Día 83

NÚMEROS 9 – 10.

El capítulo 9 trata con la celebración de la Pascua un año después de que habían salido de Egipto. Sería la segunda Pascua de su historia, ya que la primera se celebró durante la noche en que Dios hirió a los primogénitos de Egipto. Después de la dedicación del tabernáculo y las presentaciones de las ofrendas, llegó el tiempo en que necesitaban celebrar la Pascua, de acuerdo a las mismas instrucciones que Dios les había dado previamente.

Así que en los versículos 4 al 5 el pueblo entero celebró la Pascua, “al atardecer del día catorce del primer mes. Allí celebraron el festival, así como el SEÑOR le había ordenado a Moisés.” (v. 5). Pero algunos hombres estaban ceremonialmente impuros por haber tocado un cadáver y fueron a preguntar a Moisés por qué razón no podían celebrar la Pascua junto con el resto del pueblo. Aquí hay 2 cosas interesantes a resaltar:

  1. De acuerdo al v. 7, la pregunta de los hombres fue, “¿por qué se nos debe impedir presentar la ofrenda del SEÑOR en la debida fecha con el resto de los israelitas?” Ritualmente estaban impuros de acuerdo a lo establecido anteriormente, sin embargo querían participar en la Pascua, el deseo estaba en su corazón y fueron directo con Moisés a tratar esto. A lo cual Moisés consultó a Dios y Él se los permitió y quedó establecido que para el futuro que a pesar del estado de impureza ceremonial o si esté de viaje y no puede estar presente en la ceremonia, “aun así podrá celebrar la Pascua del SEÑOR.” (v. 10). Dios determinó esto para las personas que de corazón querían celebrar la Pascua a pesar de que alguna circunstancia se los impidiera. Lo importante era el deseo de cada uno de participar, Dios respondió a ello y legisló el asunto.
  2. Ahora, en el v. 13 se trata el caso de aquellos que a pesar que no tenían ningún impedimento para celebrar la Pascua (ni están ceremonialmente impuros ni andan de viaje), simplemente no la celebraban. ¿La razón? Pudo haber sido descuido, indiferencia, menosprecio por lo sagrado, apatía, rebeldía, etc. Cualquiera que haya sido la razón la disciplina era, “serán excluidos de la comunidad de Israel” (v. 13). Para Dios era muy grave una actitud de este tipo, cuando una persona tenía todas las posibilidades de cumplir con lo establecido por Él y sin embargo no lo hacía. Un caso muy diferente a la actitud de los primeros israelitas que se acercaron a Moisés a preguntar por qué no podían participar.

En los versículos 15 al 23 tenemos algo sorprendente: la función de la nube que estaba encima del tabernáculo. De acuerdo a estos pasajes, esta famosa nube durante el día era precisamente de apariencia de nube o humo, y durante la tarde, parecía una columna de fuego. Cuando la nube se elevaba por encima de la carpa, todo el pueblo se movilizaba y seguían a la nube, desmontando previamente todo el tabernáculo. Se quedaban en campamento todo el tiempo que la nube se quedara también encima del tabernáculo, fuera por una noche, una semana, un mes o un año entero. Entonces la situación estaba como dice el v. 23, “Así que acampaban o viajaban bajo las órdenes del SEÑOR y obedecían todo lo que el SEÑOR les decía por medio de Moisés.” La nube era el instrumento de Dios para determinar el rumbo de su pueblo. Israel no se manejaba solo, no podía decidir solo hacia dónde partía, ni Moisés siquiera lo podía hacer. Estaban realmente sometidos al poder de Dios y a su voluntad en cuanto a la duración de su travesía por el desierto.

Entonces rebelearse contra este plan era rebelarse directamente contra Dios, ya que ni Moisés ni Aarón ni los sacerdotes ni levitas tenían ningún control sobre la nube. Y aunque el pueblo después se rebeló contra los hombres que dirigían, en realidad estaban actuando en contra de Dios directamente.

Precisamente con este contexto de las veces que Israel se tenía que movilizar hacia otro punto, de acuerdo como la nube se los dictara, en el capítulo 10 tenemos a Dios instruyendo a Moisés sobre el útil uso de las trompetas para esos momentos. Eran 2 trompetas de plata (v. 2) que al tocarse de cierta forma serían la señal para:

  1. Levantar el campamento en cierto orden y seguir la marcha (v. 2, 5 – 6).
  2. Convocar a toda la comunidad a reunión ante Moisés (v. 3).
  3. Solo los sacerdotes podrían tocar las trompetas (v. 8).
  4. También serían útiles para dar señal de alarma ante ataques de enemigos (v. 9). Dios mismo “los recordará y los rescatará de sus enemigos” al escuchar las trompetas en señal de alarma.
  5. Finalmente serían tocadas también en tiempos de alegría, en festivales anuales, al entregar ofrendas quemadas y ofrendas de paz (v. 10).
  6. El toque de las trompetas “y serán para ustedes como recordatorio delante de su Dios. Yo soy el SEÑOR su Dios.” (NBLH).

Como hablamos anteriormente, cuando la Biblia dice que Dios recordaría tal o cual cosa a través de una u otra cosa, no significa que literalmente Dios se olvidaba de cosas tan importantes como su pacto o un servidor suyo en aprietos. Más bien era una forma de decir que Dios estaba pendiente de su pacto o de la persona y que en ese momento le reafirmaría que así era. Las trompetas sirvieron entonces para los israelitas como recordatorio del pacto que Dios había hecho con ellos, de la protección y cuidado que Él les brindaba, y de que estaban sometidos a su voluntad también.

Los versículos 11 al 28 registran la primera vez que los israelitas levantaban el campamento después de que ya se había establecido el tabernáculo y se habían terminado las dedicaciones y consagraciones correspondientes. Encontramos muchos detalles acerca de cómo fue el proceso principalmente con el objetivo de confirmar que todo fue hecho “siguiendo las instrucciones que el SEÑOR había dado por medio de Moisés” (v. 13). Y esto incluía el orden de las tribus que iban en formación dirigidos por sus jefes y los clanes de los levitas que transportaban el tabernáculo entero. Así, “división por división” (v. 28), todo Israel se movilizó.

Esta era la primera vez que se tenían que poner en práctica todas las instrucciones que Dios había dado sobre el desarmado y armado del tabernáculo y las movilizaciones de las tribus. Todo salió tal como Dios lo pidió. Para Dios era importante que quedara registrada la obediencia de las tribus de Israel a su Palabra y por eso inspiró al autor de Números para escribir esto. Seguramente Dios estaba muy complacido de ver a un pueblo de Israel obediente y fiel a sus instrucciones, al menos hasta este punto.

Los últimos versículos, del 29 al 36, tratan con dos cosas:

  1. La petición de Moisés a su cuñado Hobab, hijo de Reuel el madianita, para que les ayudara con la ubicación de los lugares del desierto donde debían acampar. Sin embargo, también Moisés le dice, “Vamos en camino al lugar que el SEÑOR nos prometió, porque él nos dijo: “Yo se lo daré a ustedes”. Pareciera que estaba citando aquí la promesa que Dios les había hecho de darles la tierra prometida y al mismo tiempo pidiendo a un hombre que les ayudara en el viaje. ¿No suena esto como una falta de fe de parte de Moisés? ¿Por qué combinar las promesas de Dios con la ayuda de hombres? Un comentario interesante de la Biblia de Estudio Apologética dice que si bien Moisés fue el intérprete de la dirección que Dios daba, Hobab podría proveer apoyo muy valioso durante la travesía en el desierto; y ambas formas de liderazgo eran proveídas por Dios. No estaban una contra la otra.
  2. La relevancia del papel del arca en las movilizaciones del pueblo de Israel. El arca siempre iba delante del pueblo y al parecer trabajaba en equipo junto con la nube para determinar el lugar exacto en que Israel debería parar y descansar. Las frases que Moisés decía cuando el arca salía y cuando se ponía en tierra eran relevantes: ??”¡Levántate, oh SEÑOR y que se dispersen tus enemigos! ¡Que huyan ante ti!… Vuelve, oh SEÑOR, a los incontables millares de Israel!”. Posteriormente en el AT nos encontraremos varios ejemplos donde la trascendencia de poseer el arca y de transportarla era evidente señal tanto para Israel como para los enemigos de que Dios estaba con ellos y que les daría la victoria.

Conclusiones:

  1. Dios se fija mucho en la actitud que los creyentes tengan hacia su voluntad. Si tenemos disposición y buenos deseos, nos bendice y nos abre las puertas para poder hacer su voluntad. Pero si solo ofrecemos excusas, apatía e indiferencia, podríamos estar cayendo en tratar con menosprecio los aspectos sagrados que él demanda de nosotros como la adoración, el servicio, nuestra misión, las relaciones unos a otros, etc. ¡Tengamos cuidado!
  2. Durante su travesía en el desierto el pueblo de Israel era realmente dirigido por Dios a través de la nube. Nos recuerda un poco al trabajo del Espíritu Santo en nuestra vida. Si le permitimos, Él nos puede dirigir realmente a través de todas las circunstancias que enfrentemos durante nuestra largo viaje de fe.
  3. Para Dios fue importante registrar la obediencia de Israel, detalle a detalle. Imaginemos el gozo que Él debió haber experimentado al ver a su pueblo que desde la primera vez que les tocó moverse, hicieron todo tal como Él les dijo. Luchemos por brindarle a Dios más alegrías continuamente al ver nuestra obediencia detalle a detalle en cada situación que se nos presente.
  4. Dios trabaja de muchas formas y a través de medios diferentes. Confiar en Dios no está peleado con recurrir a herramientas externas que el mundo nos puede ofrecer para lograr un objetivo espiritual. Algunos ejemplos: disciplinas de salud mental, estrategias de liderazgo, expertos en recursos humanos, expertos en manejos de finanzas, médicos, etc. Siempre y cuando no vayamos en contra de algún principio bíblico, podemos hacer uso de estos “Hobabs” modernos para recibir toda el apoyo posible para lograr dicho fin.

11 Responses to “Día 83”

  1. BLANCA MTZ. dice:

    GRACIAS ARTURO POR TU AMOR Y FIDELIDAD A DIOS Y QUE DIOS TE BENDIGA POR TENER ESA DISPOCISION DE HAYUDARNOS A CRECER.

  2. Mirna Barrera de Hdz dice:

    Gracias Arturo, como siempre, Dios recordandonos cuanto le agrada la buena actitud y la obediencia.

  3. CINTHYA SOLANO dice:

    ¡MUCHAS GRACIAS ARTURO FUE DE GRAN AYUDA DTB. 🙂

  4. ESTELA GARCIA dice:

    Muchas gracias!!! me ayuda a hacerme consciente de lo importante de mi obediencia a Dios, lo cual lo hace tan Feliz!!. Arturo mil gracias!! por tu gran trabajo para el pueblo de nuestro creador. Bendiciones!!!

  5. Lulu tovar dice:

    Mil gracias Arturo que Dios te bendiga siempre .

  6. Sandra Duarte dice:

    ¡Gracias Arturo!

  7. Jorge R. Moreno Peñaloza dice:

    Gracias, es una herramienta tan poderosa la que tú pones al alcance de todos, para poder entender los momentos en que nos empezamos a apartar del camino. Más con tu ayuda, con tu apoyo y con esta increíble dirección, solo nos queda agradecer a Dios por todas las situaciones que se nos presentan día con día y que nos sirvan para ir teniendo la sabiduría aún cuando cometemos o en primera persona cometo errores, al saber como volver a encaminarme en la dirección correcta.
    Un beso santo a tu esposita.

  8. Elizabeth Arriola dice:

    Gracias por tu trabajo, me inspira tantos detallesnque son importantes para nuestro Dios. Bendiciones

  9. Vicky dice:

    Muchas Gracias Arturo, me enriquecen tanto estos devocionales. Estoy muy agradecida con Dios y contigo por ser una herramienta útil a su servicio.

  10. Vicky dice:

    Gracias Arturo, DTB

    Gratitud y obediencia…

  11. Martín Tomas Merediz-Funes dice:

    Gracias Arturo cada día que puedo dedicar a estos estudios y a ponerme al día también me llena de gozo, saber de que tenemos un Dios tan amoroso que siempre toma en cuenta nuestras intenciones de acercarnos a El y de vivir de acuerdo a sus mandamientos. Tener un Dios que solo desea guiarnos constantemente por el camino que ha determinado para nuestro bienestar.
    Gracias Arturo por tu trabajo.

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