Día 133

JOB 29 – 31.

Después de los discursos combinados de Bildad, Zofar y Job; éste último pasa ahora a expresar su “soliloquio” (como tambien es llamado) o una larga defensa que abarca los capítulos 29 al 31. Una de las aportaciones más relevantes de estos capítulos es la detallada descripción de lo que integridad y rectitud significaba para Job.

Recordemos la descripción inicial que se hace de Job en el capítulo 1.1, “En la región de Uz vivía un hombre recto e intachable, que temía a Dios y vivía apartado del mal.” Y Dios mismo reconoce esto ante Satanás en 1.8, “—¿Te has puesto a pensar en mi siervo Job?—volvió a preguntarle el SEÑOR—. No hay en la tierra nadie como él; es un hombre recto e intachable, que me honra y vive apartado del mal.” Pues veamos en términos prácticos qué significaba esto:

  1. Preocupación y acciones por los pobres y necesitados (29.12-17, 30.25, 31.16-23). Estos pasajes nos describen el estilo de vida de Job con respecto a la cuestión de los pobres que lo rodeaban en frases como: “yo ayudaba a los pobres en su necesidad…. yo era los ojos de los ciegos… era un padre para los pobres… ¿No lloraba yo por los que estaban en apuros?… ¿He sido tacaño… o me ne hegado a compartirla con los huérfanos?… desde la niñez he cuidado a los huérfanos como un padre, y toda mi vida me he ocupado de las viudas.” Una vez más, recordemos que Dios mismo consideraba a Job como “recto e intachable… que me honra…” En otras palabras, ¿qué significa para Dios ser recto, intachable y darle honra a Él como se merece? Pues una combinación de dos cosas: sentir y actuar por los pobres y necesitados. Es lo que encontramos en Job, una empatía emocional por la situación de aquellos en desventaja pero también acciones concretas como un estilo de vida para ayudar en algo a cubir esas necesidades. Esta convicción está completamente de acuerdo con la vida de Jesucristo, quien como sabemos dedicó gran parte de sus esfuerzos para ayudar a los pobres y necesitados. Y también en la vida de los apóstoles podemos ver esta misma idea cuando los primeros de ellos le dieron al nuevo apóstol Pablo una misión muy importante al reconocer su ministerio, en Gálatas 2.10 (DHH-LA), “10Solamente nos pidieron que nos acordáramos de los pobres, cosa que he procurado hacer con todo cuidado.” Así, tanto AT como NT nos muestran que la empatía y las acciones por ayudar a los pobres son parte de la verdadera rectitud e integridad a los ojos de Dios. Una fe que se reduce exclusivamente a cuestiones intelectuales, doctrinas, discusiones académicas o practicar ciertas costumbres cristianas (como congregarse), pero no involucra una activa participación en ayudar a los pobres y necesitados de alguna manera, ¡le falta un ingrediente clave! Una de las cosas más importantes de lo que honrar a Dios significa. ¿Qué tal en tu caso? ¿En este aspecto puedes decir con certeza que estás honrando a Dios al preocuparte y actuar a favor de los pobres y necesitados que te rodean? Y pensemos aún si enseñamos a nuestros hijos a tener la misma actitud de Job cuando dijo, “desde la niñez he cuidado a los huérfanos como un padre…” ¿Qué les estamos enseñando con respecto a los necesitados? En este mundo que exalta el egoísmo y la satisfacción personal por encima de todo meditemos en el ejemplo de Job y también imitémoslo.
  2. La pureza sexual (31.1, 31.9-12). En estos pasajes Job habla de sus convicciones con respecto a la impureza sexual y al adulterio, es decir, a las intenciones y las acciones con respecto a los pecados sexuales. El v. 1 resulta impactante y a su vez desafiante para nuestra cultura moderna: “Hice un pacto con mis ojos, de no mirar con codicia sexual a ninguna joven.”, “Yo había convenido con mis ojos no mirar con lujuria a ninguna mujer.” (NVI), “Con mis ojos hice el pacto de no fijarme en doncella.” (BJL). Para Job la rectitud moral no solamente era decir “-yo no he sido adultero jamás… yo nunca he engañado a mi esposa”, sino que llevaba esa convicción al nivel del deseo también. Esto concuerda completamente uno de los 10 mandamientos en Deuteronomio 5.21 (“No codicies la mujer de tu prójimo”, DHH-LA) y también con las palabras de Jesús al respecto en Mateo 5.27–28 (DHH-LA), “27“Ustedes han oído que se dijo: ‘No cometas adulterio.’ 28Pero yo les digo que cualquiera que mira con deseo a una mujer, ya cometió adulterio con ella en su corazón.” Si las intenciones ya estaban siendo juzgadas, ¡cuánto más las acciones!, como Job lo describe en los v. 11 – 12: “??Pues la codicia sexual es un pecado vergonzoso, un delito que debería ser castigado. Es un fuego que arde todo el camino hasta el infierno; habría arrasado con todo lo que poseo.” La verdadera rectitud e integridad a los ojos de Dios inicia no solamente con las acciones, sino con las intenciones del corazón. Es en la mente donde comienza todo, como dice Proverbios 4.23 (DHH-LA), “23 Cuida tu mente más que nada en el mundo, porque ella es fuente de vida.” Para todos aquellos hombres que deseamos honrar y agradar a Dios con nuestra vida, ¡pensemos en esto! ¡Desafiémonos con esto! ¡Imitemos a Job! No permitamos que nuestros ojos se anden desviando todos los días para dar rienda suelta a los deseos y luego justificarnos diciendo, “-pero no he HECHO nada malo”. No solo son las acciones, sino también las intenciones y los pensamientos lo que cuenta.
  3. La honestidad (31.4-6). Job resume su vida en este aspecto de la siguiente manera: “??5 »¿Acaso he mentido o he engañado a alguien? 6 Que Dios me pese en la balanza de justicia, porque sabe que soy íntegro.”, “Si he caminado con la mentira…” (NBLH), “Nunca a nadie le he mentido.” (TLA). En el contexto de un mundo lleno de mentiras y deshonestidad, ¿cuánto nos desafía esta mentalidad? ¿Podemos afirmar lo mismo que Job? ¿Nuestro estilo de vida actual refleja esta convicción? Para muchas personas mentir es la norma y decir la verdad es la excepción, pero para aquellos que desean realmente honrar y glorificar a Dios con sus vidas, decir la verdad es la norma y mentir es aborrecible y una conducta a evitar. A pesar de que el mundo que nos rodea con sus religiones nos enseñen que mentir y “sentirse bien con Dios” van de la mano, recordemos que la enseñanza bíblica con respecto a la mentira y la deshonestidad siempre será la misma: Salmo 34.12–13 (DHH-LA), “12 (13)¿Quieres vivir mucho tiempo? ¿Quieres gozar de la vida? …. 13 (14)…y nunca digan mentiras tus labios.”;  Proverbios 4.24 (DHH-LA), “24 Evita el decir cosas falsas; apártate de la mentira.”; Juan 8.44 (DHH-LA), “44El padre de ustedes es el diablo… No se mantiene en la verdad, y nunca dice la verdad. Cuando dice mentiras, habla como lo que es; porque es mentiroso y es el padre de la mentira.” En conclusión, la verdadera rectitud a los ojos de Dios es tener una firme convicción contra la mentira y la deshonestidad, es llevar un estilo de vida donde decir la verdad siempre es la norma a seguir y mentir es la conducta a evitar.
  4. No caer en la idolatría del dinero y las posesiones materiales (Job 31.7-8, 24-25). En estos pasajes podemos encontrar 4 aspectos importantes de esta convicción de Job: a) “si mi corazón ha codiciado lo que vieron mis ojos” o “si me he dejado llevar de la codicia” (DHH-LA). Job rechazaba totalmente lo que el apóstol Juan describiría muchos años después en 1 Juan 2.16 (DHH-LA), “16porque nada de lo que el mundo ofrece viene del Padre, sino del mundo mismo. Y esto es lo que el mundo ofrece: los malos deseos de la naturaleza humana, el deseo de poseer lo que agrada a los ojos y el orgullo de las riquezas.” b) No robaba a nadie. c) Su confianza y su seguridad personales no estaban en lo material, como dice el v. 24, “¿He puesto mi confianza en el dinero o me he sentido seguro a causa de mi oro?” d) El propósito de su vida no estaba en el amor al dinero, “Jamás mi dicha ha consistido en tener grandes riquezas o en ganar mucho dinero.” (v. 25, DHH-LA). Es decir, esta convicción de Job es totalmente contraria a la cultura moderna de vivir deseando “lo que agrada a los ojos”, a vivir anhelando poseer tal o cual cosa o comprar tal o cual bien, a asignarle a la vida el propósito principal de tener dinero y comprar cosas. Job, a pesar de que era muy rico, no vivía esclavo de esta actitud. ¿Qué tal nosotros? ¿Qué sale de nuestro corazón con respecto al materialismo?
  5. Trato justo al prójimo (Job 31.13-15, 38-40). Job consideraba que maltratar al prójimo, especialmente a sus empleados, lo dejaría en desventaja ante el juicio de Dios sobre él, como dice en los v. 13-14, “??»Si he sido injusto con mis siervos o con mis siervas cuando me han presentado sus quejas, ¿cómo podría enfrentarme con Dios? ¿Qué podría decir cuando él me interrogara?” Esto incluía la explotación injusta de las personas, “o si he explotado a los campesinos” (v. 39, DHH-LA). Job creía que un día Dios le pediría cuentas de la forma en que trató a sus semejantes, especialmente a quienes laboraban para él. Justicia y rectitud en el trato para con ellos era lo que Job tenía por convicción. ¿Qué tal sería nuestro mundo si más y más jefes, patrones y dueños hicieran suya esta convicción? Si tú eres propietario de un negocio o si eres jefe y tienes subordinados y si te consideras cristiano(a), ¿qué convicciones refleja el trato que les das? ¿Podrías decir lo mismo que Job?
  6. Integridad hacia sus enemigos (Job 31.29-30). Estos versículos resumen el corazón de Job al respecto, “»¿Me he alegrado alguna vez cuando una calamidad ha herido a mis enemigos o me entusiasmé cuando les ha tocado sufrir? No, nunca he pecado por maldecir a nadie ni por pedir venganza.” El estándar de rectitud para Job alcanzaba incluso el aspecto de cómo reaccionar ante la desgracia del enemigo. Y la convicción de Job era clara en cuanto a que no era un hombre sediento de venganza, haciendo justicia por su propia mano y alegrándose de las desgracias de la gente que se le oponía. Ahora, un hombre tan bueno y recto, ¿tendría enemigos? Job 29.17 dice, “Rompía la cara de los opresores incrédulos y arrancaba a sus víctimas de entre sus dientes.” Por sus mismas convicciones de rectitud e integridad no permitía injusticias y hacía algo al respecto y por eso se ganaba algunos enemigos. Así que ser una persona recta e íntegra no es lo mismo que ser un bonachón agradador de personas y que a todo el mundo “cae bien”. En realidad es lo contrario, mientras más rectos e íntegros deseemos ser, más fácilmente nos conseguiremos enemigos por aquí y por allá. Sin embargo, la verdadera integridad debe demostrarse no deseando el mal ni alegrándose del sufrimiento del enemigo.
  7. Su convicción de ser abierto con su vida y confesar sus pecados (Job 31.33-34). La NVI dice, “Jamás he ocultado mi pecado, como el común de la gente, ni he mantenido mi culpa en secreto, por miedo al qué dirán…” Otro aspecto de la verdadera integridad de acuerdo a Job es mantener la convicción de ser transparentes con nuestras fallas y pecados. Job podía afirmar con convicción que “jamás” había ocultado pecado alguno y definitivamente no era de las personas que tenían más temor “al qué dirán” que a Dios.  De hecho, él asegura que “el común de la gente” es lo que hace, ocultar sus pecados y fallas a sus semejantes para no quedar mal, para no dar una apariencia desagradable. Pero el estándar de Job iba más allá de las apariencias, él quería agradar a Dios verdaderamente. El NT nos recuerda esta misma convicción en Stg 5.16, NVI, “Por eso, confiésense unos a otros sus pecados, y oren unos por otros, para que sean sanados.” Si queremos ser considerados íntegros, intachables y rectos por Dios mismo, ¡hagamos nuestra esta convicción! No vivamos en la apariencia ni en la deshonestidad con quién realmente somos o qué realmente pensamos. No hay rectitud ni integridad en ocultar cosas a otros creyentes cuando sabemos que debimos haber sido abiertos con eso..
  8. El respeto que se ganó por sus convicciones (Job 29.7-11, 18-25). Debido a todo lo que hemos analizado, Job recibía el respeto y la admiración de las personas que lo rodeaban. El v. 7 dice, “¡Qué tiempos aquellos cuando iba a las puertas de la ciudad y ocupaba mi lugar entre los líderes reconocidos!” De acuerdo con la Biblia de Estudio Arqueológica, en la puerta de la ciudad se hacían los negocios más importantes y se juzgaban los casos legales más significativos por parte de los ancianos de la ciudad. Por lo tanto Job era considerado uno de esos ancianos o líderes principales de la comunidad donde vivía. En este miundo muchas personas creen que hay que “ganarse” el respeto de otros en base a la fuerza (imponiéndose), la intimidación, los resultados (en la mentalidad del desempeño), el carisma personal (cuánta gente podemos infuenciar) y más conceptos equivocados. En el contexto de la Palabra de Dios, el verdadero respeto se gana por nuestro estilo de vida, nuestro carácter, nuestras convicciones y nuestro ejemplo. Si somos cristianos, ¡no confundamos el origen del respeto! Si deseamos tener respeto de los creyentes y demás personas que nos rodean, ¡hagámoslo a la manera de Dios no a la manera del mundo!

Conclusiones:

  1. Nunca podremos separar la fe en Dios del concepto de ayudar a los pobres y necesitados. El mundo religioso moderno nos ha enseñado que podemos ser “personas de fe” y “sentirnos cerca de Dios” pero llevando una existencia egoísta centrada en satisfacer exclusivamente las necesidades personas, sin preocuparnos en sentimiento y en acciones por los pobres. A veces la personas se preguntan, “-Si Dios existe, ¿por qué hay tantos pobres en el mundo?” Creo que más bien la pregunta debería ser, “-Si yo digo creer en Dios, ¿por qué no hago nada por los pobres?”
  2. Para los cristianos recordemos que estamos llamados a cuidar especialmente a los pobres entre nuestra propia confraternidad de creyentes, como dice Santiago 2.15–17 (NVI), “15 Supongamos que un hermano o una hermana no tienen con qué vestirse y carecen del alimento diario, 16 y uno de ustedes les dice: «Que les vaya bien; abríguense y coman hasta saciarse», pero no les da lo necesario para el cuerpo. ¿De qué servirá eso? 17 Así también la fe por sí sola, si no tiene obras, está muerta.” Nunca será inútil ayudar a algún hermano o hermana en la fe que esté en necesidad, aunque ellos no lo agradezcan o aprecien. Dios toma en cuenta cada una de estas acciones.
  3. Aprendamos de las convicciones de Job en cuanto a la pureza sexual, la honestidad, la confesión de pecados y el desapego a las cosas materiales y al dinero. Es un hecho que están totalmente en contra de los valores que este mundo caído promueve a través de los medios, la cultura local e incluso las propias familias. Pero recordemos que si vamos a tomar en serio el honrar a Dios, ¡no hay otro camino!
  4. Cuidemos igualmente la forma en que tratamos a nuestro prójimo, llámese empleado, amigo, familiar, compañero, vecino, etc. Dios está pendiente siempre de esto. Si por un lado decimos que tenemos fe y por otro lado nuestro trato al prójimo refleja orgullo, enojos, actitudes groseras, falta de compasión, indiferencia, etc., ¡tenemos un problema! Rectitud, integridad y honrar a Dios es justamente aplicar la “Regla de Oro” que Jesús nos enseñó en Mateo 7.12 (NVI), “12 Así que en todo traten ustedes a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes. De hecho, esto es la ley y los profetas.”
  5. Si queremos ser verdaderamente íntegros y rectos debemos estar dispuestos a pagar el precio de “ganarnos” enemigos “gratis” tan solo por asumir esa posición. Lamentablemente no es posible mantener altos estándares de honestidad, rectitud e integridad en nuestra vida y ser del agrado de todas las personas. Algunos sí lo apreciarán, otros tal vez lo admirarán, pero muchos se enojarán y se opondrán a nosotros. Pero finalmente eso es parte de vivir una fe verdadera en Dios.
  6. Si somos personas de fe y deseamos ser respetados por los demás, recordemos el ejemplo de Job y el contexto de toda la Biblia. Cuidemos nuestro ejemplo, nuestras palabras, nuestro carácter y nuestro estilo de vida. Esto es lo realmente se gana el respeto primero del resto de los creyentes y segundo del resto del mundo. De hecho en el NT es tan serio el asunto de llevar una vida respetable aún entre los no creyentes que Pablo considera que la falta de esta cualidad impide que un cristiano pueda ser útil en el servicio dentro del liderazgo en la iglesia, como dice 1 Timoteo 3.7 (DHH-LA), “7También debe ser respetado entre los no creyentes, para que no caiga en deshonra y en alguna trampa del diablo.”

10 Responses to “Día 133”

  1. lupita dice:

    La verdad si es un reto llegar a esos estándares de rectitud de los que habla Job ,y sobre todo estar dispuestos a ganarnos enemigos gratis. Gracias Arturo por este mensaje

  2. Angelica Geffroy de Villahermosa Tabasco dice:

    Esperaba con ansias este día para leer la publicación de hoy.
    Hay tanto que aprender de JOB!!! Gracias hermanos por todo su esfuerzo!

  3. Betty dice:

    MUCHISIMAS GRACIAS. HAY MUCHAS COSAS QUE NECESITO PONER EN PRACTICA Y ME HACE SENTIR DICHOSA DE LO QUE DIOS HA DECIDIDO TRANSFORMAR EN MI. GRACIAS.

  4. Erika Zavala dice:

    Gracias que increíble devocional :O ¡¡¡¡¡¡¡¡ Woaaaooooo ¡!!!!!! y que reto tan especial, me siento totalmente retada en todas las áreas aquí estudiadas.
    Gracias a Dios que nos inspira para hacer lo bueno.

  5. Paolo dice:

    Gracias Arturo, que gran ejemplo de Job, impresionante!!!

  6. Adriana Casas dice:

    Definitivamente la expectativa de Dios para nuestra vida, es altísima, y sólo podemos alcanzarla estando tomados fuertemente de su mano.
    Me llamó mucho la atención cuando hace referencia Job en los versículos del 26 al 28, la adoración en secreto al sol y a la luna, también dice: “ni les envié besos con la mano. Esto habría sido digno de castigo; ¡habría sido negar al Dios del cielo!” , Sabía en su corazón que Dios aborrecía la idolatría, y Job era fiel a El, jamás provocaría sus celos.
    Muchas gracias por estos devocionales, a mí me han ayudado a ser más profunda en el estudio Bíblico y a imprimir sus palabras en mi corazón.

  7. Sandra Duarte dice:

    Gracias por recordarnos quienes somos o bien como debemos ser (intachables como cristianos)

  8. Alma dice:

    Gracias por este profundo devocional en el que se abordan temas de gran importancia para nuestro cristianismo. Dios siga regalando bendiciones a tu vida.

  9. De la P. Ez. dice:

    Gracias, hay cosas que he hablado y decidiendo pero más que devocional gracias por este espacio de discipulado. Saludos.

  10. Lulu tovar dice:

    Mil gracias Arturo , espero ya te sientas mejor y muy recuperado .
    Saludos

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