Día 237

2 CRÓNICAS 16.1 – 17.19, 1 REYES 16.1 – 34.

Más lecciones sobre el corazón humano nos esperan al estudiar la vida y la muerte de los reyes de Israel y de Judá. En esta ocasión estudiaremos los siguientes personajes reales de parte de Israel: Baasa, Ela, Zimri, Omri y Acab. Por parte de Judá nos enfocaremos en la última parte de la vida de Asa, quien en el estudio anterior nos dejó una buena impresión de convicción y relación con Dios.

En 1 Reyes 16 encontramos una sucesión de 5 reyes durante el mismo período que un solo rey (Asa) gobernaba Judá. Baasa, quien se encargó de ser el instrumento de Dios para efectuar juicio sobre la familia del rey Jeroboam (2 R 15.25-31), comenzó su reinado en el tercer año del rey Asa de Judá y reinó 24 años (1 R 15.33). El capítulo 16, en los versículos 1 al 14, nos describe cómo Dios avisó a Baasa mientras todavía vivía que por haber pecado también de idolatría al igual que Jeroboam: “Así que ahora yo te destruiré a ti y a tu familia, tal como destruí a los descendientes de Jeroboam, hijo de Nabat.” (1 R 16.3). Al morir Baasa, su hijo Ela lo sucedió en el trono de Israel (en el año 26 del reinado de Asa) y después fue asesinado por Zimri, uno de sus comandantes, tal como Dios había determinado. Sin embargo, el mismo Zimri también hizo lo malo ante Dios siguiendo el ejemplo de Jeroboam (1 R 16.19) y recibió castigo de parte de Dios, siendo asesinado por Omri, otro comandante. Lamentablemente también Omri “hizo lo malo a los ojos del Señor, peor aun que todos los reyes anteriores” (1 R 16.25). En su caso, Dios no ejerció juicio contra él, sino que murió y su hijo Acab lo sucedió en el trono, pero “Acab, hijo de Omri, hizo lo malo a los ojos del SEÑOR, peor aun que todos los reyes anteriores.” (1 R 16.30). Y parece que fue el peor de todos hasta ahora ya que se casó con Jezabel, hija del rey de los sidonios, y comenzó a adorar a Baal, levantó templos paganos oficiales y  se perdió tanto que “hizo más para provocar el enojo del SEÑOR, Dios de Israel, que cualquier otro de los reyes anteriores de Israel. ” (1 R 16.33). Y comenzó a reinar en el año 38 del reinado de Asa, rey de Judá.

Tanto en Reyes como en Crónicas encontraremos estas comparaciones de fechas o duración de reinados. ¿Qué utilidad le podemos encontrar a estas comparaciones? En este caso, sucedió lo siguiente:

  1. Rey: Baasa. Años de reinado: 24. Comparación con Asa de Judá: inició en el año 3 de su reinado.
  2. Rey: Ela. Años de reinado: 2. Comparación con Asa de Judá: en el año 26 de su reinado.
  3. Rey: Zimri. Años de reinado: 7 días solamente. Comparación con Asa de Judá: año 27 de su reinado.
  4. Rey: Omri. Años de reinado: 12. Comparación con Asa de Judá: año 31 de su reinado.
  5. Rey: Acab. Años de reinado: 22. Comparación con Asa de Judá: año 38 de su reinado.

Mientras que en Judá reinaba Asa (un solo hombre por décadas), que fue inicialmente presentado como un rey que decidió buscar a Dios y restaurar en Judá el culto a Él, en Israel, con todos los reyes infieles, lo único que encontraron fue inestabilidad y divisiones internas. Dios estaba dando una lección aquí tanto a Israel como a Judá: caminar con Él y mantenerse fiel a Él tiene recompensas fuertes, mientras que abandonarlo nos lleva solo a encontrar inestabilidad y desunión. Tristemente ninguno de los reyes mencionados en Israel quiso volverse a Dios y arrepentirse, más bien uno tras otro se hundían más en la idolatría y la rebelión contra Dios.

Sin embargo, la historia no termina del todo feliz para Asa. En 2 Crónicas 16 encontramos el relato de los últimos años de su vida. A pesar que Dios le había dado una gran victoria sobre el etíope llamado Zera en un combate entre un millón de soldados etíopes contra 300,000 guerreros de Judá, por haber confiado en Él y haberlo buscado, en el capítulo 16 encontramos a un Asa diferente. Ante la amenaza de Baasa, rey de Israel, Asa no recurrió a Dios, sino que decidió ofrecer riquezas al rey de Aram para hacer un tratado con él y pedirle protección contra el rey de Israel. Justo así sucedió y Baasa se detuvo de atacar más a Judá.

Dios no miró con buenos ojos esto y mandó a un profeta llamado Hanani (2 Cr 16.7) para confrontar a Asa por no haber confiado en el Señor. El profeta le preguntó, “¿No recuerdas lo que les pasó a los etíopes y a los libios y a su enorme ejército, junto con todos sus carros de guerra y los conductores? En ese tiempo, confiaste en el SEÑOR, y él los entregó en tus manos.” (2 Cr 16.8). Hananí quería ayudar a Asa a entender que Dios seguía siendo el mismo y que su poder estaba disponible como siempre para ayudarlo, si realmente lo buscaba de corazón. Al parecer a Asa se le había olvidado aquel despliegue de fe y confianza sincera en Dios cuando se vio en dificultades y cómo Dios le contestó de forma tan poderosa. Justo como nos pasa a nosotros también, Asa olvidó las muestras del poder de Dios que había presenciado años atrás. Ahora estaba más temeroso, más miedoso, más desconfiado en Dios pero confiado en sus talentos, riquezas y capacidades. Y es entonces cuando Hananí por inspiración divina dijo una frase muy real: “Los ojos del SEÑOR recorren toda la tierra para fortalecer a los que tienen el corazón totalmente comprometido con él.”, “Porque los ojos de YHVH contemplan toda la tierra, para ayudar a aquellos cuyo corazón es íntegro para con Él. “, “El SEÑOR recorre con su mirada toda la tierra, y está listo para ayudar a quienes le son fieles.” (2 Cr 16.9). Y le dijo a Asa que era un necio. ¡Qué lección tan poderosa para nosotros aquí! Dios siempre está dispuesto a ayudar a sus hijos en momentos de necesidad, pero primero quiere ver de nuestra parte un corazón verdaderamente entregado a buscarlo y depender de Él. No le agrada ver corazones orgullosos que aún enmedio de la desgracia y la angustia no se humillan para buscarlo. ¡Tal vez Dios está permitiendo ese problema para ayudarnos a ser humildes con Él! Dios está recorriendo la tierra buscando a ver quién clama a Él, quién le ruega por ayuda de forma sincera, quién está dispuesto a buscarlo de corazón. Y está listo para mandar toda la ayuda necesaria a esas personas.

Los versiculos 10 al 14 de 2 Crónicas 16 son bastante tristes, porque nos describen a un rey Asa que ante la confrontación por su pecado de necedad y desconfianza, reaccionó orgullosamente encarcelando a Hananí el profeta y oprimiendo a su pueblo también. Dios envió una enfermedad grave a sus pies para ver si lo buscaría ahí, pero Asa no quiso buscar a Dios, se puso rebelde, y “recurrió exclusivamente a los médicos” (v. 12) y murió. Pareciera como si hubiera terminado sus días enojado con Dios. Siempre debemos tener cuidado con nuestro corazón para que no nos suceda lo mismo que le pasó a Asa, quien después de haber sido bendecido grandemente por Dios, no supo mantenerse agradecido ni humilde ante Él y se dejó llevar por el éxito y el orgullo. Pensemos un poco en cómo se sentiría comparándose con los inestables reyes de Israel mientras que él duraba más de 40 años de reinado (v. 13), seguramente el orgullo se lo comió. Cuando un líder comienza a maltratar al pueblo de Dios y a cometer injusticias, es posible que en el fondo esté siendo dominado por el orgullo porque no supo cómo enfrentar tal situación o no supo tomar bien la retroalimentación que otros hermanos le hicieron. Y en su orgullo, una forma de reaccionar ante su frustración es con enojo contra terceros. Tristemente Asa murió en esa condición y toda la luz que había dejado brillar en el capítulo anterior en este punto vino a terminar apagándose.

Finalmente, el capítulo 17 de 2 Crónicas nos habla del rey Josafat, quien sucedió a Asa y que era además su hijo. ¿Qué nos dice la Biblia sobre él? Algo sorprendente del corazón de Josafat es que decidió seguir el buen ejemplo de los “primeros años de su padre” (v. 3) y mantuvo una convicción contra la idolatría y acerca de buscar a Dios. ¿Cómo reacciónó Dios ante esta muestra de fidelidad? Inmediatamente lo ayudó a establecer dominio sobre todo Judá (v. 5), y todo el pueblo de Judá le dio regalos y lo apreció. ¿Qué tanto se entregó a buscar a Dios? El v. 6 dice, “Estaba profundamente comprometido con los caminos del SEÑOR.”, “Su corazón cobró ánimo en los caminos de Yahvé” (BJL), “Y su corazón se entusiasmó en los caminos del SEÑOR,” (NBLH). Por esa razón fue creciendo en poder, en aprecio de la gente de Judá y en riqueza. Incluso mandó a sus funcionarios a que llevaran copias de la Ley de Dios a todas las ciudades de Judá y la expusieran ante el pueblo. El resultado de esta acción es que Dios infundió temor entre sus pueblos vecinos para que estos no los molestaran (2 Cr 17.10). ¡Sin duda alguna la fidelidad a Dios siempre será recompensada de una u otra forma!

Conclusiones:

  1. Inestabilidad, inseguridad y desunión espera a todas aquellas personas que deciden no buscar a Dios y no conocerlo. Él es el único que nos puede dar una paz interna verdadera y si no tenemos una relación con Él, literalmente nada nos dará paz ni felicidad internas. Por el contrario, fidelidad a Dios es recompensada con estabilidad, seguridad y unión con el prójimo. Pensando en los resultados en tu vida, ¿qué estás viviendo hoy? ¿Infidelidad o fidelidad a Dios?
  2. Perder la confianza en Dios sin duda es un grave error que nos puede llevar a tener muchos sufrimientos. No olvidemos en otros tiempos las respuestas poderosas de Dios a la oración, al ayuno, al amor a la Palabra. Dios no ha cambiado, sigue siendo el mismo Dios poderoso de siempre. Pero a veces nosotros sí cambiamos en que ya no le creemos tanto como antes. ¡Tengamos cuidado!
  3. Aprendamos a comprender las situaciones difíciles como una posible prueba que Dios está permitiendo para ayudarme a buscarlo urgentemente y de corazón. Si estás pasando hoy una prueba, ¿estás buscando lo suficiente a Dios? ¿O estás portándote orgullosamente como Asa y confiando más en tus talentos, dones o habilidades para encontrar soluciones a tu vida?
  4. Tomemos bien la retroalimentación que recibimos de terceros. Reacconar mal ante observaciones, ayuda o correcciones que otros creyentes nos hagan, siempre será una muestra de un tremendo orgullo que nos puede costar muy caro un día. ¡Aprendamos a ser humildes mejor!
  5. La humildad con Dios es la clave para el continuo crecimiento espiritual y material. Dios provee todo, pero lo dará a quienes son sinceros con Él realmente.

9 Responses to “Día 237”

  1. Javier Flores dice:

    Gracias Arturo, sin duda son ejemplos de hombres en la biblia. como nos puede ir si no nos mantenemos fieles a DIOS y tan bien cuando somos fieles como Josafat mil gracias.

  2. Agustín MG dice:

    Saludos Arturo, hermanas y hermanos.
    Respecto a la confianza en Dios en situaciones adversas creo que aun sigo puliéndome, inclusive hace poco le comentaba esto a mi discipulador pues yo he perdido mi confianza cuando enfrento situaciones que tengan que ver con la salud de mi esposa; ahí si me cuesta trabajo creer y confiar y es algo en lo que busco confiar. Creo que hablarlo con otros y pedir consejo me ayudará (Ah! y este espacio por supuesto).
    Gracias y hasta pronto.

  3. Mirna Barrera de Hdz dice:

    Gracias Arturo

  4. blanca martinez dice:

    yo en lo personal he experimentado sobre los milagros que DIOS hece en nuestras vidas pero habeces nos confiamos y empezamos dejar de buscar a DIOS y es cuando empezamos a no creer y tener miedo de todo los que nos pasa y perdemos la confianza.

  5. norma de la cruz dice:

    Muchas Gracias!!!! por la clase tan profunda, muchas veces queremos o peleamos por una iglesia feliz y unida con muchas actividades y planes pero si no tenemos una relación profunda y humilde con Dios cada uno de nosotros no sucedera la unión dentro de la iglesia, sin duda la clase me ayuda a pelear por mi buena relacion con Dios que de fruto. Saludos!!!

  6. Citlali Gamboa dice:

    El desafío estar enfrentando enemigos o situaciones amenazantes, falta paciencia y lealtad a Dios, viene la desesperación se piensa q Dios no se da cuenta y el pecado nos aleja, lo q enseñaste muy real y gracias totales por las conclusiones, para ser humildes, saludos.

  7. Adriana Casas dice:

    Gracias Arturo! Estoy convencida de la fidelidad de Dios, me quedo con éste fragmento para imprimirlo en mi corazón:
    “Pues el Señor está atento a lo que ocurre en todo el mundo, para dar fuerza a los que confían sinceramente en El.” 2a Crónicas 16.9 GRACIAS!!!

  8. Lulu tovar dice:

    Así es Arturo no hay nada mejor que seguir fiel a nuestro Señor y Padre .

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