Día 436

INTRODUCCIÓN A 1 TIMOTEO.

Continuando con nuestro estudio cronológico de toda la Biblia, toca el turno ahora a la primera carta a Timoteo, que de acuerdo con el libro Chronological and Background Charts of the New Testament, de H. Wayne House, Editorial Zondervan, el libro se escribió aproximadamente en el año 62 d.C., por el apóstol Pablo mientras se encontraba en Macedonia, y estaba dirigido a su discípulo Timoteo quien se encontraba a cargo de la iglesia de Éfeso.De acuerdo con el Gran Diccionario Enciclopédico de la Biblia, de Editorial CLIE, contamos con la siguiente información de contexto sobre el libro y su destinatario (Timoteo):
  • Timoteo era uno de los colaboradores más conocidos de Pablo, quien además se cree que participó activamente en su conversión ya que le llamó “verdadero hijo en la fe” (1 Ti 1.2).
  • Recordemos que de acuerdo con Hechos 16.1, la madre de Timoteo era una judía que se hizo creyente, y su padre era un griego. Se convirtió al cristianismo gracias a la influencia de su madre y su abuela y después se volvió muy activo en su iglesia local (Listra).
  • También según 1 Timoteo 1.18, aparentemente se había profetizado sobre el destino misionero que le esperaba a Timoteo. Pero debido a que andaría con Pablo y por consideración a los judíos, el apóstol le pidió que se circuncidara (Hch 16.3), a lo cual él accedió.
  • Después de acompañar a Pablo en varios viajes misioneros y de que fue enviado por el apóstol a diferentes ciudades a llevar correspondencia o a tratar situaciones, para el momento en que se escribe 1 Timoteo, se cree que éste último se encontraba en Éfeso (1 Ti 1.3), supervisando la iglesia de aquel lugar. Esta misión seguramente se la encargó Pablo una vez que fue liberado de su primer encarcelamiento en Roma.
  • La carta contiene numerosas recomendaciones e instrucciones sobre el comportamiento de las comunidades cristianas en la ciudad de Éfeso y sus dirigentes.
  • Aunque la carta es de tipo personal hacia Timoteo, sí nos permite vislumbrar los problemas que se estaban presentando en la iglesia de Éfeso, que había sido una de las más exitosas de las iglesias que el apóstol Pablo fundó.

1 TIMOTEO 1.1-2.15.

Dentro de la parte inicial de la carta, Pablo aparte de reconocer que Timoteo era su “verdadero hijo en la fe” (1 Ti 1.2), también expresa que deseaba que Dios y Jesús le concedieran “gracia, misericordia y paz.” Recordemos que Timoteo estaba desempeñando la función de supervisor de la iglesia de Éfeso y básicamente estaba como responsable de esa iglesia. Posiblemente por eso, Timoteo necesitaba estar lleno de 3 ingredientes en su corazón y en su cáracter: gracia, misericordia y paz. Sin alguno de los 3, sería muy difícil para él llevar a cabo con éxito la tarea pastoral que se le había encomendado, que era cuidar y ayudar a la iglesia de Éfeso. Simplemente no podría lograrlo. Por eso es importante que si estamos a cargo de alguna responsabilidad en la iglesia, nos aseguremos que tenemos gracia, misericordia y paz, para que de esa forma podamos llevarlas al resto de los creyentes.
En 1 Timoteo 1.3-11, encontramos una sección dedicada a tratar con los problemas que varios falsos maestros de la ley estaban causando entre la congregación. Veamos los detalles:
  1. De acuerdo con el v. 3, la razón principal por la que Pablo dejó a Timoteo en Éfeso fue para lidiar precisamente con esos “supuestos maestros” y ordenarles que “dejen de enseñar doctrinas falsas 4 y de prestar atención a leyendas y genealogías interminables.” (1 Ti 1.3-4) o “debates interminables sobre mitos y linajes espirituales” (NTV). De acuerdo con el IVP Bible Background Commentary: New Testament, de InterVarsity Press, dichas “genealogías” se referían probablemente a las expansiones de genealogías bíblicas que algunos textos literarios extrabíblicos de creación judía argumentaban, posiblemente el mismo problema que Pablo le comentó a Tito en Tito 1.14 (“y no hagan caso de leyendas judías ni de lo que exigen esos que rechazan la verdad.”) Así que se trataba de falsos maestros de la ley judía que se encontraban en Éfeso intentado aprovecharse de la ignorancia de los convertidos gentiles con respecto a las cuestiones del judaísmo.
  2. De acuerdo con el v. 4, el fruto de esos conflictos genealógicos era “Esas cosas provocan controversias en vez de llevar adelante la obra de Dios que es por la fe.” El objetivo de toda discusión teológica será siempre “llevar adelante la obra de Dios que es por la fe” y no terminar pleitos sin sentido. De acuerdo a los v. 6-7, a varios cristianos ya les había pasado esto y terminaron envueltos en “discusiones inútiles” (1 Ti 1.6), desviándose de la “línea de conducta” del amor fraternal expresado en “un corazón limpio, una buena conciencia y de una fe sincera.” (1 Ti 1.5). Es decir, cuando se trata de discutir asuntos doctrinales, debe haber una “línea de conducta” (1 Ti 1.6) claramente definida desde el principio y que está dominada por el amor fraternal. Si no está ese ingrediente, ¡es mejor no tener esas discusiones! En el v. 7 Pablo expuso la ignorancia verdadera de esas personas con respecto a los asuntos de la ley judia y que en realidad solamente pretendían saber mucho, es decir, proyectaban una imagen de algo que no eran, seguramente por ambición de poder y de influencia sobre la iglesia.
  3. En los versículos 8 al 11, Pablo expuso brevemente el verdadero sentido de la ley mosáica, que de acuerdo a él, se instituyó para exponer y tratar con el pecado del ser humano (desobediencia, rebeldía, ingratitud, asesinato, inmoralidad sexual, mentira, etc.). Curiosamente Pablo dijo también, “la ley es para todo lo que está en contra de la sana doctrina” (1 Ti 1.10) o “a los que hacen cosas que van en contra de la sana enseñanza.” (DHH-LA), que enseñaba el evangelio de Cristo. El apóstol estaba relacionando aquí el concepto de “sana doctrina” o “sana enseñanza” no con una serie de posturas doctrinales preestablecidas que juntas forman la “sana doctrina”, sino más bien con toda enseñanza que conforme al evangelio llevara a la gente a abandonar las conductas pecaminosas y a llevar vidas íntegras y limpias delante de Dios. Así que “sana doctrina” y vida recta van de la mano, no se pueden separar.
En 1 Timoteo 1.12-20, Pablo habló acerca de la gracia que recibió de Jesús y del tema de la buena conciencia en el liderago cristiano. Veamos los puntos relevantes:
  1. Pablo explicó en los versículos 12 al 14 cómo fue que actuó la gracia de Dios en su vida, cuando antes era “un blasfemo, un perseguidor y un insolente” (1 Ti 1.10) y después pasó a ser un “apóstol de Cristo Jesús por mandato de Dios nuestro Salvador y de Cristo Jesús” (1 Ti 1.1). ¿Cómo se dio el cambio? Según el apóstol, a través de la misericordia de Dios que se mostró en el apóstol porque antes “era un incrédulo y actuaba con ignorancia” (1 Ti 1.13). Notemos que Pablo se consideraba como un “incrédulo” y un ignorante antes de su conversión, a pesar de que, como ya lo hemos estudiado, sus credenciales religiosas eran impresionantes (fariseo entre fariseos, educado por Gamaliel, reconocido como muy celoso por sus colegas judíos, etc.). Sin embargo, para Dios Pablo no era mas que un incrédulo y un ignorante. Entendamos entonces que ni las mejores credenciales religiosas nos hacen ser alguien ante Dios. Si no ha existido una conversión auténtica, los títulos y los nombramientos religiosos no sirven de nada.
  2. En los versículos 15 al 16 encontramos un vistazo al corazón de Pablo, quien después de casi 30 años en la fe (para el momento de escribir esta carta), dijo que él era el primero de los pecadores y el “peor de los pecadores”. Como podemos notar, la humildad de Pablo fue creciendo con el correr del tiempo y ya cerca del tiempo de su muerte se consideraba a sí mismo de esa manera. ¿No deberíamos pensar de nosotros de la misma forma, con más humildad y vulnerabilidad a medida que tenemos más tiempo de caminar en la fe cristiana?
  3. En los versículos 18 al 20 Pablo le recordó a Timoteo que su encargo misionero había sido identificado a través de “profecías que antes se hicieron acerca de tí.” (1 Ti 1.18). Recordemos que el don de la profecía era parte de los dones espirituales que el Espíritu Santo había derramado en las iglesias cristianas y que efectivamente había “profetas” en algunas iglesias. Es posible que un profeta cristiano haya anunciado que Dios quería a Timoteo para acompañar a Pablo en la misión. Precisamente, por la importancia del llamado que Timoteo tenía directamente de Dios, eran muy importantes 3 cosas: a) que peleara “la buena batalla”, b) que mantuviera firme la fe, c) que mantuviera su “buena conciencia”o “conciencia recta” (BJL). Si fallaba en alguna de esas, sería descalificado de su llamado misionero. De hecho, Pablo mencionó que cuando no escuchamos a nuestra conciencia, ¡naufragamos en la fe!, como si se tratara de un barco que naufraga en alta mar. Si alguien estaba llamado al servicio en la iglesia en algún cargo de liderazgo pero descuidaba su conciencia y actuaba en contra de ella, sería cuestión de tiempo que perdería el rumbo y fracasaría.
  4. Eso le sucedió a un par de cristianos que Pablo mencionó como “Himeneo y Alejandro” (1 Ti 1.20), “a quienes he entregado a Satanás para que aprendan a no blasfemar.” ¿Qué cosa tan grave hicieron estos discípulos que Pablo se vio en la necesidad de entregarlos a Satanás? Primero recordemos que entregar a alguien a Satanás es una forma de explicar la expulsión de la confraternidad cristiana, como lo dijo el mismo Pablo en 1 Corintios 5.5, “entreguen a este hombre a Satanás para destrucción de su naturaleza pecaminosa a fin de que su espíritu sea salvo en el día del Señor.” Como dice el The New American Commentary: 1, 2 Timothy, Titus, de Broadman & Holman Publishers, que al sacar a esas personas de la confraternidad, los estaba entregando al dominio de Satanás (que es justo afuera de la iglesia) y por lo tanto estarían expuestos de nuevo a sus malas intenciones. Segundo, existen otros pasajes en el NT que hablan de Himeneo y Alejandro y posiblemente se refieran a los mismos personajes que Pablo mencionó en 1 Timoteo, con las siguientes referencias: a) “17 y sus enseñanzas se extienden como gangrena. Entre ellos están Himeneo y Fileto, 18 que se han desviado de la verdad. Andan diciendo que la resurrección ya tuvo lugar, y así trastornan la fe de algunos.” (2 Ti 2.17-18), b) “Alejandro el herrero me ha hecho mucho daño. El Señor le dará su merecido. 15 Tú también cuídate de él, porque se opuso tenazmente a nuestro mensaje.” (2 Ti 4.14-15). Asi que podemos comprender que tanto Himeneo como Alejandro eran dos cristianos que se dejaron influenciar por falsas enseñanzas y por las consecuencias morales que vienen con las mismas y que después de dedicaron a tratar de influenciar a otros creyentes hacia sus ideas. Por eso Pablo seguramente se vio en la necesidad de expulsarlos de la membresía de las iglesias para proteger al resto de los creyentes de su influencia nociva.
Para terminar, en 1 Timoteo 2.1-15, Pablo se enfocó a dar instrucciones específicas sobre la oración y sobre la conducta de los hombres por un lado, pero de las mujeres también. Veamos los detalles:
  1. Algo que es “bueno y agradable a Dios” (1 Ti 2.3) es que los cristianos hagan “plegarias, oraciones, súplicas y acciones de gracias” (1 Ti 2.1) por los gobernantes civiles, para que así pueda existir un ambiente de “paz y tranquilidad” que permita el desarrollo de una vida cristiana digna. El objetivo principal es cumplir el deseo del corazón de Dios: “pues él quiere que todos sean salvos y lleguen a conocer la verdad.” (1 Ti 2.4). En tiempos donde la mayoría de la gente solo critica, señala y habla mal de sus gobernantes, los cristianos estamos llamados a orar por ellos para que puedan hacer bien sus funciones y garantizar la seguridad pública y la paz social, que al final nos conviene a todos pero especialmente a los cristianos ya que podemos llevar a cabo nuestra labor de evangelización con más tranquilidad.
  2. Pablo recordó a Timoteo que Jesús es el único mediador entre Dios y los hombres, ¡no hay nadie más! (1 Ti 2.5). En la teología bíblica no existen más hombres que puedan interceder en el cielo ante Dios por nosotros, solamente Jesús. Ni su mamá, ni sus hermanos, ni sus discípulos, ni nadie más, sólo él.
  3. En cuanto a los hombres, Pablo dijo en el v. 8, “Quiero, pues, que en todas partes los hombres levanten las manos al cielo con pureza de corazón, sin enojos ni contiendas.” o “Quiero pues que los varones oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda.” (BTX). Aunque es muy corto esta instrucción comparada con las que siguen que fueron dedicadas a las mujeres, Pablo logró captar 2 de las principales necesidades en el ministerio de los hombres en una iglesia: la falta de oración y el mal carácter. Dios quiere que los hombres en las  iglesias se entreguen realmente a vidas de oración y a transformar su carácter más a la imagen de Jesús, dejando las iras y contiendas a un lado para ser diferentes. Hasta la fecha estos 2 problemas siguen caracterizando a muchos hombres en las iglesias cristianas modernas. El llamado de 1 Ti 2.8 sigue vigente hasta este día.
  4. En cuanto a las mujeres, Pablo trató 2 necesidades importantes. La primera (v. 9-10) tenía que ver con su apariencia externa. De acuerdo también con el IVP Bible Background Commentary: New Testament, tanto los judíos como los moralistas griegos y romanos ridiculizaban a las mujeres que se adornaban tanto con el objetivo de atraer las miradas de los hombres. Y si pensamos en el contexto de la oración que Pablo menciona desde el v. 3, es posible que esas mujeres cristianas en Éfeso asistieran a las reuniones de oración de la iglesia ataviadas y adornadas de tal forma que atrajeran la atención de los hombres presentes en lugar de estar enfocados en la oración. De acuerdo con la misma fuente, las mujeres ricas se arreglaban de forma compleja su cabello y lo trenzaban con oro, lo cual resultaba muy atractivo para los hombres. Así, Pablo estaba condenando aquí el exceso en el arreglo y los adornos de las mujeres, y también sus motivos, y no a todo el concepto del arreglo de las mujeres, como algunas iglesias cristianas modernas aseguran (rechazando todo tipo de maquillaje y arreglo femenil como si se tratara de pecado). Pablo les pidió que mejor se enfocaran en las “buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan servir a Dios.” (1 Ti 2.10).
  5. El segundo asunto está en los versículos 11 al 15 y se resume en el v. 12, “No permito que la mujer enseñe al hombre y ejerza autoridad sobre él; debe mantenerse ecuánime.” (1 Ti 2.12) o “No permito que la mujer enseñe ni que domine al hombre. Que se mantenga en silencio.” (BJL) o “Y no permito que las mujeres enseñen en las reuniones de la iglesia, ni que les den órdenes a los hombres.” (TLA). ¿Exactamente a qué se refiere esto? Por siglos se han dado diferentes interpretaciones a este pasaje e incluso algunas iglesias han regulado estrictamente el tema del rol de las mujeres. Lo que podemos hacer para tratar de entender cuál sería la mejor aplicación es primero poner atención a la información de contexto del pasaje. El Gran Diccionario Enciclopédico de la Biblia nuevamente nos ayuda mencionando que había 3 factores que estaban afectando al ministerio de mujeres en la iglesia de Éfeso: a) la ignorancia de las mujeres de temas espirituales, que culturalmente hablando tanto en el mundo judío como en el pagano estaban limitadas para aprender a profundidad sobre asuntos religiosos; b) la falta de sumisión de algunas mujeres en la iglesia que basadas en su posición social y en su poder económico tenían la tendencia de tratar de imponer su liderazgo incluso por encima de los líderes de la iglesia (los ancianos en este caso), c) la actitud ventajosa de los falsos maestros que quisieron aprovecharse de los otros 2 factores (la ignorancia de las mujeres y su tendencia a imponerse a los hombres) para esparcir sus enseñanzas equivocadas. Así que, ¿estaría Pablo prohibiendo a las mujeres todo tipo de involucramiento o participación en el servicio en la iglesia e incluso en cuestiones de enseñanza? Si fuera así, ¿cómo explicamos la mención de varias mujeres por el mismo Pablo a las que consideró valiosas compañeras de trabajo en su misión (Febe en Romanos 16.1-4 y Evodia y Síntique en Filipenses 4.2-3)? Incluso en el v. 11 Pablo dijo, “La mujer debe aprender con serenidad, con toda sumisión.” o “Que la mujer aprenda calladamente, con toda obediencia.” (NBLH). Es decir, la solución a corto plazo que Pablo dio al problema fue prohibir que las mujeres enseñaran (porque en su ignorancia de los temas que hablaban estaban haciendo más daño que bien), y a largo plazo fue “Que la mujer aprenda… con toda sumisión.” Pablo animó a las hermanas de Éfeso a que aprendieran más sobre la fe y la sana doctrina y el evangelio completo, pero siempre respetando la autoridad del hombre y cuidándose de su propia ignorancia para que no cayeran en trampas de falsos maestros. Otra evidencia que hay en este pasaje sobre esta posibilidad (de que los falsos maestros se aprovecharan de la ignorancia de mujeres influyentes en la iglesias) está en el v. 15 que dice, “Pero la mujer se salvará siendo madre y permaneciendo con sensatez en la fe, el amor y la santidad.” ¿Por qué la mención a la maternidad de la mujer como un factor de salvación? ¿Significará acaso que las mujeres que nunca serán madres no tienen esperana de salvación? ¡De ninguna manera! En 1 Timoteo 4.2-3 dice, “2 Tales enseñanzas provienen de embusteros hipócritas, que tienen la conciencia encallecida. 3 Prohíben el matrimonio y no permiten comer ciertos alimentos que Dios ha creado para que los creyentes”. Parte de las falsas enseñanzas con las que Timoteo tenía que tratar tenían que ver con la prohibición del matrimonio, o sea, el celibato, como condición para alcanzar la salvación. Posiblemente varias mujeres engañadas doctrinalmente hablando estaban esparciendo esta idea. Por eso Pablo reafirmó el hecho de que las mujeres casadas y con hijos podían salvarse también.

Conclusiones:

    1. ¿Qué hacemos más como cristianos? ¿Criticar y hablar mal de los gobernantes o más bien orar por ellos? ¿A qué le dedicamos más tiempo y más palabras de nuestra boca?
    2. Si nos vamos a involucrar en alguna discusión doctrinal con alguien, debe quedar claro el objetivo de la misma: crecer espiritualmente y avanzar la obra de Dios. Si no es éste el objetivo principal, entonces no perdamos el tiempo y no nos expongamos a pecar con personas que solo buscan cualquier motivo para generar conflicto y que en el fondo de su corazón no hay un interés sincero en resolver alguna duda o aprender la voluntad de Dios.
    3. Aprendamos de la humildad de Pablo y comprendamos que mientras más tiempo tenemos siguiendo a Jesús, más insignificantes, pecadores, imperfectos e indignos nos debemos de considerar ante Dios y ante los hombres. Cuando nos auto-exaltamos nuestros talentos o capacidades o experiencia o sabiduría respaldándonos en los años que tenemos de seguir a Jesús, ¡algo anda mal en nuestra visión de la vida cristiana!
    4. Escuchemos nuestra conciencia para no naufragar en nuestra fe como le ha sucedido a tantos cristianos, que aunque iniciaron su viaje de fe sinceramente, en el camino se dejaron llevar por ambiciones egoístas y terminaron naufragando.
    5. No seamos sentimentales cuando se trata de aceptar la aplicación de la disciplina en la iglesia a personas divisivas y que están buscando infiltrar falsas enseñanzas entre la congregación. Simplemente obedezcamos la Biblia y confiemos en Dios, que sabe mejor que nadie cómo dirigir a su pueblo.
    6. Si somos hombres, mejoremos nuestra vida de oración y trabajemos fuerte en cambiar nuestro carácter. Si somos mujeres, aprendamos más y más de la Palabra y busquemos oportunidades para compartirla, pero siempre con respeto y sumisión a la autoridad bíblica de los hombres, tanto en la casa como en la iglesia.
Los dejo con una conferencia llamada “Manteniendo la Sana Doctrina”, del Dr. Douglas Jacoby en su visita a la Conferencia Mexicana 2014 de la Iglesia de Cristo en México, A.R.


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