Día 108

DEUTERONOMIO 21 – 22.

Después de las ordenanzas para la guerra en el capítulo 20, estos siguientes capítulos retoman temas de impartición de justicia ante problemas comunes en la sociedad israelita. Nuevamente estemos atentos para lograr identificar la compasión de Dios aún enmedio de juicios fuertes y condenas radicales.

En los versículos 1 al 9 del capítulo 21, se trata el asunto de qué hacer cuando encontraran un cadáver abandonado en el campo y sin tener idea de quién habría cometido el homicidio:

  1. Algo interesante es que Dios llamaba a las ciudades cercanas a tomar responsabilidad de alguna forma del crimen por ser una gran probabilidad que el asesino hubiera salido de ahí. La instrucción era que los ancianos de dicha ciudad hicieran un sacrificio especial de una ternera para declarar su inocencia mediante un ritual de lavado de manos y una oración. Y como dice el v. 8, “Así quedarán absueltos de la culpa por la sangre de esa persona.” Dios no pasaba por alto ni un solo asesinato, aunque nadie supiera quién lo había cometido, aún así habría que tomar alguna responsabilidad y prevenir consecuencias del juicio de Dios por una maldad de este tipo. Como dice la Biblia de Estudio Apologética, “Ningún pecado se queda sin culpa delante de Dios, se debe tratar con él aún en casos anónimos.”
  2. ¿Qué simbolizaba el acto de lavarse las manos? El The New American Commentary: Deuteronomy, de Broadman & Holman Publishers, dice que el acto de lavarse las manos era una señal de exoneración de la culpa. Fue hecha como sabemos por el procurador romano Poncio Pilato en el juicio de Jesús (Mt 27.24).

En los versículos 10 al 17 Dios proporcionó algunas instrucciones con respecto a asuntos de matrimonio y el trato del hombre hacia la mujer. Enmedio de lo difícil que estos asuntos pueden sonar para nuestros oídos occidentales, tratemos de identificar las consideraciones que Dios tuvo hacia las mujeres:

  1. Cuando algún israelita quisiera quedarse con una mujer que le agradara de entre las filas de los cautivos como resultado de la conquista, Dios ordenó dos consideraciones al hombre: a) le permitiría hacer duelo por sus padres (que seguramente murieron en el ataque) durante un mes, b) si ya casados el hombre ya no la quiere, deberá dejarla en total libertad sin venderla ni tratarla como esclava. Las acciones requeridas para tales mujeres eran raparse la cabeza (una posible señal de sumisión ante su nuevo dueño) y cambiarse de ropa por una nueva. Es importante señalar que a través de la historia de la humanidad, las mujeres y los niños han sufrido mucho durante las guerras debido al trato inhumano que han recibido de parte de los vencedores. En la antiguedad las mujeres conquistadas eran tratadas como esclavas sexuales, sometidas a violaciones, vendidas, maltratadas y muchas asesinadas. Cosas terribles sucedieron y han sucedido a mujeres y niños como consecuencia de las guerras. Es muy importante que reconozcamos que Dios emitió regulaciones a los ejércitos de Israel para que no actuaran como las naciones paganas y respetaran la dignidad y la integridad de las mujeres prisioneras. Una forma completamente diferente de tratar a los más vulnerables y débiles de entre los vencidos.
  2. El caso de un hombre con dos esposas (poligamia) y con hijos con ambas, pero que ama a una y a la otra no (v. 15 – 18). Dos cosas importantes a mencionar: A) Como hemos mencionado, el ideal de Dios para el hombre es que tenga una sola esposa, pero los seres humanos quisieron hacer las cosas diferentes y en la época del Israel antiguo fue tolerada la poligamia y simplemente lo que Dios hizo fue regularla para que fuera lo más humana y considerada posible (a diferencia de los pueblos paganos que rodeaban a Israel). B) Dios forzaba al hombre con dos mujeres a reconocer los derechos del hijo mayor que tuvo con la esposa que no amaba. No podía actuar con injusticia solo por cuestiones de sentimientos, necesitaba cumplir con su obligación.

Continuando con las regulaciones para la vida familiar del pueblo de Israel, tenemos un caso muy interesante en los versículos 18 al 21, cómo proceder con un hijo “terco y rebelde”:

  • La situación era cuando padres tenían un hijo “terco y rebelde”, “desnaturalizado y rebelde” (BTX), “desobediente y rebelde” (DHH-LA). ¿Cómo se manifestaba su rebeldía? “no quiere obedecer ni a su padre ni a su madre, a pesar de que ellos lo disciplinan”, “no obedece a su padre ni a su madre, y aunque lo castiguen, ni aun así les hace caso” (NBLH). Los padres ya habían tratado de corregirlo a través de discipina y castigo pero parece que no generaba ningún cambio en el hijo.
  • El deber de los padres era llevarlo ante las autoridades israelitas, acusarlo públicamente y permitir que se llevara a cabo la orden de Dios, “Entonces todos los hombres de esa ciudad lo matarán a pedradas. De ese modo limpiarás esa maldad que hay en medio de ti, y todo Israel se enterará y tendrá miedo.” (v. 21).
  • ¡Qué fuerte suena esto para nuestros oídos occidentales modernos! Pero recordemos que Dios estaba formando un estado – religión al mismo tiempo, no solo una comunidad de creyentes  como la iglesia cristiana. Los padres representarían en el hogar los representantes de Dios para ejercer autoridad y cuidar la santidad de la casa, para evitar futuras desviaciones rituales y morales en la familia.
  • Aunque esto obviamente no aplica a la iglesia cristiana si debemos pensar en la importancia que Dios le da a los conceptos de obediencia y respeto de los hijos hacia los padres en las familias. ¡No es cualquier tema para Él!

El capítulo termina en los versículos 21 – 22 dando instrucciones de qué hacer con una persona que fue ejecutada colgada de un árbol. Dios afirma que “todo el que ha sido colgado es maldito a los ojos de Dios.” Este mandato nos hace eco al recordar la crucifixión de Jesús, tal como dice Gál 3.13 (NVI), “13 Cristo nos rescató de la maldición de la ley al hacerse maldición por nosotros, pues está escrito: «Maldito todo el que es colgado de un madero.»”

El capítulo 22 trata con leyes diversas sobre las relaciones unos a otros en la sociedad israelita y también sobre la castidad y la pureza que se esperaba del pueblo de Dios. Revisemos algunos detalles relevantes:

  1. Los versículos 1 al 4 son leyes relacionadas con el amor al prójimo y el rechazo a la indiferencia social. Ya sea que algún israelita se encontrara un animal o un objeto que otro israelita hubiera perdido, el mandato de Dios era claro: “no abandones tu responsabilidad. Devuelve el animal a su dueño” (v. 1). Dios ordenaba a los israelitas que no fueran indiferentes ante la necesidad del prójimo (otro israelita) sino que si tenían a su alcance hacerles el bien, ¡lo hicieran! Y sí lo asignaba como un responsabilidad de un israelita hacia otro. Esto nos recuerda Stg 4.17 (NVI), “17 Así que comete pecado todo el que sabe hacer el bien y no lo hace.”
  2. El v. 5 trata con el asunto de cuando un hombre se vestía con ropa de mujer o a la inversa. Dios deja muy claro cómo veía Él algo así: “Cualquiera que hace algo así es detestable a los ojos del SEÑOR tu Dios.” Nunca ha estado en el plan de Dios cambiar los roles que le corresponden a hombre y mujer solamente porque alguna persona así lo desea. Dios aborrece este tipo de actos, antes, ahora y siempre.
  3. La preocupación de Dios por los animales (v. 6-7). Dios pide que no se llevaran a la madre junto con los huevos del nido que se encontraran, que la dejaran vivir. Repetidas ocasiones encontramos en la Biblia pasajes que tratan con el trato correcto de los seres humanos hacia los animales. Como parte de la creación de Dios, deben ser tratados con consideración, aunque también Dios nos los concedió como alimento. Sin embargo, esto no nos da derecho a abusar, maltratar y ejercer crueldad hacia ellos. Dios pedirá cuentas también a los maltratadores de animales tarde o temprano.
  4. Para terminar, los versículos 13 al 30 contienen leyes sobre la pureza que los israelitas deberían obedecer. Trataban principalmente con acusaciones de hombres hacia su mujer con respecto a que no era virgen y qué hacer si era mentira o verdad. También cuando personas cometían adulterio y en situaciones de violación, pero diferenciando claramente si la mujer gritó para pedir ayuda o si no hizo nada. Las penas eran diferentes para cada caso y en todo se buscaba hacer lo justo y no afectar a los inocentes. Llama la atención la orden que Dios da a los esposos que quisieran divorciarse de sus esposas sin una razón justificable, “él jamás podrá divorciarse de ella” (v. 19). Dios no aceptaba para nada que hombres jugaran con la santidad del matrimonio y lo trataran con menosprecio y falta de temor a Dios. Dios inventó el matrimonio y aquellas personas que decidían unirse en tal lazo deberían tomar en serio lo que estaban haciendo o de lo contrario enfrentarían la disciplina de Dios.

Conclusiones:

  1. Ningún crimen quedará impune a los ojos de Dios. Todos y cada uno de los actos de maldad que el hombre comete son tomados en cuenta por Dios, aunque las personas crean que nadie se dio cuenta y que no sucederá nada. Nadie está por encima de la justicia divina, aunque a veces muchos si estén por encima de las leyes humanas.
  2. Dios es considerado con las mujeres a lo largo de su Palabra. Contrario a lo que otras religiones enseñan con respecto al trato a las mujeres, la Biblia muestra un cuidado consistente a los derechos de la mujer, su lugar en la sociedad y en la familia. De igual forma en la iglesia cristiana no hay lugar para tendencias pecaminosas culturales como el machismo. Tanto hombres y mujeres tenemos el mismo valor delante de Dios.
  3. Entendamos la importancia que tiene forjar carácter, obediencia y disciplina en los hijos. Aunque ya no estamos en la época del Antiguo Testamento, Dios sigue pidiendo a los padres creyentes que eduquen a sus hijos en la discilina e instrucción en el Señor. Papás, ¿están poniendo atención a la construcción del carácter, la disciplina y la obediencia en sus hijos? ¿O se han dejado llevar por las corrientes humanistas de crianza de hijos que fomentan el libertinaje y la desobediencia en ellos?
  4. Los principios bíblicos de las relaciones unos a otros en el pueblo de Dios son constantes: es nuestra responsabilidad preocuparnos y ayudar a nuestros hermanos en la fe. No podemos vivir en la indiferencia ante sus necesidades físicas o espirituales.
  5. Para Dios el matrimonio es sagrado y los hombres no deben jugar con él al grado de querer separarse por cualquier razón y encima de eso dejar a la esposa en desventaja. Dios rechaza totalmente este tipo de acciones, tan comunes en el mundo moderno de “divorcio expréss”  y personas que se casan y se divorcian como cambiarse de ropa en un día.

6 Responses to “Día 108”

  1. Sandra Duarte dice:

    Gracias por tanta enseñanza, que Dios bendiga tu inteligencia y tu buen corazòn

  2. Patricia Núñez González dice:

    los mandatos de Dios son claros,no permiten confusión el el ser humano, es claro que la obediencia no sólo es para los hijos,si no para todos aquellos que ejercemos como padres,el ejemplo es vital,me ayuda mucho este estudio Arturo,gracias!Y es cierto como mujer me siento privilegiada por todos los cuidados de Dios para mi vida y por todos los cuidados que la iglesia y los hermanos tienen para mi y mis hijos,no hay cabida en nuestra iglesia para actitudes machistas,AMÉN!

  3. Adriana Casas dice:

    Gracias Arturo, es increible ver la impecabilidad de Dios y retante someternos a ella, pero para ÉL no hay imposibles y tiene poder para transformar nuestros corazones. “pondré en ustedes un corazón nuevo y un espíritu nuevo. Quitaré de ustedes ese corazón duro como la piedra y les pondré un corazón dócil. Pondré en ustedes mi espíritu, y haré que cumplan mis leyes y decretos;” Ez. 36.26 y 27. LINDO DIA.

  4. Samanta dice:

    Me encantó descubrir que en la biblia es mandato la consideración a los animales! jamás lo había visto! 🙂

  5. Israel dice:

    La integridad de un hombre que pertenece al pueblo de Israel, ante la Ley de Dios es Radical y puntual con el Matrimonio y la Pureza. El respeto a su medio ambiente en pro de busar la sustentabilidad del pueblo para su prosperidad hacen notar que Dios ama a su pueblo bendiciendolo con sabiduria, consejo y disciplina. La integridad del Hombre ante su sociedad: El pueblo Amado de Dios.

  6. Martin Merediz-Funes dice:

    Me anima como el Señor insiste en mostrarnos claramente cual es su voluntad en cuanto a la conducta que debe mantener su pueblo en distintas áreas del quehacer, el pecado no es consentido en ninguna de sus formas y las consecuencias del mismo así como el castigo son implacables, por eso tuvo que pagar nuestro Señor Jesucristo por nosotros.
    Gracias Arturo

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