Día 186

2 SAMUEL 3 – 4.

Después del primer enfrentamiento entre los ejércitos de Israel contra los ejércitos de Judá (2 Samuel 2), el v. 1 del capítulo 3 nos indica qué fue lo que siguió: “Este fue el comienzo de una larga guerra entre los que eran leales a Saúl y los que eran leales a David. Con el paso del tiempo, David se volvió cada vez más fuerte, mientras que la dinastía de Saúl se iba debilitando.” La guerra fraternal siguió, el reinado de David no se estableció inmediatamente, tuvo que pelear para lograrlo. Sin embargo, como el mismo versículo lo indica, “la dinastía de Saúl se iba debilitando”. Dios no estaba con ellos porque ya había decidido que David sería el rey sobre todo Israel y Judá.

Los versículos 2 al 5 del mismo capítulo 3 nos proporcionan un registro de los hijos de David nacidos en Hebrón. Fueron en total 6 hijos cada uno de madre diferente (6 esposas). Competando el relato con 1 Crónicas 3.1-4, la información sobre los hijos coincide y solo se añade que en Hebrón reinó 7 años 6 meses. Así que la guerra entre los que eran fieles a Saúl y los que eran fieles a David duró por lo menos eso: 7 años y 6 meses. Por eso 2 Samuel 3.1 dice, “una larga guerra”.

Ahora, el pasaje comprendido entre los versículos 6 y el 21 de 2 Samuel 3 contiene algunos puntos importantes:

  1. Los conflictos internos en los que eran leales a Saúl comenzaron a surgir (v. 6- 11). El pasaje registra que Is-boset, el hijo de Saúl que fue nombrado rey de Israel, acusó al comandante Abner de haberse acostado con una concubina de su padre. Esto molestó en sobremanera a Abner, quien le echó en cara a Is-boset todo lo que había ayudado a su familia, incluso mencionando “Después de todo lo que hice por tu padre Saúl, por su familia y por sus amigos al no entregarlos a David” (v. 8). Es decir, Abner de alguna manera entendió que al morir Saúl, lo correcto era ceder el derecho del trono a David, por eso mencionó la cuestión de que no entregó la familia de Saúl a David. Esto lo reafirma el v. 9 cuando dice, “si no hago todo lo posible para ayudar a David a que consiga lo que el SEÑOR le prometió”. Era un hecho que Abner estaba bien consciente de que la voluntad de Dios era que David reinara, no Is-boset, sin embargo, él mismo fue quien promovió a Is-boset para rey sobre Israel en 2 Samuel 2.8-11. También por la forma como Abner trató a Is-boset en estos versículos podemos darnos cuenta que en el fondo de su corazón no lo respetaba como su rey. Esto nos confirma que Abner entendía bien que sus acciones eran contrarias a la voluntad de Dios y sin embargo continuó en el espíritu de rebelión que su líder el rey Saúl había demostrado abiertamente.
  2. El pacto entre Abner y David (v. 12). Abner le comentó a David, “«¿Acaso no le pertenece a usted toda la tierra? Haga un pacto solemne conmigo y le ayudaré a que todo Israel se ponga de su parte.” ¿Por qué decidió ahora sí ayudar a que se hiciera la voluntad de Dios? ¿Fue por un arrepentimiento sincero y un deseo de volverse a Dios? ¡Para nada! Fue como un acto de venganza contra Is-boset por la forma como lo estaba tratando. Aunque su propuesta sonaba muy bien como para terminar con esa guerra fraternal de una vez, los motivos de Abner para hacer lo correcto no eran íntegros. Era movido más bien por sentimientos lastimados y por el deseo de afectar a Is-boset.
  3. Los versículos 13 al 16 nos muestran un episodio triste, cuando David pide tanto a Abner como Is-boset que se le devuelva su esposa Mical, la hija de Saúl. ¿Cuál es el contexto de esto? Recordemos que en 1 Samuel 18.17-30, Saúl le prometió a David darle a su hija Merab, pero ya que iba a cumplir su promesa, decidió mejor dársela a Adriel de Mehola. Después ese mismo pasaje narra que Mical, la otra hija de Saúl, se enamoró de David y éste mató a 200 filisteos como “precio” para casarse con ella y así lo hizo. La siguiene aparición de Mical es en 2 Samuel 19.11-17 cuando Mical le ayudó a David a escaparse de la persecución de Saúl. Y después reaparece ella en 1º Samuel 25.44 (NVI), “Saúl, por su parte, había entregado su hija Mical, esposa de David, a Paltiel hijo de Lais, oriundo de Galín.” Por eso, como Saúl entregó a su esposa a otro hombre, ahora David la estaba recuperando a la fuerza. Aquel hombre terminó llorando y muy triste por haber perdido a Mical. Los daños colaterales del pecado de Saúl fueron fuertes por todas partes.

Pero las cosas no saldrían tan bien para Abner. Los versículos 22 al 39 del capitulo 3 nos describen la reacción de Joab, el comandante de los ejércitos de Judá, contra Abner, cuando se enteró que el rey David estaba por concluir un pacto con los de Israel. Joab, actuando por un deseo de venganza personal, no informó a David que mandó llamar de nuevo a Abner y después de llevarlo a las puertas de la ciudad de Hebrón, “lo apuñaló en el estómago y lo mató en venganza por la muerte de su hermano Asael.” (v. 27).

Cuando David se enteró de esta tragedia, dijo lo siguiente, “??«Juro por el SEÑOR que yo y mi reino somos inocentes para siempre de este crimen cometido contra Abner, hijo de Ner. ??29 Joab y su familia son los culpables. ¡Que la familia de Joab sea maldita! Que nunca falte un hombre de cada generación que padezca de llagas o de lepra, o que camine con muletas, o que muera a espada o que mendigue comida».” (v. 28-29). Básicamente dejó una maldición sobre la familia de Joab, ¡fueron palabras muy fuertes contra su comandante! Joab había puesto su deseo de venganza personal por encima de las órdenes del rey y por encima de la voluntad de Dios y por eso se hizo acreedor a esa maldición.

La reacción siguiente de David en los versículos 31 al 39 nos recuerda nuevamente a la reacción que tuvo cuando murió Saúl: convocó a un duelo entre todos los de Judá, lloró por Abner en su tumba, hizo un cántico fúnebre para Abner y ayunó. No parecía que un enemigo suyo había caído sino más bien un amigo. Cuando el pueblo de Israel supo de esta conducta de David ante la muerte de Abner, “Esto agradó mucho a los israelitas” (v. 36). La gente comprendió que David no fue responsable de tal acto criminal pero también pudieron apreciar la sinceridad del corazón de David, quien no estaba fingiendo para “ganar votos”, más bien actuaba genuinamente como líder, buscando hacer lo recto a los ojos de Dios y de los hombres, y las personas a su alrededor se daban cuenta. Como podemos ver, el respeto que se ganó David por parte del pueblo de Judá y del pueblo de Israel fue un proceso en el cual su ejemplo personal y su sinceridad jugaron un papel importante, con la ayuda de Dios obviamente también. Pero el respeto de ambos pueblos no fue otorgado por ellos simpemente porque Dios lo había elegido como rey, sino que también requirió un esfuerzo de parte de David a través del tiempo.

El capítulo 4 regresa el enfoque de la historia a Is-boset, quien al saber de la muerte de Abner, “se acobardó y todo Israel quedó paralizado de miedo.” (v. 1). El resto del capítulo cuenta la historia de 2 hombres (Baana y Recab), que eran capitanes en el ejército de Israel y que básicamente conspiraron contra su rey Is-boset, lo mataron y le llevaron la cabeza al rey David en Hebrón diciéndole, “—¡Mire! Aquí está la cabeza de Is-boset, el hijo de su enemigo Saúl, quien intentó matarlo. ¡El SEÑOR le ha dado hoy a mi señor el rey venganza sobre Saúl y toda su familia!” (v. 8). En su mente, estos hombres pensaban que realmente David se iba a alegrar con la noticia y los iba a recompensar de alguna manera. Y en cierta manera lo que habían hecho le facilitaba el camino a David para tomar control del reino de Israel, pero estos hombres en realidad no conocían a David, quien les contestó, “??10 Una vez alguien me dijo: “Saúl ha muerto”, pensando que me traía buenas noticias. Pero yo lo agarré y lo maté en Siclag. ¡Esa fue la recompensa que le di por sus noticias!  11 ¿Cuánto más debo recompensar a los hombres malignos que mataron a un hombre inocente en su propia casa y mientras estaba en la cama? ¿No debería hacerlos responsables de su sangre y así liberar al mundo de su presencia?” (v. 10-11). Y después ordenó matarlos y colgó partes de sus cuerpos junto al estanque de Hebrón. De acuerdo con el A Commentary on the Holy Scriptures: 1 & 2 Samuel, de Logos Bible Software, el desmembramiento de los cuerpos y el colgar partes de los mismos en un lugar público como el estanque de Hebrón, donde muchas personas todos los días tenían que ir, sirvió como un testimonio público de la rectitud y la severidad de David contra los malvados, así como también un testimonio de su inocencia en el asunto. Las manos y los pies se cortaban porque se suponía que con éstos se hacía lo malo. Era una forma común de castigo en el Cercano Oriente antiguo.

Para David, el fin no justificaba los medios de ninguna manera. A pesar que Baana y Recab le ayudaron a facilitar el control sobre Israel, David no toleró la maldad utilizada en el proceso. Esto nos muestra que cuando somos realmente rectos e íntegros, no toleramos medios malvados para lograr buenos fines. Tal como el académico bíblico John Warwick Montgomery dijo en su libro Where is History Going?, “Los medios siempre alteran el carácter del fin, así que si un medio malvado se utiliza, el fin se convierte en malvado”.

Conclusiones:

  1. Actuar en rebeldía a Dios es estar plenamente conscientes de la voluntad de Dios para una situación específica y a pesar de eso insistir en caminar en un rumbo opuesto. Fue justo lo que hizo Saúl y lo que había estado haciendo Abner, su comandante. Pensemos, ¿cuántas veces en el día nos comportamos rebeldemente ante la voluntad de Dios? ¿Identificas los momentos cuando eso pasa? ¿Qué crees que debes hacer al respecto?
  2. Como Dios siempre se fija en el corazón del hombre y no solo en sus acciones, la conducta de Abner de disponerse a hacer la voluntad de Dios pero por motivos incorrectos no puede ser agradable a Él. La Biblia es consistente en muchos pasajes en cuanto a esta característica de Dios: siempre se fija en los motivos, siempre mira el corazón, nunca se deja llevar solamente por la apariencia externa. Por eso, cuidemos lo que sale de nuestros corazones porque Dios nos está mirando todo el tiempo.
  3. El respeto del pueblo de Dios no se otorga por decreto a una persona o un grupo de personas. Se gana con el tiempo, aunque al inicio los nombramientos y las funciones de liderazgo involucran un respeto implícito. Pero al final de la historia, es a través del tiempo que con el ejemplo personal y la sinceridad, las personas van apreciando más y más a aquellos que sirven en roles de liderazgo. Si servimos en alguna función de este tipo en la iglesia, no exigamos respeto solo por un nombramiento o un cargo, ¡ganémoslo con nuestro ejemplo!
  4. La verdadera rectitud nunca acepta medios malvados para lograr fines buenos, simplemente no es congruente portarnos de esa manera. Si somos íntegros sinceramente y de corazón, buscaremos que todo, tanto medios como el fin, sean rectos también. ¿Qué tal te manejas en este punto? Meditemos en esto.

4 Responses to “Día 186”

  1. Gustavo Ulloa dice:

    Gracias Arthur, nos ayudas y podemos aprender del corazón de David, vemos como es importante respetar el liderazgo así como lo hacía el Rey David.

  2. Adriana Casas dice:

    “Oh Dios,
    examíname, reconoce mi corazón;
    ponme a prueba, reconoce mis pensamientos;
    mira si voy por el camino del mal,
    y guíame por el camino eterno.”
    Sal. 139.23 y 24.
    Gracias Arturo por la realización de éstos devocionales,
    lo aprecio de todo corazón. Que Dios te bendiga.

  3. Lulu tovar dice:

    Mil gracias Maestro me encanta leer ,aprehender y respetar la voluntad de Dios …David un gran ejemplo!!!

Leave a Reply

You must be logged in to post a comment.