Día 112

DEUTERONOMIO 29 – 30.

El v. 1 del capítulo 29 resume de alguna manera el contenido del libro de Deuteronomio al asegurar que todas estas instrucciones eran las condiciones del pacto que Dios hizo con Israel en Moab, “además del pacto que había hecho con ellos en el monte Sinaí.” Se menciona el pacto original, hecho en el Sinaí, y la reconfirmación del pacto, hecho en Moab, cerca ya de entrar a la tierra prometida. Parecieran 2 pactos, pero es uno, solo que reconfirmado y reafirmado con la generación sobreviviente de los 40 años de vagancia en el desierto.A partir del versículo 2, Moisés imparte un nuevo discurso a todo el pueblo de Israel. Algunos puntos relevantes son:

  1. El privilegio y el problema de Israel están resumidos en los v. 2 – 4. Ellos fueron testigos presenciales de todos los prodigios, maravillas y señales que Dios hizo en Egipto y en el desierto, como ningún otro pueblo lo había visto antes. Pero al mismo tiempo, Moisés exclamó, “Pero hasta el día de hoy, el SEÑOR no te ha dado mente para comprender ni ojos para ver ni oídos para oír!”, “YHVH no os ha dado corazón para entender, ni ojos para ver, ni oídos para oír” (BTX). “Pero hasta ahora el Señor no les ha dado entendimiento ni les ha permitido comprender el significado de todo ello.” (DHH-LA). Pareciera una contradicción ya que en el v. 3 se afirma que Israel presenció los milagros de Dios y ahora dice la Biblia que no tienen ojos para ver. Físicamente ellos vieron los milagros y el poder de Dios, pero no tenían discernimiento espiritual para comprender profundamente lo que estaba pasando, el privilegio tan grande que tenian, todo lo que le debían a Dios. Este problema es mencionado en otros pasajes como Is 6.10 y Jn 9.40-41. Espiritualmente hablando Israel “no veía” aunque físicamente sí lo pudiera ver. Podríamos decir también que oía la voz de Dios, pero no la escuchaba con atención.
  2. En los v. 5 – 8 se establece claramente el cuidado de Dios para Israel durante su travesía por el desierto en frases como: “ni tu ropa ni tus sandalias se desgastaron… el Señor te dio alimento… los derrotamos”. Moisés quería asegurarse que Israel reconociera que Dios estuvo pendiente de ellos todo el tiempo y literalmente nada les faltó.
  3. En los v. 13 – 15 Moisés afirma que Dios estaba confirmando a Israel como pueblo y también los términos del pacto con ellos. Ese pacto sería para esa generación que estaba escuchando estas palabras pero también para las futuras generaciones. Era un momento histórico sin duda.
  4. Los versículos 18 al 19 advertían del peligro al que estaban expuestos los corazones de los israelitas: “…que ninguna raíz produzca frutos amargos y venenosos en medio de ti”, “Tengan cuidado de que ninguno de ustedes sea como una raíz venenosa y amarga.” (NVI). ¿Cómo sucedería esto? Dos cosas: a) cuando algún israelita se entregara a adorar a dioses paganos de los pueblos de Canáan, b) cuando su actitud y su manera de pensar de esa persona fueran, ““Estoy a salvo, a pesar de que sigo los deseos de mi corazón terco”, “Tendré paz, aunque siga andando en la obstinación de mi corazón” (v. 19, BTX), “Todo me saldrá bien, aunque persista yo en hacer lo que me plazca” (NVI). Esa combinación, pecar de idolatría + una actitud irreverente y descuidada = “ruina total”. Dios es claro en su posición con quienes pensaran y actuaran de esta manera: “Y el SEÑOR jamás perdonará a los que piensan así. Por el contrario, su enojo y su celo arderán contra ellos.” (v. 20). Así, una raíz que produce frutos amargos y venenosos enmedio de Israel era un israelita que se apartaba de Dios para entregarse a la idolatría y al mismo tiempo su corazón no sentía ningún temor ni respeto, al contrario, estaba seguro que aunque actuara mal, nada le pasaría, todo estaría bien. Dios aborrecía tremendamente esa actitud y la castigaría sin duda.
  5. Los versículos 21 al 26 hablan de cómo cuando llegara la ruina de Israel por causa de su pecado, todas las naciones alrededor se espantarían y se preguntarían la razón, y la respuesta siempre sería la misma, ““Sucedió porque el pueblo de esa tierra abandonó el pacto que el SEÑOR” (v. 25). Israel sería un ejemplo vivo de las consecuencias que se pagan cuando uno abandona a su Señor y Dios, que solo les había dado cosas buenas y bendiciones.
  6. El v. 29 tiene una afirmación muy interesante, “El SEÑOR nuestro Dios tiene secretos que nadie conoce. No se nos pedirá cuenta de ellos. Sin embargo, nosotros y nuestros hijos somos responsables por siempre de todo lo que se nos ha revelado”, “Las cosas secretas pertenecen a YHVH nuestro Dios, pero las reveladas son para nosotros” (BTX), “Hay cosas que no sabemos: esas pertenecen al Señor nuestro Dios; pero hay cosas que nos han sido reveladas a nosotros” (DHH-LA). ¡Es tan cierto esto! Hay cosas que la humanidad no conoce y que solo Dios tiene acceso a ellas, hay preguntas que solo Él puede contestar, hay temas que solo Él puede explicar con claridad. Sin embargo, hay una parte de su verdad que ya nos ha sido revelada, ¡en la Biblia! Y justo en esa revelación es donde tenemos responsabilidad, porque Dios nos pedirá cuentas de ello.

El capítulo 30 trata con el futuro, con el lamentable futuro de Israel:

  1. En el v. 1 Dios da por hecho que Israel experimentaría tanto las bendiciones del pacto pero también todas las maldiciones y enfrentarían el destierro. ¡Era un hecho que sucedería! Dios conocía sus corazones y sabía que iban a fallarle y a pesar de eso los amó y los cuidó todo el tiempo.
  2. En los versículos 2 al 10, Dios le deja claro a Israel el valor y la trascendencia del verdadero arrepentimiento. Cuando en el futuro estuvieran en angustia y decidieran volverse a Dios, ¡lo podrían hacer! Si regresaban a la obediencia sincera (“con todo el corazón”) de los mandatos de Dios, inmediatamente habría resultados: Dios reconstruyendo la nación, más prosperidad que nunca, un cambio de corazón (“Dios circuncidará tu corazón”, BTX) para que Israel fuera por fin capaz de amar a Dios “con todo el corazón y con toda el alma”, victoria sobre sus enemigos y Dios se deleitaría en ellos nuevamente. ¡Muchas bendiciones si había arrepentimiento! Dios tendría siempre la puerta abierta al futuro Israel rebelde y disciplinado si ellos decidían en algún punto de su locura arrepentirse y volverse sinceramente a Dios.
  3. En los versículos 11 al 14 Dios les aclara que su mandato “no es demasiado difícil de entender ni está fuera de tu alcance”. No estaba ni muy elevado ni muy lejos, al contario, “el mensaje está muy al alcance de la mano; está en tus labios y en tu corazón para que puedas obedecerlo.” A pesar de la aparente complejidad de la ley mosáica, los principios que guiaban a todos los mandatos eran muy sencillos y todos los podían obedecer si realmente lo quisieran.
  4. El v. 15 y el 19 les recuerda que Dios les daba a elegir entre la vida y la muerte, entre la prosperidad y la calamidad. La clave de todo era la obediencia sincera. Ese preciso momento era el importante para Israel, tendrían que decidir qué hacer con respecto al pacto que Dios les ofrecía y Dios puso al cielo y la tierra como “testigos” de la decisión que ellos tomaran.
  5. La parte final del v. 19 revela el principio del libre albedrío pero también el corazón de Dios para con nosotros: “¡Ay, si eligieras la vida, para que tú y tus descendientes puedan vivir!”, “Escoge, pues, la vida para que vivas, tú y tu descendencia,” (NBLH). Si Dios les dejaba escoger, pero todo su corazón estaba anhelando que Israel decidiera aceptar el pacto y de esa manera encontrar la vida y la felicidad. ¡Dios quería lo mejor para ellos pero no los quería obligar! Ellos deberían aceptar.
  6. El v. 20 termina con “la clave” para la vida verdadera de Israel: “Puedes elegir esa opción al amar, al obedecer y al comprometerte firmemente con el SEÑOR tu Dios”, “amando a YHVH tu Dios, obedeciendo su voz y siéndole fiel.” (BTX). Amor, a Dios obediencia y compromiso: los ingredientes para el éxito espiritual. Así fue en ese tiempo, así siguen siendo al día de hoy.

Conclusiones:

  1. Tengamos cuidado con llegar a un punto en nuestra fe en que miramos pero no vemos el poder de Dios y oímos pero no escuchamos a Dios. Oremos para que Dios nos ayude a tener siempre un corazón suave y moldeable para que Él nos siga revelando su voluntad día a día y no nos endurezcamos como lo hizo Israel en el desierto.
  2. Dios aborrece el pecado sin duda y le duele y le enoja cuando pecamos. Pero algo que lo enfurece definitivamente es la actitud que hay detrás de la acción. Es decir, una actitud indiferente, irreverente, descuidada e irresponsable con respecto a la salvación que Él ya nos dió. Un creyente se puede convertir en una raíz amarga y venenosa para otros cuando combina ambas cosas: la práctica de algún pecado + la actitud que mencionamos. ¡Tengamos cuidado!
  3. No nos preocupemos tanto por temas como la existencia de extraterrestres, si existió la Atlántida, si los mayas tuvieron conocimientos que venían del espacio, y más y más temas místicos y ocultos que a la gente moderna le fascina investigar y conocer. De todo ello Dios tiene una respuesta que algún día se nos revelará. Más bien preocupémonos de nuestra responsabilidad con respecto a la revelación de Dios ya revelada en su Palabra, porque de ella Él nos pedirá cuentas. ¡Ayudemos a nuestros amigos no-cristianos que se interesan más por lo primero que por lo segundo!
  4. No menospreciemos nunca el valor y el poder que hay en el verdadero arrepentimiento. Grandes bendiciones de Dios inmediatas pueden llegar a nuestra vida cuando de corazón nos volvemos a Dios sinceramente. ¡Sigamos creyendo, enseñando y practicando el arrepentimiento!
  5. La voluntad de Dios y su mensaje para nuestra vida no es algo místico, oscuro, oculto y reservado solo para los “iniciados”. La Biblia contiene un mensaje claro, directo y congruente para nuestra vida. La voluntad de Dios no era que su Palabra fuera oscurecida de ninguna manera, sino que fuera transparente y nos iluminara de inmediato. Dudemos de todo aquel que predica un evangelio “oscuro y complicado”, no corresponde a lo que los principios más básicos de la fe en la Palabra de Dios.
  6. Dejémonos conmover por la libertad por un lado que Dios nos da al dejarnos decidir qué queremos hacer con nuestra vida y hacia dónde queremos ir, pero por el otro lado el anhelo tan profundo de su corazón de que podamos tomar la mejor decisión para nuestro futuro: estar al lado de Él por siempre y obedecerlo de corazón. Y esta decisión se expresa en términos de AMOR, OBEDIENCIA y COMPROMISO.

6 Responses to “Día 112”

  1. ESTELA GARCIA dice:

    MUCHAS GRACIAS!!!, ES UNA BENDICION CONTAR CON ESTA ENSEÑANZA PARA NUESTRA ALMA.

  2. Mirna Barrera de Hdz dice:

    Gracias Arturo, a pesar de como seamos Dios siempre esta dispuesto a recibir un corazón arrepentido. Quisiera agregar que Moises a pesar de que no entraria en la tierra prometida, fue fiel hasta el final y siguió preparando al pueblo israelita y con mayor razon pues él ya sabía lo que era desobedecer y no ser parte de la promesa de Dios, un gran ejemplo para los que dirigimos.

  3. CINTHYA SOLANO dice:

    LOS MANDATOS DE DIOS NO ESTAN LEJOS NI ALTOS PARA TENER QUE IR POR ELLOS Y CUMPLIRLOS, DIOS YA LOS HA PUESTO EN NUESTRA BOCA Y EN NUESTRO CORAZÓN PARA QUE LOS TOMEMOS Y LOS LLEVEMOS A CABO; GRACIAS PADRE PODEROSO POR QUE AHORA NOS DAS OJOS QUE VEN Y OIDOS QUE ESCUCHAN, AYUDAME A MANTENERME PENDIENTE DEL PACTO QUE HE HECHO CONTIGO PARA DISFRUTAR DE LA PAZ Y LAS BENDICIONES QUE TIENE TU PUEBLO AMADO.
    GRACIAS ARTURO POR TU TRABAJO DTB. 🙂

  4. blanca martinez dice:

    Gracias Arturo este fue una buena leccion por que DIOS quiere de nosotros un corazon arrepentido y que no nos preocupemos por otras cosas por que haveces pude ser que nos desenfoquemos en nustra salvacion personal y la de nustras familias que de penden de uno del ejemplo que le demos a nuestrs hijos para guiarlos alas cosas de DIOS. ES MUY IMPORTANTE TENER UN CORAZON de AMOR a DIOS obedecerlo y compromiso de nuestras convixiones.

  5. Pedro Soto dice:

    Gracias, me ayudan mucha las conclusiones de hoy. Saludos

  6. Martin Merediz-Funes dice:

    Gracias al Señor por estos estudios, es tan claro el Señor para mostrarnos el camino y tan bondadoso al insitir en reiterar su voluntad para nuestras vidas.
    Gracias Arturo

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