Día 437

I TIMOTEO 3.1-6.21.

Hoy terminaremos de estudiar la primera carta del apóstol Pablo a su discípulo amado Timoteo. Como mencionamos en el estudio anterior, este libro está enfocado en diversas instrucciones y mandatos sobre la vida cristiana en diferentes grupos. En los capítulos correspondientes a este estudio analizaremos los requisitos para los roles de obispos y diáconos, cómo manejar las falsas doctrinas que estaban infiltrando la iglesia, cómo tratar a varios grupos en la iglesia (ancianos, hombres jóvenes, mujeres jóvenes, viudas mayores y viudas jóvenes), y el peligro del amor al dinero.
Iniciemos hablando de los obispos y los diáconos. En 1 Timoteo 3.1-16 Pablo le dejó instrucciones muy claras y precisas a Timoteo acerca de cómo nombrar a discípulos para los roles de ancianos y de diáconos. Veamos los detalles:
  1. La “noble función” del liderazgo (1 Ti 3.1). Este versículo dice literalmente, “Se dice, y es verdad, que si alguno desea ser obispo, a noble función aspira.” o “Fiel es la palabra: Si alguno anhela obispado, buena obra desea.” (BTX) o “Si alguno aspira al cargo de epíscopo, desea una hermosa obra.” (BJL) o “Si alguien desea dirigir una iglesia, realmente desea un buen trabajo.” (TLA). De acuerdo con este versículo, si algún cristiano ambiciona sanamente la responsabilidad y la función de dirigir una iglesia, “a noble función aspira”. Es decir, es algo “noble” o es una “buena obra” anhelar esto, siempre y cuando los motivos atrás del deseo sean correctos. Podemos también tomar este principio de forma general para aplicarlo al liderazgo cristiano en cualquier nivel de responsabilidad, anhelar servir en esta función siempre será algo noble y bueno.
  2. El cargo de “obispo”. La palabra griega es ἐπίσκοπος (epískopos), que significa de acuerdo con el Diccionario Strong de Palabras Originales del Antiguo y Nuevo Testamentos, de Editorial Caribe, “superintentente… oficial cristiano a cargo general de una (o la) iglesia.. obispo.” Hasta este punto en nuestro estudio del Nuevo Testamento hemos encontrado varios cargos de liderazgo mencionados en las Escrituras: anciano, maestro, diácono, evangelista, y ahora obispo. ¿Exactamente quénes eran los obispos y qué relación tenían con los otros roles? El mismo Nuevo Testamento en otras cartas nos ayuda con más información, como por ejemplo, Hechos 20.13-35 que nos cuenta cómo Pablo mandó llamar a los ancianos de la iglesia de Éfeso para decirles varias cosas, entre las cuales estuvo el v. 28, “Tengan cuidado de sí mismos y de todo el rebaño sobre el cual el Espíritu Santo los ha puesto como obispos para pastorear la iglesia de Dios, que él adquirió con su propia sangre.” Podemos notar aquí que ellos ya eran “ancianos” y Pablo les comentó que Dios los había puesto como “obispos” sobre la iglesia de Éfeso para cuidarla. En base a este y otros pasajes podemos mencionar que el rol de anciano es el que más se ha relacionado tradicionalmente con el de obispo o supervisor de una iglesia. De hecho, ese pasaje de Hechos es el primero en orden cronológico del NT que menciona la palabra “obispos”. El Gran Diccionario Enciclopédico de la Biblia, de Editorial CLIE nos confirma esta interpretación, afirmando también que en el NT tanto a los ancianos como a los obispos se les atribuyen las mismas responsabilidades y criterios de selección. Sin embargo, sí se hace una distinción clara entre el rol de diácono con el de obispo. Este mismo recurso bibliográfico comenta que después del S. I d.C., la iglesia cristiana dio un giro al cargo de obispo y básicamente originó dos cargos diferentes: anciano (o presbítero) y obispo (o epíscopo). De hecho, el escritor patrístico Jerónimo (siglo II d.C.) dejó un testimonio escrito de la razón por la que decidieron que existiera un obispo presidente de entre los presbíteros de las iglesias, para evitar cismas (Epístola a Evangelo). De ahí se generó después el cargo eclesiástico de obispo en la iglesia católica, junto con los demás derivados del mismo (arzobispo y demás). Pero en la iglesia primitiva del S. I d.C., parece que el cargo de anciano y obispo eran utilizados para referirse a las mismas personas. Ahora, esto no quiere decir que los únicos autorizados para dirigir la iglesia fueran los ancianos, ya que en Hechos 13.1 se menciona que en la iglesia en Antioquía había “profetas y maestros”, y también en Hechos 15 y en otros pasajes queda claro que en Jerusalén quienes dirigían la iglesia eran Jacobo (el hermano de Jesús), los apóstoles y los ancianos. Así que en cuanto a liderazgo, encontramos en el NT un desarrollo cada vez más fuerte del concepto de trabajo en equipo que de un hombre decidiendo todo y dirigiendo todo.
  3. Los requisitos para los obispos (1 Ti 3.2-7). Podemos agruparlos en requisitos de carácter (“moderado, sensato, respetable… hospitalario… amable y apacible”, con la humildad que su caminar en la fe le había dado), requisitos familiares (“esposos de una sola mujer” lo que quiere decir que era un hombre fiel a su esposa, “gobernar bien su casa y hacer que sus hijos le obedezcan con el debido respeto”), requisitos de integridad (“intachable… no debe ser borracho ni pendenciero, ni amigo del dinero… que hablen bien de él los que no pertenecen a la iglesia”), requisitos de capacidad (“capaz de enseñar”). Dos veces se hace mención de la atención especial de Satanás hacia los obispos: a) con el peligro de caer en el orgullo (especialmente para los jóvenes cristianos, v. 6), b) el peligro de caer en descrédito por un mal ejemplo ante los no creyentes lo cual Satanás lo convertiría en una trampa. Los líderes de la iglesia están especialmente expuestos y vulnerables ante los ataques de Satanás, ya que el diablo sabe que si logra derribar a un líder, afectará la fe de varios cristianos en un solo golpe. ¡Oremos por nuestros líderes todos los días!
  4. Los requisitos para los diáconos (1 Ti 3.8-13). Ya habíamos hecho mención del cargo de diáconos, que se enfoca más a cuestiones de servicio en la iglesia en ministerios específicos (como ayuda a los pobres o apoyo financiero) y no tanto de liderazgo congregacional. En este pasaje encontramos los siguientes requisitos para el nombramiento de diáconos en una iglesia: a) requisitos de integridad (“honorables, sinceros, no amigos del mucho vino ni codiciosos de las ganancias mal habidas.”), b) requisitos familiares (“las esposas de los diáconos deben ser honorables, no calumniadoras sino moderadas y dignas de toda confianza. 12 El diácono debe ser esposo de una sola mujer y gobernar bien a sus hijos y su propia casa.”), c) requisitos doctrinales (“Deben guardar, con una conciencia limpia, las grandes verdades de la fe.”). Además Pablo mencionó que antes de nombrarlos oficialmente en el cargo, deberían pasar un período de prueba (1 ti 3.10), para asegurarse que no habría quejas ni acusaciones contra ellos, y así poder nombrarlos correctamente. Si bien este rol no era de toma de decisiones congregacionales, no por eso era menos importante, ya que su trabajo trascendía, como dice el v. 13, “Los que ejercen bien el diaconado se ganan un lugar de honor y adquieren mayor confianza para hablar de su fe en Cristo Jesús.” Definitivamente el rol de diácono era un rol de servicio y de mucho honor, porque precisamente Jesús vino para servir y no para ser servido.
  5. Finalmente, en los versículos 14 al 15 Pablo aclaró por qué dejó esas instrucciones, “para que, 15 si me retraso, sepas cómo hay que portarse en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y fundamento de la verdad.” o “que es la iglesia del Dios viviente, la cual sostiene y defiende la verdad.” (DHH-LA). Debido al papel tan importante que tenía la iglesia de Cristo en la presentación y la defensa del evangelio al mundo perdido, era fundamental cuidar que el liderazgo de la iglesia fuera ejemplar y diera un buen testimonio de la fe. Por eso las instrucciones que Pablo le dio a Timoteo.
Con respecto a cómo manejar las falsas doctrinas, 1 Timoteo 4.1-16 tiene varias instrucciones para Timoteo, que estaba supervisando la iglesia de Éfeso:
  1. La realidad del peligro para la iglesia de las falsas doctrinas (1 Ti 4.1-4). Pablo dijo que “en los últimos tiempos” algunos cristianos abandonarían la fe “para seguir a inspiraciones engañosas y doctrinas diabólicas” (1 Ti 4.1). Pablo estaba asegurando que esto pasaría en la iglesia de Éfeso. Jesus mismo confirmó que así sucedió en Apocalipsis 2.2, pero reconoció que la iglesia de Éfeso pasó la prueba (“2 Conozco tus obras, tu duro trabajo y tu perseverancia. Sé que no puedes soportar a los malvados, y que has puesto a prueba a los que dicen ser apóstoles pero no lo son; y has descubierto que son falsos.”). Hay 2 características de los falsos maestros en este pasaje de 1 Timoteo 4: la hipocresía con la que se manejaban y “la conciencia encallecida” (1 Ti 4.2) o “cuya conciencia está marcada con el hierro de sus malas acciones.” (DHH-LA) que tenían, siendo incapaces entonces de distinguir entre lo bueno y lo malo y entre lo correcto y lo incorrecto. De hecho, de acuerdo con el IVP Bible Background Commentary: New Testament, de InterVarsity Press, esa frase de marcar con hierro se refiere al trato que se le daba al ganado para marcarlos como propiedad de alguien, posiblemente como referencia a que las conciencias de esos apóstatas se habían convertido en propiedad de espíritus malignos. Ahora, en cuanto a las prohibiciones que esos falsos maestros manejaban, encontramos una mezcla de ascetismo pagano griego-romano (“Prohíben el matrimonio”) y de tendencias judaizantes (“no permiten comer ciertos alimentos”). Pablo afirmó en los versículos 4 al 5 que delante de Dios no hay ningún alimento prohibido, ya que “la palabra de Dios y la oración lo santifican.” Los cristianos no debemos preocuparnos por las reglas de comida del Antiguo Testamento, ya que en el Nuevo Pacto todo eso ya no aplica. Podemos comer lo que sea orando por los alimentos con gratitud a Dios por dárnoslos.
  2. La responsabilidad de Timoteo (1 Ti 4.6-16). Ya que Timoteo estaba en Éfeso precisamente para cuidar a la iglesia y protegerla de los falsos maestros y su nociva influencia, Pablo animó de diferentes maneras a Timoteo a que se mantuviera firme en su llamado: a) enseñando sin parar lo correcto a la iglesia (v. 6), b) rechazando “las leyendas profanas y otros mitos semejantes”, c) crecer en la piedad ejercitándose en ella, d) dándose a respetar entre los creyentes por su ejemplo personal y no por medios autoritarios (v. 12), e) dedicarse a “la lectura pública de la Escritura” (v. 13) para estar enseñando y animando a la iglesia, f) que no fuera negligente con todas estas recomendaciones sino más bien “diligente” (v. 15) para que su progreso fuera evidente a toda la iglesia, g) cuidar “tu conducta y tu enseñanza” (v. 16) o “de ti mismo y de la doctrina” (BTX) ya que solo así se salvaría él y se salvarían los que lo escucharan. Podemos notar entonces el énfasis que Pablo da al liderazgo cristiano en en general a cada cristiano sobre cuidar por un lado el estilo de vida que llevamos, pero también por otro lado la doctrina que manejamos. Ambas cosas deben estar bien delante de Dios, si una falla, todo se derrumba.
Ahora, en 1 Timoteo 5.1-6.2, Pablo instruyó a Timoteo sobre la forma de relacionarse y de ayudar a diferentes grupos en la iglesia:
  1. Trato a los “ancianos” y “ancianas” (1 Ti 5.1-2). Pablo afirmó que deberían ser tratados como si fueran los papás de Timoteo, incluso al momento de aconsejarlos hacerlo con todo respeto. No era correcto que Timoteo siendo un líder joven de edad, tratara duramente a los cristianos mayores de edad.
  2. Trato a “las jóvenes” (1 Ti 5.2). Pablo dijo claramente, “como a hermanas, con toda pureza.” Siendo Timoteo posiblemente soltero y joven, tendría relacion cercana con las mujeres solteras y jóvenes de la iglesia. La instrucción de Pablo para él era que las considerara como sus hermanas carnales y las tratara con la pureza correspondiente. Ese será siempre el estándar de trato entre solteros y solteras en la iglesia, y entre hombres y mujeres que no sean casados en general: “con toda pureza”. Cualquier conducta que se desvíe de esto es pecaminosa y debe evitarse.
  3. Trato a las “viudas desamparadas” (1 Ti 5.3). Pablo pidió a Timoteo que mantuviera una lista de viudas que realmente estaban desamparadas y que necesitaban ayuda, para que la iglesia les pudiera dar lo necesario. Pero estas viudas en verdad deberían estar desamparadas, sin familia que pudiera hacerse cargo de ellas y además necesitaban tener más de 60 años de edad (v. 9).
  4. Trato a las “viudas jóvenes” (1 Ti 5.11). En este caso, Pablo pidió a Timoteo que no las ayudara la iglesia, sino que ellas lucharan por sí mismas para salir adelante, incluso casándose de nuevo y formando otra familia (v. 14). Además, estas viudas corrían varios peligros para su fe y seguramente serían probadas en estas áreas: A) Las tentaciones sexuales que las podrían llevar a entregarse al placer (v. 6) y a ser dominadas por sus pasiones (v. 11), terminando así lejos de Cristo y “les da por casarse”. Aquí pareciera que Pablo se está contradiciendo ya que por un lado dice a este tipo de viudas que se casen y tengan hijos (v. 14) y por otro lado les dice que se casan y se alejan de Cristo. En realidad, como comenta el The New American Commentary: 1, 2 Timothy, Titus, de Broadman & Holman Publishers, el problema que Pablo estaba tratando aquí bien se pudo referir a que esas viudas, dominadas por sus pasiones, hacían a un lado su compromiso con Cristo y les era más importante el casarse y tener alguien a su lado, por lo que corrían a buscar a un no creyente para lograrlo, violando así los principios bíblicos al respecto. Al casarse con un incrédulo motivada por sus bajas pasiones, la viuda terminaba “muerta en vida” (v. 6), lejos de Cristo (v. 11), y se descarriaban para seguir a Satanás (v. 15). B) Al no trabajar y ser mantenidas por la iglesia, esas mujeres se volvían holgazanas, chismosas y entrometidas (v. 13). Por eso Timoteo tenía que identificar bien a este tipo de viudas para no apoyarlas con recursos de la iglesia.
  5. El deber de la familia (1 Ti 5.8). En varios pasajes (v. 4, 8), Pablo pidió que si la viuda tenía familiares en la iglesia, eran ellos quienes debían tomar la responsabilidad por la hermana y hacerse cargo de ella. Si es que no querían hacerlo, Pablo les dejó un juicio fuerte en el v. 8, “El que no provee para los suyos, y sobre todo para los de su propia casa, ha negado la fe y es peor que un incrédulo.” Si eran cristianos y tenían una viuda en su familia en necesidad, era su deber ayudarla y no dejarle la carga a la iglesia.
  6. El trato entre “amos” y “esclavos” (1 Ti 6.1-2). Especialmente Pablo se refirió a los que eran esclavos pidiéndoles que trataran a sus amos con respeto, especialmente si eran cristianos también. De hecho, Pablo advirtió que no por tener amos creyentes hubiera confianzas inapropiadas de los esclavos creyentes hacia ellos, más bien los llamó a “servirles todavía mejor” (v. 2).
Para terminar nuestro análisis de estos capítulos, veamos otros temas que Pablo trató en estos últimos capítulos de 1 Timoteo:
  1. Instrucciones con respecto a los “ancianos” (1 Ti 5.17-20). Pablo le encargó varias cosas al respecto a Timoteo: A) Que los ancianos que dirigieran bien los asuntos de la iglesia y que predicaran y enseñaran al mismo tiempo fueran reconocidos con un “doble honor” (v. 17) o “ser doblemente apreciados” (DHH-LA) o “merecen doble remuneración” (BJL). La mayoría de los comentaristas bíblicos coinciden en que Pablo está haciendo referencia a una paga justa o una mejor paga, por el servicio que prestaban a la iglesia. Esto confirma que efectivamente había cristianos que servían a la iglesia de tiempo completo en roles de liderazgo y eran pagados por ello. También se cree que se refería sí al pago justo, pero también a que fueran honrados por la iglesia apropiadamente por su servicio. Pablo citó un pasaje del AT (Dt 25.4) y las palabras de Jesús (Lc 10.7) para respaldar el punto de pagar a los servidores de la iglesia en niveles de responsabilidad tan fuertes como un anciano. B) En caso que hubiera acusaciones contra ancianos, Pablo pidió que hubiera testigos (para evitar personas mal intencionadas que intentaran afectar la autoridad y la imagen de un líder). C) En caso que las acusaciones procedieran, Pablo pidó reprensión pública para los ancianos en cuestión.
  2. Instrucciones a Timoteo con respecto a su trabajo de supervisor (1 Ti 5.21-22; 6.11-16, 20-21). Pablo encargó mucho a Timoteo que al juzgar asuntos y tratar situaciones, no se dejara llevar por ningún extremo (favoritismos o prejuicios). Esto sería una prueba ácida de su carácter y de su habilidad para dirigir los asuntos de la iglesia. También le pidió que no se apresurara a nombrar a nadie que no era apto para un cargo, para que no se hiciera cómplice de pecados (otro peligro en el liderazgo cristiano mal motivado). Además Pablo encargó a Timoteo que se mantuviera peleando la batalla de la fe, esmerándose en las virtudes cristianas y luchando por su propia salvación, además de obedecer fielmente todo lo que Pablo le estaba pidiendo. De hecho le encargó, “¡cuida bien lo que se te ha confiado!” (v. 20). Definitivamente la responsabilidad que tenía Timoteo era muy grande y debería tener mucho cuidado en cómo la desempeñaba. Había mucho en juego, comenzando con su propia salvación.
  3. Instrucciones con respecto al concepto del dinero y a los ricos (1 Ti 6.3.10, 17-19). Pablo advirtió claramente que algunos de los falsos maestros tenían una mala intención monetaria con sus ideas, ya que querían aprovecharse de los creyentes en esa área, generando todo tipo de conflictos, problemas y discusiones inútiles. Eran personas que amaban el dinero y que terminarían desviándose de la fe y provocándose “muchísimos sinsabores” (v. 10). Por eso, el mejor antídoto para evitar el materialismo y el amor al dinero era el contentamiento (“si tenemos ropa y comida, contentémonos con eso.”, v.8). En cuanto a los ricos, Pablo ordenó que no se confiaran en sus riquezas, sino que practicaran la generosidad y que fueran desprendidos y compartidos con sus bienes para con otros en necesidad. Dios los recompensaría fuertemente y además obtendrían la vida eterna. No hay excusa alguna para cristianos ricos materialistas, egoístas y amantes del dinero.

Conclusiones:

  1. Soñar con servir a Dios en su iglesia dirigiendo algo es una aspiración noble y buena, es una ambición sana y espiritual, siempre y cuando sea respaldada con los motivos correctos. A Dios le agrada cuando más y más cristianos quieren ser útiles para su causa en diferentes responsabilidades y no solamente recibir los beneficios del trabajo de otros.
  2. Como habíamos estudiando en el libro de Efesios, todos los cargos bíblicos de liderazgo existen por voluntad de Dios, y es necesario que cada iglesia cristiana aspire a tener un liderazgo completo, con todos los roles posibles en funciones, para aprovechar mejor los talentos de todos y brindar un mejor liderazgo a la iglesia.
  3. Tengamos cuidado con las falsas doctrinas que de vez en cuando intentan infiltrarse en la iglesia por diferentes medios. Seamos celosos de la verdad revelada en las Escrituras y tengamos discernimiento espiritual para saber distinguir lo bueno de lo malo y lo correcto de lo incorrecto.
  4. Aprendamos a tratar a cada grupo social en la iglesia de la forma espiritual que Dios espera, no como nosotros creemos o como fuimos en el mundo. Escuchemos las instrucciones de Pablo al respecto.
  5. Tengamos cuidado con el amor al dinero, sobre todo en este mundo moderno materialista y consumista. No permitamos que las cuestiones de dinero nos alejen de Dios.
  6. Apreciemos más el trabajo que hacen los dirigentes en la iglesia. La responsabilidad que tienen delante de Dios es enorme y el trabajo mucho. ¡Hagámosle más faciles las cosas!

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