como separa el pastor las ovejas de las cabras.” (Mt 25.32). ¿Cuál será el factor determinante para tal acción? Jesús afirmó, “35 Porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; fui forastero, y me dieron alojamiento; 36 necesité ropa, y me vistieron; estuve enfermo, y me atendieron; estuve en la cárcel, y me visitaron.” (Mt 25.35-36), y ““Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos, aun por el más pequeño, lo hicieron por mí.”” (Mt 25.40). ¿A qué se refería Jesús? Recordemos primero Mateo 12.50, “Pues mi hermano, mi hermana y mi madre son los que hacen la voluntad de mi Padre que está en el cielo.” Jesús anteriormente había redefinido su concepto de familia para considerar sus hermanos y hermanas a todos los que quisieran hacer la voluntad de su Padre. Es decir, se refería a todos sus discípulos en general. Como afirma el Holman New Testament Commentary: Matthew, de Broadman & Holman Publishers, “Cualquiera que cumpliera la necesidad de aún el más insignificante de los seguidores de Jesús estaba ministrándolo a él.” Recordemos también que de acuerdo a Jesús, los dos mandamientos más importantes son amar a Dios y amar al prójimo (Mt 22.37-40). Siendo así, Jesús estaba diciendo que el amor que hayamos demostrado hacia su iglesia (la familia espiritual de sus seguidores) será un factor determinante en el día del juicio final.
Para terminar, analizemos un concepto que se repite a lo largo de estas advertencias y parábolas con respecto al fin del mundo. Pensemos en los siguientes pasajes:
  • “Lo castigará severamente y le impondrá la condena que reciben los hipócritas. Y habrá llanto y rechinar de dientes.” (Mt 24.51).
  • “Después llegaron también las otras. “¡Señor! ¡Señor!—suplicaban—. ¡Ábrenos la puerta!” 12 “¡No, no las conozco!”, respondió él.” (Mt 25.11-12).
  • “Y a ese siervo inútil échenlo afuera, a la oscuridad, donde habrá llanto y rechinar de dientes.” (Mt 25.30).”41 »Luego dirá a los que estén a su izquierda: “Apártense de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. 46 »Aquéllos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.” (Mt 25.41, 46).
¿A quién están dirigidos estos pasajes? ¿Con quién estaba hablando Jesús? Con sus discípulos. El contexto nos dice que el mensaje era para sus seguidores de aquel tiempo y también para todos los futuros seguidores, como nosotros. El mensaje es directo también: si no cuidamos la salvación que hemos recibido gratuitamente a través de su sacrificio, ¡nos ponemos en riesgo de perderla! Si en lugar de invertir el valioso tiempo que tenemos en esta vida en tratar de avanzar el reino de Dios nos perdemos en nuestros propios problemas y preocupaciones, o en andar jugando con el pecado, ¡perderemos nuestra salvación! El destino final para esos discípulos será el mismo que el que le espera al mismo diablo y sus ángeles; es decir, ¡la condenación eterna! Esto quiere decir que la famosa doctrina evangélica de “Una Vez Salvo, Siempre Salvo” (click para ver más detalles), ¡es falsa! Un seguidor de Jesús puede perder lo que recibió de forma gratuita si no aprecia el llamado que Jesús le ha hecho.

Conclusiones:

    1. No sigamos las modas religiosas del momento que invierten tanto dinero y estudio en tratar de identificar la fecha exacta del regreso de Jesús, ¡es inútil! Mejor invirtámonos en tiempo, dinero y esfuerzo en prepararnos para su llegada y estar listos para cuando Dios nos llame a cuentas, aunque no sabemos cuándo será.
    2. Tengamos mucho cuidado con las preocupaciones de la vida, así como debemos cuidarnos de las tentaciones que el pecado nos presenta. Es tan fácil para muchos discípulos el perderse en sus propios problemas, negocios, asuntos de trabajo o distracciones, al grado que cuando menos se dan cuenta, ¡ya se endureció su corazón para seguir sirviendo a Dios sinceramente!
    3. Recordemos la combinación que Jesús nos recomendó: ORACIÓN + ACTITUD DE ALERTA. No dejemos de orar ni tampoco dejemos de estar alertas espiritualmente de cómo va nuestro corazón, de cómo está creciendo nuestra fe, de cuánto estamos siendo transformados a imagen de Cristo, de cuántas personas estamos ayudando a conocer a Dios y más. Hay tanto que hacer en la vida cristiana que no debe ser aburrida ni monótona para nada.
    4. La siguiente vez que veas una necesidad en tu iglesia local, recuerda la parábola de las ovejas y las cabras. ¿De qué lado estarás? ¿De quienes fueron indiferentes y egoístas ante la necesidad y no quisieron hacer nada al respecto? ¿O de quienes hicieron suya la necesidad del pueblo de Dios y se invirtieron en atenderla?
    5. No compremos las falsas doctrinas religiosas que nos proveen una seguridad falsa, haciéndonos creer que sin importar si descuidemos nuestra vida espiritual, ¡no habrá consecuencias eternas! Jesús enseñó otra cosa, ¿a quién le vas a creer?
Los dejo con un video inspirado en el mensaje de este día: “¿Estás listo?”


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