Día 270

SALMOS 120 – 121, 123, 125 – 126.

En los salmos que corresponden al estudio del día de hoy encontramos diversos temas que son afines a las situaciones que enfrentamos en nuestra vida diaria: respuesta a problemas, confianza en Dios, búsqueda de la misericordia de Dios, y la alegría que viene con las bendiciones largamente esperadas. Y todo este grupo de salmos tiene una característica en común: fueron escritos para cantarse por los peregrinos que subían a Jerusalén a las fiestas religiosas, normalmente procedentes del extranjero (todos comparten el mismo título al inicio de  cada salmo). Veamos los retos específicos a su fe que enfrentaban ellos y que igualmente siguen enfrentando los cristianos que están sometidos a una influencia fuerte del mundo:

  1. Cuando Dios responde a nuestro esfuerzo por mantenernos en la fe (Salmo 120). En el versículo 1 dice, “Llevé mis problemas al SEÑOR; clamé a él, y respondió mi oración.”, “A Yahvé, en mi angustia, grité y me respondió.” (BJL). ¿A qué problemas se enfrentaba el salmista? Hay que entender un poco el contexto de este salmo primero: a) el título del mismo es “Cántico para los peregrinos que suben a Jerusalén”, se refiere a los judíos que asistían a las festividades religiosas en Jerusalén y que venían de lugares distantes donde vivían; b) El salmiste pide a Dios que lo rescate de “los mentirosos y de todos los embusteros” (v. 2) y también menciona que estaba cansado de “vivir entre personas que odian la paz” (v. 6), esto hace referencia al ambiente hostil a su fe en Dios que lo rodeaba; y c) la referencia específica de Mesec y Cedar (v. 5), que de acuerdo con la Biblia de Estudio Arqueológica la primera se encontraba ubicada en Asia menor y la segunda en Arabia, nos aclara finalmente que los peregrinos judíos que acudían a Jerusalén al menos 1 vez al año venían precisamente de casi 1 año de convivir lejos de sus compañeros de fe y enmedio de mucho paganismo. Cualquier creyente entonces que estuviera sometido a tanta influencia mundana externa seguramente se enfrentaría a una angustia profunda causada por los múltiples problemas que el mantener su fe representaba. Asi que no se trataba de problemas ordinarios de la vida común, sino de aquellos generados por tener fe en Dios enmedio de un mundo que se oponía a la misma. ¿No sucede lo mismo hoy con muchos cristianos que pasan más tiempo en la semana en compañía de no creyentes que con creyentes? ¿No se generan también muchas angustias por problemas derivados de mantener su fe en Cristo? Este es el salmo para todos aquellos que sienten constantemente esa presión externa de cualquier influencia mundana hacia su fe: ¡Dios escucha sus oraciones y les responde! Él no es indiferente a tu esfuerzo por mantener una fe viva y activa en un mundo oscuro.
  2. La lucha por mantener la confianza en Dios (Salmo 121). El versículo 1 (“Levanto la vista hacia las montañas, ¿viene de allí mi ayuda?”) nos plantea una interrogante: ¿por qué el salmista se refiere a mirar a las montañas para pensar en la fuente de su ayuda en momentos difíciles? La Biblia de Estudio Apologética nos ayuda al respecto ya que comenta que hay 2 posibilidades: a) que el salmista estuviera contemplando las montañas desde sus lugares de residencia y pensando en los peligros que le aguardaban en el camino, o b) que estaría pensando en que en las montañas se encontraban los sitios de devoción a las deidades paganas donde muchos acudían a pedir ayuda. La conclusión que el versículo 2 expone es contundente: “¡Mi ayuda viene del SEÑOR, quien hizo el cielo y la tierra!” En efecto, ya fuera ante el miedo a los peligros en el viaje largo o ante la tentación de recurrir a deidades paganas, el salmista se aferra más bien a su convicción personal de que Dios sería su ÚNICA ayuda, nadie ni nada más. ¿Qué tipo de Dios tenía él? Un Dios que no se “dormía” (v. 3) a diferencia de las deidades paganas, que según la Biblia de Estudio Arqueológica, los devotos a las mismas pensaban que tenían sus ratos para estar “dormidas” ya que necesitaban descansar o recrearse. El salmista aclara que el Dios de Israel “nunca duerme ni se adormece” (v. 4). En nuestro caso, si al enfrentar el desgaste producido por las aflicciones que experimentamos, hemos llegado a dudar de Dios y pensar que tal vez no nos está poniendo atención o que está distraído, ¡ya tenemos nuestra respuesta! Nuestro Dios nunca duerme, jamás está distraído y de ninguna manera está ausente de nuestras vidas. Al contrario, como dijera Jesús en Juan 5.17 (DHH-LA), “—Mi Padre siempre ha trabajado, y yo también trabajo.” ¡Confiemos en Él!
  3. Cuando necesitamos rogar por misericordia (Sal 123). Hay momentos en nuestro caminar de fe donde necesitamos hacer lo que el salmista djo en el versículo 2, “Seguimos buscando la misericordia del SEÑOR nuestro Dios”. ¿Por qué pedir misericordia? No se trata en este caso de lo que posiblemente se nos viene a la mente primero: que Dios nos tenga compasión y nos perdone nuestros pecados. Más bien, el salmista expresa que se encontraba viviendo una situación donde “ya estamos hartos de tanto desprecio” (v. 3). Es decir, la opresión que sentía por causa de su fe a manos de personas hostiles a sus convicciones ya era demasiada, al grado de ser insoportable y simplemente sentía que ya no podía mantenerse fiel más por sus propias fuerzas. Es entonces cuando su necesidad le llevó a pedir misericordia a Dios para que lo librara de seguir bajo tanta presión. Así debe ser con nosotros, cuando ya estamos “hartos” de situaciones hostiles a nuestra fe que nos están haciendo la vida imposible, roguemos a Dios que nos tenga misericordia y que nos libre de continuar bajo esas circunstancias. ¡Él lo puede hacer!
  4. Cuando anhelamos que la justicia de Dios contra la maldad se haga realidad (Salmo 125). Uno de los desafíos más fuertes que hay en cuanto a confiar en Dios es planteado por el salmista en este pasaje: cuando enfrentamos la presencia constante de “perversos” (v. 3) y “los que recurren a caminos torcidos” (v. 4) que nos tratan de robar nuestra paz (v. 5). La tendencia humana ante la injusticia siempre es buscar la forma de hacer justicia e incluso de vengarse. Pero el salmista nos anima a tomar otro camino cuando dice, “Los que confían en el SEÑOR están seguros como el monte Sión; no serán vencidos” (v. 1). Siempre encontraremos victoria en la decisión de confiar en Dios ante la opción de vengarnos por la maldad hecha contra nosotros y por las injusticias. Necesitamos confiar en la convicción que tenía el salmista, “Los perversos no gobernarán la tierra de los justos, porque entonces los justos podrían ser tentados a hacer el mal.” (v. 3). Esto quiere decir que Dios no permitiría que la injusticia hacia su pueblo durara mucho tiempo ya que esto representaría una piedra de tropiezo para los “justos” que tenían fe en Él ya que podrían caer en tomar la justicia en sus manos y devolver mal por mal. Confiar en Dios bajo la injusticia implica que esperaremos con paciencia y con dominio propio para no pecar hasta que Dios ponga en su lugar las cosas, confiando que no tardará y que de ninguna manera nos llevará a caer en la venganza. Ciertamente un grupo de judíos viviendo en el extranjero sometido todo el tiempo a opresión por causa de su fe tendría la tentación constante de vengarse y hacer justicia por su propia mano. Este canto durante su viaje a Jerusalén les ayudaría a restaurar su confianza en Dios. ¡Que igual nos ayude a nosotros si nos encontramos en una situación parecida!
  5. La alegría de la restauración de las bendiciones largamente esperadas (Salmo 126). En cuanto al versículo 1 (“Cuando el SEÑOR trajo a los desterrados de regreso a Jerusalén, ¡fue como un sueño!”), a pesar que algunos comentaristas opinan que se trataba de una profecía de lo que habría de venir, algunos otros como en el libro Commentary on the Book of Psalms, de Logos Bible Software, piensan que este salmo fue compuesto después del regreso de los judíos del exilio babilónico. En dicho salmo, el autor afirma que esa liberación fue tan sorprendente que incluso otras naciones dijeron “«Cuántas maravillas ha hecho el SEÑOR por ellos».” (v. 2). Obviamente el resultado en el estado anímico de todo el pueblo era pura alegría (v. 3). De ahí que los israelitas adquirieran una nueva convicción: “??5 Los que siembran con lágrimas cosecharán con gritos de alegría. 6 Lloran al ir sembrando sus semillas, pero regresan cantando cuando traen la cosecha.” (v. 5 – 6). Ellos aprendieron a través del sufrimiento en la disciplina divina que una vez que el corazón orgulloso se quebranta y se humilla, y fluyen muchas lágrimas, se acerca el momento de la liberación y la salvación. Así también sucede hoy en nuestro caminar de fe: hay cosas que solo se pueden alcanzar sembrando con lágrimas. Muchos creyentes quieren evitar ese camino para lograr las bendiciones, pero recordemos que ni siquiera Jesús lo pudo evitar, como dice Hebreos 5.7 (DHH-LA), “Mientras Cristo estuvo viviendo aquí en el mundo, con voz fuerte y muchas lágrimas oró y suplicó a Dios, que tenía poder para librarlo de la muerte; y por su obediencia, Dios lo escuchó.” Todos los que hemos escogido una vida de devoción al Dios de la Biblia debemos aceptar esta verdad y recibir con brazos abiertos los momentos en que necesitamos sembrar con muchas lágrimas para ver grandes cosechas a nuestro alrededor, de todo tipo. ¿Qué actitud tienes tú ante esos momentos? ¿Los aceptas de buena gana o te rebelas porque quieres todo fácil y sencillo?

Éstos son varios de los retos que los judíos devotos que vivían fuera de Israel enfrentaban y creo que son los mismos que los cristianos modernos enfrentamos también hoy, cuando la mayor parte del tiempo de nuestra vida convivimos con el mundo y estamos expuestos a las influencias filosóficas, religiosas y morales del mundo. Aprendamos las lecciones que estos salmos nos brindan para mejorar nuestro caminar de fe.

Conclusiones:

  1. Nunca menosprecies tus esfuerzos por mantenerte activo(a) en tu fe. Dios está pendiente de cada uno de ellos y está dispuesto a contestar cualquier oración que pida fuerzas y ayuda para fortalecer tu fe. ¡No dudes de eso!
  2. Creamos que nuestro Dios nunca se duerme ni se distrae de su atención hacia nosotros. Él siempre está pendiente de nosotros, nunca se le olvida que existimos y que creemos en Él. Mantengamos nuestra confianza en Él sin importar lo difícil que una situación específica parezca.
  3. No sigamos nunca el camino de la venganza ante la injusticia que experimentemos de parte de terceros. Dios pondrá las cosas en su lugar en el momento adecuado.
  4. Aceptemos el hecho de que en la vida cristiana hay bendiciones que solo se alcanzarán sembrando con lágrimas para cosechar grandes victorias, ¡no hay camino fácil en esto! No seamos caprichosos ni cómodos, las cosas buenas no siempre llegarán a nuestra manera sino a la manera de Dios, y eso involucra muchas veces sufrimiento, permitido para moldear algún aspecto de nuestro carácter.

9 Responses to “Día 270”

  1. Marina Aurora Rodríguez Arias dice:

    Nunca me cansaré de agradecer la sabiduría infinita de Dios al mostrarse de diversas maneras en nuestro diario caminar, para poder aprender la justa lección en nuestras vidas y ser moldeados por él para transformar nuestros corazones tal cual como lo requerimos.
    Gracias Arturo por dejarte utilizar por Dios para que él cumpla su objetivo en cada uno de nosotros!!!

  2. lupita lopez dice:

    AMEN. Gracias por este rico banquete de inspiración
    y fe

  3. Norma De La Cruz Sanchez dice:

    Muchas Gracias!!! Por la clase, para mi ha sido tomar como estandarte estas escrituras, las he abrazado en los tiempos dificiles en mi vida, cuando he sentido que Dios no me responde, sin duda me han ayudado a retomar mi confianza y seguir caminado como dice el salmo, aunque camine con lagrimas cosecharé con alegría y eso es un ánimo y cada ves en mi vida eso se ha cumplido, entender el contexto en el que se escribieron estos Salmos me da un panorama de como Dios conoce el corazón humano y nos enseña a como seguir caminando, eso me llena de mucha esperanza y confianza cada momento que lo necesito, Saludos!!!!!

  4. citlali gamboa dice:

    Transformar más mi oración para aprender a vivir c fe, a veces desgastada pero clamando misericordia, a veces teniendo q sembrar c lágrimas pero cosechando c alegría, q Dios nunca descansa y hasta d mal gobierno el va a cuidar para q no se practique el mal. Pero no basta c saberlo me imagino q el salmista vivió tremendas injusticias y las paso. Gracias y saludos.

  5. Agustin MG dice:

    Saludos, las vivencias que a diario ocurren en el trabajo o en el ámbito social en ocasiones han minado mi convicción, pero al estar con hermanos en distintos tiempos de familia, Iglesia o discipulado (también tiempos divertidos) me ayudan a visualizar mejor como debo comportarme ante esas situaciones; por algo Jesús no pidió por sacarnos del mundo pero si protegernos del mal (Jn. 17.15 y Sal. 124.8) como menciona el salmista. También me ayudan las escrituras que aprendemos y reaprendemos y en lo personal bajo este formato de estudio. Gracias.

  6. Yliana Santana dice:

    Salmo 126:5-6 Especificamente lo que mi corazón necesitaba escuchar en estos momentos… Oro siempre a Dios que lo siga utilizando de esa manera ponderosa como lo hace. Arturo mil gracias por su tiempo. Muy agradecida.

  7. Laura bazavilvazo dice:

    Gracias Arturo por toda tu fidelidad y amor al estarnos llevando de la mano durante este año a conocer mas de la santa palabra y darme un banquete, espiritual, en especial los salmos y meternos a las profundas aguas de amor, esperanza,y aliento de parte de nuestro Dios ,y
    que he encontrado en estos estudios !!!!Que Dios te bendiga hermano amado en Cristo¡ Lo mejor para ti y tu hermosa familia feliz 2014 esperare ansiosa los estudios !!!un abrazo

  8. Monica Loaeza dice:

    ¡Qué diferente es aprender de esta manera la Biblia! Muchas gracias, Arturo. Sin duda tener el contexto, entender -por ejemplo aquí – que cantaban estos salmos al volver a Jerusalém, después de vivir entre paganos, sin duda me da otra perspectiva, pero también me hace sentir conectada en el sufrimiento con otros seguidores de nuestro Dios (antiguos y actuales).
    Y es especial también recordar que Dios está SIEMPRE al pendiente de cada ino de nosotros. ¡Eso es un privilegio invaluable! Somos unos “afortunados bichitos”, jejeje, tan insignificantes ante Su grandeza y sin embargo, tan valiosos e interesantes para Él… ¡gracias, Dios!
    Aprovecho para agradecer todo tu trabajo, una vez más, Arturo. Que Dios te llene de bendiciones.

  9. Adriana Casas dice:

    Sembrar con lágrimas y cosechar con alegría es algo que en lo personal he vivido, siento la presencia de Dios en mi vida, su cuidado, su consuelo, su instrucción y me llena de esperanza porque desde que EL llegó a mi vida, ésta cobró sentido y rumbo. Me siento muy agradecida de pertenecer a la Familia de Dios. Toda mi gratitud y mis mejores deseos para ti y tu familia Arturo!!!!!!

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