Día 347

EL PERÍODO INTERTESTAMENTARIO

Antes de continuar con nuestro estudio del Nuevo Testamento, es importante mencionar algunas cosas sobre lo que se ha llamado “el período intertestamentario”, es decir, los casi 400 años de silencio en literatura reconocida como inspirada por Dios por la mayoría de los estudiosos bíblicos. Vendría a ser el período entre la escritura del último libro del Antiguo Testamento (el 425 a.C. aprox.) y del primer libro escrito del Nuevo Testamento (49 d.C.). NOTA: El devocional de este día consistirá en repasar las Escrituras que son mencionadas a lo largo de este análisis.

De acuerdo con el Gran Diccionario Enciclopédico de la Biblia, de editorial CLIE, hubo muchos cambios que sucedieron durante ese período de tiempo en la historia:

  1. La caída del imperio persa (331 a.C.) bajo cuyo dominio se encontraban los israelitas. El imperio griego se encargó de esto, como había sido profetizado claramente por Daniel y otros de los últimos profetas.
  2. La conquista y el gobierno griego de Palestina con la progresiva influencia del helenismo en Israel (331 – 167 a.C.). El griego se convierte en la lengua principal de la época. Alejandría, la ciudad egipcia de habla griega, se convirtió en el centro principal de la diáspora judía. El helenismo también intentó fusionar la filosofía y las creencias paganas con las judías planteando que ambos caminos conducían a la búsqueda de la verdad. Pero por otro lado, la influencia helénica permitió también la creación de la primera traducción del Antiguo Testamento a otro idioma, el griego, y que es llamada la Septuaginta (LXX) y cuyo proceso de traducción duró del 250 al 150 a.C. Para tiempos de Jesús esa versión sería ampliamente utilizada.
  3. El breve período de independencia israelita bajo los príncipes asmoneos (época de los Macabeos, 167 – 63 a.C.). Fueron los héroes judíos dirigidos por Judas Macabeo que organizaron la llamada revuelta de los Macabeos en el s. II a.C. en contra del tirano griego Antíoco IV que intentó prohibir la práctica del judaísmo.
  4. El avance y dominio de Roma y el gobierno de la casa de Herodes (iniciando en el año 40 d.C.).
  5. La transformación religiosa en Israel: a) la sinagoga se convirtió en un lugar importante en la vida espiritual del pueblo, b) se consolidó de forma definitiva el monoteísmo en Israel (ya nunca más regresarían a la idolatría del pasado), c) los escribas y rabinos comenzaron a tener un lugar principal en el liderago espiritual del pueblo en forma paralela al de los sacerdotes, d) el judaísmo se convierte en un crisol de diferentes corrientes y sectas (fariseos, saduceos, esenios, helenistas, etc.).
  6. El fortalecimiento del “mesianismo” en Israel (s. III a.C. al s. II d.C.). Las creencias mesiánicas y la esperanza de la liberación de la opresión crecerían más y más, alcanzando su punto máximo durante el s. I d.C., bajo la dominación romana.
  7. La gran influencia de las religiones de “misterio” de origen oriental (s. I a.C. al s. I d.C.). Estas cubrieron todo el imperio romano y ofrecían a la gente la posibilidad de vida después de la vida a través de un dios redentor que regresaría a la vida después de sufrimientos en esta tierra.
  8. La aparición del gnosticismo. Un sistema de creencias que proponía que la salvación se alcanzaba a través del conocimiento, diciendo además que la materia era mala y que el espíritu era lo bueno y lo verdadero. Así, para ellos era irrelevante la satisfacción de los deseos del cuerpo porque no tendría ningún efecto en la salvación final del espíritu.

Fue precisamente durante esta época cuando se escribieron diversas obras literarias en la cultura judía que han generado gran controversia a través de los siglos ya que algunas corrientes religiosas plantean que deben ser considerados como “canónicos” (inspirados por Dios al igual que el resto del AT) y otras plantean que solo son libros judíos que contienen errores históricos y doctrinales y también algunos relatos de superchería (o incluso hechicería).

Estos libros fueron llamados “apócrifos” (del griego apokrypha que significa “cosas que están escondidas u ocultas”). De acuerdo con diversas fuentes como el Evangelical Dictionary of Biblical Theology (de Baker Book House), el Nuevo Diccionario de la Biblia (de editorial Unilit), el Eerdmans Dictionary of the Bible (de W. B. Eerdmans) y el Gran Diccionario Enciclopédico de la Biblia (de editorial CLIE), podemos mencionar los siguientes puntos importantes sobre la literatura apócrifa del Antiguo Testamento:

  1. Fueron producidos entre el año 200 a.C. y el 100 d.C.
  2. Se pueden dividir en 2 categorías: “deuterocanónicos” (o del segundo canon) y los “pseudoepigráficos” (o escritos de falsa autoridad).
  3. Se puede decir que los libros apócrifos deuterocanónicos son 18 (con algunas diferencias de aceptación entre la iglesia católica y la iglesia ortodoxa griega): los textos atribuídos a autores antiguos (Baruc, Carta a Jeremías, Oración de Manasés, 1 Esdras / 3 Esdras, 2 Esdras / 4 Esdras), novelas (Judith), historias folklóricas (Tobit), históricos (1 Macabeos, 2 Macabeos, 3 Macabeos, 4 Macabeos), literatura de sabiduría (Eclesiástico, Sabiduría de Salomón), y suplementos a libros canónicos hebreos (Adiciones a Ester, Adiciones a Daniel) y de oración (Salmo 151).
  4. Los libros apócrifos pseudoepigráficos incluyen los siguientes: Carta de Aristeas, Jubileos, Antiguedades Bíblicas (Pseudo-Filón), Vida de Adán y Eva, Paralipómenos de Jeremías, Vida de los Profetas, Salmos de Salomón, Libro de Arameo de Ajicar, José y Asenet, Oráculos Sibilinos; 1, 2 y 3 Enoc, Ascención de Moisés, Testamento de Abraham, Testamentos de Isaac y Jacob, Testamento de Salomón, Testamento de Adán, Apócrifo de Ezequiel.
  5. El debate de la inclusión de los libros deuterocanónicos dentro del canon del AT inició con la Septuaginta (LXX), que ya incluía algunos de estos libros. Sin embargo, los mismos judíos tenían diferencias en cuanto qué libros aceptar y cuáles no. Esta controversia judía terminó con la revisión del canon hebreo sobre todo a raíz de los acontecimientos trágicos de los años 70 y 135 d.C., culminando a finales del s. II e inicios del s. III con la definición definitiva del canon hebreo que sigue vigente hasta nuestros días y que no incluye los deuterocanónicos.
  6. En cuanto a la iglesia cristiana primitiva, tampoco hubo un acuerdo para aceptar los libros  deuterocanónicos como inspirados por Dios. Diferentes manuscritos antiguos del AT aceptaron unos libros y rechazaron otros. Aún los mismos líderes cristianos antiguos famosos diferían en cuanto la acepción de los mismos: Jerónimo (347-420 d.C.) pedía a los cristianos que rechazaran todo libro apócrifo del AT, mientras que su contemporáneo Agustín de Hipona (354-430 d.C.) afirmaba que varios de esos libros deberían estar en el canon del AT. Sin embargo, la iglesia primitiva si utilizaba los libros deuterocanónicos, pero eso no aseguraba que estuvieran inspirados por Dios. Los judios una vez que cerraron su canon de su Biblia hebrea condenaron a todo a quel que estudiara esos libros como inspirados por Dios, incluyendo a los cristianos.
  7. La controversia continuó hasta que la iglesia católica en el Concilio de Trento (1545-1563) los consideró como “verdadera y auténtica palabra de Dios” (sesión IV del 8 de abril de 1546), afirmación que fue ratificada por el Concilio Vaticano I (1869-1870). Mientras esto sucedía, los miembros del Movimiento de Reforma Protestante (iniciada en el 1517) rechazaron que los libros deuterocanónicos estuvieran inspirados por Dios.
  8. Muchos estudiosos bíblicos consideran que aunque efectivamente por las deficiencias en estos libros no se pueden considerar canónicos, sin embargo contienen perspectivas históricas interesantes. Por ejemplo, 4 Esdras parece que fue escrito después de la destrucción del templo de Jerusalén en el año 70 d.C. y refleja el ambiente de caos que había entre los judíos en aquel entonces. 1 y 2 Macabeos nos proporcionan también un panorama histórico importante sobre la guerra de independencia de los judíos contra los griegos y la forma como Dios los ayudó para que disfrutaran de un breve período de independencia, reavivando sus esperanzas de un Israel libre y soberano.
  9. En el Nuevo Testamento no existen referencias directas que apunten a los libros deuterocanónicos, solamente algunas similitudes: Sabiduría 13.5-8 con Romanos 1.20-29, Eclesiástico 15.11-12 con Santiago 1.13, Sabiduría 2.12-3.9 con el relato de la crucifixión de Jesús, 2 Macabeos 6.18-7.41 con Hebreos 11.35b-38).
  10. Sin embargo, sí existen referencias mezcladas a libros pseudoepigráficos del AT en el NT: Mateo 2.23, Judas 14-15 (referencia al libro de Enoc), 1 Corintios 2.9 (referencia a Eclesiástico 1.10), Santiago 4.5. Esto no quiere decir que como algunos autores del NT citaron obras apócrifas como fuente esto signifique que tengan autoridad como inspirados por Dios, porque en ese caso también los escritos paganos que Pablo citó deberían tener autoridad (como la cita del poeta cretense Epiménides en Tito 2.12). Simplemente significa que eran escritos conocidos por la cultura de la época.

Conclusiones:

  1. Los libros apócrifos del Antiguo Testamento son útiles para comprender mejor el período intertestamentario. Vale la pena leerlos alguna vez en nuestra vida.
  2. Si deseas estudiarlos a conciencia, una buena recomendación es que lo hagas hasta que al menos hayas leído 3 veces el Antiguo Testamento completo, para que puedas contar con una imagen más completa doctrinal e históricamente hablando de las Escrituras antes de profundizar en esos libros.
  3. No hay evidencias directas en el texto de inspiración divina. Es decir, no existen frases como “Esto dice el Señor Todopoderoso” (Mal 1.6 y muchísimas referencias más en el AT). Al contrario, más bien encontramos pasajes como 2 Macabeos 15.37–38 (DHH-LA): “37Así sucedieron las cosas relativas a Nicanor; desde entonces la ciudad ha estado en poder de los hebreos. Y yo termino aquí mi narración. 38Si está bien escrita y ordenada, esto fue lo que me propuse. Si es mediocre y sin valor, solo eso fue lo que pude hacer.” Es obvio que este libro no puede ser considerado inerrante, profético o incluso creíble, como con el resto de los libros del AT.
  4. La Reforma Protestante los eliminó del canon cristiano de las Escrituras. Ahí radica la diferencia entre una Biblia católica y una protestante: la primera contiene los deuterocanónicos mientras que la segunda no.
  5. Recordemos Romanos 15.4 (DHH-LA): “Todo lo que antes se dijo en las Escrituras, se escribió para nuestra instrucción, para que con constancia y con el consuelo que de ellas recibimos, tengamos esperanza.” El estudio del Antiguo Testamento, aunque laborioso y complicado por momentos, es necesario para comprender el mensaje completo de Dios para la humanidad. Esos libros nos instruyen en los principios de amor a Dios y al prójimo, nos revelan el carácter de Dios, nos inspiran a la constancia con los ejemplos de grandes profetas y caudillos de Israel, y por último nos dan consuelo con las grandes promesas que contienen.


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