Día 407

HECHOS 18.4-19.20.

Vamos a retomar el relato de Hechos, con la conclusión del segundo viaje misionero de Pablo y el inicio del tercero. Dios trabajó en maneras poderosas durante la actividad misionera de Pablo, cambiando corazones de muchas personas de todos los trasfondos, fortaleciendo a las iglesias ya establecidas y también manteniendo una base doctrinal central para la fe cristiana.
En nuestro estudio anterior de Hechos 18.1-3, tenemos al apóstol Pablo saliendo de Atenas y llegando a la ciudad de Corinto, donde se quedó a trabajar con una pareja judía (Aquila y Priscila), que tuvieron que salir de Italia por un decreto de expulsión de los judíos de Roma por parte del emperador Claudio. Pero, ¿qué importancia tenía la ciudad de Corinto en el mundo antiguo? De acuerdo con el Nuevo Diccionario Bíblico Certeza, de Sociedades Bíblicas Unidas, la ciudad de Corinto era una ciudad griega ubicada en el extremo central del istmo entre Grecia central y el Peloponeso. La ciudad estaba en el paso de una ruta comercial muy importante y tenía dos puertos (Lequeo y Cencrea). También tenía una producción de cerámica muy importante. Una roca plana enorme (566 m.) llamada Acrocorinto dominaba la ciudad y en su cima se encontraba la acrópolis que contenía entre otras cosas el templo a la diosa del amor (Afrodita), cuyo culto involucraba inmoralidad sexual, dándole entonces una fama inmoral a la ciudad por muchos años.
Aquí tenemos una ilustración de las excavaciones de la antigua ciudad de Corinto vista desde el Acrocorinto, del sitio www.lugaresbiblicos.com.
Corinto desde el Acrocorinto
El ministerio de Pablo en Corinto tuvo 2 etapas, según lo podemos ver en Hechos 18.4-8:
  1. Predicación del evangelio en fin de semana (Hch 18.4). Como Pablo estaba ocupado en trabajar haciendo tiendas de compaña con la pareja judía con la que llegó, solo dedicaba los sábados para ir a discutir a la sinagoga con los judíos y con los griegos prosélitos. La Biblia no nos dice más sobre qué nivel de éxito tuvo en ese período.
  2. Predicación tiempo completo del evangelio (Hch 18.5). Una vez que llegó Silas y Timoteo de Macedonia, “Pablo se dedicó exclusivamente a la predicación, testificándoles a los judíos que Jesús era el Mesías.”
¿Por qué se invirtió al 100% hasta que Silas y Timoteo llegaron? ¿Estaría desanimado y necesitaba la compañía de ellos para darse valor? De acuerdo con otras referencias bíblicas, es posible que Silas y Timoteo llegaron con recursos economicos que otras iglesias había proporcionado para apoyar la campaña misionera de Pablo, permitiéndole entonces dedicarse al ministerio de tiempo completo:
  1. Filipenses 4.15–16.15 Y ustedes mismos, filipenses, saben que en el principio de la obra del evangelio, cuando salí de Macedonia, ninguna iglesia participó conmigo en mis ingresos y gastos, excepto ustedes. 16 Incluso a Tesalónica me enviaron ayuda una y otra vez para suplir mis necesidades.
  2. 2 Corintios 11.8–9.De hecho, despojé a otras iglesias al recibir de ellas ayuda para servirles a ustedes. Cuando estuve entre ustedes y necesité algo, no fui una carga para nadie, ya que los hermanos que llegaron de Macedonia suplieron mis necesidades. He evitado serles una carga en cualquier sentido, y seguiré evitándolo.
Después de sufrir un poco de persecución de parte de los judíos (que ahora sí reaccionaron fuertemente contra él), decidió cambiar su lugar de predicación y enseñanza a la casa de un creyente que vivía al lado de la sinagoga y ahí se registraron las conversiones de Cristo (el jefe de la sinagoga con toda su familia) y muchos corintios quienes “creyeron y fueron bautizados” (Hch 18.8). Nuevamente podemos notar el rol central del bautismo en las conversiones durante los viajes misioneros de Pablo.
Un detalle interesante aparece en Hechos 18.9-11 que narra una aparición de Jesucristo a Pablo, diciéndole, “«No tengas miedo; sigue hablando y no te calles, 10 pues estoy contigo. Aunque te ataquen, no voy a dejar que nadie te haga daño, porque tengo mucha gente en esta ciudad.»” (Hch 18.9-10). Después de esta visión, Pablo se quedaría un año y medio en Corinto. ¿Por qué sucedió esto? Recordemos un poco el contexto inmediato de Pablo, que ya había tenido que salir huyendo de varias ciudades (Tesalónica y Berea) por la creciente persecución judía. Además estando en Atenas Pablo sufrió cierto desprecio de parte de los intelectuales griegos (a quienes el apóstol nunca había confrontado antes) y tuvo un pequeño éxito en esa ciudad. Por último, al llegar a Corinto seguramente no tenía recursos económicos para continuar con su misión y tuvo que ponerse a trabajar y solo predicar los sábados. Posiblemente todos estos factores combinados mas la nueva amenaza de persecución más fuerte que apareció ahora en Corinto estaban desanimando al apóstol a permanecer más tiempo en esa ciudad. Jesús vio su necesidad espiritual y anímica y decidió aparecérsele para fortalecerlo y revelarle que tenía mucha gente en Corinto esperando escuchar el evangelio. Esta es una de las 3 veces que la Biblia registra que Pablo tuvo visiones o apariciones de Jesús o de ángeles para fortalecerlo enmedio de su trabajo misionero (las otras están en Hechos 23.11 y Hechos 27.23-24). Precisamente los versículos 12 al 17 muestran que Pablo terminó ante el tribunal del gobernador de Acaya (Galión), atacado por los judíos. Sin embargo, sus malas intenciones no prosperaron y los judíos terminaron frustrados. Jesús cumplió su promesa y protegió a Pablo. De acuerdo con el Diccionario Bíblico Certeza, una inscripción antigua de Delfos menciona que Galión como procónsul a Corinto en el 51 o 52 d.C.
Ahora, Hechos 18.18-22 registra que después de un tiempo, Pablo salió de Corinto rumbo a Siria, acompañado de Priscila y Aquila, pasó por Cencreas (donde se rapó la cabeza por un voto que había hecho), llegó brevemente a Éfeso para discutir con los judíos en la sinagoga local (prometiendo regresar), llegó a Cesarea, subió a Jerusalén “para saludar a la iglesia” (Hch 18.22) y finalmente llegó a Antioquía. Así concluyó el segundo viaje misionero del apóstol. La fecha del fin del viaje es el 52 d.C., de acuerdo con el libro Chronological and Background Charts of the New Testament, de H. Wayne House, Zondervan.
Aquí tenemos una ilustración de mapa completo del segundo viaje misionero de Pablo, según el sitio www.mailxmail.com.
Segundo viaje misionero Pablo
Sin embargo, el apóstol Pablo no podía permanecer por mucho tiempo detenido y Hechos 18.23 registra el inicio del tercer viaje misionero: “Después de pasar algún tiempo allí, Pablo se fue a visitar una por una las congregaciones de Galacia y Frigia, animando a todos los discípulos.” Nuevamente su primera intención al realizar el viaje fue el fortalecimiento de las nuevas iglesias que había plantado anteriormente. Es decir, no solamente estaba ambicionando nuevas conquistas para Jesús, sino que siempre su preocupación inicial era que las iglesias ya establecidas maduraran y se fortalecieran y por eso su visita fue “una por una” de ellas, no le faltó ninguna. De acuerdo con el libro Chronological and Background Charts of the New Testament, este inicio del viaje está fechado entre el 52 y 56 d.C.
Mientras Pablo estaba visitando las iglesias de Galacia y Frigia, Hechos 18.24-28 narra los eventos que estaban sucediendo en la ciudad de Éfeso. Lucas rompe la narrativa sobre los viajes de Pablo porque es importante comprender qué sucedía en Éfeso antes de la segunda visita de Pablo:
  1. Primero aprendamos un poco sobre esta antigua ciudad, de acuerdo con el Nuevo Diccionario de la Biblia, de Editorial Unilit. Éfeso estaba ubicada en la costa occidental de la península de Anatolia (la actual Turquía). Por el origen de sus fundadores, se estableció en la ciudad un culto importante a una deidad relacionada con la fertilidad que después se convertiría en el culto a Diana o Artemisa. Era un centro muy importante de comercio en las rutas del Oriente Medio hacia Roma. Se unían 3 grandes carreteras romanas en esa ciudad, su teatro tenía capacidad para 25,000 personas. La ciudad también era famosa por la gran cantidad de hechiceros que tenía.
  2. Hechos 18.24 menciona que un judío llamado Apolos procedente de Alejandría llegó a Éfeso y era “un hombre ilustrado y convincente en el uso de las Escrituras.” o “varón elocuente y poderoso en las Escrituras” (BTX). De acuerdo con el IVP Bible Background Commentary: New Testament, de InterVarsity Press, el término “elocuente” significaba “formalmente entrenado en retórica”, que era una de las áreas de aprendizaje a la que personas ricas podían acceder en el mundo griego. Se sabe que en Alejandría estaba la segunda comunidad judía más grande en todo el imperio aparte de Siria-Palestina, y por la presión cultural del mundo helenístico, los judíos ahí se habían esforzado en ser culturalmente aceptables a los griegos.
  3. Hechos 18.25 dice que Apolos “Había sido instruido en el camino del Señor, y con gran fervor hablaba y enseñaba con la mayor exactitud acerca de Jesús, aunque conocía sólo el bautismo de Juan.” Este hombre combinaba su entrenamiento en retórica con su conocimiento de las Escrituras y de Jesús para exponer efectivamente el mensaje. Pero había un gran problema, “conocía solo el bautismo de Juan”. ¿Qué quiere decir esto? No había sido expuesto al evangelio completo que incluía el bautismo en el nombre de Jesucristo para perdón de pecados y recepción del Espíritu Santo. Posiblemente algunos discípulos de Juan el Bautista llegaron a Alejandría anteriormente con el único mensaje que conocían, y ahí aprendió Apolo. Era un hombre lleno de celo y fervor por Dios y por Jesús, pero manejaba un evangelio incompleto.
  4. Sin embargo, Dios estaba en control y aquella pareja judía que trabajó con Pablo (Priscila y Aquila) “lo tomaron a su cargo y le explicaron con mayor precisión el camino de Dios.” (Hch 18.26). Esto implicó seguramente la corrección acerca del mensaje del bautismo y tal vez un rebautismo (como sucedería más adelante con otros discípulos de Juan en Éfeso), pero la Biblia no menciona nada al respecto. Solamente dice que después de que corrigó doctrinalmente su camino, Apolos fue a las iglesias de Acaya (Grecia) y ayudó mucho a los cristianos, ya que hábilmente demostró a los judíos que Jesús era el Mesías. Solo nos resta imaginar el gran gozo que Apolos debió haber experimentado al comprender mejor el mensaje de Jesús y conocer a quienes ya lo habían recibido. Esto nos demuestra una vez más que cuando hay sinceridad en el corazón, aunque no conozcamos de forma completa el mensaje del evangelio, Dios mismo se encarga de dirigirnos a la dirección correcta e integrarnos a su pueblo.
Después de esta breve visión de lo que sucedía en Éfeso, Hechos 19.1-20 nos relata la continuación del tercer viaje misionero de Pablo, con los siguientes eventos relevantes:
  1. La Biblia nos dice que Pablo llegó a Éfeso y se encontró a “algunos discípulos” (Hch 19.1), unos doce hombres (Hch 19.7), quienes solamente habían recibido el bautismo de Juan (como en el caso de Apolos) y ni siquiera habían oído hablar del Espíritu Santo. Recordemos que Apolos había estado en Éfeso predicando el bautismo de arrepentimiento de Juan, tal vez estos hombres eran parte de sus seguidores o fueron bautizados a través de su influencia. Podemos notar aquí el alcance de Juan el Bautista, cuyas enseñanzas llegaron hasta Alejandría y Éfeso paralelamente que el mensaje de Jesús se estaba expandiendo en Palestina.
  2. Fijémonos en las preguntas que les hizo Pablo y la conexión implícita en el texto: “—¿Recibieron ustedes el Espíritu Santo cuando creyeron?” (Hch 19.2), ” —Entonces, ¿qué bautismo recibieron?” (Hch 19.3).  Para Pablo el procedimiento “normal” de conversión involucraba el arrepentimiento, el bautismo en agua para perdón de pecados y para recepción del Espíritu Santo. Por eso se le hizo de lo más natural preguntarles qué clase de bautismo recibieron si todavía no tenían el Espíritu Santo, porque el bautismo cristiano bíblico está ligado a la recepción interna del Espíritu Santo.
  3. La siguiente acción de Pablo fue rebautizarlos en el nombre de Jesús (Hch 19.5). La segunda acción fue imponerles las manos y entonces “el Espíritu Santo vino sobre ellos, y empezaron a hablar en lenguas y a profetizar.” (Hch 19.6), es decir, las manifestaciones externas y sobrenaturales del Espíritu Santo justo como sucedió en Hechos 8 cuando el apóstol Pedro visitó a los creyentes de Samaria. Aquí podemos ver otra evidencia del poder que tenían los apóstoles para transmitir los dones milagrosos del Espíritu Santo a quienes ellos desearan. Recordemos que hasta este punto, en todas las conversiones anteriores dentro de los viajes misioneros de Pablo no hay ningún registro de imposición de manos por parte del apóstol y manifestación de dones milagrosos del Espíritu. Este es el primer caso en el libro de Hechos por parte del apóstol Pablo. No hay evidencia de que este procedimiento fuera el estándar en todas las conversiones que Pablo llevó a cabo, pero llama la atención que en este caso sí lo hizo, como dice el The New American Commentary: Acts, de Broadman & Holman Publishers, “Esta es, sin embargo, la única instancia en Hechos donde la imposición de manos siguiera directamente al bautismo; y no hay ninguna evidencia de que estuviera asociada con el bautismo como una práctica regular antes del 200 d.C.” Así que podemos decir que tanto los eventos relacionados con la recepción del Espíritu Santo en Hechos 8.15-17 y ahora en Hechos 19.5-6 fueron excepciones, mas no la norma de las conversiones neotestamentarias.
  4. Por 3 meses Pablo estuvo en Éfeso intentado convertir a los judíos, pero como se negaron y lo rechazaron, formó un grupo con los que ya habían creído y se reunía en la escuela de un hombre llamado Tirano (Hch 19.9), durante dos años. El alcance de su influencia está registrado como “todos los judíos y los griegos que vivían en la provincia de Asia llegaron a escuchar la palabra del Señor.” (Hch 19.10). Esto no es ninguna exageración, por su ubicación estratégica, Éfeso era la puerta de entrada a toda la provincia romana de Asia y por lo tanto, después de 2 años de testimonios poderosos de parte de Pablo y de muchas conversiones, seguramente se llegó a escuchar en toda esa zona de lo que se estaba enseñando en esa ciudad. Además, el ministerio de Pablo incluyó “milagros extraordinarios” (Hch 19.11), como sanación de enfermos y exorcismos a través de prendas que Pablo había tocado. Esto nos recuerda el caso de Jesús que también sanó a través de sus ropas (Marcos 5.30, la sanidad de la mujer con derrames de sangre) y el caso de Pedro que sanó a través de su sombra sobre los enfermos (Hechos 5.15). Si tan solo la sanación de una persona es un poderoso milagro, ¡cuánto más sorprendería que una prenda o una sombra sanaran también! Por eso el término “milagros maravillosos”.
  5. En Hechos 19.13-20 encontramos un relato interesante. Un grupo de exorcistas judíos (no cristianos) decidieron utilizar el nombre de Jesús como fórmula mágica para expulsar demonios, ya que seguramente habían observado a Pablo en las liberaciones de demonios que llevó a cabo en Éfeso. El mismo The New American Commentary: Acts nos dice que en el mundo greco-romano se apreciaba mucho a los exorcistas judíos por la venerabilidad de su religión y por sus extraños encantamientos hebreos, ya que para el mundo pagano, mientras más extraño sonara algún ritual, más valía. El problema aquí fue que el demonio les contestó diciéndoles, “«Conozco a Jesús, y sé quién es Pablo, pero ustedes ¿quiénes son?»” (Hch 19.15) y los golpeó después terriblemente. Esto sirvió de testimonio para toda la ciudad de que lo que Pablo decía era real. Ellos creían en los demonios, pero muchos aún no en Jesús. Sin embargo, después de ese evento, “el temor se apoderó de todos ellos, y el nombre del Señor Jesús era glorificado.” (Hch 19.17). La primera reacción de muchas personas después de creer en Jesús fue “18 Muchos de los que habían creído llegaban ahora y confesaban públicamente sus prácticas malvadas. 19 Un buen número de los que practicaban la hechicería juntaron sus libros en un montón y los quemaron delante de todos.” (Hch 19.18-19). Es decir, ¡arrepentimiento sincero! Nadie los obligó a hacer eso, pero comprendieron por el contexto del mensaje de Pablo que el arrepentimiento era el paso preliminar para seguir a Jesús. No les importó el costo de sus libros (50,000 monedas de plata, era muy caro un libro en ese tiempo), les importaba más volverse a Dios y seguir a Jesús. Sin duda representan un modelo de lo que es cambiar el rumbo de nuestra vida es por Cristo.
Así, en la ciudad de Éfeso con la predicación oral de Pablo, los poderosos milagros y el testimonio de un demonio, “la palabra del Señor crecía y se difundía con poder arrollador.” (Hch 19.20). Algo sorprendente estaba sucediendo en aquella localidad.

Conclusiones:

    1. Podemos notar que sí hace una diferencia contar con misioneros tiempo completo dedicados a la predicación y enseñanza del evangelio que con misioneros con el tiempo limitado. Si hay motivos correctos y sinceridad, Dios puede utilizar poderosamente a personas que dedican su tiempo de forma completa para avanzar su reino.
    2. Aunque algunas personas afirman que Pablo nunca recibió dinero de las iglesias y que siempre trabajó secularmente mientras estaba en la misión, podemos notar que la Biblia enseña lo contrario. Más bien, normalmente estaba apoyado económicamente por las iglesias y hubo ocasiones en que tuvo que dedicarse a trabajar en otra cosa mientras intentaba seguir con la misión.
    3. En este mundo hay muchas personas que son sinceras y genuinas en cuanto a su fe en Jesús, aunque doctrinalmente hablando no estén completamente conectadas con el mensaje bíblico del evangelio, sino más bien influenciadas por enseñanzas humanas. Dios mismo se encargará de guiarlas en el momento correcto hacia el camino correcto que Él considera.
    4. La práctica del rebautismo, aunque controversial sin duda, fue llevada a cabo por el apóstol Pablo en el caso de los hombres de Éfeso. Si eso sucedió en aquel tiempo, es posible que en nuestros tiempos en algunos casos esto sea necesario, sobre todo debido a tantas versiones que existen del bautismo en el mundo religioso moderno, varias confesiones de fe relacionadas con el mismo e incluso diferentes visiones de quién es Jesús en realidad.
    5. Cuando escuchamos de corazón el evangelio, una de las primeras reacciones que tenemos es un deseo sincero de ordenar nuestra vida con Dios y abandonar las prácticas pecaminosas que nos han caracterizado. Un corazón noble y sincero comprende rápidamente su necesidad de cambiar y de arrepentirse, sin importar el costo social o cultural que involucre.
Los dejo con un video sobre las ruinas arqueológicas de la antigua ciudad de Éfeso, una de las mejores conservadas en el mundo.


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