Día 456

APOCALIPSIS 4.1-6.17.

Estamos a punto de iniciar la parte del libro de Apocalipsis que contiene más símbolos extraños y de los cuales no tenemos todavía una interpretación clara, como lo fue para los primeros 3 capítulos (el mensaje a las 7 iglesias). Antes de comenzar, es importante que comprendamos cuáles son las claves para la interpretación correcta de este libro. De acuerdo con el Dr. Douglas Jacoby en su audio-CD Revelation and the End of the World, existen 3 claves que debemos conocer para interpretar Apocalipsis:
  1. Conocimiento del Antiguo Testamento.
  2. Conocimiento de la literatura apocalíptica.
  3. Conocimiento de historia romana.
Veamos en qué consisten:
  1. Conocimiento del Antiguo Testamento. Es importante conocer bien el Antiguo Testamento ya que en Apocalipsis contiene 404 referencias a versículos del Antiguo Testamento y 500 alusiones indirectas al mismo. Es decir, muchos de los elementos manejados en Apocalipsis tienen su raíz en profecías o historias del Antiguo Testamento. La ignorancia sobre esos 39 libros del AT nos pone en una fuerte desventaja para poder interpretar mejor el Apocalipsis.
  2. Conocimiento de la literatura apocalíptica. De acuerdo con el Gran Diccionario Enciclopédico de la Biblia, de Editorial CLIE, el término literatura apocalíptica se refiere a un conjunto de obras escatológicas que presentan el desenlace de la historia como la confrontación entre las fuerzas del bien y del mal. Normalmente adoptan personajes del pasado para apuntar hacia eventos del futuro. Algunos fragmentos del Antiguo Testamento se han considerado literatura apocalíptica (Ezequiel 38-39, Isaías 24-27 y 34-35, Zacarías 9-14, y el libro de Daniel). Apocalipsis es el último libro de la Biblia en ser considerado como parte de la literatura apocalíptica, pero existen más textos apocalípticos que no son bíblicos (no fueron aceptados como parte del canon de libros inspirados por Dios que deberían componer la Biblia): 1 Enoc (170-64 a.C.), Oráculos Sibilinos (finales s. I d.C.), 4 Esdras y 2 Baruc (finales del s. I d.C.), Apocalipsis de Pedro (135 d.C.) y más. Se considera que son imitaciones de libros apocalípticos bíblicos como Daniel y Apocalipsis. Este género literario recurre constantemente al uso del símbolo que normalmente se da en sueños (que era en la mentalidad antigua una de las formas de entrar en contacto con Dios). cuando evoluciona, el sueño se convierte en visión muchas veces cargada de imágenes. El contenido de esas visiones se expresa a través de cifras simbólicas que por su repetición se consideran una de las características más importantes de la literatura apocalíptica. En cuanto al simbolismo, se recurre a dos tipos al menos: a) lo que se llama simbolismo teriomórfico (intervención de seres monstrousos fuera de lo normal), b) simbolismo aritmético (que atribuye a los números un valor cualitativo). Otra recurso literario utilizado en la apocalíptica es la pseudonimia (el autor se expresa en primera persona pero sin decir su verdadero nombre). En cuanto al libro de Apocalipsis, la gran mayoría de las imágenes presentadas presentan una seria dificultad de interpretación, a excepción de las siguientes donde quien revela elm mensaje revela también el significado del símbolo: 1.13 (Cristo), 1.18 (7 candelabros = 7 iglesias), 1.20 (7 estrellas = 7 ángeles), 12.9 (el dragón = Satanás), 17.9 (7 colinas = Roma), 17.18 (prostituta = Roma). Asi que cuando leemos literatura apocalíptica debemos esperar una fuerte carga de imágenes, símbolos, números, metáforas, monstruos y más.
  3. Conocimiento de historia romana. Es importante que comprendamos el contexto histórico en el que se escribió el libro de Apocalipsis, ya que referencias como Apocalipsis 17.10 (“También son siete reyes: cinco han caído, uno está gobernando, el otro no ha llegado todavía; pero cuando llegue, es preciso que dure poco tiempo.”) apuntan directamente al imperio romano. Nerón había iniciado una fuerte persecución contra cristianos en Roma (54-68 d.C.), luego siguió Vespasiano (69-79 d.C.) y después Domiciano (81-96 d.C.), y se sabe que para la época de este último emperador la persecucion sistemática contra cristianos ya se había establecido y estaba alcanzando a las provincias, como Asia. También es común que Apocalipsis maneja los colores del imperio (púrpura y escarlata) en diferentes escenarios. Comprendiendo mejor la historia del imperio romano de finales del s. I e inicios del s. II d.C. nos ayuda muchísimo para intentar interpretar correctamente algunos pasajes de Apocalipsis.
Con esta información de contexto, pasemos entonces a nuestro estudio de los capítulos correspondientes a este día. El capítulo 4 nos presenta una visión del trono celestial de Dios y sus ejércitos. Fue como si Juan hubiera sido llevado en esa visión a la presencia misma del Dios Todopoderoso y hubiera descrito, en las palabras que tenía al alcance, lo que observó:
  1. El trono de Dios (v. 1-5). De acuerdo a Juan, el aspecto de Dios era como el de “una piedra de jaspe y de cornalina”) con un arco iris que lo rodeaba que “asemejaba a una esmeralda”. Otros pasajes del trono de Dios en el AT nos traen imágenes muy similares: “Por encima de esa bóveda había algo semejante a un trono de zafiro, y sobre lo que parecía un trono había una figura de aspecto humano… 28 El resplandor era semejante al del arco iris cuando aparece en las nubes en un día de lluvia. Tal era el aspecto de la gloria del SEÑOR. Ante esa visión, caí rostro en tierra y oí que una voz me hablaba.” (Ez 1.26, 28). También Juan escribió que “Delante del trono ardían siete antorchas de fuego, que son los siete espíritus de Dios” (v. 5), una posible referencia al Espíritu Santo de Dios. De acuerdo nuevamente con el Gran Diccionario Enciclopédico de la Biblia, el número 7 se considera el número sagrado y representa abundancia, plenitud, tener suficiente. También puede aparecer como una combinación del número 7 con otros números o multiplicado por otros (como cuando aparece el número 70). Así que la mención de “siete espíritus de Dios” posiblemente significa el Espíritu Santo en toda su plenitud. Finalmente la referencia al “mar de vidrio, como de cristal transparente” (v. 5) nos recuerda a lo que dice “Sobre las cabezas de los seres vivientes había una especie de bóveda, muy hermosa y reluciente como el cristal.” (Ez 1.22).
  2. Los 24 ancianos (v. 4). Juan describió que rodeando al trono había 24 tronos con 24 ancianos, “vestidos de blanco y con una corona de oro en la cabeza.” Recordemos que tanto en el AT como en el NT, la figura del anciano representaba una figura de autoridad para el pueblo de Dios. Una posible interpetación de este número (24) podría ser que representan las 12 tribus de Israel y los 12 apóstoles, es decir, el Antiguo y el Nuevo Pacto.
  3. Los cuatro seres vivientes (v. 6-11). Juan mencionó que “alrededor del trono, había cuatro seres vivientes cubiertos de ojos por delante y por detrás.” (v. 6). Cada uno de estos seres tenía un aspecto parecido a un ser vivo de la tierra (león, toro, humano, águila). También mencionó que cada uno tenía 6 alas y estaban cubiertos de ojos en todas partes de su cuerpo (posiblemente simbolizando que Dios está presente en todas partes y observa todo). Nuevamente el AT nos proporciona otra imagen parecida de estos seres en Ezequiel 10.12 (“Todo el cuerpo, la espalda, las manos y las alas de los querubines, al igual que las cuatro ruedas, estaban llenos de ojos.”), donde encontramos la referencia a los “querubines” como los seres que estaban llenos de ojos, y también en Ez 10.14 vemos su aspecto físico (“Cada uno de los querubines tenía cuatro caras: la primera, de querubín; la segunda, de hombre; la tercera, de león; y la cuarta, de águila.”).
  4. La adoración ante el trono de Dios (v. 8-11). Tanto los seres vivientes como los 24 ancianos adoraban a Dios exclamando palabras de alabanza al poder de Dios y a su grandeza.
Después de esta descripción majestuosa del trono de Dios, encontramos en el capítulo 5 una descripción de la aparición de Jesús en la visión del cielo. Veamos los detalles:
  1. El rollo y los 7 sellos (v. 1-4). Juan detalló que el que estaba sentado en el trono (Dios mismo) tenía “un rollo escrito por ambos lados y sellado con siete sellos.” (v. 1), y se buscaba quien fuera digno de abrir el rollo, sin que se encontrara a nadie que pudiera hacerlo. Eso causó mucha tristeza a Juan que comenzó a llorar. De acuerdo con el IVP Bible Background Commentary: New Testament, de Inter-Varsity Press, en aquellos tiempos los documentos legales eran sellados a menudo con 7 sellos en la presencia de 7 testigos. Los sellos eran de cera, y debían de ser rotos para poder soltar las cuerdas que ataban al rollo, de lo contrario no se podían abrir ni leer su contenido. Este tipo de documentos era común en todo el imperio romano. De acuerdo con The New Bible Commentary, de Inter-Varsity Press, ha existido mucha especulación sobre la naturaleza del contenido del rollo, algunos estudiosos que piensan que es una especie de contrato, y otros que es un testamento o última voluntad. Es posible que ambas interpretaciones sean correctas y que el rollo representara las promesas del pacto de juicio y su reino para la humanidad.
  2. La aparición del Cordero (v. 5-8). En la visión de Juan, los ancianos le comunicaron que había uno que podía abrir el rollo: “el León de la tribu de Judá, la Raíz de David” (v. 5). Es decir, Jesucristo. Juan lo visualizó como “un Cordero que estaba de pie y parecía haber sido sacrificado. Tenía siete cuernos y siete ojos, que son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra.” (v. 6). La imagen del cordero sacrificado obviamente apunta hacia Jesús, como algunas profecías mesiánicas como Isaías 53.7 lo presentan; pero, ¿qué significan los 7 cuernos y los 7 ojos? En otros pasajes del AT como Zacarías 1.18 (“18 Alcé la vista, ¡y vi ante mí cuatro cuernos! 19 Le pregunté entonces al ángel que hablaba conmigo: «¿Qué significan estos cuernos?» Y el ángel me respondió: «Estos cuernos son los poderes que dispersaron a Judá, a Israel y a Jerusalén.»”), los cuernos significan poder. Así, 7 cuernos podría significar un poder inmenso e infinito. En cuanto a los 7 ojos, Zacarías 4.10 nos muestra que se refieren a la omnisciencia de Dios (“Cuando vean la plomada en las manos de Zorobabel, se alegrarán los que menospreciaron los días de los modestos comienzos. ¡Éstos son los siete ojos del SEÑOR, que recorren toda la tierra!»” Así tenemos un Cordero que fue sacrificado pero que estaba vivo, con un poder infinito y con la misma cualidad de Dios de ver todas las cosas en todas partes. Era tan importante este Cordero, que cuando tomó el rollo los 24 ancianos y los 4 seres vivientes lo adoraron. Curiosamente encontramos en el v. 8 una referencia a las oraciones de la iglesia, que según el relato, se encontraban en la presencia de Dios en forma de “copas de oro llenas de incienso”. Es decir, nuestras oraciones llegan ante el trono de Dios y están ante su presencia.
  3. Los cantos de alabanza (v. 9-14). Cuando el Cordero tomó con éxito el rollo de la mano derecha de Dios, hubo una reacción de mucho júbilo en el cielo y diversos grupos de seres comenzaron a entonar cantos de alabanza: los 4 seres vivientes junto con los 24 ancianos, los “millares de millares y millones de millones” (v. 11) de ángeles (11-12), y “cuanta criatura hay en el cielo, y en la tierra, y debajo de la tierra y en el mar, a todos en la creación” (v. 13). Todos ellos cantaban “con todas sus fuerzas” (v. 12) cantos de alabanza a Dios y al Cordero. Pensemos en el lugar tan importante que tiene la alabanza a Dios en el cielo.
Finalmente, el capítulo 6 narra lo que sucedió cuando el Cordero comenzó a romper cada uno de los 7 sellos de aquel rollo escrito que estaba en las manos de Dios. Cada uno de los sellos simbolizaba un juicio específico. Veamos los eventos, con algunos datos de contexto relevantes para la comprensión del mismo, contenidos en The IVP Bible Background Commentary: New Testament:
  1. El primer sello (v. 1-2). Cuando el Cordero rompió el primer sello, “apareció un caballo blanco! El jinete llevaba un arco; se le dio una corona, y salió como vencedor, para seguir venciendo.” (v. 2). La imagen de un arquero sobre un caballo blanco inspiraría temor a un lector pro-romano, ya que representaba a la temida caballería de los partos (click para ver detalles), que descendían de los antiguos persas, y que derrotaron varias veces a las legiones romanas, considerándolos un enemigo a quien no pudieron someter. Para las mentes antiguas entonces, este arquero victorioso con caballo blanco significaba conquista. Algunos estudiosos piensan que se refiere a Cristo, pero otros creen que más bien es un símbolo para representar conquista.
  2. El segundo sello (v. 3-4). Cuando el Cordero rompió el segundo sello, “salió otro caballo, de color rojo encendido. Al jinete se le entregó una gran espada; se le permitió quitar la paz de la tierra y hacer que sus habitantes se mataran unos a otros.” (v. 4). La imagen de la espada representaba juicio y guerra en el Antiguo Testamento, y el color rojo estaba asociado con la sangre derramada en la guerra.
  3. El tercer sello (v. 5-6). Al romper el Cordero este tercer sello, “Miré, ¡y apareció un caballo negro! El jinete tenía una balanza en la mano. 6 Y oí como una voz en medio de los cuatro seres vivientes, que decía: «Un kilo de trigo, o tres kilos de cebada, por el salario de un día; pero no afectes el precio del aceite y del vino.»” La balanza significaba racionamiento, en este caso, racionamiento de comida. Habla de hambre y falta de alimento, de personas que no alcanzarían a alimentarse bien y morirían. La BTX dice “Un cuartillo de trigo por un denario, y tres cuartillos de cebada por un denario.” Esto significa que un hombre que ganara un denario al día, tendría que elegir entre comprar “un cuartillo de trigo” (lo más basico para sobrevivir) o “tres cuartillos de cebada”. Lo más lógico es que se iría por la segunda opción, pero 3 kilos de cebada no eran suficiente para alimentar a una familia numerosa, como las de los tiempos antiguos. Algunos niños morirían. Por eso este juicio representa hambre y falta de alimentos. El vino y el aceite no eran productos de la canasta básica, esenciales para sobrevivir, por eso no fueron afectados. Se sabe que durante la época de Domiciano hubo una inflación muy fuerte y problemas con el suministro de alimentos, especialmente en la provincia de Asia.
  4. El cuarto sello (v. 7-8). Cuando el Cordero lo rompió, “Miré, ¡y apareció un caballo amarillento! El jinete se llamaba Muerte, y el Infierno lo seguía de cerca. Y se les otorgó poder sobre la cuarta parte de la tierra, para matar por medio de la espada, el hambre, las epidemias y las fieras de la tierra.” (v. 8). Esta imagen es parecida a la descripción del ángel de la muerte en la tradición judía. En varios pasajes del AT se mencionan también esa combinación de “espada, el hambre, las epidemias y las fieras de la tierra.” como los medios de juicio de Dios contra un pueblo determinado (Jer 14.12, Ez 6.11 y 14.21). La imagen nos transmite la idea de muerte en gran número de personas.
  5. El quinto sello (v. 9-11). Al romperlo el Cordero, Juan describió que observó a “las almas de los que habían sufrido el martirio por causa de la palabra de Dios y por mantenerse fieles en su testimonio” (v. 9) que pedían venganza a Dios, quien les pidió paciencia y les anunció que se tendría que completar el número de sus hermanos en la fe que morirían martirizados como ellos. Es claro el anuncio aquí de persecución que generaría la muerte de creyentes. La ubicación de estas almas (“debajo del altar”, v. 9), nos recuerda la imagen de los sacrificios de sangre en el AT que se derramaba sobre la base del altar de Dios en el tabernáculo (Lev 4.7, 5.9, 8.15). Es decir, los mártires por causa de su fe eran muy valiosos para Dios y estaban en su presencia en aquella visión.
  6. El sexto sello (v. 12-17). Al ser roto este sello, Juan describió una escena que nos trae a la mente un cataclismo terrestre y cósmico también: terremoto, sol oscureciéndose, luna de color rojo, estrellas cayendo a la tierra, el firmamento desapareciendo y el territorio continental siendo removido. Nuevamente acudiendo a las imágenes del AT, encontramos referencias a profecías sobre los últimos tiempos que incluían fuertes terremotos (Ez 38.20), la oscuridad también era una imagen de juicio (Ex 10.21-23), y las estrellas cayendo junto con el territorio desapareciendo también están relacionados con juicio (Is 34.4, “Se desintegrarán todos los astros del cielo  y se enrollará el cielo como un pergamino; toda la multitud de astros perderá su brillo, como lo pierde la hoja marchita de la vid, o los higos secos de la higuera.”). Tan fuerte sería la escena que todas las personas poderosas de la tierra (reyes, magnates, jefes militares, ricos, etc.) junto con el resto de la población estarían muy asustados y buscarían esconderse, reconociendo que “«¡Caigan sobre nosotros y escóndannos de la mirada del que está sentado en el trono y de la ira del Cordero, 17 porque ha llegado el gran día del castigo! ¿Quién podrá mantenerse en pie?»” (v. 16-17). Aparentemente para este punto, toda la humanidad estaría consciente de que lo que estaría sucediendo era parte del juicio de Dios sobre la tierra, ¡y estarían llenos de miedo! Nuevamente, las imágenes de personas buscando esconderse en las rocas del juicio de Dios proviene del AT, de pasajes como Isaías 2.19 (“Los hombres se meterán en las cuevas de las rocas, y en las grietas del suelo, ante el terror del SEÑOR y el esplendor de su majestad, cuando él se levante para hacer temblar la tierra.”).

Conclusiones:

  1. Recordemos las 3 claves para la interpretación correcta del libro de Apocalipsis. Sin el conocimiento previo de las mismas, es posible que cometamos errores de interpretación fuertes como los que incontables personas de fe han cometido a través de los siglos, atreviéndose incluso a fijar fechas para el regreso de Cristo o a poner nombres de personas reales a diferentes imágenes escatológicas que aparecen en el libro. Tengamos cuidado.
  2. Un día estaremos también ante el trono de Dios que describió Juan. Todos los seres humanos tendremos que comparecer ante Él y ante su Hijo Único, Jesucristo. Tengamos presente cómo la Biblia lo describe, porque es un hecho que lo tendremos frente a nosotros.
  3. Nuestras oraciones son muy importantes, ya que llegan a la presencia de Dios continuamente. No menospreciemos nuestra vida de oración porque para Dios ninguna de ellas es insignificante.
  4. Recordemos que Jesús es digno de todo el poder y la gloria, ya que con su sacrificio por nosotros quedó confirmado eso. Sólo él puede abrir el rollo que tiene Dios en la mano derecha y solo él puede ser nuestro intermediario ante el Padre.
  5. Es un hecho que Dios juzgará un día a este mundo y a todas las generaciones de personas que han existido. El día del juicio final llegará y la Biblia nos llama a estar preparados para ese momento. No sabemos si llegará en nuestra generación o más adelante, pero lo que es seguro es que llegará.
  6. En cuanto a la visión de los 4 jinetes del apocalipsis, mucho se ha dicho sobre este tema en los círculos cristianos. La realidad es que varios de estos “juicios” se han estado viviendo desde hace bastante tiempo (guerras, hambres, epidemias). Es posible entonces que ya estemos viviendo los tiempos señalados para esos jinetes o que todavía falte. Lo que es seguro es que llegará el momento que enfrentaremos el juicio de Dios y nadie se podrá escapar de él.
Les dejo un video con una dramatización de los 4 jinetes del apocalipsis.


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