Día 111

DEUTERONOMIO 27 – 28.

Una vez que terminamos el Código Deuteronómico, Moisés pasa a dar las instrucciones finales a Israel con respecto a todos los mandamientos, leyes y decretos que habían escuchado. En estos capítulos hay un énfasis en las bendiciones y las maldiciones que se generarían dependiendo si habría obediencia o rebeldía contra Dios. Nos acercamos al final del Pentateuco.

En los versículos 1 al 10 hay un mandato específico que Moisés da al pueblo acerca de construir un altar especial del otro lado del Jordán, apenas entrando a la tierra prometida. Algunas características de dicho altar:

  1. Debería estar armado con piedras grandes sin alterar por ninguna herramienta, con la misma forma como las encontraron. Esto por respeto a aquel mandato de no tallar piedras con fines rituales. Dios no quería que los israelitas por ningún motivo confundieran la adoración a Él con los ritos paganos de los pueblos que los rodeaban.
  2. Se les ordena que escribieran todas las instrucciones que recibieron en las piedras cubiertas de yeso (v. 8). De acuerdo con la Biblia de Estudio Apologética, esta orden suena imposible para muchos críticos. Sin embargo, hay que considerar que la instrucción no fue que escribieran “toda la Ley” en las piedras, ni tampoco se determina el tamaño de las piedras. Pudieron haber sido solamente los 10 mandamientos, que contenían lo más esencial de la ley. De cualquier manera, aunque parezca muy extenso todo el Código Deuteronómico, no es más extenso que el Código de Hammurabi (conjunto de leyes de la antigua Mesopotamia) en el que se encuentran inscritas todas las 282 leyes del mismo en una estela (bloque de basalto) de 2.50 m. de altura por 1.90 m. de base. Así que era posible que hubieran escrito todas las leyes del libro de Deuteronomio en un grupo de piedras ordenadas.
  3. El v. 9 dice, “¡Escucha en silencio, oh Israel! Hoy te has convertido en el pueblo del SEÑOR tu Dios.” Moisés les asegura que ese mismo día se convertían en el pueblo escogido de Dios. ¿Qué no lo eran antes? Claro que sí. Para entender mejor este versículo hay que recordar Éxodo 24.4–7 (NVI), “Moisés puso entonces por escrito lo que el Señor había dicho. A la mañana siguiente, madrugó y levantó un altar al pie del monte, y en representación de las doce tribus de Israel consagró  doce piedras. Luego envió a unos jóvenes israelitas para que ofrecieran al Señor novillos como holocaustos y sacrificios de comunión… Después  tomó el libro del pacto y lo leyó ante el pueblo, y ellos respondieron: —Haremos todo lo que el Señor ha dicho, y le obedeceremos.” En el evento de Éxodo, Dios ratificó el pacto con la primera generación de israelitas que salieron de Egipto y se involucraba un altar también con sacrificios. En este pasaje de Deuteronomio, Dios ratificaba el pacto con la segunda generación de israelitas que sobrevivieron al Éxodo y que serían los herederos de la promesa. Era una forma de renovar el estatus de Israel como pueblo escogido por Dios. Un comienzo fresco y nuevo para ellos.

Aquí tenemos una fotografía del Código Hammurabi, cortesía del website del Proyecto Clío.

hammurabi code

Después de la cuestión del altar, Moisés da otra instrucción importante: que un grupo de 6 tribus de Israel subiera al monte Gerizim para pronunciar bendiciones y otro grupo de 6 tribus subiera al monte Ebal para pronunciar maldiciones. Los versículos 14 al 26 comienzan con las maldiciones. Son en total 12 maldiciones que cubren muy bien los 10 mandamientos:

  1. La maldición contra la idolatría (v. 15) condena la desobediencia a los primeros mandamientos contenidos en Dt 5.7–8 (NVI), “»No tengas otros dioses además de mí. »No hagas ningún ídolo ni nada que guarde semejanza con lo que hay arriba en el cielo, ni con lo que hay abajo en la tierra, ni con lo que hay en las aguas debajo de la tierra.”
  2. La maldición contra deshonrar a los padres (v. 16) condena la desobediencia al quinto mandamiento, Dt 5.16 (NVI), “16 »Honra a tu padre y a tu madre”.
  3. La maldición contra el que afecte a la propiedad de su prójimo (v. 17) condena la desobediencia a los mandatos contenidos en Dt 5.17–21 (NVI), “17 »No mates. 18 »No cometas adulterio. 19 »No robes. 20 »No des falso testimonio en contra de tu prójimo. 21 »No codicies la esposa de tu prójimo, ni desees su casa, ni su tierra, ni su esclavo, ni su esclava, ni su buey, ni su burro, ni nada que le pertenezca.”
  4. La maldición contra los que abusen de los necesitados y débiles (v. 18 – 19, 24 – 25). Tiene que ver con desobedecer una ley implícita en muchos mandamientos que ya se habían enseñado: amar al prójimo.
  5. Las maldiciones contra los pervertidos sexuales (v. 20 – 23). Se dedican varias maldiciones para tratar este tema posiblemente debido a la gran promiscuidad sexual que los israelitas encontrarían en los pueblos de Canáan. Dios quería que les quedara claro que él no soportaría que su pueblo comenzara a vivir como esas naciones paganas.
  6. La maldición general final contra la desobediencia (v. 26).

El capítulo 28 trata con las bendiciones que vendrían como resultado de la obediencia (v. 1 – 11). Dios promete que daría bendiciones abundantes como fruto de la obediencia en las siguientes áreas: ciudades y campos, hijos y cosechas, crías de animales, frutos y pan, una bendición general final (“Vayas donde vayas y en todo lo que hagas, serás bendito”, v. 6). Pero hay más, las siguientes frases nos ayudan a entender el alcance de las bendiciones: “vencerá a tus enemigos… llenará tus depósitos de granos… te dará prosperidad en la tierra… muchos hijos, gran cantidad de animales y cosechas abundantes… lluvias en el tiempo oportuno… te pondrá a la cabeza y no en la cola… estarás en la cima…” Prosperidad en todas las áreas era la promesa. ¿La condición para esto? “No te apartes de ninguno de los mandatos que te entrego hoy, ni sigas a otros dioses ni les rindas culto.” Dios pedía fidelidad a su pacto y rechazo completo a la idolatría. La mesa estaba puesta para Israel, la mano de Dios estaba dispuesta a darles lo mejor, al final dependía de ellos que esto sucediera.

El resto del capítulo (v. 15 – 68) se dedica enteramente a las maldiciones específicas por la desobediencia. Si medimos la longitud de todas ellas nos podemos sorprender, ¡más largas que las bendiciones anteriores! Definitivamente es impactante leerlas. Algunos comentarios importantes:

  1. Comienzan con el mismo orden de las bendiciones, pero ahora a la inversa, con la maldición general en el v. 19, “Vayas donde vayas y en todo lo que hagas serás maldito.” Creo que con eso se resumiría todo. Pero los siguientes versículos muestran a detalle aspectos prácticos de la vida diaria donde la maldición tendría efecto: desorden y frustración (v. 20, aspecto emocional), enfermedades (v. 21 – 22, 27; aspecto físico), falta de recursos naturales (v. 23 – 24, sin buenas cosechas no habría qué comer), derrota ante los enemigos (v. 25 – 26), “demencia… ceguera… turbación de corazón” (v. 28, aspecto psicológico), ¡y más! La lista es larga, pero podemos entender que Dios estaría determinado a arruinar a Israel en todas las áreas de la vida hasta dejarlo en la ruina completa.
  2. Dios aclara en el v. 45 y 47 que sería la actitud de Israel ante sus mandamientos lo que les provocaría la ruina. “Si te niegas a escuchar al SEÑOR tu Dios y a obedecer…Si no sirves al SEÑOR tu Dios con alegría y entusiasmo…” Estamos hablando de una actitud de rebeldía voluntaria en contra de Dios y de falta de gratitud hacia “la gran cantidad de beneficios que has recibido.” (v. 47). Otro aspecto importante es la trascendencia de estas medidas de disciplina contra Israel para las futuras generaciones, “Esos horrores serán una señal de advertencia permanente para ti y tus descendientes.” (v. 46).
  3. En los versículos 49 al 57 se describe con terrible realismo los horrores de vivir un estado de sitio en una ciudad. Las imágenes que el texto nos transmite son muy gráficas e incluyen canibalismo hacia los niños y bebés. La historia de Israel registra que todos estos eventos sí sucedieron, tanto en tiempos del AT como en el NT (con el sitio de Jerusalén por parte de los romanos, año 70 d.C.).
  4. Las maldiciones terminan con algunas frases que nos recuerdan lo que es una existencia sin una relación con Dios (v. 65 – 68): “no encontrarás paz ni lugar de descanso… te tiemble el corazón, que te falle la vista y que tu alma desfallezca…. Tu vida siempre penderá de un hilo; día y noche vivirás con miedo, sin ninguna seguridad de sobrevivir… dirás: “¡Si tan sólo fuera de noche!”, y al oscurecer dirás: “¡Si tan sólo fuera de día!”” Después de haber sido el pueblo escogido de Dios terminarían siendo el pueblo humillado por Dios de la peor manera.

Conclusiones:

  1. Al final del Pentateuco, Israel experimentó una renovación en su relación con Dios y una ratificación del pacto. Así como ellos, nosotros también necesitamos como cristianos renovarnos continuamente con Dios para mantener nuestra relación con Él fresca y dinámica. No permitamos nunca que nuestro caminar con Dios se vuelva monótono, aburrido y sin propósito. Está en nuestras manos que de mucho fruto o que se marchite.
  2. Los 10 mandamientos siguen siendo el eje central en el tema de las maldiciones. Dios resumió ahí mucho de su voluntad para su pueblo. Todavía hoy necesitamos tomarlos en cuenta y enseñarlos a nuestros hijos siempre.
  3. Dios tiene grandes planes para las personas que le sean fieles y obedientes. Tanto en la antiguedad como en el presente Dios puede bendecirnos en gran manera si obedecemos y somos fieles. Aunque vengan períodos de prueba a veces, son más las bendiciones que recibimos. Si tú pudieras contar las que has recibido, ¿cuántas serían? Una buena idea sería escribir en una hoja de papel todas las bendiciones que recordemos que hemos recibido de Dios. Tal vez nos sorprenderemos de cuánto amor nos ha mostrado.
  4. Al pensar en las maldiciones y la dureza de las mismas, recordemos las siguientes palabras de Jesús en Lc  12.47–48 (DHH-LA), “47“El criado que sabe lo que quiere su amo, pero no está preparado ni lo obedece, será castigado con muchos golpes. 48Pero el criado que sin saberlo hace cosas que merecen castigo, será castigado con menos golpes. A quien mucho se le da, también se le pedirá mucho; a quien mucho se le confía, se le exigirá mucho más.” Hay un principio aquí: si recibimos muchas bendiciones, se nos pedirán mayores cuentas. Israel había recibido muchísimo y recibiría más, por lo tanto era justo que Dios les exigiera mucho y que igualmente si se apartaban de él, sufrieran las consecuencias en gran manera. Tengamos cuidado en nuestra vida cristiana de no menospreciar todo lo que Dios ha hecho en nuestra vida, Él ha hecho mucho por cada uno de nosotros.
  5. Vivir sin una relación personal con Dios tiene todas las características de una maldición: el vacío interno, la desesperanza, la frustración, la falta de paz, el egoísmo extremo, la esclavitud al pecado. Aunque las personas aparenten materialmente o socialmente estar muy bien, es el aspecto interno donde se revela la ausencia de Dios en sus vidas.

7 Responses to “Día 111”

  1. Paolo dice:

    Muchas gracias Arturo!!!

  2. Sandra Duarte dice:

    ¡Que gran bendiciòn tenemos de ser hijos de Dios!
    GRACIAS ARTURO

  3. Mirna Barrera de Hdz dice:

    Muchas gracias, sin duda somos faciles de olvidar y no valorar las bendiciones pero si estamos cerca de Dios nos ayuda y lo apreciamos, pero lo más triste que he visto y más en estos ultimos días, es ver hermanos alejarse de los mandatos de Dios y que piensen que no va a haber consecuencias y q todo estará bien. Oro porq Dios los ayude y porq los que estamos valoremos su compasión y tengamos siempre reverencia a él. Que tengan buen fin de semana a todos.

  4. blanca martinez dice:

    Muchas Gracias Arturo por las enseñanzas de los 10 mandamientos esto nos revela cuanto Amor nos tiene DIOS pero tambien savemos que es un DIOS justo y que como da tambien exige de nuestra fidelidad.

  5. Beatriz Sandoval dice:

    Gracias Arturo. Últimamente he pensado que ser tan bendecidos por Dios no implica que estemos en obediencia a Él, que quizá pronto, mañana mismo se agote su paciencia y perdamos lo que creíamos tan seguro. Y es que, ¿qué estamos dando muchos de nosotros?, ¿a quién estamos ayudando?, ¿estamos cambiando siquiera nuestra propia vida o la de nuestra familia? No sé, quiero confiar en Dios y en sus planes para darle propósito y utilidad a mi existencia.
    Gracias.

  6. Adriana Casas dice:

    Pero el Señor le dijo: “No te fijes en su apariencia ni en su elevada estatura, pues yo lo he rechazado. No se trata de lo que el hombre ve; pues el hombre se fija en las apariencias, pero yo me fijo en el corazón.” 1ra. Samuel 16.7
    MIL GRACIAS.

  7. Martin Merediz-Funes dice:

    Es tan importante tener bien claro la importancia de ser obediente y las consecuencias de no serlo.
    Ninguna persona podrá tener una buena relación con Dios si se mantiene en la desobediencia.
    Gracias Arturo

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