Día 315

EZEQUIEL 26.15 – 28.26, 2 REYES 25.3 – 7, JEREMÍAS 52.6 – 11, 39.2 – 10.

En el estudio de este día encontramos un fuerte enfoque en la caída de la ciudad de Tiro, casi 3 capítulos del libro de Ezequiel fueron dedicados a ese tema. También estudiaremos la caída de Jerusalén que por fin, después de un largo sitio por parte de los babilonios, encontraría la hora de su juicio, tal como Dios había anunciado a través de sus profetas.

Iniciemos entonces con el tema de Tiro. ¿Por qué Ezequiel le dedicó una extensión tan grande dentro de sus mensajes contra diversas ciudades (Ezequiel 26.1 – 28.19)? ¿Qué tenía de especial esa ciudad? Veamos primero la importancia estratégica de Tiro:

  1. De acuerdo con la Biblia de Estudio Arqueológica, Tiro era una ciudad fenicia ubicada en el actual Líbano y representaba un centro comercial importante de la costa mediterránea. Estaba formada de una ciudad construída dentro del territorio continental y de una ciudad isla a 320 mts. de la costa, ambas bien fortificadas.
  2. Como se describe en Ezequiel 27.1-25, el comercio de Tiro era muy intenso y de carácter internacional. Gente de todo el Medio Oriente, África del Norte, Asia y África llegaban para realizar transacciones comerciales a través de compras o de trueque. Tiro entonces era bien conocida en todo el mundo antiguo.
  3. La historia registra que Nabocodonosor fijó su atención en Tiro después de haber invadido y destruído Jerusalén, iniciando un sitio a la misma que duró desde el 585 al 572 a.C. Ezequiel había escrito su profecía contra Tiro en el año 12 del cautiverio de Joaquín (en el 586 a.C.) y fue justamente un año después que se cumpliría.

Ahora, hay varios detalles importantes también en cuanto a la profecía sobre la destrucción de la ciudad:

  1. La controversia con la fecha. Ezequiel 26.1 dice, “El 3 de febrero, durante el año doce de cautividad del rey Joaquín, recibí este mensaje del Señor: «Hijo de hombre, Tiro se alegró por la caída de Jerusalén diciendo…”. El versículo 2 nos da a entender que para el año 12 del cautiverio de Joaquín Tiro (entre el 13 de febrero o 15 de marzo del 586 a.C.) ya se estaba burlando de Jerusalén, pero el problema, de acuerdo con la Biblia de Estudio Arqueológica, es que Jerusalén cayó hasta aproximadamente el 18 de julio del 586 a.C. Algunos estudiosos creen que tal vez fue un error de los copistas antiguos del texto de Ezequiel, que es posible, donde el texto original debió haber hecho referencia al mes 11 del año 12, con lo cual la historia encajaría perfecto. Pero también existe la posibilidad que la profecía estuviera diseñada para entenderse  mejor después de la caída de Jerusalén, es decir, Dios estaría haciendo referencia a un acto futuro de Tiro que aún no pasaba: su burla contra Jerusalén.
  2. La destrucción total anunciada. Ezequiel 27.19 dice, “convertiré a Tiro en ruinas despobladas”, mientras que Ezequiel 26.14 dice, “Transformaré tu isla en una roca desnuda”. La historia registra que Nabocudonosor sí pudo conquistar la ciudad continental de Tiro pero no así la ciudad isla, ya que no poseía la marina suficiente para derrotarlos. Sería más bien hasta la época de Alejandro el Grande donde la ciudad sufriría otro ataque fuerte ya que estaba dominada por los persas y era un cuartel para su flota. Alejandro Magno destruyó algunos de los edificios y usó las piedras, las maderas y los escombros para construir un paso elevado entre el territorio continental y la ciudad isla y atacarla de esa manera. Hasta entonces se cumpliría Ezequiel 26.12, “Destruirán tus preciosas casas y arrojarán al mar las piedras, los maderos y hasta el polvo de la ciudad.” Es impresionante la precisión de las profecías al describir exactamente la forma en que Tiro sería destruída, aunque hubiera sido en épocas diferentes. Hasta el día de hoy ese famoso paso elevado es un istmo como resultado de la arena acumulada a su alrededor.
  3. La famosa profecía contra el rey de Tiro (Ezequiel 28.1-19). Esta se compone de un mensaje contra el rey de Tiro (v. 2 – 10) y de un canto fúnebre para él (v. 11 – 19). Históricamente hablando, el momento correspondía al rey de Tiro Ittobaal II, a quien se le acusa de atribuírse características divinas (“afirmaste: ¡Soy un dios!”, v. 2), que era muy sabio y utilizó esa sabiduría para enriquecerse lo cual lo llevó a llenarse de orgullo (v. 5) y al final encontraría una muerte como un hombre cualquiera (v. 9). Sin embargo, el profeta Ezequiel utilizó algunas imágenes de la creación de la humanidad de Génesis para comparar al rey de Tiro con las mismas: que estuvo en el mismo jardín del Edén (v. 13), que fue creado por Dios, que se le designó “poderoso ángel guardían” (v. 14) o “querubín ungido, protector” (BTX) que tenía acceso al “monte santo de Dios”, y que permitió que la maldad tuviera lugar en él llenándose de orgullo y sufriendo las consecuencias al ser expulsado de ese lugar (v. 16 – 17). ¿A quién nos recuerda? Precisamente a Satanás. Aunque no existe una evidencia sólida de que este pasaje se refiera al diablo, diferentes estudiosos de las Escrituras a través de los siglos lo han creído así, como los padres apostólicos de la iglesia primitiva a través de Tertuliano que escribió en el 207 d.C. (de acuerdo con el A Dictionary of Early Christian Beliefs, de Hendrickson Publishers) lo siguiente: “Si vas a la profecía de Ezequiel, verás de una vez que este ángel era bueno por la creación. Fue por elección que él se corrompió. Porque en la persona del rey de Tiro, dice cosas en referencia al diablo.” Así que algunas personas creen que este pasaje de Ezequiel junto con Isaías 14.12-17 se refieren a la caída de Satanás, pero no hay forma de poderlo asegurar.
  4. El resto del capítulo 28 de Ezequiel está dedicado contra la ciudad de Sidón (v. 20 – 24), donde también encontramos un mensaje de juicio. La razón del castigo tendría que ver también con la forma como esa ciudad trató al pueblo de Dios: “Los vecinos punzantes de Israel ya no la provocarán punzándola y desgarrándola como zarzas y espinos.” (Ez 28.24). Es improtante recordar que tanto Tiro como Sidón son mencionadas también en el Nuevo Testamento como un lugar de retiro para Jesús y sus apóstoles (Mateo 15.21).

Después de analizar los mensajes proféticos contra Tiro, pasemos ahora al relato del inicio de la caída y destrucción de Jerusalén. El resto de los pasajes analizados hoy en 2 Reyes 25 y Jeremías 52 y 39 se enfocan en esto. Veamos varios aspectos importantes:

  1. Las fechas. Los 3 pasajes coinciden en la misma fecha para el inicio del sitio del ejército de babilonia a Jerusalén: enero del “noveno año del reinado de Sedequías” (Jer 52.4). Sería hasta el “18 de julio del año once del reinado de Sedequías” (2 R 25.3) que el sitio contra Jerusalén se agravaría a su punto más difícil donde “el hambre en la ciudad era ya muy intensa” que las tropas de Babilonia abrieron una brecha en la muralla y entraron en la ciudad y la conquistaron (2 R 25.2). De acuerdo con la historia esta fecha corresponde al año 586 a.C.
  2. El destino del rey Sedequías. Tal como Dios había profetizado contra él, así sucedieron las cosas. Después que intentara escapar de la ciudad con algunos de sus hombres, fue capturado por los babilonios, llevado ante su rey (Nabucodonosor), obligado a presenciar la ejecución de sus hijos y los nobles de Judá, le sacaron los ojos y lo llevaron a una cárcel en Babilonia, donde moriría tiempo después (2 R 25.5-10). Dios le mandó advertencias para Sedequías sobre el final que le esperaría si no obedecía entregándose a los babilnios en paz, pero él no quiso escuchar. Resulta interesante comprender que el destino de la ciudad y de su rey no estaba decidido aún, sino que estaba en manos de Sedequías. Dependiendo del rumbo que él tomara, él mismo construiría su destino. Lamentablemente tomó la peor decisión (de no escuchar al profeta de Dios y hacer las cosas a su manera) y pagó las consecuencias tal como se las anunció el Señor.

Conclusiones:

  1. Nuevamente podemos confirmar la inspiración divina de las Escrituras al contemplar cómo se fueron cumpliendo con precisión las profecías de Ezequiel contra ciudades como Tiro y Jerusalén. Tal como se aunció, así sucedería, detalle por detalle. ¡No dejemos de apreciar esto mientras estudiamos las Escrituras! Recordemos que no estamos leyendo una novela humana, sino un texto inspirado directamente por el Creador del universo.
  2. El orgullo siempre acarrea consecuencias graves. Como estudiamos hoy, tanto la ciudad de Tiro como su rey eran acusados por Dios del mismo pecado: orgullo. Tengamos cuidado con el orgullo. Que nos levantemos o caigamos depende en gran manera de cómo tratamos con este pecado básico de la humanidad y que seguramente constituye una fuerte tentación para todos nosotros. Aprendamos de las lecciones de la historia registradas en la Biblia para tener cuidado en nuestra vida diaria.
  3. Entendamos que nuestro destino lo vamos forjando día a día, con las decisiones que vamos tomando, especialmente decisiones importantes con respecto a nuestra vida espiritual. El futuro que nos espera resulta alterado si hoy decidimos mantenernos fieles a Dios y honrarlo con todo nuestro corazón o si decidimos abandonarlo y darle la espalda. La Palabra de Dios nos da advertencias y avisos de cómo puede ser ese futuro, pero la decisión es nuestra. ¿Qué decidirás hoy?

 

Veamos una imagen satelital de la actual Tiro con el paso que a través de los años se ha ido conformando hacia la ciudad isla, gracias al ejército de Alejandro Magno.

Tiro vista satelital


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