Día 218

1 REYES 8.12 – 9.14, 2 CRÓNICAS 6 – 7.

Una vez que Salomón concluyó la construcción del templo de Dios y que la presencia gloriosa del Señor se manifestó físicamente, decidió dedicarlo al Señor con una oración especial y con muchos sacrificios. Los capítulos referidos en el estudio de hoy tanto de 1 de Reyes como de 2 Crónicas se complementan mutuamente para proporcionarnos una imagen más completa de lo que pasó aquel histórico día. Veamos algunos aspectos importantes:

  1. La Biblia dice, “Entonces Salomón oró…” (1 R 8.12). Los versículos siguientes contienen una oración muy poderosa que Salomón dirigió a Dios, pero antes de estudiarla, pongamos atención en las diferentes posturas físicas que Salomón adoptó durante este tiempo de oración especial: “el rey se dio vuelta hacia toda la comunidad de Israel, que estaba de pie ante él, y después de bendecir al pueblo, dijo…” (1 R 8.14), “Luego Salomón, de pie ante el altar del SEÑOR y frente a toda la comunidad de Israel, levantó las manos al cielo 23 y oró:” (1 R 8.22), “Se puso de pie sobre la plataforma y después se arrodilló frente a toda la comunidad de Israel y levantó las manos hacia el cielo.” (2 Cr 6.13b), “Cuando Salomón terminó de elevar estas oraciones y peticiones al SEÑOR, se puso de pie frente al altar del SEÑOR, donde estaba arrodillado con las manos levantadas al cielo. 55 De pie bendijo en voz alta a toda la congregación de Israel…” (1 R 8.54). Orando de pie, levantando las manos al cielo, arrodillado frente a todo Israel con las manos levantadas, de pie de nuevo. ¿Por qué varias posturas en un solo tiempo de oración? Posiblemente por la intensidad y el fervor de la misma oración de Salomón. ¿Cuándo fue la última vez que durante un tiempo de oración estuviste de pie, luego arrodillado, levantaste las manos al cielo y nuevamente de pie? ¿Qué tipo de oración crees tú que te llevaría a cambiar tantas veces de postura física? ¡Y no porque te cansaste de orar en una posición! Más bien, una oración muy profunda, una ocasión muy especial, una situación muy urgente e importante que quieres dejar en manos de Dios. Así fue para Salomón aquel día, una oración que llegó hasta el cielo y generó una decisión muy importante de parte de Dios, como veremos más adelante.
  2. La petición especial de Salomón con respecto al templo que había construido. Recordemos algo antes de decir más de este asunto, Dios nunca ordenó ni a David ni a Salomón que le construyeran un templo para que el arca estuviera ahí y fuera su “residencia” en Israel. Lo único que Dios había ordenado con respeto a algún tipo de santuario fue el Tabernáculo que se encargó Moisés de llevar a cabo su construcción y hasta los días de David y Salomón seguía funcionando. De hecho, Dios mismo le dijo a David cuando éste se propuso construirle un templo especial para el arca de la alianza  en 2º Samuel 7.5–7 (NVI), “«Ve y dile a mi siervo David que así dice el Señor: “¿Serás tú acaso quien me construya una casa para que yo la habite? Desde el día en que saqué a los israelitas de Egipto, y hasta el día de hoy, no he habitado en casa alguna, sino que he andado de acá para allá, en una tienda de campaña a manera de santuario. Todo el tiempo que anduve con los israelitas, cuando mandé a sus gobernantes que pastorearan a mi pueblo Israel, ¿acaso le reclamé a alguno de ellos el no haberme construido una casa de cedro?”” Con este contexto, Salomón le aseguró al pueblo en su oración de dedicación que él había construído ese templo “para honrar el nombre del Señor… he preparado un lugar allí para el arca” (1 R 8.20-21). Y después le rogó a Dios, “escucha mi oración y mi súplica, oh SEÑOR mi Dios. Oye el clamor y la oración que tu siervo te eleva hoy. 29 Que noche y día tus ojos estén sobre este templo… Que siempre oigas las oraciones que elevo hacia este lugar. 30 Que atiendas las peticiones humildes y fervientes de mi parte y de tu pueblo Israel cuando oremos hacia este lugar. Sí, óyenos desde el cielo donde tú vives y, cuando nos escuches, perdona.” (1 R 8.28-30). Básicamente Salomón estaba suplicando que Dios decidiera considerar al templo que había construido como el nuevo santuario de Dios (substituyendo al Tabernáculo) y el punto máximo de referencia para la relación entre Israel y su Dios. Aunque no estaba en los planes originales de Dios ni Él lo había pedido, Salomón estaba rogando que Dios cambiara sus decisiones originales con respecto a un santuario para que ahora fuera el templo, como dice 2 Cr 6.40, “Oh Dios mío, que tus ojos estén abiertos y tus oídos atentos a todas las oraciones que se eleven a ti en este lugar.”
  3. La importancia del templo de Dios con respecto al perdón de pecados. Cuando Salomón, lleno de sabiduría que Dios mismo le había dado, expuso las diferentes circunstancias en que Israel buscaría a Dios en el templo, se contemplaron problemas personales entre israelitas (1 R 8.31-32), derrotas de Israel ante enemigos por causa de pecado (1 R 8.33-34), falta de lluvias o pestes o hambres o invasiones debido al pecado de Israel (1 R 8.35-40), extranjeros que quieran conocer al Dios de Israel (1 R 41-43), derrotas totales de Israel incluyendo exlilio a tierras paganas (1 R 8.44-51). No eran situaciones ficticias que se le estaban ocurriendo aleatoriamente a Salomón, ¡todas sucedieron tiempo después! Una por una. Y todas estaban contempladas en la oración de dedicación del templo. El objetivo principal de la oración era una sola cosa: PERDÓN. El templo serviría como un canal para buscar el perdón de Dios.
  4. La respuesta de Dios a la oración de dedicación de Salomón. Podemos decir que la respuesta divina se presentó en dos formas: a) Públicamente de forma inmediata al terminar la oración de Salomón, “Cuando Salomón terminó de orar, cayó fuego del cielo que consumió los sacrificios y las ofrendas quemadas, y la gloriosa presencia del SEÑOR llenó el templo.” (2 Cr 7.1). Este detalle no está contemplado en 1 Reyes, solamente en 2 Crónicas. b) De forma privada a Salomón, “«He oído tu oración y lo que me pediste. He apartado este templo para que sea santo, este lugar que has construido, donde mi nombre será honrado para siempre. Lo vigilaré sin cesar, porque es muy preciado a mi corazón.” (1 R 9.3). Es decir, Dios aceptó cambiar de “residencia” a petición de Salomón y por todo el esfuerzo que había hecho en honor a Él. Sin embargo, si le dejó bien claras las “letras pequeñas” del contrato, estaría con ellos si él como rey lo seguía con “integridad y rectitud” obedeciendo todos sus “mandatos, decretos y ordenanzas” (1 R 9.4). Pero si el rey o sus descendientes abandonaban al Señor y lo desobedecían, una de las primeras cosas que Dios ejecutaría era rechazar el templo que Salomón construyó y la ruina resultante del mismo templo sería la señal pública e internacional de vergüenza para Israel por haber despreciado a su Dios. Dios aceptó hacer “santo” al templo a petición de Salomón, pero también usaría la destrucción del mismo templo para expresar su desagrado por el pecado de Israel. Tristemente, como estudiaremos más adelante, todos estos castigos advertidos previamente se cumplieron.

Conclusiones:

  1. Recordemos Santiago 5.16b (DHH-LA), “La oración fervorosa del justo tiene mucho poder.” En el caso de Salomón, esta enseñanza bíblica queda bastante clara. Un corazón sincero, bien motivado, que se esforzó mucho por Dios y que elevó una oración tan profunda e intensa; generó una reacción impresionante en Dios. El poder de la oración fervorosa reside en lo que Dios puede hacer con respecto a ella, ¡cosas grandes pueden pasar! ¿Sientes que no hay respuestas a tus oraciones? ¿Sientes tu vida de oración estancada? ¿Qué tanto fervor le pones al orar? ¿Qué tanta intensidad agregas a tus ruegos? Aprendamos del episodio del rey Salomón.
  2. Alcanzar el perdón de Dios siempre ha sido uno de los temas principales en la Biblia, porque como dijera Salomón en ésa famosa oración, “Si ellos pecan contra ti (¿y quién nunca ha pecado?)” (1 R 8.46). Todos necesitamos perdón de Dios de una u otra manera. La oración es el medio por excelencia para buscarlo. La buena noticia también es que Dios siempre quiere perdonar, el problema es que el hombre no lo busca lo suficiente.
  3. Cuando pedimos algo grande a Dios y se cumple, seguramente estaremos muy emocionados y motivados. Pero también debemos estar dispuestos a aceptar la responsabilidad que implican las oraciones contestadas. Por ejemplo, si nuestro sueño es encontrar una pareja y formar una familia, ¡Dios nos lo puede dar! Pero también debemos estar listos para aceptar la responsabilidad que comprende llevar un matrimonio cristiano, ¡no es fácil! Si nuestro ruego es tener hijos, ¡Dios lo puede hacer! Pero también debemos aceptar la responsabilidad de criar a los hijos de una forma espiritual y no solo tenerlos por el simple deseo de tenerlos. Y así podríamos pensar en cada sueño “grande” que se nos ocurra, siempre implican una responsabilidad implícita que necesitamos estar dispuestos a asumir. De lo contrario, la misma bendición que tanto buscamos, rogamos y suplicamos; se puede convertir en nuestra “espina clavada” el resto de nuestra vida. ¡Seamos responsables con lo que pedimos y no solo busquemos cumplir caprichos personales que después no sabemos qué hacer con ellos ya que Dios nos los da!

4 Responses to “Día 218”

  1. muerto dice:

    Gracias y ¡FELIZ CUMPLEAÑOS MAESTRO! 23/09

  2. citlali gamboa dice:

    La oración intensa de Salomón en tantas posiciones, excelente observación, un ejemplo. Alcanzar nuestro perdón buscándolo habitualmente no darlo x hecho y reflexionar los sueños, gracias totales y saludos.

  3. Adriana Casas dice:

    Mil gracias!!! ¿Fue tu cumpleaños? MUCHAS FELICIDADES Y BENDICIONES PARA TI.

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