Día 454

APOCALIPSIS 2.1-29.

Después de conocer un poco más del contexto del libro de Apocalipsis, y de la misión que Jesús le dio al apóstol Juan cuando se le apareció en la isla de Patmos, pasaremos ahora a estudiar el mensaje que Jesús dejó para cada una de las 7 iglesias de Asia Menor a las que se dirigió a través de Juan. Esta es una de las secciones más comprensibles y aplicables a nuestros días del libro de Apocalipsis, especialmente para todos los que nos decimos ser seguidores de Jesús.
El capítulo 2 contiene el mensaje de Jesús a las iglesias de Éfeso, Esmirna, Pérgamo y Tiatira. Como habíamos mencionado en nuestro estudio del capítulo 1, el orden en que son mencionadas las 7 iglesias corresponde perfectamente al orden que seguiría un viajero procedente de la isla de Patmos hacia el territorio continental visitando cada una de las iglesias. De acuerdo con un mapa contenido en la RVR95, podemos notar que la distribución geográfica de aquellas ciudades formaban una ruta circular donde el viajero iniciaba en Éfeso y terminaba en Laodicea.
Siete iglesias Apocaliplsis
A manera de introducción al mensaje de las 7 iglesias, podemos decir lo siguiente:
  1. Para cada iglesia Jesús dedicó un juicio moral específico, que era diferente para cada una. En algunos casos hubo más alabanza que reprensión, en otros más reprensión que alabanza, y en el caso de Esmirna solo alabanza y exhortación a continuar firmes.
  2. Jesús tiene derecho a juzgar a su iglesia, ya que es su Señor y Salvador. Además, la Biblia afirma que Jesús estaría siempre con sus discípulos (Mt 28.20), que está presente cuando los cristianos arreglan sus diferencias (Mt 18.15-18), y que conoce los corazones de todos (Jn 2.25). De hecho, en la introducción al mensaje a la iglesia de Éfeso, Jesús dijo “Esto dice el que tiene las siete estrellas en su mano derecha y se pasea en medio de los siete candelabros de oro” (Ap 2.1), es decir, Jesús se pasea enmedio de sus iglesias.
En los versículos 2 al 7 encontramos el mensaje “al ángel de la iglesia de Éfeso”, que como ya hablamos, se puede tratar de un mensaje al ángel guardían de la iglesia o bien al o a los encargados de dirigir la iglesia. Para comprender mejor el mensaje, recordemos un poco del contexto histórico de la ciudad de Éfeso y que ya revisamos en más detalle en la introducción de nuestro estudio a la carta de los Efesios:
  1. Éfeso era la capital de la privincia romana de Asia. De hecho le llamaban “la metrópolis de Asia.
  2. Era un centro de negocios muy próspero debido principalmente a que se encontraba en la ruta de comercio desde Roma hacia el este.
  3. Contenía a un templo magnífico dedicado a Diana (o Artemisa) y que era conocido como una de las 7 maravillas del mundo antiguo.
  4. Pablo estuvo en la ciudad dos años y medio y predicó ampliamente el evangelio, el cual creció tanto entre la gente de todos los niveles que incluso el comercio de las figurillas idolátricas de Artemisa se vio afectado, lo que generó una revuelta popular contra los cristianos (Hch 19).
  5. Después de que Pablo dejó Éfeso, dejó a Timoteo a cargo de la iglesia, para supervisar a la misma y continuar avanzando el evangelio.
  6. La tradición cristiana afirma que Timoteo fue asesinado por paganos, y posteriormente el apóstol Juan tomó su lugar para continuar pastoreando a la iglesia de Éfeso.
En cuanto al mensaje para Éfeso, veamos los puntos importantes:
  1. Las virtudes de la iglesia de Éfeso (v. 2-3): “2 Conozco tus obras, tu duro trabajo y tu perseverancia. Sé que no puedes soportar a los malvados, y que has puesto a prueba a los que dicen ser apóstoles pero no lo son; y has descubierto que son falsos. 3 Has perseverado y sufrido por mi nombre, sin desanimarte.” Éstas eran: A) Trabajo duro. Al parecer la iglesia de Éfeso era una iglesia activa en el trabajo para Dios, donde sus miembros estaban ocupados sirviéndose y ayudándose unos a otros, enseñando la Palabra, convirtiendo personas, aconsejando, ayudando a los pobres, etc. B) Perseverancia. Recordemos que la ciudad era famosa por su devoción a la diosa Artemisa, además que era uno de los grandes centros de adoración al emperador. Parece que la población pagana que no quiso escuchar al evangelio se mantuvo hostil contra los cristianos, posiblemente haciéndoles la vida difícil en los negocios, en las relaciones sociales, con persecución y más. Sin embargo, la iglesia de Éfeso se había mantenido firme en su fe y no había cedido ante las presiones idolátricas de los paganos, aunque tuvieron que sufrir en el proceso, pero nunca se desanimaron. C) Discernimiento para identificar a los falsos apóstoles. Ya anteriormente Pablo había advertido a los ancianos de Éfeso sobre la futura llegada de “lobos feroces que procurarán acabar con el rebaño. Aun de entre ustedes mismos se levantarán algunos que enseñarán falsedades para arrastrar a los discípulos que los sigan.” (Hch 20.29-30). Posiblemente para tiempos de la escritura de Apocalipsis, esa profecía ya era una realidad. Sin embargo, la iglesia de Éfeso había aprendido a escuchar a esos falsos maestros, ponerlos a prueba comparando sus enseñanzas contra el mensaje del evangelio, discernir si era correcto o no, y rechazar radicalmente toda falsa doctrina. De hecho, el v. 6 dice, “Pero tienes a tu favor que aborreces las prácticas de los nicolaítas, las cuales yo también aborrezco.” De acuerdo con John Stott en su libro What Christ Thinks of the Church, es posible que el nombre “nicolaítas” sea simbólico y se refiera a algún tipo de pregnosticismo que estaba infiltrándose en la iglesia, y que analizaremos más adelante de qué se trataba. De hecho, se sabe que tiempo después, en el S. II d.C., la iglesia de Éfeso todavía era famosa por su pureza doctrinal, como lo registró Ignacio de Antioquía en su carta a los Efesios: “Todos ustedes viven de acuerdo a la verdad, y ninguna herejía ha hecho su morada entre ustedes”. Así que tenemos trabajo duro, perseverancia ante un mundo hostil, y pureza doctrinal. ¡Suena como una iglesia modelo!
  2. El reclamo (v. 4): “Sin embargo, tengo en tu contra que has abandonado tu primer amor.” o “Pero tengo una queja en tu contra. ¡No me amas a mí ni se aman entre ustedes como al principio!” (NTV). Posiblemente esta acusación tenía relación con la profecía que Jesús dejó en Mateo 24.12 (“2 Habrá tanta maldad que el amor de muchos se enfriará”). Es decir, tal vez la acusación estaba dirigida a un enfriamiento de la devoción y el amor iniciales que los cristianos de Éfeso le tenían a Jesús. Es posible que después de casi 30 años de haberse fundado, las nuevas generaciones de cristianos ya no mantenían vivo el amor en sus corazones. Era sin duda una iglesia de mucho trabajo y de mucha perseverancia y de una fuerte convicción contra el error doctrinal, pero sin amor en sus corazones. Ahora, ¿era algo tan serio que hiciera falta amor si trabajaban tan duro, aguantaban con ánimo tanta oposición y rechazaban las falsas doctrinas radicalmente? Recordemos 1 Corintios 13.1-3, “Si hablo en lenguas humanas y angelicales, pero no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o un platillo que hace ruido. Si tengo el don de profecía y entiendo todos los misterios y poseo todo conocimiento, y si tengo una fe que logra trasladar montañas, pero me falta el amor, no soy nada. Si reparto entre los pobres todo lo que poseo, y si entrego mi cuerpo para que lo consuman las llamas, pero no tengo amor, nada gano con eso.” Como podemos notar, para Dios y para Jesús si hacemos muchas cosas para ellos y para otros creyentes, pero sin amor como motivación principal, ¡no son nada! La iglesia de Éfeso se había vuelto fría.
  3. La exhortación (v. 5): “¡Recuerda de dónde has caído! Arrepiéntete y vuelve a practicar las obras que hacías al principio. Si no te arrepientes, iré y quitaré de su lugar tu candelabro.” Para Jesús era algo tan serio el perder el amor puro y sincero en el corazón que incluso les advirtió con quitar su candelabro de su lugar si no se arrepentían, lo que bien podría equivaler a decir que la iglesia dejaría de existir en esa ciudad. Por eso los llamó a hacer memoria de cómo llegaron a la fe (“Recuerda de dónde has caído”) y a regresar a ese amor intenso y entregado que le demostraron al inicio de su fe. El amor debería restaurarse como motor principal en los corazones de los efesios para hacer todo lo que ya estaban haciendo. Para Jesús no es aceptable una fe fría, legalista y cumplidora de deberes religiosos. Jesús los llamó a arrepentirse, es decir, a cambiar de rumbo radicalmente e inmediatamente. De acuerdo también con el autor John Stott en su libro What Christ Thinks of the Church, aunque al parecer en el s. II d.C. Ignacio reportó un cambio positivo en la condición espiritual de la iglesia de Éfeso, el arzobispo anglicano Richard Trench (1807 – 1886) registró que durante la Edad Media un viajero que visitó la antigua ciudad de Éfeso (o lo que quedaba de ella que era solamente una villa), “encontró solamente tres cristianos ahí… y estaban hundidos en tal ignorancia y apatía que con trabajos habían llegado a escuchar el nombre de San Pablo o San Juan.” (pág. 32). Parece ser entonces que la iglesia de Éfeso no demostró un sincero arrepentimiento y con el tiempo, literalmente desapareció. Tal vez Jesús cumplió su advertencia sobre remover su candelabro de su lugar.
  4. La recompensa prometida (v. 7). Jesús prometió lo siguiente a quien realmente escuchara “lo que el Espíritu dice a las iglesias” (v. 6): “Al que salga vencedor le daré derecho a comer del árbol de la vida, que está en el paraíso de Dios.” A todos aquellos que  vencieran en la batalla espiritual que se estaba librando en Éfeso, Jesús les prometió participar de la vida eterna. Es decir, para todos aquellos que no solamente conservaran su trabajo duro, su disposición a sufrir por Cristo y su aborrecimiento de las falsas doctrinas, sino que además regresaran a su primer amor, tendrían una gran recompensa asegurada en la eternidad.
  5. La presentación de Jesús (v. 1). Jesús se presentó a sí mismo como “Esto dice el que tiene las siete estrellas en su mano derecha y se pasea en medio de los siete candelabros de oro”. Una vez leído todo el mensaje a la iglesia de Éfeso comprendemos mejor por qué se presentó así: para avisar a la iglesia que él estaba mirando a la congregación de cerca, que estaba pendiente, que se daba cuenta de todo. Jesús no se deja impresionar por las obras externas, más bien siempre está mirando lo que hay dentro del corazón.
Continuando con el recorrido por las 7 iglesias, en los versículos 8 al 11 tenemos el mensaje “al ángel de la iglesia de Esmirna” (Ap 2.8). Veamos los puntos relevantes:
  1. De acuerdo con la Biblia de Estudio Arqueológica, la ciudad de Esmirna de la época del apóstol Juan era un puerto en la costa oeste de Asia Menor, bien protegido. Llegó a ser una ciudad muy próspera, al punto que rivalizaba un poco con Éfeso. Era famosa por su ciencia, su medicina y por la majestuosidad de sus edificios. También era una ciudad donde se rendía culto a Roma como a una deidad (incluso se le construyó un templo en el 195 a.C.), y después también se construyó un templo en honor al emperador Tiberio (en el 25 d.C.) para rendirle culto como a un dios. Así, el culto a Roma y el culto al emperador eran dos elementos religiosos fuertes en Esmirna.
  2. Las virtudes de la iglesias de Esmirna (v. 9): “Conozco tus sufrimientos y tu pobreza. ¡Sin embargo, eres rico!” Jesús reconoció que la iglesia de Esmirna había sufrido y también estaba experimentando pobreza. ¿Cómo es que los cristianos eran pobres si la ciudad era conocida por su riqueza y prosperidad? Hay varias posibilidades: a) que la iglesia estaba compuesta por personas del estrato más bajo de la sociedad, b) que los cristianos se habían entregado tanto a dar a los necesitados que habían empobrecido, c) que por causa de la persecución los cristianos fueron afectados en sus economías ya que se les impedía hacer negocios o la gente no les compraba o no les daban trabajo. Pensando en el contexto de un ambiente tan hostil contra la fe cristiana, es muy posible que la tercera sea la opción correcta. Jesús no era indiferente al sacrificio que estaban haciendo, y los animó diciéndoles que aunque parecían pobres por fuera, en realidad eran muy ricos. Tal vez en el mismo espíritu que Pablo escribió 2 Corintios 6.10 (“… parecemos pobres, pero enriquecemos a muchos…”). Por soportar tantas cosas por Cristo, la iglesia en Esmirna era muy rica espiritualmente aunque pobre materialmente.  También Jesús añadió: “Sé cómo te calumnian los que dicen ser judíos pero que, en realidad, no son más que una sinagoga de Satanás.” (v. 9). Al parecer, una parte fuerte de la persecución era instigada por los judíos, no por los romanos. Ya que los judíos estaban excentos de los sacrificios a los dioses paganos, es posible que se aprovecharon de ese privilegio para tratar de causar daño en la iglesia, utilizando como herramienta la calumnia. Tal vez por eso Jesús les dijo “sinagoga de Satanás”, ya que de acuerdo con Juan 8.44 el diablo es el padre de la mentira y sus hijos hacen precisamente eso: ¡mentir y usar la mentira! Y si no era suficiente, todavía Jesús les avisó que “Te advierto que a algunos de ustedes el diablo los meterá en la cárcel para ponerlos a prueba, y sufrirán persecución durante diez días.” (v. 10).  Habría algunos cristianos que terminarían presos por causa de su fe, aunque por un poco de tiempo (“diez días” simboliza un período corto). A pesar del panorama oscuro, Jesús estaba en control de todo y no permitiría que su iglesia en Esmirna sufriera más de lo necesario para que la persecución cumpliera su propósito (“ponerlos a prueba” como dice el v. 10).
  3. El reclamo. Prácticamente no encontramos ningún reclamo de Jesús hacia la iglesia de Esmirna. Solo cosas positivas se dijeron de esa congregación.
  4. La exhortación (v. 10). Jesús les dijo “No tengas miedo de lo que estás por sufrir… Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.” Jesús les animó a que siguieran firmes enmedio del sufrimiento, porque “la corona de la vida” los estaría esperando. De acuerdo nuevamente con la Biblia de Estudio Arqueológica, la “corona” se refiere a la guirnalda o corona de flores otorgada a los ganadores de los torneos de atletismo, de los cuales también era famosa la ciudad.
  5. La recompensa prometida (v. 10-11). La “corona de la vida” y no sufrir daño de la “segunda muerte” fueron las recompensas prometidas a la iglesia de Esmirna por Jesús. El llamado que hizo en el v. 10 a ser fiel hasta la muerte y la referencia a no sufrir daño en la segunda muerte (después de esta vida, en el juicio final), apuntan a que el martirio sería una realidad para algunos cristianos de Esmirna. De hecho, uno de los mártires más famosos de la iglesia del s. II d.C. fue Policarpo, obispo de Esmirna. Da click en El Martirio de Policarpo para leer el texto que los escritores cristianos nos dejaron como testimonio de lo que le sucedió. Así, el martirio fue una realidad para la iglesia de Esmirna.
  6. La presentación de Jesús (v. 8). Jesús se presentó como “Esto dice el Primero y el Último, el que murió y volvió a vivir”. También ahora podemos comprender mejor el por qué de esa presentación, ya que los cristianos en Esmirna enfrentarían incluso la muerte y su esperanza no estaba aterrizada en esta vida, sino en la siguiente.
En los versículos 12 al 17 tenemos el mensaje “al ángel de la iglesia de Pérgamo” (Ap 2.12). Los puntos importantes serían los siguientes:
  1. De acuerdo con el Nuevo Comentario Bíblico: Siglo Veintiuno, de Sociedades Bíblicas Unidas, Pérgamo era considerada el centro de la vida religiosa de la provincia de Asia, ya que tenía muchos templos. Los más famosos eran el de Esculapio (dios de la sanidad, cuyo culto estaba asociado con la figura de la serpiente), el de Zeus (un gran altar para él se dedicó casi en la cima de una gran colina de unos 300 mts. de altura que dominaba la ciudad), y además tenía el primer templo de la zona que se erigió dedicado a Augusto y a Roma, transformándose así en el centro del culto imperial en la provincia de Asia. Esto trajo problemas graves a los cristianos de esa ciudad ya que los títulos “Señor”, “Salvador” y “Dios” eran continuamente aplicados al emperador.
  2. Las virtudes de la iglesia de Pérgamo (v. 13). Jesús inició diciendo “Sé dónde vives: allí donde Satanás tiene su trono.” Es decir, Jesús estaba bien consciente de la enorme presión social que enfrentaban sus discípulos en esa ciudad, y por eso precisamente valoraba su esfuerzo: “sigues fiel a mi nombre… No renegaste de tu fe en mí”, a pesar incluso de que un cristiano llamado Antipas fue asesinado por causa de su fe. La referencia al trono de Satanás, de acuerdo con la Biblia de Estudio Arqueológica, es posible que se refiera al altar dedicado a Zeus, el cual tenia forma de trono y que actualmente se encuentra en el Museo de Pérgamo, en Berlín (click para ver imágenes). Así que de acuerdo con Jesús, el mismo Satanás tenía una fuerte presencia en la ciudad de Pérgamo. Siendo el padre del engaño y la mentira es comprensible que Pérgamo fuera un bastión fuerte del poder oscuro ya que reinaba el culto a los dioses falsos y especialmente al hombre mismo como un dios, además de todo tipo de enseñanzas torcidas.
  3. El reclamo (v. 14-15). Jesús señaló 2 deficiencias de la iglesias de Pérgamo: a) toleraba “a los que se aferran a la doctrina de Balaam”, b) toleraba “a los que sostienen la doctrina de los nicolaítas”. ¿A qué se refería con esto? Balam fue un profeta que enseñó al rey Balac, enemigo de Israel, cómo corromper el corazón de los israelitas: incitándolos a la inmoralidad sexual y a la idolatría. Ese episodio está relatado en Números 22 – 25 y 31.16. Por otro lado, sobre los nicolaítas no se sabe con exactitud quiénes eran, aunque la tradición cristiana atribuye su origen a uno de los 7 hombres de confianza que fueron nombrados por los apóstoles en Hechos 6 para servir a la iglesia (aunque es poco probable). Lo que se supone de ese grupo es que fomentaban la inmoralidad sexual y argumentaban que no era nada malo, que no hacía daño al espíritu practicarla. Posiblemente las dos referencias fuera para un mismo grupo hereje que se había infiltrado en la iglesia para influenciarla con sus enseñanzas falsas y pecaminosas. El problema con la iglesia de Pérgamo es que los toleraba, es decir, no tenía la actitud de la iglesia de Éfeso que después de identificar a los falsos maestros, rechazó sus enseñanzas y las aborreció.
  4. La exhortación (v. 16). Jesús llamó al arrepentimiento a la iglesia y les advirtió que si no lo hacían, él mismo iría a pelear “con la espada que sale de mi boca” contra esas personas. Este es un claro anuncio de juicio, uno que caería sobre esos individuos si no se arrepentían de sus pecados. Llama la atención cómo Jesús les dio la oportunidad de arrepentirse, pero si no lo hacían, serían destruídos sin remedio.
  5. La recompensa prometida (v. 17). Jesús prometió a los vencedores “comer del maná que está escondido” y “es daré también una piedra blanca, en la que está escrito un nombre nuevo que nadie conoce sino quien lo recibe.” Posiblemente Jesús mismo sea ese maná que cae del cielo, mientras que el nombre nuevo se refiera al nombre de Jesús dado a conocer a los que se salven. Es decir, Jesús estaba hablando de la salvación futura, de la cual tendrían parte los vencedores del error doctrinal.
  6. La presentación de Jesús (v. 12). Fue así: “Esto dice el que tiene la aguda espada de dos filos”. Hebreos 4.12 menciona a la Palabra de Dios como una espada de doble filo. Ahora comprendemos mejor que Jesús se presentó en esa forma porque quería que su iglesia en Pérgamo comprendiera que la enseñanza y la predicación de su Palabra era la mejor arma contra las falsas enseñanzas de Satanás. Esa iglesia necesitaba conocer mejor las palabras de Cristo y guardarlas en su corazón, para que no terminaran aceptando enseñanzas torcidas como las del grupo que estaban tolerando.
Para terminar nuestro estudio de este día, analizemos el mensaje “al ángel de la iglesia de Tiatira” (Ap 2.18-29). Veamos los detalles relevantes:
  1. De acuerdo con la Biblia de Estudio Arqueológica, Tiatira (la moderna Akhisar) era una ciudad de la provincia de Asia que no tuvo una historia sobresaliente y casi no es mencionada por los escritores antiguos. Era un centro de comercio y tenía una fuerte cultura de gremios comerciales, más que cualquier otra ciudad de la provincia. Lidia, la mujer comerciante que se convirtió en Hechos 16.14, era originaria de Tiatira. Tal vez ella regresó a su ciudad y fundó la iglesia allá, aunque no es seguro. El problema para los cristianos residiía en que en las reuniones de aquellos gremios comerciales incluían comidas dedicadas a los dioses patrones (con todos los excesos involucrados) y también estaban relacionados con el culto al emperador.
  2. Las virtudes de la iglesia de Tiatira (v. 19). Jesús afirmó, “Conozco tus obras, tu amor y tu fe, tu servicio y tu perseverancia, y sé que tus últimas obras son más abundantes que las primeras.” La lista no era nada insignificante, ya que Jesús estaba reconociendo que esa iglesia era fuerte en obras, amor, fe, servicio y perseverancia, ¡y que aún en ese momento hacía más que al principio! Mientras que a la iglesia de Éfeso le faltaba amor, Tiatira lo tenía. Además, Tiatira estaba creciendo y avanzando espiritualmente, no se habían estancado como le pasó a Éfeso. Jesús entonces reconoció aquí la importancia de crecer en la fe y no estancarse, de hecho él reconoce a quienes lo logran.
  3. El reclamo (v. 20-21). Jesús les dijo, “Sin embargo, tengo en tu contra que toleras a Jezabel, esa mujer que dice ser profetisa.” (v. 20). El nombre Jezabel fue tomado obviamente de aquella esposa del rey Acab (1 Reyes 18 – 2 Reyes 9) que indujo a su esposo a introducir sus inmorales enseñanzas a la vida religiosa de Israel. Es posible que el nombre sea simbólico, pero que la persona haya sido real, una mujer que estaba enseñando algo que inducía a los cristianos a “cometer inmoralidades sexuales y a comer alimentos sacrificados a los ídolos.” (v. 20). De acuerdo nuevamente con la Biblia de Estudio Arqueológica, es posible que esa mujer abogaba en la iglesia por la participación activa de los cristianos en la vida cívica y comercial de la ciudad, que involucraba participar en actos inmorales con propósitos rituales paganos. Esas comidas de los gremios terminaban muchas veces en ese tipo de acciones, y posiblemente esa mujer defendía la idea de que los cristianos deberían participar en todo eso para no ser excluídos de la vida comercial de la ciudad. Además, la mención de Jesús de los “profundos secretos de Satanás” (v. 24) denota que posiblemente esa mujer y sus seguidores actuaban en secreto, formando una especie de élite espiritual que se creía muy madura y que sentía libertad para participar en tales reuniones paganas pensando que no les afectaría. Al parecer, la iglesia de Tiatira estaba tolerando a esa mujer y sus enseñanzas, probablemente bajo la bandera del amor y de la gracia (ya que Jesús mismo reconoció que eran una iglesia amorosa y que además estaba creciendo constantemente en amor). Es posible entonces que esos discípulos hayan caído en uno de los extremos peligrosos de la relación entre amor y verdad: el sentimentalismo (amor sin verdad). El otro extremo es la dureza (verdad sin amor), del cual probablemente la iglesia de Éfeso era culpable. Lo sano es encontrar el equilibrio entre amor y convicción, entre el amor y la verdad.
  4. La exhortación (v. 21-25). Jesús afirmó que le había dado tiempo a esa mujer para que se arrepintiera, “pero no quiere hacerlo” (v. 21). A pesar de la maldad que ella estaba cometiendo, Jesús no quería que se perdiera sino que se salvara y por eso le dio tiempo para arrepentirse. Pero también advirtió del juicio que le caería si no se arrepentía: dolor, sufrimiento y muerte de sus hijos. Recordemos que el episodio de Ananías y Safira (Hechos 5) terminó en la muerte de ambos. Jesús estaba lanzando este tipo de amenaza sobre ella. Sin embargo, por la mención que hace en el v. 24 de los miembros de la iglesia de Tiatira que no seguían esas enseñanzas, es posible que había miembros de la iglesia que ni estaban enterados de lo que esa mujer estaba haciendo y enseñando. Pero a Jesús no se le escapa nada, ya que él “escudriña la mente y el corazón; y a cada uno de ustedes lo trataré de acuerdo con sus obras.” (v. 23). Por eso Jesús decidió ya no imponerles más cargas sino llamarlos a que mantuvieran lo que ya tenían en su fe.
  5. La recompensa prometida (v. 26-29). A los vencedores del dilema amor – verdad, Jesús les prometió participar en el juicio a las naciones. Esto nos muestra que en el regreso de Jesús los creyentes estarán activos haciendo trabajos que Dios les va a asignar.
  6. La presentación de Jesús (v. 18). Dijo, “Esto dice el Hijo de Dios, el que tiene ojos que resplandecen como llamas de fuego y pies que parecen bronce al rojo vivo”. Ahora comprendemos también por qué se presentó de esta manera, ya que los ojos de Jesús son de juicio también y se dan cuenta de todo, nada se le puede escapar a él. Ni la famosa Jezabel de Tiatira se podía esconder de Cristo aunque se esforzara mucho por mantener sus prácticas y sus enseñanzas en secreto, con su grupo de iniciados. Jesús la juzgaría tarde o temprano, eso era seguro.

Conclusiones:

  1. Jesús está pendiente de su iglesia, la visita, está consciente de las dificultades que enfrenta y también reconoce todas las virtudes que cada iglesia tiene. Él no es indifierente a todo lo bueno que sus seguidores hagan o digan o piensen. Sabe reconocer todo ello y sabe recompensarlo también.
  2. Cada iglesia es diferente y cada una tiene fortalezas y debilidades. No podemos esperar que todas sean iguales, ya que hay muchos factores externos que contribuyen a crear su propia identidad. Mejor seamos humildes y aprendamos a reconocer las fortalezas y las debilidades que hay en nuestra iglesia local, para después averiguar cómo poder ayudar a mejorarla.
  3. Para Jesús el amor es un elemento fundamental que debe caracterizar a su iglesia, pero también está la verdad (libre de errores doctrinales). Jesús quiere ver en sus iglesias que el amor se desarrolle pero también que la verdad brille. Él no acepta ninguno de los dos extremos que mencionamos, más bien quiere ver un balance espiritual entre ambos.
  4. Como creyentes modernos debemos asegurarnos de no perder nunca la capacidad de arrepentirnos, ya que Jesús puede estar esperando que la practiquemos urgentemente. Siempre que haya arrepentimiento, hay esperanza. Pero si el corazón se endurece y no queremos arrepentirnos de nuestro estado espiritual, ¡pagaremos las consecuencias!
  5. Jesús es todo lo que necesitamos para construir iglesias sanas espiritualmente hablando, que le den gloria y honra en todo, y que levanten su nombre. Acerquémonos a Jesús para que entre a nuestras iglesias y nos llame al corazón también.
Los dejo con un video sobre el altar de Zeus en el Museo de Pérgamo, en Berlín.


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