Día 136

JOB 36 – 37.

Estos 2 capítulos contienen la última parte del discurso del misterioso Eliú, el cuarto personaje que entra en la discusión con Job. El v. 2 refleja la intención principal de toda la participación de Eliú, “«Déjame seguir, y te mostraré la verdad, ¡porque no he terminado de defender a Dios!” Él estaba convencido que necesitaba defender el honor de Dios ante un Job que al parecer estaba poniendo en duda varias verdades que Eliú consideraba que no se podía permitir que Job las torciera. Revisemos lo más relevante del contenido de ambos capítulos:

  1. La “auto-rectitud” con la que se consideraba a sí mismo Eliú (v. 4). Tratando de darle fuerza a sus argumentos, Eliú le dijo a Job, “porque soy un hombre de gran conocimiento.”, “Uno perfecto en conocimiento está contigo” (BTX), “¡tienes ante ti a la sabiduría en persona!” (NVI), “tienes delante a un sabio consumado” (DHH-LA). Dos puntos importantes en este versículo: a) Al inicio dijo, “En verdad mis palabras no son falsas” (BTX). Posiblemente dijo esto con referencia a los otros 3 amigos de Job, a quienes consideró que habían fracasado en sus argumentos con Job. b) La perfección que se atribuía a sí mismo. Las mismas palabras que usó para describir a Dios en otras partes las está utilizando ahora para referirse a él, casi como si fuera infalible en todo lo que le estaba diciendo a Job. No tenemos más evidencia bíblica para confirmar que realmente Eliú estaba dirigido por Dios en todas y cada una de las palabras que le dijo a Job. Obviamente nos suena bastante orgullosa esta afirmación. Una posible lección de esto es nunca acercarnos a un tiempo de consejería con otra persona sintiéndonos infalibles, perfectos, ampliamente sabios y muy experimentados, porque podemos cometer muchos errores en lo que digamos.
  2. La posición de Dios con respecto a los “malvados” (36.5-14). Básicamente la idea que Eliú expone es que Dios manda dificultades a los malvados para que a través de eso ellos se aparten de sus pecados y se vuelvan a Él. Si ellos se niegan a escucharlo entonces el castigo final sería “serán muertos a filo de espada y morirán por falta de entendimiento” (v. 12) o “expiran por su ignorancia” (BTX) o “perecerán en su falta de sabiduría” (RVR95). Eliú también hace énfasis en cómo la necedad de los incrédulos ante el sufrimiento los lleva a llenarse de resentimiento o ira (v. 13) y terminan dominados por el orgullo al grado de que, aunque están sufriendo, no tienen la humildad para  pedirle ayuda a Dios. Esto nos recuerda la triste historia del rey Asá en 2º Crónicas 16.12 (DHH-LA), “En el año treinta y nueve de su reinado, Asá enfermó gravemente de los pies; pero en su enfermedad no recurrió al Señor, sino a los médicos.” La realidad es que hay muchas personas en el mundo que se llenan de tanto resentimiento contra el mismo Dios, que cuando están en su peor momento de necesidad no quieren de ninguna manera humillarse y buscar a Dios para ponerse en paz con Él y recibir su ayuda. ¡Tan grande puede llegar a ser el orgullo humano!
  3. El llamado a Job a que no echara a perder el plan de Dios para su vida (36.15-21). Eliú le hace un llamado a Job para que entienda que Dios estaba utilizando todo el sufrimiento por el que estaba pasando para rescatar a Job y alejarlo del peligro (bajo la premisa de que Job era un pecador y todo el caos que vivía era una advertencia de Dios para que cambiara de vida). Eliú anima a Job a enfocarse en su propio cambio y no obsesionarse por cuestionar a Dios por otros asuntos como “si los incrédulos serán juzgados” (v. 17). Y lo llama literalmente a que se mantenga en guardia (v. 21), “Apártate de lo malo, porque Dios envió este sufrimiento para protegerte de una vida de maldad.” De acuerdo a la perspectiva de Eliú, si Job continuaba desviándose del punto principal, podría obstaculizar el propósito que Dios tenía con el sufrimiento que le había enviado. Aunque entendemos que en el caso de Job no se podía aplicar completamente esto porque realmente él no estaba siendo castigado por ningún pecado, si lo pensamos para nuestra vida podría funcionar de la siguiente manera: si estoy pasando por un período de prueba y sufrimiento, necesito acercarme a Dios para que me muestre su voluntad para mi vida y tener cuidado de no desviarme del camino que Él quiere para mí a causa de mis emociones fuera de control. ¿Estás de acuerdo?
  4. El poder de Dios sobre la naturaleza completa (36.22 – 37.24). En estos versículos, Eliú hace un recuento de las grandes obras de Dios visibles en la naturaleza. Una y otra vez, en cada aspecto del funcionamiento del planeta que plantea, Eliú atribuye a Dios el control y la soberanía sobre los procesos naturales. Eliú habló de el control de Dios en el proceso de la evaporación del agua de la superficie para convertirse en lluvia posteriormente con los beneficios que trae (v. 27-28), su control sobre los relámpagos en el cielo y todos los fenómenos naturales que tanto asustan a la gente como le permiten tener alimento (v. 29-37.7) y el control de Dios sobre los vientos (37.9-10). Eliú afirma que Dios “hace que estas cosas sucedan para castigar a las personas o para mostrarles su amor inagotable” (v. 13). Es decir, Dios muestra su poder a la humanidad con los fenómenos naturales descritos pero también los usa para que la tierra pueda dar cosechas, los animales puedan comer y así los seres humanos tengan sustento también.
  5. La necesidad del ser humano y de Job en poner atención en las muestras de poder de Dios en el mundo (36.25, 37.14, 37.24). Eliú afirma que “Todo el mundo ha visto estas cosas, aunque sólo desde lejos.” (36.25), esto coincide con la enseñanza contenida en Romanos 1.19–20 (NVI), “19 Me explico: lo que se puede conocer acerca de Dios es evidente para  ellos, pues él mismo se lo ha revelado. 20 Porque desde la creación del mundo las cualidades invisibles de Dios, es  decir, su eterno poder y su naturaleza divina, se perciben claramente a través de lo que él creó, de modo que nadie tiene excusa.” Si tan solo el hombre observa con detenimiento el poder de Dios mostrado en la naturaleza, conocerá un aspecto de Dios. Eliú pedía a Job que hiciera eso precisamente: que observara todos los fenómenos naturales para que pudiera comprender mejor el inmeso poder de Dios y la pequeñez extrema de Job ante Él. Las últimas frases de Eliú reflejan estas verdades: “No nos podemos imaginar la potencia del Todopoderoso… Por eso en todas partes la gente le teme; todos los sabios le muestran reverencia.” (37.23-24).

Conclusiones:

  1. Nunca pongamos nuestra confianza en nosotros mismo cuando vamos a ayudar a personas a acercarse a Dios. No podemos confiar solamente en nuestra experiencia, nuestro conocimiento o nuestra forma de pensar. Necesitamos más bien depender de Dios en cada acción de servicio a Él y a su pueblo que hagamos, poniendo en sus manos cada uno de los tiempos y actividades que tendremos en el día donde necesitaremos defender a Dios o dar consuelo o impartir instrucción o simplemente escuchar a otro creyente.
  2. Oremos por las personas amargadas y enojadas contra Dios. Lamentablemente las hay y pueden estar más cerca de nosotros de lo que nos imaginamos. Es complejo tratar de ayudarles, pero no imposible. Con oración y con amor podemos llegar a sus corazones y ayudarlos  a adquirir una perspectiva correcta de Dios.
  3. Cuando pasemos por períodos de pruebas y dificultades es extremadamente importante desde el inicio someternos a Dios en oración y aceptar las cosas que están pasando, pidiéndole en todo momento que nos ayude durante el proceso y que podamos alcanzar la meta que Él tiene para nuestra vida al permitirnos pasar por esas cosas. Cuidemos de no echar a perder los planes de Dios con nuestra falta de dominio propio o nuestras tendencias pecaminosas. Y es especialmente en los tiempos de prueba cuando debemos estar alertas de nosotros mismos.
  4. Dios es soberano sobre toda la creación, no lo olvidemos. Hasta el más ateo e incrédulo tiembla ante un terremoto o ante un huracán poderoso. Ningún ser humano, por muy autosuficiente que se crea, puede derrotar a la naturaleza. Cada día escuchamos cómo huracanes, tornados, terremotos y más se llevan la vida y el patrimonio de muchas personas en diferentes partes del mundo. Las personas deberían meditar más en Dios y buscarlo con urgencia.

2 Responses to “Día 136”

  1. Adriana Casas dice:

    Nunca dejemos de orar y leer la Biblia, de arrepentirnos, de perdonar y pedir perdón; éstas son las herramientas que verdaderamente nos llevan a Dios.
    GRACIAS

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