Día 408

INTRODUCCIÓN A I CORINTIOS.

De acuerdo con el libro Chronological and Background Charts of the New Testament, de H. Wayne House, Zondervan, el libro de 1 Corintios fue escrito en el año 54 d.C., durante el tercer viaje misionero de Pablo, desde la ciudad de Éfeso, y fue dirigido a los cristianos de la ciudad de Corinto. De acuerdo con el The Lexham Bible Dictionary, de Lexham Press, podemos mencionar la siguiente información de contexto a esta carta:
  1. Después de que Pablo fundó la iglesia de Corintio y permaneció con ellos al menos 18 meses, salió de la ciudad aproximadamente en el año 51 d.C. rumbo a Éfeso.
  2. Una vez en Éfeso, Pablo comenzó a escribir cartas a la iglesia que recién había fundado. Se cree que hubo una primera carta que se perdió y que menciona 1 Corintios 5.9 (“Por carta ya les he dicho que no se relacionen con personas inmorales.”). Aparentemente esa carta trataba con el asunto de la influencia de la inmoralidad sexual en los discípulos de Corinto y les prohibía asociarse con personas inmorales.
  3. 1 Corintinos 1.11 (“Digo esto, hermanos míos, porque algunos de la familia de Cloé me han informado que hay rivalidades entre ustedes.”) nos muestra uno de los motivos por el que decidió escribir una segunda carta (que correspondería a 1 Corintios): problemas con la unidad en la iglesia.
  4. Además del reporte de las divisiones, parece que también Pablo recibió una carta de los cristianos en Corinto donde le pedían respuestas a preguntas que tenían sobre el tema del matrimonio y el divorcio, los hermanos fuertes y débiles, los dones espirituales y las colectas económicas. Todo esto motivó al apóstol Pablo a escribir una segunda carta, que como ya mencionamos, corresponde a la carta canónica del Nuevo Testamento llamada 1 Corintios.
  5. Existen temas complicados en la carta que Pablo toca de forma muy ligera (sabiduría humana, alimentos ofrecidos a los ídolos, cubrirse la cabeza, y otros más), ya que parece que su audiencia estaba muy familiarizada con ellos. Sin embargo, para nosotros casi 2,000 años después no son tan evidentes y requieren más estudio del contexto social, cultural y religioso de los corintios para lograr una buena interpretación y sobre todo una adecuada aplicación a la vida cristiana en el mundo moderno.

1 CORINTIOS 1.-3.23.

Pablo inicia su carta mencionando que lo acompañaba “nuestro hermano Sóstenes” (1 Co 1.1). ¿Quién era este hombre? Recordemos que  Hechos 18.17 dice, “Entonces se abalanzaron todos sobre Sóstenes, el jefe de la sinagoga, y lo golpearon delante del tribunal.” En aquella ocasión, Pablo fue llevado ante el tribunal del gobernador de Acaya por sus enemigos judíos, quienes al ver que sus acusaciones no prosperaron contra el apóstol, atacaron a Sóstenes. De acuerdo con el Gran Diccionario Enciclopédico de la Biblia, de Editorial CLIE, parece que Sóstenes era el reemplazo como jefe de la sinagoga de Crispo, quien había sido convertido por la predicación de Pablo en Hechos 18.8. Es posible que la golpiza que se llevó ese día fuera por causa de su fe también, porque ya se había convertido al cristianismo. La otra opción es que, como la multitud era griega, hubieran atacado a Sóstenes por representar al judáismo en general y los problemas que habían llegado a esa comunidad. De cualquier manera, es posible que el Sóstenes de Hechos 18.17 sea el mismo que el de 1 Corintios 1.1.
Veamos los puntos más relevantes de los primeros 3 capítulos de 1 Corintios:
  1. La plenitud de dones espirituales de la iglesia de Corinto (1 Co 1.4-9). Un detalle muy importante para comprender uno de los temas más relevantes de la carta (los dones espirituales) se encuentra en el v. 5 (“ustedes se han llenado de toda riqueza, tanto en palabra como en conocimiento”) y el v. 7 (“no les falta ningún don espiritual mientras esperan con ansias que se manifieste nuestro Señor Jesucristo”). Recordemos que Pablo estuvo al menos 18 meses en Corinto y según la teoría que habíamos estudiado en Hechos 8, tuvo suficiente tiempo para impartir dones espirituales a los discípulos a través de la imposición de manos. Curiosamente cuando Pablo escribió a los discípulos de Roma, a quienes nunca había visitado todavía, les dijo en Romanos 1.11, “Tengo muchos deseos de verlos para impartirles algún don espiritual que los fortalezca”. La diferencia entre Corintio y Roma era evidente, la primera estaba llena de conocimiento y dones espirituales, mientras que la segunda aún no.
  2. El problema de las divisiones en Corinto (1 Co 1.10-13, 3.1-5). Estos pasajes nos muestran la razón de las divisiones internas que existían en la iglesia de Corinto, “Me refiero a que unos dicen: «Yo sigo a Pablo»; otros afirman: «Yo, a Apolos»; otros: «Yo, a Cefas»; y otros: «Yo, a Cristo.»” De acuerdo con el IVP Bible Background Commentary: New Testament, de InterVarsity Press, la gente buscaba maestros filosóficos a quien seguir, ya que los filósofos de la época motivaban al apego emocional hacia ellos como una parte necesaria del desarrollo moral y espiritual de sus discípulos. Es posible que los discípulos de Corinto, cada uno según su contexto personal, siguieran sus tendencias culturales de seguir a ciertos líderes que estuvieron en Corinto o de los cuales escucharon: Apolos por su impresionante retórica, Pablo por su mensaje de gracia, Cefas tal vez era el favorito de los judaizantes, y por último Cristo, que algunos estudiosos piensan que fue agregado a esta lista de forma irónica por Pablo, para enfatizar lo ridículo de la situación que vivían. Por todo esto podemos decir que en Corinto habían una fuerte tendencia a fijarse en los hombres y a seguir hombres, y eso les estaba afectando en su visión espiritual de la fe. Estas debilidades culturales que se habían inflitrado en la iglesia estaban causando verdaderos sentimientos pecaminosos entre los discípulos (1 Co 3.3) como “celos y contiendas” o “Tienen celos unos de otros y se pelean entre sí” (NTV) o “envidia y discordia” (BJL). Para el apóstol Pablo, todas estas situaciones que ocurrian en la iglesia eran una evidencia de que los corintios estaban aún “inmaduros” (1 Co 3.3) y no podían soportar “alimento sólido” (1 Co 3.2), refiriéndose posiblemente a enseñanza más profunda.
  3. El argumento de Pablo sobre su misión que no era bautizar sino predicar el evangelio (1 Co 1.14-17). Dentro del contexto de la enseñanza sobre las divisiones, Pablo dijo, “14 Gracias a Dios que no bauticé a ninguno de ustedes, excepto a Crispo y a Gayo, 15 de modo que nadie puede decir que fue bautizado en mi nombre. 16 Bueno, también bauticé a la familia de Estéfanas… 17 Pues Cristo no me envió a bautizar sino a predicar el evangelio”. De acuerdo con algunos críticos de la práctica del bautismo como parte esencial del proceso de conversión bíblico, este pasaje es fundamental para demostrar que el bautismo cristiano no era algo importante para el apóstol Pablo. Sin embargo, si recordamos nuestro estudio sobre el libro de Hechos, hemos apreciado que el bautismo en agua ha sido hasta el momento un elemento fundamental del evangelio y hasta hubo situaciones de rebautismos, practicado por el mismo Pablo. Más bien, lo que sucede aquí es, de acuerdo con el Holman New Testament Commentary: I & II Corinthians, de Broadman & Holman Publishers, es que Pablo estaba expresando su alegría de no haber bautizado a muchas personas en Corinto para así no proveer de recursos para alimentar más el espíritu divisivo que existía en esa congregación. De ninguna manera podemos interpretar este pasaje fuera del contexto que tiene para afirmar que el bautismo no era importante para Pablo.
  4. La sabiduría de Dios vs. la sabiduría del mundo (1 Co 1.18-2.15). Dentro de la discusión sobre los temas de las divisiones, Pablo comentó en 1 Co 1.17 que Cristo lo había enviado a predicar “sin discursos de sabiduría humana”. Justo después de este versículo, el apóstol inició una exposición muy profunda de lo que a los ojos de Dios era la sabiduría estimada por los hombres a comparación de la sabiduría eterna de Dios, con los siguientes puntos importantes: A) Para el mundo el mensaje de la cruz era visto como “locura” o “ridiculez” (NTV) o “tontería” (DHH-LA). De acuerdo con Pablo, Dios mismo había dispuesto que así lo interpretaran (como estaba anunciado en Isaías 29.14), para que la verdad fuera descubierta no por su orgullo y talentos humanos, sino por la humildad de su corazón. B) Para Dios, más bien la sabiduría de este mundo es “locura” (1 Co 1.20) o “ridiculez” (NTV) o “tontería” (DHH-LA). Los valores de Dios son muy diferentes de los valores del mundo. C) Sin embargo, a pesar de las apreciaciones incorrectas tanto de judíos como de gentiles sobre el mensaje del evangelio, para aquellos que sinceramente buscan a Dios ese mensaje los llevaría a reconocer que “Cristo es el poder de Dios y la sabiduría de Dios” (1 Co 1.24). Es decir, si conocemos a Cristo conocemos la sabiduría de Dios y su poder. D) La realidad social de los miembros de la iglesia es que la mayoría pertenecían a la clase más baja (“No muchos de ustedes son sabios, según criterios meramente humanos; ni son muchos los poderosos ni muchos los de noble cuna… También escogió Dios lo más bajo y despreciado”, 1 Co 1.26-28). Y esta era precisamente la gloria y la fuerza del cristianismo primitivo, ya que los discípulos no podían depender de su posición económica o cultural para desarrollar su confianza, sino en Dios mismo, que era realmente todo lo que tenían. Por eso eran más fuertes interiormente que cualquier persona educada y poderosa que confiara en sus riquezas y en sus conocimientos. E) El mismo Pablo confesó que cuando llegó a Corinto a predicar a Cristo, se presentó ante ellos “con tanta debilidad que temblaba de miedo” (1 Co 2.3) y no se basó en elocuencia o sabiduría humanas, sino solamente en el mensaje de Cristo crucificado. Parece que esta actitud no fue circunstancial, sino una decisión bien meditada de Pablo “para que la fe de ustedes no dependiera de la sabiduría humana sino del poder de Dios” (1 Co 2.5). Recordemos que Pablo llegó a Corinto procedente de Atenas, donde precisamente había utlizado elementos filosóficos y de retórica para presentar el evangelio pero sin mucho éxito. Tal vez vio la debilidad cultural de esas personas en la simpatía por las filosofías humanas y el orgullo generado al respecto y decidió mejor predicar de forma sencilla y simple, para que los convertidos en Corinto estuvieran bien motivados. F) Sin embargo, Pablo sí hablaba con sabiduría a lo que habían “alcanzado madurez” (1 Co 2.6), exponiendo lo que él llamó “el misterio de la sabiduría de Dios” (1 Co 2.7), que ha sido revelado por el Espíritu Santo (1 Co 2.10), expresando “verdades espirituales en términos espirituales” (1 Co 2.14). Así, Pablo definió de esta manera a las personas espirituales y las contrastó contra los no espirituales o los que no proceden del Espíritu, que son incapaces de discernir las cosas (1 Co 1.14). Y además todo cristiano puede desarrollarse espiritualmente en la sabiduría de Dios ya que, según el apóstol, “Nosotros, por nuestra parte, tenemos la mente de Cristo.” (1 Co 2.16).
  5. Por último, Pablo también habló sobre la importancia de construir la iglesia y los que participan en la construcción o la destrucción de la misma: a) para Dios es igual de importante el trabajo de quien siembra y de quien riega el mensaje aunque Dios es quien hace crecer todo, b) los cristianos que trabajan en la construcción de las iglesias se deben ver unos a otros como “colaboradores al servicio de Dios” (1 Co 3.9) y no como rivales o competidores, c) el que construya con material de calidad (oro, plata y piedras preciosas) será recompensado por Dios pero también aquellos que construyan con materiales de baja calidad (madera, heno y paja) sufrirán la pérdida de su obra (1 Co 3.15), d) aquellos que intencionalmente intenten destruir el cuerpo de Cristo recibirán el mismo castigo de parte de Dios (1 Co 3.17).

Conclusiones:

  1. Nunca es sano para nuestra fe fijarnos demasiado en los hombres, tanto en lo bueno como en lo malo. El corazón humano es engañoso y podemos terminar muy afectados en nuestra fe por el mal ejemplo de otros creyentes, o muy cegados al seguir a “celebridades” espirituales. Tanto uno como otro extremos no son correctos. Fijémonos mejor en Cristo y consideremos a los demás creyentes solo como hermanos en la fe con sus fortalezas y debilidades como cualquier otra persona.
  2. Las divisiones en una iglesia cristiana evidencían la inmadurez espiritual que reina en esa congregación. El cristiano maduro siempre buscará la unidad con el resto de los creyentes, mientras que el cristiano inmaduro interpretará cualquier situación como una razón más para dividirse de otros.
  3. No aceptemos argumentos fuera de contexto que intenten minimizar la importancia de cualquier doctrina central de la fe cristiana, como en este caso el bautismo. Pablo no se contradice a sí mismo en las Escrituras ya que escribió inspirado por Dios.
  4. Aspiremos siempre a crecer en sabiduría de Dios y no valoremos más la sabiduría procedente del mundo que la que Dios nos provee a través de su Espíritu y del ejercicio de las disciplinas espirituales (como la oración, la meditación en las Escrituras, el ayuno, etc.).
  5. Luchemos también por ser cristianos cada vez más espirituales que anhelan pensar y sentir como Cristo en cada situación. Representa todo un desafío, pero finamente es lo que Dios espera de nosotros.
  6. Todos los creyentes tenemos de una u otra forma una responsabilidad para construir la iglesia. Cada acción y cada decisión que tomamos en el contexto de la confraternidad contribuirá ya sea a la edificación del cuerpo de Cristo o a su destrucción. Tengamos cuidado ya que daremos cuentas ante Dios un día de qué fue lo que aportamos a su pueblo, si construcción o destrucción.

Leave a Reply

You must be logged in to post a comment.