Día 81

NÚMEROS 6.

Este capítulo trata con el tema de los “nazareos”, que eran israelitas que hacían algún voto o petición especial a Dios y se consagraban a Él con muestras físicas externas, para que todos se dieran cuenta. La santidad y la pureza ritual eran seriamente demandadas de los nazareos y en algunos casos incluso más allá que a los mismos sacerdotes.

El v. 2 aclara que “si alguien del pueblo, sea hombre o mujer, hace el voto especial de nazareo”. Es importante resaltar que el estatus de nazareo no estaba reservado exclusivamente para los hombres, también las mujeres lo podrían hacer; y tampoco era exclusivamente para sacerdotes o para los demás descendientes de la tribu de Leví, sino para cualquier miembro del pueblo. Esto representaba que si bien había un grupo especial de sacerdotes, Dios también quería que el resto del pueblo sintiera ese llamado a la consagración total a Él y el ser nazareo les proveía una oportunidad para hacerlo aunque no fueran pertenecientes a ningún clan de la tribu de Leví.

De los versículos 3 al 12 encontramos los requerimientos rituales a los que estaba sometida la persona que decidiera llevar el voto de nazareo:

  1. Dejar cualquier bebida alcohólica o cualquier producto derivado de la uva (v. 3). De acuerdo a la Biblia de Estudio Apologética, los sacerdotes también eran requeridos a esta prohibición durante si tiempo de servicio ritual, pero en el caso de los nazareos era todo el tiempo que durara su voto.
  2. No se cortaría el cabello durante todo el tiempo que durara el voto (v. 5). ¿Por qué este requerimiento? El cabello largo en el nazareo, que no era común en el resto del pueblo, sería una señal pública y visible para todos de que esa persona estaba consagrada a Dios por ese voto específico. Y la longitud de su cabello sería la señal de cuánto tiempo llevaba siendo fiel al voto que había decidido tomar.
  3. No podría tocar ningún cadáver, ni siquiera cuando el muerto fuera algún familiar tan cercano como padre, madre o hermanos (v. 7). En el caso de que llegara a tocar una persona muerta por accidente, tendría que afeitarse la cabeza y comenzar de cero su dedicación al Señor y los días anteriores no contarían (v. 12).

Cuando el nazareo terminara su dedicación, necesitaba ir al tabernáculo a presentar una ofrenda especial consistente en una ofrenda quemada, una ofrenda por el pecado y una ofrenda de paz (v. 14) junto con ofrendas de grano y líquido. Algo interesante que sucedía durante ese ofrecimiento es que el nazareo se afeitaría la cabeza y el cabello lo pondría en el fuego debajo de la ofrenda de paz (v. 18). El simbolismo de entregar su cabello al fuego como parte de la ofrenda era importante, significaba haber terminado fielmente el voto que ofreció a Dios. Sin duda era un momento de alegría para el nazareo también. Después de terminar con esta ceremonia, el nazareo podría regresar a su vida normal incluyendo el beber vino (v. 20).

Una advertencia importante con respecto a los nazareos la encontramos en el v. 21, “Deben asegurarse de cumplir con todo lo que juraron cuando se apartaron como nazareos”. Si de voluntad propia ellos habían decidido hacer un voto a Dios, ¡debían cumplir! Dios tomaba y sigue tomando muy en serio las promesas que le hacemos, así como Él toma en serio las promesas que nos hace. Recordemos Sal 65.1–2 (DHH-LA), “1 (2)Oh Dios de Sión, ¡tú eres digno de alabanza!, ¡tú mereces que te cumplan lo prometido, 2 (3)pues escuchas la oración! Todo el mundo viene a ti.” Así es, Dios es digno de que nosotros le cumplamos lo que le prometemos.

Al final del capítulo (v. 22 – 27) tenemos una bendición importante que se suponía que los sacerdotes deberían hacer para beneficio del pueblo. La bendición contemplaba: a) La protección y bendición de Dios, b) El favor y la compasión de Dios sobre la persona, c) La paz de Dios. Y lo más sorprendente, “Cada vez que Aarón y sus hijos bendigan al pueblo de Israel en mi nombre, yo los bendeciré” (v. 27). Dios anunciando que trabajaría a través de las acciones de los sacerdotes a favor del pueblo. Sin duda les estaba otorgando gran autoridad al asegurar que cada vez que repitieran esa bendición, Dios actuaría tal como pidieron.

Conclusiones:

  1. Valoremos el estatus de “nazareo”. Un nazareo famoso fue Sansón (Jue 13.3-5), que fue consagrado para liberar a Israel de la opresión del enemigo. Nosotros como cristianos también hemos sido consagrados a Dios, Heb 10.10 (DHH-LA), “10Dios nos ha consagrado porque Jesucristo hizo la voluntad de Dios al ofrecer su propio cuerpo en sacrificio una sola vez y para siempre.” Inspirémonos en el ejemplo de los nazareos para también cumplir nuestras promesas a Dios y llevar una vida entregada a Él.
  2. Qué gran alegría se siente cuando hacemos un voto al Señor y somos fieles en cumplirlo. Terminar un período de ayuno con éxito, cumplir una promesa que le hicimos a Dios, cumplir nuestra palabra a Él; todas estas cosas llenan de alegría nuestra alma cuando tenemos éxito en llevarlas hasta el final. Experimentemos continuamente esto en nuestras vidas.
  3. Siendo nosotros los cristianos un reino de sacerdotes, entendamos también que Dios actúa a través de nosotros para bendecir al mundo a través del mensaje del evangelio que predicamos. Aunque para el mundo seamos insignificantes, Dios nos puede usar para hacer diferencias eternas en la vida de muchos.

4 Responses to “Día 81”

  1. Lulu tovar dice:

    Mil gracias Arturo que Dios. Te siga llenando de bendiciones

  2. RUTH SALOME dice:

    wOOOW SIMPLE Y SENCILLAMENTE WOOOW ME ENCANTO ESTE DIA…. GRACIAS POR EL ESTUDIO…

  3. Vicky dice:

    Gracias Arturo; hoy comprendi cuan fuerte es mi oración para todo el mundo. Gracias DTB

  4. Martín Tomas Merediz-Funes dice:

    Gracias Arturo, que importante recordar que nosotros también hemos sido consagrados y que voluntariamente hicimos un voto
    “Jesús es mi Señor y Salvador” por ende debemos redoblar, debo redoblar, triplicar mi esfuerzo por ser fiel a ese voto y desear hacer más votos específicos en distintas áreas de servicio y de superación personal a situaciones que me hagan luchar, siempre con el favor de Dios podremos hacer todo aquello que este de acuerdo con su voluntad.
    Gracias nuevamente Arturo pr tu incesante trabajo, un gran abrazo.

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