Día 439

INTRODUCCIÓN A 2 TIMOTEO.

De acuerdo con el libro Chronological and Background Charts of the New Testament, de H. Wayne House, Zondervan, la segunda carta a Timoteo se escribió en el año 63 d.C., desde la ciudad de Roma, y estaba dirigida nuevamente a Timoteo, el amado discípulo de Pablo. De acuerdo con la Baker Encyclopedia of the Bible, de Baker Book House, tenemos la siguiente información de contexto:
  1. Aunque hay algunas posturas críticas hacia la autoría paulina de la carta, son más las evidencias en el texto que apuntan hacia que el autor fue realmente Pablo.
  2. Pasajes como 2 Timoteo 1.12 (“Por ese motivo padezco estos sufrimientos.”) y 2. 9 (” por el que sufro al extremo de llevar cadenas como un criminal.”) nos dejan saber que Pablo posiblemente estaba en prisión cuando escribió esta carta. Además los v. 15 al 18 afirman que estaba en Roma.
  3. En cuanto a la fecha de escritura, se sabe que el año 64 d.C. fue el año del gran incendio en Roma, cuando Nerón culpó a los cristianos por el hecho. Se cree que Pablo fue martirizado en esa fecha también. Nerón murió en el 64 d.C., así que la carta se tuvo que escribir antes de esa fecha.
  4. En cuanto al contexto histórico, después de la escritura de 1 Timoteo, Pablo continuó haciendo algunos viajes hasta que fue apresado nuevamente y llevado a Roma, desde donde escribiría su última carta, 2 Timoteo.
  5. En cuanto al contenido, la carta es más pastoral que teológica en su énfasis. Sin embargo, el apóstol sí aprovechó para tratar algunos temas relacionados con las herejías. También encontramos frases muy personales  del apóstol, que presintiendo que esta vez no sería librado de la cárcel sino que terminaría muerto, se atrevió a escribir una especie de despedida a su discípulo Timoteo.

2 TIMOTEO 1.1-2.19.

Después de los saludos y la dedicatoria a Timoteo, el apóstol Pablo inició su carta con un toque pastoral hacia la vida y el liderazgo de Timoteo en la ciudad de Éfeso. Veamos los detalles:
  1. La vida de oración de Pablo. El v. 3 dice, “Al recordarte de día y de noche en mis oraciones, siempre doy gracias a Dios”. Pablo mencionó que tanto de día como de noche agradecía a Dios en sus oraciones por la vida de Timoteo. Pablo no oraba de vez en cuando de manera esporádica o solo cuando sentía la necesidad de hacerlo. Más bien podemos identificar una disciplina de oración en su vida.
  2. La fe de Timoteo (v. 4-5). En estos versículos el apóstol nos dejó algunas imágenes del corazón y de la fe de su discípulo Timoteo: a) era un hombre afectuoso y sensible (“Y al acordarme de tus lágrimas…”, v. 4), b) su fe la adquirió de su mamá y de su abuela quienes llegaron primero a Cristo y después lo influenciaron a él para que se convirtiera también.
  3. Las debilidades del carácter de Timoteo (v. 6-14). Pablo se vio en la necesidad de escribir ciertas exhortaciones muy directas a Timoteo para que fortaleciera varias de sus debilidades. Primero, le pidió que avivara “la llama del don de Dios” (v. 6) que había recibido cuando Pablo le impuso las manos (posiblemente una referencia a algún don espiritual de carácter milagroso que recibió del apóstol). ¿Por qué le dijo eso? El v. 7 nos da una pista: “Pues Dios no nos ha dado un espíritu de timidez, sino de poder, de amor y de dominio propio.” Al parecer Timoteo estaba siendo vencido por el miedo y la timidez para ejercer su don espiritual y tal vez su propio liderazgo en Éfeso. Pablo le estaba exhortando a que se llenara de valor, venciera su miedo y su timidez, y cumpliera con su misión. Otro detalle aparece en el v. 8, “no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni tampoco de mí… tú también, con el poder de Dios, debes soportar sufrimientos por el evangelio.” Ahora podemos detectar que Timoteo se estaba avergonzando de continuar predicando a Cristo y del encarcelamiento de Pablo, todo esto evidencias de su verdadera necesidad, ¡no quería experimentar sufrimientos por causa de Jesús! Pablo le dijo que no tenía opción, si era un mensajero del evangelio forzosamente tendría que sufrir por Cristo, por eso necesitaba aceptar el hecho y cambiar su actitud. ¿Cómo podía lograr eso? Pablo le compartió su visión de las cosas en los versículos 9 al 11, mencionando la salvación que Dios nos dio y el llamado a la santidad, el favor que recibimos en Cristo, la esperanza de vida eterna (venciendo a la muerte) que tenemos, y cómo Dios lo había nombrado “heraldo, apóstol y maestro” (v. 11) o “predicador, apóstol y maestro” (BTX) del evangelio. Después de recordar todo esto, él dijo, “Por ese motivo padezco estos sufrimientos. Pero no me avergüenzo, porque sé en quién he creído, y estoy seguro de que tiene poder para guardar hasta aquel día lo que le he confiado.” (v. 12). Era precisamente por la grandeza de la revelación de Dios que los cristianos hemos recibido por la cual Pablo encontraba la motivación y la disposición para soportar los sufrimientos por Jesús, reafirmando además su confianza plena en las promesas de Cristo con respecto a la esperanza para nuestras almas. Al sufrir, Pablo tenía los ojos puestos en la esperanza que Cristo prometió a sus seguidores y no en los dolores del tiempo presente.
  4. Los recursos con que contaba Timoteo (v. 13-14). Después de enseñarle a Pablo cómo adquirir una motivación poderosa para estar dispuesto a sufrir por Cristo, el apóstol también le recordó que contaba con la “fe y amor en Cristo Jesús” y “Con el poder del Espíritu Santo”, a través de los cuales podía lograr seguir “el ejemplo de la sana doctrina” que aprendió de Pablo, y también la convicción para cuidar “la preciosa enseñanza” (v. 14) que le habían confiado. Así que recordemos esto: nuestra fe, el amor que Dios nos ha enseñado para dar a los demás y el poder del Espíritu Santo nos ayudarán para aprender de los buenos ejemplos a nuestro alrededor y para cuidar bien la integridad del evangelio sin desviarnos en nada.
Durante la carta, Pablo mencionó varias veces los nombres de algunos discípulos que habían afectado positiva o negativamente al apóstol:
  1. Cuando lo abandonaron. En 2 Ti 1.15 se mencionó a “Figelo y Hermógenes”, cristianos que lo habían abandonado en la provincia de Asia, junto con “todos los de la provincia”. ¿Exactamente qué sucedió? Algunos comentarios como el Nuevo Comentario Bíblico: Siglo Veintiuno, de Sociedades Bíblicas Unidas, afirman que Pablo experimentó un abandono masivo de colaboradores procedentes de la provincia de Asia (dentro de la cual se encontraba Éfeso), posiblemente dirigidos en su apostasía por Figelo y Hermógenes. Seguramente esta experiencia fue traumática para Pablo, que además del dolor emocional de la traición y el abandono, estaba soportando en ese momento la cárcel en Roma.
  2. La excepción de Onesíforo (2 Ti 1.16-18). Este discípulo se comportó de una forma radicalmente diferente a los demás cristianos de Asia que abandonaron a Pablo, ya que le dio ánimo, no se avergonzó de sus cadenas, lo buscó hasta encontrarlo, y le prestó muchos servicios personales. Por eso Pablo pedía a Dios que le diera mucha misericordia en el día del juicio, por toda la ayuda y el apoyo que fue para él aún cuando otros cristianos abandonaron su compromiso y negaron su fe.
  3. Cristianos que se desviaron a falsas doctrinas (2 Ti 2.17-18, adelantándonos un poco). Pablo mencionó que Himeneo y Fileto se habían desviado de la verdad y andaban enseñando que la resurrección ya había tenido lugar, y además “trastornan la fe de algunos” (v. 18) o “logran es confundir a los creyentes” (TLA) o “desviaron de la fe a algunas personas.” (NTV). Pensemos en esos cristianos, que caminaron al lado de uno de los más grandes apóstoles, autor de la mayoría de las cartas del Nuevo Testamento, con un ejemplo personal excepcional, y sin embargo decidieron desviarse de sus enseñanzas para trastornar la verdad y lastimar a la iglesia. Pensemos también en Jesús, que a pesar de ser perfecto y sin pecar jamás, uno de los apóstoles lo traicionó. Podemos comprender mejor que cuando las personas deciden creer lo que desean y desechar la verdad de Dios, llegando incluso a proponerse afectar la fe de otros, aunque argumenten que fue por culpa de tal o cual creyente imperfecto, en realidad hubieran hecho lo mismo si hubieran caminado al lado de Pablo o del mismo Jesucristo.
Ahora, en 2 Timoteo 2.1-25 encontramos varias instrucciones específicas que Pablo dirigió a Timoteo con respecto a su trabajo como supervisor de la iglesia de Éfeso. Veamos los puntos relevantes:
  1. Fortalecerse en la gracia (v. 1). Pablo pidió a Timoteo que se fortaleciera en la gracia de Jesús. Para ser un líder efectivo para el reino de Dios es importante fortalecernos en la gracia, no solamente en el carácter o en nuestras habilidades o en nuestro conocimiento. Fuerte en la gracia debe ser una prioridad para todo cristiano pero especialmente para todo dirigente en la iglesia.
  2. Delegar la enseñanza (v. 2). Pablo encargó a Timoteo que encontrara “creyentes dignos de confianza” u “hombres fieles” (NBLH) o también “hombres de confianza” (DHH-LA), quienes además deberían tener capacidad para enseñar a otros. A ellos les debería enseñar lo que Pablo a su vez enseñaba para que ellos también fueran a otros y lo enseñaran de manera fiel. Ese era el plan de Dios para esparcir la enseñanza y la instrucción en el evangelio: uno enseñaba a otro, que a su vez entrenaba a alguien más para enseñar a otros y la cadena se repetía. Así que los dos requisitos básicos eran ser confiables y ser capaces de enseñar.
  3. Disposición para sufrir (v. 3-7). A través de diferentes pensamientos, Pablo instruyó a su discípulo Timoteo para que estuviera dispuesto a sufrir como lo haría todo “buen soldado de Cristo Jesús” (v. 3). Esos pensamientos fueron: a) ningún soldado fiel se enreda en asuntos civiles, b) solo el atleta que corra según el reglamento recibirá la corona de vencedor, c) el labrador que trabaja duro tiene derecho de recibi los primeros frutos. De forma curiosa, Pablo le dijo, “Reflexiona en lo que te digo, y el Señor te dará una mayor comprensión de todo esto.” (v. 7). Es decir, cada uno de esos dichos contenía alguna o varias verdades trascendentes para la fe de Timoteo  y que eran completamente aplicables a su situación, pero aunque no fueran claras al inicio de primera vista, la responsabilidad de Timoteo era reflexionar y meditar en ellas, orando para que Dios lo iluminara para entender el mensaje. Ante la falta de disposición de Timoteo para sufrir por Cristo, podemos pensar que Pablo trataba de enseñarle a Timoteo que debería verse a sí mismo como un buen soldado de Cristo y no como un perdedor, que para llegar bien al final de la carrera necesitaba aceptar las reglas del juego y jugar conforme a ellas (la realidad del sufrimiento en el cristianismo), y por último que habría una recompensa esperándolo si sufría con honor por Cristo.
  4. Cosas que Timoteo siempre debería recordar a la iglesia (v.8-19). Pablo le pidió a Timoteo que no dejara de recordarles a los efesios 2 cosas muy importantes en la vida cristiana: a) recordar a Jesucristo y su condición de Hijo de Dios que murió y resucitó de entre la muerte, b) recordar que el evangelio de Cristo era “digno de crédito” (v. 11) y que las promesas contenidas en él eran dignas de creerse porque sucederían, c) que era inútil involucrarse en “discusiones inútiles” (v. 14) y las “palabrerías profanas” (v. 16) de los falsos maestros porque solo conducían a la destrucción de la fe. Como líder y supervisor de una iglesia, Timoteo necesitaba tener bien claro las cosas en que continuamente tenía que hacer énfasis hacia los miembros de la iglesia para ayudarlos a mantenerse firmes. Otra vez, sería recordar a Cristo y su grandeza, recordar la validez y confiabilidad del mensaje del evangelio, recordar lo inútil que era involucrasre en discusiones doctrinales con los falsos maestros, ¡mejor alejarse de ellos!

Conclusiones:

  1. Si nos caracterizamos por ser personas miedosas o tímidas para tomar decisiones, necesitamos profundizar en quién es Dios y quién es Cristo, para que adquiramos convicciones profundas en nuestro corazón y así encontremos la motivación para enfrentar lo que sea ya que Cristo nos fortalece en todo.
  2. A veces sucederá que cristianos nos abandonarán, nos quedarán mal, nos fallarán, nos decepcionarán o incluso nos traicionarán. Pablo pasó por todo eso pero se mantuvo firme en su misión y con una fe inconmovible. ¿Qué tal nosotros? ¿Cómo hemos reaccionado ante los últimos conflictos personales con otros creyentes? ¿Se enfrió nuestra fe? ¿Caímos en depresión? ¿Nos desanimamos? Necesitamos aceptar que es una realidad que a veces la gente nos va a quedar mal, aunque se llamen cristianos, pero nuestra fe y nuestras convicciones no dependen de los hombres, sino de Dios. ¡Miremos a Dios y miremos a Cristo en todo lo que hacemos!
  3. ¿Nos estamos fortaleciendo en la gracia de Jesús? ¿O más bien en el legalismo? Todos los creyentes necesitamos estar fortaleciéndonos continuamente en nuestras áreas débiles.
  4. Cuando no comprendamos alguna verdad revelada en las Escrituras, reflexionemos y meditemos en ella, acompañado de una buena dosis de oración personal. De esa manera Dios mismo nos ayudará a cmoprender su Palabra.
  5. Hay cosas muy básicas de la fe cristiana que nunca nos debemos cansar de recordar en la iglesia, porque eso nos ayuda a fortalecer nuestras convicciones y no dejarnos engañar por falsas enseñanzas que tuercen el evangelio.

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