Dia 135

JOB 34 – 35.

Continuamos con el discurso del nuevo personaje del libro de Job, Eliú, “hijo de Baraquel el buzita, del clan de Ram” (32.2). En el transcurso de estos 2 capítulos, Eliú confronta tanto a los amigos de Job como a Job mismo con lo que a su parecer personal eran los errores que todos ellos cometieron durante sus discusiones.

En los versículos 2 al 6 del capítulo 34, Eliú posiblemente de un forma sarcástica le quiere dar lecciones a los amigos de Job diciéndoles, “Escúchenme, ustedes hombres sabios; presten atención, ustedes que tienen conocimiento.” (v. 2). En sus palabras van implícitos los cargos contra ellos, que a pesar de que se esperaba que fueran sabios y tuvieran conocimiento, no pudieron responderle a Job adecuadamente. Y podemos notar también la acusación principal contra Job, cuando Eliú cita palabras del mismo Job al decir, “Soy inocente, pero me llaman mentiroso; mi sufrimiento es incurable, aunque yo no haya pecado” (v. 6). Para Eliú el cargo más fuerte contra Job es que continuara insistiendo en su inocencia a pesar de que estuviera recibiendo tanto sufrimiento de parte de Dios.

En los versículos 7 al 9 y 33 al 37 del mismo capítulo, Eliú confronta a Job específicamente con palabras que él dirigió contra Dios. Eliú hace un breve recuento de algunas de las frases que, en su marea de emociones, Job habló en diferentes momentos: “Ha llegado a decir: “¿Por qué malgastar el tiempo intentando agradar a Dios?”” (v. 9), “Job habla por ignorancia” (v. 35), “??36 Job, te mereces la pena máxima por tu manera malvada de responder. 37 Pues a tu pecado has añadido rebelión; no muestras ningún respeto y dices muchas palabras de enojo contra Dios».” Y en el 35.3 dice “También te preguntas: “¿Y yo qué gano? ¿De qué sirve vivir una vida recta?”. En cuanto este último versícuo y al versículo 9 del capítulo 34, no hay ninguna evidencia en el libro entero que Job haya dicho eso de forma literal, tal vez la idea más cercana está en Job 9.29–31 (NVI), “29 Y ya que me tienen por culpable, ¿para qué voy a luchar en vano? 30 Aunque me restriegue con jabón y me limpie las manos con lejía, 31 tú me lanzarás al muladar, ¡y hasta mis ropas me aborrecerán!” Una queja parecida se encuentra en el Salmo 73.13 (NVI), “13 En verdad, ¿de qué me sirve mantener mi corazón limpio y mis manos lavadas en la inocencia…” Aunque la expresión no fue literal, la idea de lo que transmitió Job si es correcta. En un momento de tanto sufrimiento y angustia y sin tener respuestas claras, Job llegó a considerar que no tuvo ningún sentido haberse esforzado por vivir un vida recta a los ojos de Dios, privándose a sí mismo de placeres humanos que pudo haber experimentado como otros hombres de su propia comunidad.

Es cierto que en situaciones de dolor, sufrimiento, decepción, injusticia o más, por todas nuestras emociones humanas podemos llegar a pensar algo similar: que no ha valido de nada todo el esfuerzo que hemos hecho por años de ser fieles a Dios, que no ha tenido sentido tanta lucha por vivir de acuerdo a la Palabra si al final estamos sufriendo por tal o cual situación de forma injusta. ¿Es correcta esta mentalidad? Algunos pasajes al respecto:

  • 1 Corintios 15.58 (DHH-LA), “58Por lo tanto, mis queridos hermanos, sigan firmes y constantes, trabajando siempre más y más en la obra del Señor; porque ustedes saben que no es en vano el trabajo que hacen en unión con el Señor.”
  • Mateo 10.22 (DHH-LA), “22Todo el mundo los odiará a ustedes por causa mía; pero el que se mantenga firme hasta el fin, se salvará.”
  • Hebreos 6.10–12 (DHH-LA), “10Porque Dios es justo, y no olvidará lo que ustedes han hecho y el amor que le han mostrado al ayudar a los del pueblo santo, como aún lo están haciendo. 11Pero deseamos que cada uno de ustedes siga mostrando hasta el fin ese mismo entusiasmo, para que se realice completamente su esperanza. 12No queremos que se vuelvan perezosos, sino que sigan el ejemplo de quienes por medio de la fe y la constancia están recibiendo la herencia que Dios les ha prometido.”

¿Es en vano esforzarnos día a día por servir a Dios, por obedecer su Palabra, por orar constantemente, por mantenernos cerca de las Escrituras, por congregarnos cada semana, por ofrendar, por ayudar a los pobres, por vivir una vida recta y rechazar los placeres del pecado? ¿Realmente puede llegar un punto en nuestra vida cristiana que se haga tan difícil que consideremos que desperdiciamos nuestra vida 10 o 15 años que llevamos en el camino de la fe? Bíblicamente hablando, con las Escrituras anteriores como referencia y muchas más, ¡NO! Nunca es en vano nada de lo que hacemos para Dios y por Dios, todo será tomado en cuenta en el día final.

Tristemente, he escuchado varias veces a discípulos de Jesús que se han retirado de la membresía de la iglesia después de haber estado varios años y que terminan externando que “desperdiciaron su vida” por los últimos 10 años. ¡Nada más lejos de la verdad! Si en esos 10 años conocimos a Dios, experimentamos una verdadera relación con Él, aprendimos a convertir en hechos nuestra fe, evangelizamos, ayudamos a los necesitados, aprendimos a ayudarnos unos a otros, formamos un matrimonio y una familia con bases cristianas y más cosas, ¿cómo pudo ser en vano todo? Simplemente son emociones fuera de control cargadas de amargura, como las que experimentaba Job. La buena noticia es que tanto Job como el autor del Salmo 73 cambiaron de posición al final. En cuanto a Job lo estudiaremos más adelante pero en cuanto al autor del Salmo, podemos confirmar esto en Salmo 73.16–23 (NVI): “16 Cuando traté de comprender todo esto, me resultó una carga insoportable, 17 hasta que entré en el santuario de Dios; allí comprendí cuál será el destino de los malvados:… 21 Se me afligía el corazón y se me amargaba el ánimo 22 por mi necedad e ignorancia. ¡Me porté contigo como una bestia! 23 Pero yo siempre estoy contigo, pues tú me sostienes de la mano derecha.” Que Dios nos ayude a cambiar nuestra posición cuando caigamos en este estado espiritual y emocional.

Ahora, en el transcurso del capítulo 34 y 35, Eliú expresa varias caractarísicas del carácter de Dios que podemos resaltar, algunas acertadas y algunas no tanto:

  1. Dios nunca peca (34.10), “¡Todo el mundo sabe que Dios no peca! El Todopoderoso no puede hacer nada malo.” Tanto Eliú como su comunidad tenían esta convicción bien clara.
  2. La justicia de Dios (34.11), “Él paga a las personas según lo que hayan hecho; las trata como se merecen.” Nos recuerda a Jeremías 17.10 (NVI), “10 «Yo, el Señor, sondeo el corazón y examino los pensamientos,  para darle a cada uno según sus acciones y según el fruto de sus obras.»”
  3. La fragilidad de la humanidad entera (34.14-15), “??14 Si Dios retirara su espíritu y quitara su aliento, 15 todos los seres vivientes dejarían de existir y la humanidad volvería al polvo.”
  4. Dios está pendiente de todos los seres humanos (34.21), “»Pues Dios observa cómo vive la gente; ve todo lo que ellos hacen.” Nadie se escapa de Dios, todo lo que hacemos todos los humanos está delante de Él todo el tiempo.
  5. Nuestro tiempo de vida está en manos de Dios (34.23), “No decidimos nosotros el momento de presentarnos ante Dios para ser juzgados”. Es tan cierto esto, podemos decidir en la vida muchas cosas pero el momento de morir no nos corresponde, ese Dios lo sabe, Él controla eso, no nosotros.
  6. Dios está atento al clamor de lo que sufren injusticias (34.28), “Hacen que los pobres clamen, y esto atrae la atención de Dios; él oye los clamores de los necesitados.” Esto nos recuerda Deuteronomio 15.9 (DHH-LA), “9No des lugar en tu mente a este malvado pensamiento: ‘Ya está cerca el año séptimo, el año en que se perdonan las deudas’, y entonces pongas mala cara a tu compatriota que se halla en la pobreza, y no le prestes nada; porque él clamará contra ti al Señor, y tal acción se te contará como pecado.” Es cierto que Dios escucha a los que sufren injusticias y claman a Él por su intervención para que haga justicia.
  7. El control de Dios de los gobiernos humanos (34.30), “Él no deja que los incrédulos gobiernen para que no sean una trampa para la gente.” El apóstol Pablo dijo en Romanos 13.1–3 (DHH-LA), “1Todos deben someterse a las personas que ejercen la autoridad. Porque no hay autoridad que no venga de Dios, y las que existen, fueron puestas por él. 2Así que quien se opone a la autoridad, va en contra de lo que Dios ha ordenado. Y los que se oponen serán castigados; 3porque los gobernantes no están para causar miedo a los que hacen lo bueno, sino a los que hacen lo malo. ¿Quieres vivir sin miedo a la autoridad? Pues pórtate bien, y la autoridad te aprobará…” Es cierto que Dios está en control de los gobiernos humanos pero no es tan cierto que TODOS los gobernantes sean personas buenas, íntegras y que solo desean lo mejor para su pueblo. El principio bíblico verdadero es que respetemos a nuestros gobernantes, ¡sean como sean! Y confiemos que Dios está en control.
  8. ¿Afectamos a Dios o no al pecar contra Él? (35.6-8). Eliú afirma, “??6 Si pecas, ¿en qué afecta eso a Dios? Incluso si pecas una y otra vez, ¿qué efecto tendrá sobre él?… ??8 No, tus pecados afectan únicamente a personas como tú, y tus buenas acciones afectan sólo a seres humanos.” ¿Es correcta esta apreciación? Recordemos Efesios 4.25–30 (DHH-LA), “25Por lo tanto, ya no mientan más… 26Si se enojan, no pequen… 28El que robaba, deje de robar y póngase a trabajar… 29No digan malas palabras…  30No hagan que se entristezca el Espíritu Santo de Dios, con el que ustedes han sido sellados…”. Este y otros pasajes nos enseñan que sí hay un efecto de nuestro pecado en Dios: tristeza, enojo, indignación, dolor, y más. ¡Dios no es indiferente a nuestros pecados! ¡Sí le duelen! Pensemos bien antes de desobedecerlo, si lo amamos seguramente no queremos causarle dolor ni tristeza ni indignación.
  9. El silencio de Dios ante “los malvados” (35.12-13). Dice, “??12 Entonces, por la arrogancia de los malvados claman, Pero Él no responde, 13 Porque Dios no oye el falso clamor, ’El-Shadday no lo tiene en cuenta.” (BTX). Ciertamente una vida de pecado sin arrepentimiento representa una auténtica barrera para que Dios escuche las oraciones de dichas personas, como afirma Isaías 59.2 (NVI), “Son las iniquidades de ustedes las que los separan de su Dios. Son estos pecados los que lo llevan a ocultar su rostro para no escuchar.” Sin embargo, aún una de las personas más malvadas en la Biblia, Manasés, recibió un respuesta favorable de Dios cuando se volvió a Él de corazón, como dice 2º Crónicas 33.12–13 (DHH-LA), “12Pero cuando se halló en aflicción invocó al Señor su Dios, y se humilló profundamente ante el Dios de sus antepasados. 13Y cuando oró, Dios lo atendió, escuchó sus súplicas…” Esto nos muestra que Dios siempre está al alcance si lo buscamos de forma sincera, humilde y de corazón,  independientemente de cuántos pecados tengamos en nuestra vida. Siempre escuchará al corazón arrepentido y que desea volverse a Él, y siempre rechazará al corazón hipócrita, no sincero y que en el fondo quiere continuar viviendo lejos de Él.

La conclusión de Eliú sobre todos los discursos de Job fue la siguiente, “Pero Job, hablas tonterías; has hablado como un necio.” (35.16).

Conclusiones:

  1. Cuando lleguen momentos en nuestro caminar de fe en que sentimos que todo nuestro esfuerzo por agradar a Dios ha sido en vano, ¡paremos! Mejor busquemos a Dios y oremos para que nos ayude a pasar el momento difícil, madurar y cambiar nuestra posición al final, tal como Job y como el salmista lo hicieron. ¡No nos dejemos engañar por nuestras emociones fuera de control!
  2. Hay tantos aspectos del carácter y del corazón de Dios que podemos aprender revisando a detalle las descripciones que los personajes bíblicos hacen de Él. Necesitamos confirmar siempre si dichas descripciones son correctas, comparándolas con otros pasajes en las Escrituras que hablen del mismo aspecto. En el caso de Eliú, algunas apreciaciones fueron correctas y son respaldadas por otras partes de la Biblia pero también cometió errores (recordemos que estaba hablando enojado). De cualquier manera, resulta fascinante poder conocer mejor a Dios a través de su Palabra en este tipo de análisis.

6 Responses to “Dia 135”

  1. De la P. Ez. dice:

    Gracias. Las adversidades nublan muchas veces la visión de nuestra fe.

  2. Angelica Geffroy de Villahermosa Tabasco dice:

    TENGO QUE COMPARTIR ESTE DEVOCIONAL A MIS AMIGOS DE LA IGLESIA :D. Muchas gracias hermanos por todo su esfuerzo.

  3. Sandra Torres de Zapata dice:

    Muchísimas Gracias, definitivamente ayuda mucho a nuestro corazón y mente conocer a nuestro Dios a través de su palabra en un panorama completo, e ir en oración para que nuestro Señor nos ayude, como dice en Hebreos 4:14-16 “…acerquémonos confiadamente al trono de la gracia para recibir misericordia y hallar la gracia que nos ayude en el momento que más la necesitamos. “

  4. Mirna Barrera de Hdz dice:

    Muchas gracias

  5. Adriana Casas dice:

    Gracias por tan valiosas reflexiones, hace tres días me sentía triste y llegué a quejarme con Dios de porqué, si, según yo, me he esforzado,de pronto parecía como si no hubieran respuestas de EL para mi vida; realmente es un sentimiento muy humano, pero después, a través de la oración, DIOS llenó nuevamente de
    esperanza mi corazón. Es increible como cada día nos renueva, 2a de Cor. 4.16 “Por eso no nos desanimamos. Pues aunque por fuera nos vamos deteriorando, por dentro nos renovamos día a día.” Gracias por estos devocionales, que son oro molido para el corazón.

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