Día 361

MATEO 7.7-20, LUCAS 6.43-45, MATEO 7.21-29, LUCAS 6.46-49.

Hoy terminaremos el famoso sermón del monte, que es considerado el discurso ético y moral más importante que Jesús haya pronunciado. También dentro del mismo discurso analizaremos cómo Jesús cierra con la enseñanza sobre las relaciones humanas.

Listemos los puntos principales de la enseñanza contenida en estos pasajes del sermón del monte:

  1. La importancia de la oración. En Mateo 7.7-11 Jesús enfatizó el tema de la oración como una disciplina en la vida de sus discípulos que era muy importante, tanto que podía generar una respuesta directa de Dios. De hecho, Jesús anima y ordena a sus seguidores: “Pidan… busquen… llamen…” (Mt 7.7), porque el que ora recibe, encuentra y se le abren las puertas. De hecho, compara la conducta normal que se esperaría de un padre hacia lo que sus hijos le piden con la actitud que Dios tiene hacia quienes le oran: “¡cuánto más su Padre que están en el cielo dará cosas buenas a los que le pidan!” (Mt 7.11). No podemos seguir a Jesús y desaprovechar todo el poder que existe en una vida de oración seria y dedicada. Jesús nos explica en estas palabras que Dios está más que dispuesto a contestar oraciones, pero el problema es que las personas no oran. ¿Cómo está nuestra vida de oración en estos días?
  2. La “regla de oro”. En Mateo 7.12 Jesús dijo, “Así que en todo traten ustedes a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes. De hecho, esto es la ley y los profetas.”, “»Haz a los demás todo lo que quieras que te hagan a ti. Ésa es la esencia de todo lo que se enseña en la ley y en los profetas.” (NTV), “«Por tanto, todo cuanto quieran que les hagan los hombres, háganlo también ustedes a ellos; porque ésta es la Ley y los Profetas.” (BJL). Con este versículo Jesús terminó su enseñanza sobre las relaciones humanas en el sermón del monte. En la literatura judía intertestamentaria contemporánea a Jesús hay una referencia parecida a esta enseñanza: “Lo que no quieras que te hagan, no se lo hagas a los demás” (Tobías 4.15). La forma de cumplir mejor esta idea era simplemente no haciendo nada con respecto a nuestro prójimo, nada bueno y nada malo. Pero lo que Jesús enseña es revolucionario porque implica 2 cosas: a) acción de bondad hacia nuestro prójimo pensando en sus necesidades no en las nuestras, b) incondicionalidad ya que nos llama a dar sin esperar y sin prometer que sería una garantía que así nos tratarían a nosotros (él no dijo, “-Traten bien a los demás para que ellos hagan así con ustedes.”). Y tal vez la frase más trascendente fue la parte final del versículo: “De hecho, esto es la ley y los profetas”. Jesús afirmó que toda la enseñanza del Antiguo Testamento sobre relaciones humanas se podía resumir en esta enseñanza. Este versículo ha sido considerado como central en la ética cristiana y todos los que nos llamamos discípulos de Jesús deberíamos memorizarlo y practicarlo constantemente.
  3. Las dos puertas (Mateo 7.13-14). Una vez más, como Jesús lo hizo en otras ocasiones, dejó en claro que seguirlo no es fácil y que además no es el camino que la mayoría preferirá. Comparó el asunto con dos puertas, una ancha (donde la mayoría entra) y otra estrecha (donde la minoría entra). Jesús no está comportándose discriminatoriamente aquí con nadie, simplemente está aclarando que la mayoría de las personas preferirá seguir por el camino ancho y espacioso que “conduce a la destrucción”, porque es lo más fácil y cómodo. Los discípulos de Jesús verdaderos pertenecen a la minoría que prefirió el camino más difícil en la vida pero que al final “conduce a la vida” y que además pocos lo encuentran, no porque sea muy difícil encontrarlo, sino porque la mayoría lo rechazará.
  4. Los dos tipos de árboles (Mateo 7.15-20, Lucas 6.43-45). En estos pasajes Jesús dejó una advertencia muy directa a sus seguidores sobre quienes vendrían en el futuro: “los falsos profetas” (Mt 7.15). Jesús siendo Dios hecho hombre y conociendo el futuro, sabía que la iglesia primitiva sería atacada por falsos profetas y falsos maestros que, como el apóstol Pedro lo mencionaría años después en 2 Pedro 2.1, DHH-LA: “Hubo también falsos profetas entre el pueblo de Israel; y así habrá falsos maestros entre ustedes. Ellos enseñarán con disimulo sus dañinas ideas, negando de ese modo al propio Señor que los redimió; esto les atraerá una rápida condenación.” En este caso, Jesús les estaba dando una guía a sus discípulos sobre cómo identificarlos rápidamente: “Por sus frutos los conocerán.” (Mt 7.16). Al decir esto, continuó comparando a los falsos maestros con árboles malos que eran incapaces de dar frutos buenos, ya que “No se recogen higos de los espinos ni se cosechan uvas de las zarzas.” (Lc 6.44). Otros pasajes que manejan el mismo concepto de “frutos” son Gálatas 5.19-21 y 6.22-23 cuando Pablo habla sobre los frutos evidentes de seguir los malos deseos humanos contra los frutos de seguir al Espíritu de Dios. ¡Había una gran diferencia! Inmoralidad sexual  vs. dominio propio, mantener discordias vs. paz, enojarse fácilmente vs. amabilidad, mantener odios vs. amar, y otros más. Si se llegara a presentar un falso maestro, los discípulos tendrían la obligación de identificarlo analizando precisamente los “frutos” que su vida arrojaban. La boca también sería una pieza importante a estudiar ya que Jesús también dijo, “45 El que es bueno, de la bondad que atesora en el corazón produce el bien; pero el que es malo, de su maldad produce el mal, porque de lo que abunda en el corazón habla la boca.” (Lc 6.45). Si la boca de uno de estos personajes generaba maldad en cualquiera de sus formas (amargura, enojo fuera de control, odio, críticas, hablar mal de otros, etc.), ¿dónde estaba entonces la enseñanza verdadera en él o en ella? Más bien sería una persona que andaría cargando el mal dentro de su corazón y por su boca saldría tarde o temprano. La boca es entonces uno de los principales puntos a analizar cuando se trata de posibles falsos maestros en la iglesia cristiana.
  5. Las dos casas (Mateo 7.21-27 y Lucas 6.46-49). En estos pasajes, Jesús nos dejó claro que sus seguidores enfrentarían otra realidad: habría en el futuro mucha gente que le llamaría “Señor” pero que en el día del juicio final no pasarían la prueba. Estas personas incluso argumentarían que hicieron cosas en el nombre de Jesús: profetizar, expulsar demonios e incluso hacer milagros (Mateo 7.22). Pero la respuesta de Jesús sería radical: ““Jamás los conocí. ¡Aléjense de mí, hacedores de maldad!”” (Mt 7.23). ¿Cómo asegurarnos que no seremos parte de ese grupo? ¿Cómo asegurarnos que hoy no estamos ya dentro de las filas de ese grupo? Jesús lo aclaró inmediatamente: “… el que me oye estas palabras y las pone en práctica…” (Mt 7.24) vs. “el que me oye estas palabras y no las pone en práctica” (Mt 7.26). Es decir, escuchar y practicar es la clave. Jesús comparó también a estas personas con 2 tipos de hombres que construyeron su casa: el “prudente” y el “insensato”. Ambos llevaron a cabo la construcción, pero el primero “construyó su casa sobre la roca” (Mt 7.25) mientras que el segundo “construyó su casa sobre la arena” (Mt 7.26). Ambos hombres enfrentaron las mismas adversidades: lluvias, ríos y vientos fuertes (Mateo 7.25) o una gran inundación (Lc 6.48), pero la diferencia es que la casa del prudente se mantuvo firme y ni siquiera se tambaleó (Lc 6.48), mientras que la casa del insensato se derrumbó completamente y fue un “desastre terrible” (Lc 6.49). Entendamos algo: el que decidió seguir a Jesús no quedó libre de enfrentar las tormentas de la vida, pero la diferencia es que tuvo los cimientos necesarios para sobrevivir y salir victorioso. Jesús nunca prometió a sus discípulos que si lo seguían, nada malo les pasaría durante sus vidas. Cualquier forma de cristianismo que enseñe esto es una total mentira.
  6. El final del sermón del monte (Mateo 7.28-29). La Biblia registra que al terminar toda esta enseñanza, “las multitudes se asombraron… porque les enseñaba como quien tenía autoridad”. Todas las palabras contenidas en el sermón del monte tienen autoridad directa de Dios, no son enseñanzas humanas de algún filósofo “iluminado” que son útiles para nuestra vida. La mejor forma de comprobar esto es practicándolas, ¡los resultados hablarán por sí mismos!

Conclusiones:

  1. ¿Todavía creemos en el poder de una vida de oración? ¿O nos hemos acostumbrado a descuidar fácilmente nuestra oración privada con el Creador? Retomemos la enseñanza de Cristo sobre la oración en el sermón del monte y busquemos, pidamos y toquemos la puerta diariamente. ¡Seguro encontraremos una respuesta divina en su momento adecuado!
  2. ¿Te imaginas una ciudad donde todos sin excepción solamente practicaran Mateo 7.12 (la “regla de oro”)? ¿Te imaginas a cada individuo pensando en el bienestar de su prójimo y procurándolo? ¡Sería una sociedad libre de egoísmos y de todas las formas de maldad que vienen como consecuencia! Hagamos que la iglesia sea ese oasis enmedio del desierto y llevemos después esa misma convicción a las calles.
  3. Cuando surgan a nuestro alrededor supuestos “maestros” nuevos que enseñen una doctrina revolucionaria y nueva, recordemos las enseñanzas de Jesús al respecto. Es nuestra obligación asegurarnos que no se trata de un falso maestro y esto es muy fácil: estudiemos cuidadosamente sus “frutos”, tanto en sus acciones como en sus palabras. Si hay patrones de maldad en cualquiera de sus formas, ¡tengamos cuidado! No nos hagamos cómplices de sus caminos torcidos. Jesús un día nos pedirá cuentas de lo que hemos decidido creer o no creer y si nos dejamos engañar por falsos maestros llenos de amargura, odio, enojo, envidias, orgullo, inmoralidades sexuales, vicios, etc.
  4. Entendamos que no por seguir a Jesús vamos a quedar libres automáticamente de estar expuestos a las mismas desgracias y los mismos problemas que personas que no son discípulos enfrentan diariamente: enfermedades crónicas, accidentes, injusticias, víctimas del crimen, etc. La gran diferencia siempre ser´na nuestros cimientos, es decir, ¿en qué estamos parados en nuestra vida? Son precisamente esos eventos los que evidencían los cimientos en que estamos construyendo todo: si son la roca o si es la arena.

 

Los dejo con otro video de ilustración sobre el resto del sermón del monte.


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