Día 159

JUECES 11 -12.

Para poder comprender mejor estos capítulos es necesario recordar cómo termina el capítulo 10: “16 Entonces los israelitas dejaron los dioses ajenos para servir al Señor, y él se entristeció a causa del sufrimiento que experimentaban. 17 En esa ocasión, los ejércitos de Amón se habían juntado para la guerra y acampaban en Galaad, y el pueblo de Israel se congregó y acampó en Mizpa.  18 Los líderes de Galaad se dijeron unos a otros: «El primero que ataque a los amonitas será proclamado gobernante de todo el pueblo de Galaad».” (v. 16 – 17).

Los israelitas se encontraban en serio problemas y estaban por enfrentar a los ejércitos amonitas. Necesitaban un caudillo y los capítulos 11 y 12 narran precisamente la historia del siguiente juez que Dios levantó para ayudarlos: Jefté. Veamos algunos aspectos relevantes de la historia de Jefté contenida en los capítulos 11 y 12:

  1. El trasfondo familiar y social de Jefté (11.1-3). Con la mención sobre el padre de Jefté que era llamado “Galaad” (como se llamaba el fundador de los galaaditas (habitantes de Galaad), como dice Números 26.29 (NVI), “De Maquir hijo de Manasés y de Galaad hijo de Maquir proceden el clan maquirita y el clan galaadita.”, se cree que pertenecía al grupo de jefes de Galaad. Sin embargo, el problema era la madre de Jefté, que era una prostituta. Esta última condición definió de alguna manera su situación social y su futuro, ya que los medios hermanos de Jefté (hijos de la esposa legítima) lo echaron del territorio (v. 2) con la consigna “porque eres hijo de una prostituta.” Básicamente se le negaron los derechos familiares por el estigma social de su madre. Al final terminó lidereando una banda de “rebeldes despreciables” que lo seguían. Todas estas circunstancias de alguna manera formaron su carácter para desarrollar un él “un gran guerrero” (v. 1) que había aprendido a luchar desde pequeño y a enfrentar continuamente oposición y había salido victorioso.
  2. De marginado social a gobernante y comandante (11.4-11). Por mera necesidad y conveniencia, los ancianos de Galaad se tragaron el orgullo y fueron a buscar a Jefté, el mismo a quien habían echado de la casa de su padre (v. 7), para que los ayudara a pelear contra los amonitas. Le prometieron a cambio convertirlo en gobernante sobre todo el pueblo. Un detalle que hay que resaltar en la respuesta de Jefté es: “—A ver si entiendo bien: si voy con ustedes y el SEÑOR me da la victoria sobre los amonitas, ¿de veras me harán gobernante de todo el pueblo?” (v. 9). En ningún momento Jefté se maneja orgullosamente ante los ancianos de Galaad con respecto a sus talentos y su capacidad de guerrero, ya que menciona claramente que si habría victoria, sería Dios quien se la daría. Sin embargo, más que confiar en Dios plenamente, lo que Jefté estaba haciendo, de acuerdo con algunos estudiosos bíblicos, era evidenciar una fuerte actitud oportunista, es decir, aprovechando el momento de necesidad de los israelitas para lograr algo.
  3. La confrontación entre Jefté y el rey de Amón (11.12-28). En un despliegue de valor enorme y mostrando su fuerte carácter, Jefté confronta a través de mensajeros al rey de Amón con su agresión contra Israel y rechaza el argumento del rey con respecto al supuesto robo de territorio de parte de Israel. Jefté le recuerda a ese hombre que en todas las dinámicas pasadas durante el Éxodo entre Israel y Amón, siempre fue intención de Israel respetar a Amón pero fue este quien se volvió agresivo y atacó primero, ante lo cual Dios apoyó a Israel, le dio la victoria y le permitó tomar los territorios amonitas. Y ahora, después de 300 años, el rey de Amón quería reclamar ese territorio (v. 26). Así que la postura final de Jefté fue, “fue el SEÑOR, Dios de Israel, quien les quitó la tierra a los amorreos y se la dio a Israel. Entonces, ¿por qué tendríamos que devolvértela a ti?” (v. 23). Su lógica era sencilla, si Dios mismo, el único y verdadero Dios, les había entregado esa tierra, ¿por qué tendrían que devolverla? Si Dios ya los había bendecido, ¿quién era ese rey de Amón para quitarles las bendiciones que venían de Dios? Una forma sencilla de pensar pero poderosa y llena de fe. Jefté afirmó al final que quien pecó en este caso fue el rey de Amón, no los israelitas, y Dios, el verdadero juez, decidiría quién tenía la razón.
  4. El trágico voto de Jefté (11.29-40). Estos versículos contienen tal vez una de las historias más tristes y aberrantes de toda la Biblia y además una lectura descuidada del pasaje nos puede llevar a conclusiones completamente equivocadas. El v. 29 dice, “En esa ocasión, el Espíritu del SEÑOR vino sobre Jefté…” y gracias a esa dirección divina, logró hacer un recorrido grande por la tierra y liderar al ejército de Israel contra los amonitas. Y el versículo siguiente (v. 30) dice, “Y Jefté hizo un voto al SEÑOR:…”, y dicho voto consistía en ofrecer en sacrificio a lo primero que saliera de su casa a recibirlo después de la futura victoria que Dios le daría. ¿Cómo es esto? ¿El Espíritu de Dios, que había llegado sobre Jefté apenas, lo impulsó a decir semejante cosa? ¿Quiere decir esto que Dios estuvo de acuerdo en algún momento con los sacrificios humanos en su honor, como los rituales paganos en honor de Baal y los demás dioses cananeos? Meditemos en lo siguiente: a) La actitud manipuladora e interesada de Jefté con los ancianos de Galaad buscando aprovechar su situación para ganar una posición política (v. 9) es la misma actitud negociadora e interesada que Jefté mostró para con Dios en el v. 30. Jefté estaba buscando manipular a Dios para obtener la victoria ya que estaba inseguro de cómo Dios trabajaría. b) Jefté se refería originalmente a entregar “al primero que salga de mi casa” o “cualquiera que salga de las puertas de mi casa” en forma de “ofrenda quemada”. No queda claro si se refería a un animal o a un ser humano, aunque el concepto de ofrenda quemada en la ley mosáica nunca involucró seres humanos. c) En el v. 35 al salir la única hija de Jefté de la casa, él interpretó esa situación como que necesitaba entregarla en sacrificio porque es lo que había prometido a Dios. Pareciera que estamos ante un hombre tan íntegro y fiel a su palabra que pagaría el precio máximo por demostrar su compromiso con Dios. Sin embargo, recordemos que en esos tiempos Israel se había involucrado en la adoración de diversos dioses cananeos, amonitas, filisteos, sidonios y cananeos. Y otros pasajes como 2 R 3.27 reflejan que el culto a estos dioses involucraban sacrificios humanos especialmente de niños. d) Podemos concluir entonces que Jefté no actuó en base a una fe auténtica en el Dios de Israel, sino más bien había una especie de fusión en su mente de los cultos paganos y la adoración al Dios verdadero. Mezcló el concepto de sacrificios humanos para agradar a los dioses con los votos que la ley mosáica instituía, y el resultado fue una verdadera tragedia: el sacrificio de su hija, con todo el dramatismo y la tristeza que originó (v. 39). Y aunque el Espíritu de Dios había descendido en él para darle habilidad y fuerza para la batalla, eso no lo convertía en infalible. El Espíritu Santo nunca trabajará de forma contraria a la Palabra de Dios. Jefté equivocó los fundamentos de su fe y también se equivocó en tratar de manipular a Dos a su conveniencia. Y las consecuencias fueron fuertes.
  5. Los conflictos posteriores entre Jefté y la tribu de Efraín (12.1-7). Después de la victoria sobre los amonitas, la tribu de Efraín reclamó a Jefté por no haberlos convocado a la guerra contra los amonitas. En lugar de resolver el conflicto de forma pacífica como pasó en eventos anteriores, la situación terminó en guerra y en asesinatos de miles de hombres de Efraín. Jefté reinó durante 6 años en Israel.

El capítulo 12 termina con el breve relato de otros 3 jueces que hubo en Israel después de Jefté: Ibzán de Belén (v. 8-10) que gobernó 7 años, Elón de Zabulón (v. 11-12) que reinó 10 años, y Abdón de Piratón (v. 13-15) que reinó 8 años.

Conclusiones:

  1. Al pensar en nuestras vidas pasadas antes de nuestra conversión, entendamos algo: aunque llegamos a pasar situaciones difíciles, tristezas, angustias, errores graves y más, todo ello contribuyó a formar cosas buenas y malas en nuestro carácter. Al acercarnos a Dios, él como el “maestro alfarero” trabajará con lo mejor de nosotros para ponernos a su servicio. No menospreciemos nuestras vidas anteriores del todo, hay cosas que vivimos que nos ayudaron a forjar aspectos de nuestro carácter muy buenos y que podemos utilizar para Dios ahora: disciplina, paciencia, trabajo duro, espíritu de lucha, sacrificio, y más.
  2. Nunca podemos manipular a Dios, jamás lo podemos chantajear, de ninguna manera podemos aprovecharnos de Él. Tengamos cuidado con nuestra fe para no permitir que nuestras tendencias humanas egocéntricas contaminen nuestra devoción a Dios y terminemos con una perspectiva torcida de el Señor, como si fuera un “genio de la lámpara maravillosa” a quien podemos manejar a placer y lograr que cumpla nuestros caprichos. Si él contesta nuestras oraciones, seamos agradecidos por las bendiciones inmerecidas, pero no vayamos más allá.
  3. Si Dios nos da una determinada bendición, ¿quiénes son los hombres para quitárnosla? No pueden. Cuando Dios decide bendecir a alguno de sus hijos de alguna forma específica, a pesar de las envidias y molestias de terceros, la bendición se llevará a cabo, porque Él es soberano para decidir a quién bendecir y a quién dar. De esto habla la parábola de los trabajadores del viñedo de Mateo 20.1-16.
  4. Es muy peligroso mezclar la fe bíblica en Dios con tradiciones religiosas humanas, supersticiones populares y falsas doctrinas arraigadas en nuestra familia o nuestra cultura. El resultado nunca será el mismo ni tampoco será lo que Dios realmente quiere. Lo mejor es apegarnos a la Palabra de Dios y no dejarnos engañar por filosofías humanas y mucho menos mezclarlas con la fe pura en Dios.

8 Responses to “Día 159”

  1. De la P. Ez. dice:

    Gracias Arturo. Deseando sigas bien.

  2. Sandra Duarte dice:

    Gracias por transmitirnos tanata enseñanza, necesitamos aprender mas de quien es Dios para no confundirnos y llegar a creer que Dios es como lo imaginamos y no como realmente es.( Asi como le paso a Jeftè.)

  3. angelica sandoval contreras dice:

    Mil gracias Arturo, aprecio tu gran corazon y el trabajo que haces siempre para Dios y su iglesia.personalmente me haz ayudado mucho atravez de estos devocionales.

  4. Lulu tovar dice:

    Gracias Maestro Arturo

  5. Miriam Castro dice:

    Gracias!! Arturo.

  6. Juan Orozco dice:

    Gracias Arturo por tu tiempo que das en estos devocionales, yo creó que si es padre tener un Dios como el que tenemos hoy día, que ha pesar de nuestro corazón malo el nos bendice mucho pero no cuidamos esas bendiciones y creo que eso es lo que estoy viviendo ahora.

  7. Adriana Casas dice:

    Es cierto, no debemos ser caprichosos ni voluntariosos con Dios al pedirle que nos de ó que nos muestre lo que nosotros queremos, sino más bien ser humildes y aceptar con gratitud lo que El nos quiera dar. El es Dios, el sabe lo que hace, cómo lo hace y porqué lo hace. GRACIAS ARTURO

  8. Gildardo dice:

    SER POSEIDO POR EL ESPIRITU DEL SEÑOR y HACER LO MALO Esto me ha dejado pensativo pues en primer lugar dice que Jefte está poseído por el espíritu del señor y al mismos tiempo ofrece un holocausto, quiere decir que el tener el espíritu de Dios no es infalible o que las motivaciones de Jefte no eran correctas pues mezclo la fe en Dios y costumbre de otros Dioses, Es verdad en ocasiones nosotros podemos ser así tratando de manipular a Dios en sus decisiones lo que hoy aprendo hoy es que nunca debemos comprometer nuestras convicciones en nada ni tampoco tratar de manipular a Dios con promesas que no estan de acuerdo con su palabra.
    Jdg 11:29 Entonces Jefté, poseído por el Espíritu del SEÑOR, recorrió Galaad y Manasés, pasó por Mizpa de Galaad, y desde allí avanzó contra los amonitas. Jdg 11:30 Y Jefté le hizo un juramento solemne al SEÑOR: «Si verdaderamente entregas a los amonitas en mis manos,

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