Día 219

2 CRÓNICAS 8 – 9, 1 REYES 9.15-10.29, 2 CRÓNICAS 1.14-17.

Después de la poderosa oración de dedicación del templo de Dios, la Biblia nos describe los numerosos logros del rey Salomón. Cuando pensamos en los logros del rey David, en su mayoría nos referimos a victorias militares (derrotas a los filisteos, conquistas de territorio, captura de ciudades, ejecución de reyes enemigos, etc.). Pero cuando pensamos en los logros de Salomón, debemos pensar en términos arquitectónicos, financieros, de infraestructura y administrativos. El reinado de Salomón fue muy distinto al de su padre en estos términos.

Tanto 1 Reyes 9.15-29 como 2 Crónicas 8 narran varios de los logros del gobierno de Salomón. Veamos algunos detalles importantes:

  1. Después de haber tenido durante 20 años como prioridad la construcción del templo y de su palacio real, 2 Cr 8.2 dice, “Salomón dirigió su atención a la reconstrucción de las ciudades que le había dado el rey Hiram y estableció israelitas en ellas.” Por 2 décadas su enfoque total estuvo dirigido a los 2 edificios ya mencionados y una vez que terminó se entregó de lleno a otras obras arquitectónicas a lo largo de todo el territorio de Israel.
  2. Algunos de los proyectos llevados a cabo bajo la administración de Salomón fueron: reconstrucción de varias ciudades, creación de centros de almacenamiento, fortificación de otas ciudades, construcción de caballerizas reales, sometimiento a trabajos forzados a la población no israelita en el país y construcción de una flota real. El rey David de ninguna manera pudo lograr algo como esto porque su enfoque total era la guerra, pero Salomón reinó en un tiempo de paz y así pudo dedicarse a la construcción de infraestructura a lo largo de todo el territorio, como dice 2 Cr 8.6, “Construyó todo lo que quiso en Jerusalén, en el Líbano y por todo su reino.”
  3. Podemos observar también la fidelidad de Salomón en cuanto a obedecer la ley mosáica con respecto a los sacrificios ordenados para los festivales de Israel, y también para obedecer los reglamentos que David había creado con respecto a la alabanza y adoración a Dios. Dos expresiones en la Escritura nos muestran el grado de fidelidad que manejó Salomón al respecto: “como Moisés había ordenado” (2 Cr 8.13) y “Salomón no se desvió en absoluto de las órdenes de David respecto a los sacerdotes, los levitas y los tesoros.” (2 Cr 8.15).
  4. Llama la atención la acción de Salomón con respecto a su esposa, “la hija del faraón” (2 Cr 8.11). Para empezar, ¿quién era esta mujer? La Biblia de Estudio Arqueológica nos comenta que si bien 1 Reyes 11 registra que Salomón tuvo varias esposas extranjeras como resultado de matrimonios diplomáticos para asegurar alianzas políticas, de la única mujer que se tiene más información es de esta misteriosa hija de un faraón egipcio. No se tiene certeza de qué faraón era hija,  basándose en la historia antigua egipcia se sabe que los gobernadores egipcios contemporáneos a Salomón (970 – 930 a. C.) eran de Libia, así que pudo haber sido Siamun, que gobernó entre el 979 a 960 a. C. Ahora, ¿qué decisión tomó Salomón con respecto a ella? “«Mi esposa no debe vivir en el palacio del rey David, porque allí ha estado el arca del SEÑOR y es tierra santa».” (2 Cr 8.11). De acuerdo con el Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia, de Editorial Caribe, es posible que Salomón le prohibió a su esposa egipcia vivir en el palacio porque ella no era hebrea ni era temerosa de Dios. Recordemos que la Ley de Israel prohibía terminantemente estos matrimonios mixtos, más adelante estudiaremos este punto. Pero por el momento podemos ver una cierta conciencia en Salomón de no mezclar lo pagano con lo sagrado y pues su esposa misma tuvo que pagar ese precio.
  5. Por último, es importante mencionar que si bien no hay evidencias arqueológicas del templo de Salomón en Jerusalén, sí existen evidencias arqueológicas de sus obras de infraestructura a lo largo de todo Israel. De acuerdo con la Biblia de Estudio Arquelógica, existen evidencias arqueológicas de proyectos de construcción durante el siglo X a. C. en Jazor, Meguido y Guézer (recordemos que 1 R 9.15 dice, “Este es el relato del trabajo forzado que el rey Salomón impuso para la construcción del templo del SEÑOR, el palacio real, los terraplenes, la muralla de Jerusalén y las ciudades de Azor, Meguido y Gezer.”). La palabra “terraplenes” es traducida en otras versiones como “el Milo” (la fortaleza) (NBLH). ¿Qué es esto exactamente? Los arqueólogos encontraron estructuras en dichas ubicaciones geográficas que utilizaban paredes casamata, una nueva estructura defensiva para esos tiempos que consistía en una pared doble. Curiosamente en las ubicación antigua de las 3 ciudades se han encontrado estructuras similares en dicho muro defensivo pero también en estilos de decoración, albañilería y dimensiones. Todo esto y otras cosas más representan una evidencia muy importante para establecer la historicidad de Salomón y su próspero reino, ya que existen eruditos que argumentan que el relato bíblico de Salomón es una exageración o un total producto de la ficción. Pero la arqueología ha confirmado evidencias contemporáneas a Salomón de un reino fuerte en economía, en construcciones y en comercio internacional.

Ahora, 1 Reyes 10 y 2 Crónicas 9.1-29 narran la visita de la misteriosa “reina de Saba” (2 Cr 9.1) a Salomón. ¿Quién era esta mujer? ¿Existió tal reino? De acuerdo con el The Pulpit Commentary: 2 Chronicles, de Funk & Wagnalls Company, es probable que “Saba” se refiera a la ciudad con el mismo nombre que era capital de Yemen, una importante provincia de Arabia, al oeste del Mar Rojo. Dicha ciudad tenía una reputación de mucha riqueza y prosperidad. También es conocido que los árabes de aquella época acostumbraban utilizar adivinanzas y acertijos como ejercicios mentales. Con ese contexto, ahora comprendemos mejor porqué la reina de Saba “viajó a Jerusalén para ponerlo a prueba con preguntas difíciles.” (2 Cr 9.1) o “con enigmas” (BJL).

Mientras la reina de Saba estuvo en presencia de Salomón, la Biblia regista que se quedó totalmente sorprendida del lujo, la grandeza y lo espléndido del reino de Salomón, pero también de la enorme sabiduría que Dios le había dado al darse cuenta que ningún problema fue demasiado difícil para Salomón, ¡todo lo contestó! Así que dijo, “Yo no creía lo que se dijo hasta que llegué aquí y lo vi con mis propios ojos. De hecho, ¡lo que había oído no refleja ni la mitad de tu sabiduría! Supera ampliamente lo que me habían dicho.” (2 Cr 9.6). Y terminó alabando a Dios por todo esto (2 Cr 9.8). Y después le dio a Salomón regalos impresionantes, como 4,000 kilos de oro, muchas especias finas y piedras preciosas.

El resto de 2 Crónicas 9 y 1 Reyes 10 describen la riqueza que alcanzó Salomón: ingresos mínimos anuales de 23,000 kg. de oro, adornos enormes de oro también para su palacio, un trono de marfil revistido de oro puro, utensilios de mesa de oro macizo, 4,000 establos para caballos y carros de guerra, 12,000 caballos. Tanto era el uso del oro, que la plata quedó como un metal sin valor y no se producía nada de plata, “porque en los tiempos de Salomón la plata no se consideraba de valor.” (2 Cr 9.20). Y finalmente se asegura que, “… Salomón llegó a ser más rico y más sabio que cualquier otro rey de la tierra.” (2 Cr 9.22). También la Biblia afirma que “Gobernaba a todos los reyes desde el río Éufrates, en el norte, hasta la tierra de los filisteos y la frontera con Egipto, en el sur.” (2 Cr 9.26). Esto significó que Salomón mantenía un sistema tributario bastante grande a todas estas naciones y por el comercio internacional que cruzaba Israel, constituyendo así una fuente de ingresos muy importante para su gobierno.

Conclusiones:

Solo nos resta recordar 2º Crónicas 1.11–12, “11 Dios le dijo a Salomón: —Por cuanto tu mayor deseo es ayudar a tu pueblo, y no pediste abundancia ni riquezas ni fama ni siquiera la muerte de tus enemigos o una larga vida, sino que has pedido sabiduría y conocimiento para gobernar a mi pueblo como es debido, 12 ciertamente te daré la sabiduría y el conocimiento que pediste. ¡Pero también te daré abundancia, riquezas y fama como nunca las tuvo ningún otro rey antes que tú y como ninguno las tendrá en el futuro!” ¡Dios cumplió esta promesa al pie de la letra! Nada faltó de todo lo que le prometió a Salomón por amor al rey David y por el corazón humilde que Salomón mostró. Cuando Dios nos promete algo, si nos mantenemos fieles, ¡se cumplirá! Dios no es mentiroso y sus promesas son de mucho valor.


7 Responses to “Día 219”

  1. Ana Rosa Escobedo dice:

    Muchas gracias Arturo

  2. muerto dice:

    FELIZ CUMPLEAÑOS ARTURO Y GRACIAS POR TU TRABAJO.

  3. Sandra Torres de Zapata dice:

    Muchísimas Gracias Arturo, me llena de mucha fe y esperanza ver a nuestro Dios todo poderoso cumplir sus promesas, afirmando su fidelidad. ¡Bendito sea el Señor!

  4. angelica sandoval contreras dice:

    Arturo: Muchas gracias, eres un gran hombre de Dios y se que como a Salomon El te ha dado mucha sabiduria, gracias por compartirla con nosotros.
    Aprovecho para enviarte un cordial saludo de cumpleaños.

    MUCHAS FELICIDADES!

  5. citlali gamboa dice:

    Sigue inspirandome la vida activa, prospera y obediente de Salomón, en el mundo antiguo. Que riqueza de testimonios históricos y científicos en video. Gracias totales, saludos y felicidades.

  6. Sandra L. Duarte dice:

    Muchas gracias, me encanto el video y feliz cumpleaños

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