Día 346

INTRODUCCIÓN AL LIBRO DE JOEL.

De acuerdo con la cronología propuesta por Gleason Archer en su libro A Survey of the Old Testament, el libro de Joel sería un libro antiguo, escrito en el 830 a.C. Sin embargo, otros estudiosos como aquellos que escribieron el Gran Diccionario Enciclopédico de la Biblia, de editorial CLIE, tienen otra opinión así como la siguiente información de contexto:

  1. La única información que proporciona el libro sobre el autor y la fecha es lo que dice el v. 1, “El SEÑOR le dio el siguiente mensaje a Joel, hijo de Petuel.” Sin embargo, tomando el mismo texto del libro como base, se puede inferir que el libro fue de producción tardía, durante el período persa (537 – 333 a.c.), más precisamente hacia finales del s. IV a.C. (un ejemplo es la ausencia de alguna mención sobre un rey, lo que indica que el período de la monarquía ya había terminado).
  2. El libro de Joel se considera un libro pre-apocaliptico. De hecho, en el Nuevo Testamento encontramos múltiples referencias a Joel dentro de un contexto apocalíptico, siendo el libro de Apocalipsis el que más recurrió al mismo (9 menciones diferentes).
  3. El libro utiliza las imágenes de un desastre ecológico (plagas de langostas y sequía) como un símbolo para referirse a destrucción militar, opresión y muerte producidas por enemigos de Israel.
  4. A pesar de ser un libro tan corto, es muy rico teológicamente hablando. En esencia, el mensaje del libro es esperanza para el pueblo de Dios que había estado sufriendo opresión e injusticias y aparentemente sin un futuro claro. Se demuestra que cuando los hechos históricos contradicen las promesas de Dios, siempre necesitamos mantener nuestra confianza en Dios ya que todavía faltan cosas por suceder dentro de su plan divino.

JOEL 1.1 – 3.21.

Podemos dividir el libro de Joel por temas, donde cada capítulo plantea uno:

  1. El lamento por la plaga de langostas (Joel 1). Todo el capítulo muestra cuanta tristeza y sentimiento de luto había entre el pueblo de Dios por una gran invasión de langostas que invadió toda la tierra prometida y que causó mucha destrucción. De hecho, las ofrendas a Dios fueron suspendidas como consecuencia de la misma invasión (v. 9, “… no hay grano ni vino para ofrecer en el templo del Señor.”). También la principal fuente de alimentación del pueblo (la agricultura) había sufrido un fuerte golpe y ya no estaba activa (v. 10). Se registra que había luto entre el pueblo y entre los líderes religosos también. De hecho, hay varias llamadas que se hacen para que todo el pueblo esté de luto: “¡Giman, bebedores de vino!” (v. 5), “¡Laméntense, ustedes, agricultores! ¡Giman, ustedes que cultivan vides!” (v. 11), “Ustedes sacerdotes, ¡vístanse de tela áspera y lloren! ¡Giman, ustedes, los que sirven ante el altar!” (v. 13). También hay un llamado para que los líderes religiosos proclamen ayuno para todo el pueblo y convoquen a una reunión solemne (v. 14). Definitivamente el momento que describe Joel no era un tiempo para celebraciones, sino para dolor y tristeza, para luto y llanto, y para buscar desesperadamente a Dios. Esto nos recuerda justo lo que relatan los libros de Esdras y Nehemías en cuanto a cómo todo el pueblo buscó a Dios sinceramente dirigidos por líderes humildes e íntegros.
  2. La terrible invasión de las langostas (Joel 2.1-11). Nuevamente utilizando la simbología de la fauna nociva y el daño que pueden causar, el profeta Joel nos muestra el impacto tan fuerte que tuvo la invasión extranjera al territorio de Israel. Los sentimientos y las emociones que el profeta menciona son claros: miedo, rostros que palidecen de terror, un día de oscuridad y penumbras. Y lo más fuerte de todo es tal vez el v. 11 que dice, “El SEÑOR va a la cabeza de la columna; con un grito los guía.” Es decir, toda esta destrucción estaba dirigida por Dios. ¿A qué nos recuerda esto? Pues precisamente a las invasiones asirias y babilonias que Dios mismo envió para castigar a su pueblo por todos sus pecados.
  3. El llamado al arrepentimiento (Joel 2.12-17). En estos versículos Dios llama a su pueblo asegurándoles que si ellos le entregan su corazón y lo buscan con “ayuno, llanto y luto” (v. 13), serán objeto de su misericordia y su compasión. El texto revela algunas características del corazón de Dios: “… porque él es misericordioso y compasivo, lento para enojarse y lleno de amor inagotable. Está deseoso de desistir y no de castigar.” Los judíos necesitaban tener la confianza de acercarse a Dios a pesar de todas las maldades que habían cometido, por las cuales ya habían pagado. Era un hecho que Dios estaba deseoso de parar el castigo y de perdonar. ¿La única condición? Que desgarraran sus corazones, que se arrepintieran sinceramente, que se volvieran de corazón a Dios. Para tanto mal que habían cometido, no era mucho pedir en realidad.
  4. Las promesas de Dios (Joel 2.18-32). Una vez que el Señor mostrara su compasión hacia su pueblo, varias cosas sucedería: a) les enviaría de nuevo los alimentos necesarios para sus necesidades (v. 19), b) Dios derrotaría y expulsaría a los ejércitos enemigos (v. 20), c) nunca más su pueblo sería avergonzado (v. 27), d) después de todo eso Dios enviaría su espíritu “sobre toda la gente” (v. 28) y habría señales milagrosas (sueños y visiones, maravillas, el don del Espíritu para todos por igual). Es precisamente esta última promesa la más famosa del libro de Joel y probablemente la más impactante por la forma exacta en que se cumplió. Fue esa promesa la que citó el apóstol Pedro en el día de Pentecostés en Hechos 2.17-21 afirmando que “En realidad lo que pasa es lo que anunció el profeta Joel:” (Hch 2.16). Ese día hubo manifestaciones milagrosas de lenguas (o idiomas, como después estudiaremos) y a través del bautismo en agua, la recepción milagrosa del Espíritu Santo para 3,000 personas al menos. Por primera vez en la historia del pueblo de israel, Dios estaba afirmando estar dispuesto a derramar de su Espíritu sobre todo tipo de persona, no solamente sobre profetas o reyes. Sin duda esta es una promesa llena de mucha esperanza para todos.
  5. El jucio contra los enemigos de Dios (Joel 3). En este capítulo queda claro que las naciones que lastimaron tanto a Israel recibirían pronto su merecido y ninguna se escaparía de la justicia divina. Esta disciplina a dichas naciones no tardaría, como dice Joel 3.4, “Los atacaré con rapidez y les pagaré por todo lo que hicieron.” En ese momento el pueblo de Israel se daría cuenta que Dios seguía siendo “un refugio para su pueblo, una fortaleza firme para el pueblo de Israel. Entonces ustedes sabrán que yo, el Señor su Dios, habito en Sión…” (Jl 3.16 – 17). Justo cuando parecía que no había futuro para Israel, es cuando Dios tenía preparado su plan para darles victorias, alegría y esperanza. Asi es nuestro Dios.

Conclusiones:

  1. Hay un momento para todo en nuestro caminar de fe, pero sin duda hay momentos en que lo que necesitamos hacer es lamentarnos, ayunar y orar. Nos corresponde a nosotros desarrollar el discernimiento espiritual para saber cuándo ha llegado dicho momento y no perder el tiempo de manera vana. ¿Cuál es tu momento hoy?
  2. Las Escrituras nos presentan a un Dios deseoso de eliminar la necesidad del castigo y deseoso de perdonar y salvar a los pecadores. Nos debe de animar tanto aprender a mirar a Dios de esta manera. Siempre está deseoso de ayudar, perdonar, limpiar y dar una nueva oportunidad. Pero lo que demanda del ser humano es arrepentimiento sincero y un corazón entregado. Falta de sinceridad y un corazón duro siempre serán un obstáculo para encontrar el perdón de Dios.
  3. La recepción para todos los creyentes del Espíritu Santo es una de las promesas más extraordinarias que están al alcance de cualquier persona en esta vida. ¿Valoramos el hecho de contar con el Espíritu de Dios? Generaciones enteras de israelitas pasaron sin contar con este privilegio. ¡Debemos apreciar mucho esto y agradecer a Dios por su Espíritu!
  4. Cuando estemos enfrentando dificultades y todos los hechos a nuestro alrededor parezcan decirnos que no hay Dios, que no hay esperanza y que no hay futuro, ¡recordemos el libro de Joel! Justo cuando los judíos se sentían así, es cuando Dios les reafirmó sus promesas, su amor y su plan para ellos. Así también es en nuestro caso, ¡no perdamos nuestra confianza en Dios aunque la vida nos plantee lo contrario!

Por último, es necesario comentar lo siguiente. Si estás leyendo esto porque has seguido nuestro blog de estudio bíblico fielmente, ¡felicidades! Hoy estamos terminado el estudio del Antiguo Testamento completo, los 39 libros en orden cronológico conforme sucedieron los eventos. Esperamos que el estudio haya sido de mucha ayuda para tu vida espiritual y para crecer en aprecio por el Antiguo Testamento. ¡Gracias por seguirnos hasta aquí! Te invitamos a que nos continúes acompañando para descubrir las maravillas que ahora el Nuevo Testamento nos ofrecerá.


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