Día 113

DEUTERONOMIO 31 – 32.

Ya estamos cerca del final de Deuteronomio. Moisés se encuentra ahora dando sus últimos mensajes para el pueblo de Israel ya que entiende que no podrá cruzar con ellos a la tierra prometida, cuando les dice en el v. 2, “Ya tengo ciento veinte años y no puedo seguir guiándote. El SEÑOR me dijo: “No cruzarás el río Jordán”.”  El tiempo había corrido y el momento del final de Moisés estaba muy cerca. Ahora más que nunca necesitaba dar el “empuje final” a Israel y a Josué para que hicieran la voluntad de Dios.

Algunos puntos relevantes que se dan entre los versículos 1 al 8 son:

  1. Aunque Moisés no cruzaría con ellos, ¡Dios si lo haría! (v. 3): “el SEÑOR tu Dios sí cruzará delante de ti.” Y además les pide, “¡Así que sé fuerte y valiente! No tengas miedo ni sientas pánico frente a ellos, porque el SEÑOR tu Dios, él mismo irá delante de ti. No te fallará ni te abandonará.” (v. 6). Moisés quería que entendieran que él solo había sido un instrumento de Dios y el verdadero autor intelectual de todo era Dios mismo. Él estaría con ellos, no cruzarían solos, no tenían porqué ponerse inseguros de ninguna manera. Moisés no quería que Israel terminara siguiéndolo a él en lugar de seguir a Dios.
  2. Moisés después se dirigió a Josué y le dio el mismo encargo, delante de todo el pueblo: “«¡Sé fuerte y valiente! Pues tú guiarás a este pueblo a la tierra que el SEÑOR juró a sus antepasados… no temas ni te desalientes, porque el propio SEÑOR irá delante de ti. Él estará contigo; no te fallará ni te abandonará” (v. 7-8). Josué, el sucesor de Moisés, necesitaba estar conectado con el plan de Dios y para eso Moisés le pide que él modelara con su vida el llamado a todo el pueblo: a) ser “fuerte”, “esfuérzate” (BTX), “sé firme” (NBLH); b) ser “valiente”, “ten buen ánimo” (BTX), “firmeza” (DHH-LA); c) no tener miedo, d) no desalentarse, “ni desmayes” (BTX), “ni te acobardes” (NBLH), “ni te desanimes” (DHH-LA), “ni te asustes” (BJL), “ni te intimides” (RVR95). El miedo y el desánimo serían los peores enemigos de Josué durante su próximo liderazgo ante Israel. Necesitaba esforzarse mucho por mantener un estándar de ánimo y de convicción ante cualquier reto. Ciertamente no era fácil su trabajo, ¡intentaría llenar los zapatos de Moisés! Pero Dios lo respaldaría, eso era seguro.

El v. 9 aparece a la mitad de dos temas diferentes (el anterior y el que sigue) pero nos deja información muy importante: “Entonces Moisés escribió en un libro todo el conjunto de instrucciones….”, “Y Moisés escribió esta Ley…” (BTX). Otra evidencia más de la autoría material de al menos el libro de Deuteronomio. De acuerdo a la Biblia de Estudio Apologética, varios críticos de la Biblia han argumentado que este versículo fue insertado por copistas muy posteriores, para infundir un origen mosáico artificial. El propósito de esas personas es desacreditar la Biblia para restarle autoridad moral.

Los versículos 10 al 13 nos muestran el impacto que tiene la exposición de la Palabra de Dios en público:

  1. Dios quería que el libro que había escrito fuera leído al final de cada séptimo año (durante la Fiesta de las Enramadas) ante todo le pueblo de Israel. Era una exposición pública de la Escritura a todo un pueblo entero.
  2. Se buscaban tres objetivos con esta lectura púlbica: a) aprender a temer a Dios, b) aprender a obedecer cuidadosamente todo, c) entrenar en el temor a Dios a los hijos de los israelitas que no sabían nada aún de esto.
  3. Desde el inicio de la Biblia podemos observar cómo para Dios la exposición pública de su Palabra tiene un papel fundamental en la formación de la fe congregacional e individual y ayuda enormenente a los corazones humanos. ¡No lo olvidemos!

En los versículos 14 al 23 del capítulo 31, encontramos un momento dramático y seguramente muy fuerte para Moisés: Dios le declara, “«Ha llegado la hora de tu muerte.” (v. 14). ¿Qué habrá sentido Moisés en ese instante? ¿Qué estaría pasando por su mente? Pero eso no fue todo, revisemos algunos aspectos importantes de este diálogo final entre Dios y Moisés:

  1. Le pide que lleve a Josué al tabernáculo “para entregarle mi encargo a Josué allí”. Aparte que moriría tendría que pasar por el ser relevado de su función que por tantos años había ejercido para entregársela al joven Josué.
  2. Dios le revela con más claridad el futuro del pueblo que tanto trabajo le había costado a Moisés dirigir hasta ese punto: “Cuando ya no estés aquí, los israelitas comenzarán a rendir culto a dioses ajenos, los dioses de la tierra a la cual se dirigen. Me abandonarán y romperán el pacto que hice con ellos.” (v. 16). Y anuncia como un hecho que se enojaría contra ellos, que los abandonaría, que serían “devorados”, que pasarían terribles dificultades y que escondería su rostro de ellos. Pensemos en Moisés, ¿nuevamente qué sentiría al estar escuchando esto? Era como decirle, “- Te vas a morir ya, te voy a quitar tu trabajo y además a pesar de todo lo que ya hiciste por el pueblo, se van a desviar todos y van a sufrir por eso.” ¡No era una noticia cualquiera para Moisés! Seguro estaban pasando muchas emociones en su corazón.
  3. Dios le asegura, “Porque Yo conozco el pensamiento que él fragua hoy, aun antes de que lo introduzca en la tierra que prometí con juramento.” (v. 21, BTX), “Yo conozco las intenciones de este pueblo”. Dios no habló todo lo que le dijo a Moisés para atormentarlo antes de que muriera, sino porque realmente se había dado cuenta que en el fondo del corazón de los israelitas había infidelidad y era un hecho que saldría tiempo después. Dios conoce los corazones humanos desde antes que demos un paso.
  4. El capítulo termina de los versículos 24 al 30, informando que Moisés al terminar de escribir el libro, lo entregó a los levitas y lo pusieron dentro del arca del pacto. Y después, ya con conocimiento de causa, afirma lo que Dios le había dicho: que después de su muerte el pueblo se iba a rebelar contra Dios y pecarían, pagando las consecuencias de sus pecados. Podemos notar en sus palabras una cierta indignación contra Israel pero ningún reclamo ni contra ellos ni contra Dios. Simplemente aceptó los hechos inevitables y siguió adelante.

El capítulo 32 contiene íntegro el “canto” que Dios le pidió a Moisés que escribiera un canto que Él le dictaría. Recordemos el objetivo de dicho canto: “Ayúdalos a que lo aprendan, para que me sirva de testigo contra ellos.” (31.19). No era un canto de victoria ni de alegría, sino de testimonio contra Israel con respecto a su futura desviación. ¡Y todavía ni siquiera cruzaban el río Jordán! Veamos algunos aspectos relevantes:

  1. Los versículos 3 al 4 presentan una defensa del nombre de Dios con una lista de cualidades que Él tiene: “es la Roca”, obras perfectas, justo, imparcial, fiel, nunca actúa mal, en todo lo que hace.
  2. El v. 5 presenta un contraste muy gráfico entre el carácter puro y recto de Dios y el pueblo de Israel: “se comportaron de manera corrupta… actúan con tanta perversión… generación engañosa y torcida.” ¡Los opuestos completamente! Esa es triste realidad de la humanidad: somos todo lo contrario a lo que Dios es. Por eso necesitamos su gracia, ya que por nuestros propios méritos no podríamos reconstruir nuestra relación original con Él.
  3. Los versículos 9 al 14 presentan el amor y el cuidado que Dios tuvo para con Israel con un estilo literario muy colorido: “posesión más preciada… lo encontró en un desierto… lo rodeó y lo cuidó… como a la niña de sus ojos… como un águila que aviva a sus polluelos… lo dejó cabalgar sobre tierras altas… lo alimentó… le dio de los mejores… bebiste el vino más fino…” Un énfasis en el enorme despliegue de poder que Dios hizo para cuidar a Israel y llevarlo hasta la tierra prometida.
  4. En el mismo estilo, Dios describe ahora el pecado de Israel en los versículos 15 al 18: “engordó… se volvió rebelde… se puso gordo y relleno… abandonó a Dios… se burló de la Roca… lo provocó a celos… ofreció sacrificios a demonios…” La ofensa de Israel sería grave ya que preferirían adorar a demonios (los enemigos de Dios) en lugar de agradecer al Señor por todas sus bendiciones. Nótese que de acuerdo a Dios mismo, detrás de cualquier muestra de idolatría está el demonio. Cuando la gente rendía culto a dioses paganos, realmente estaba adorando a demonios.
  5. En el v. 22 encontramos otra descripción muy gráfica ahora del enojo de Dios: ” arde como el fuego y quema hasta las profundidades de la tumba. Devora la tierra y todos sus cultivos y enciende hasta los cimientos de las montañas.” El amor de Dios es muy grande pero también lo es su ira.
  6. El v. 27 muestra que enmedio de todos los planes de destrucción que Dios tenía contra Israel, Él también estaba considerando hasta dónde llegar para cuidar su propio honor, ya que si acababa con todo Israel los pueblos enemigos de éstos terminarían pensando que realmente Dios nunca estuvo presente. Para Dios era entonces un doble dilema, por un lado hacer justicia y castigar la infidelidad, y por otro lado cuidar de su nombre ante los pueblos paganos.
  7. En los versículos 35 al 43 Dios aclara también que hará justicia a Israel “cuando vea que ya no tienen fuerzas y no queda nadie allí”, es decir, cuando estuvieran en el momento ideal para reconocer que los dioses de piedra por los que habían cambiado al Señor eran un engaño y que el verdadero Dios era uno solo: el que siempre habían tenido, el que los había sacado de Egipto. Pero para reconocer eso con todo su corazón tendrían primero que pasar por la desviación y por la disciplina de Dios.
  8. Después de que Moisés recitó todo el canto a israel, pidió obediencia a los mandatos de Dios y agregó, “No son palabras vacías; ¡son tu vida!”, “Porque no son palabras vanas para ustedes, sino que de ellas depende su vida” (NVI). Y es tan cierto esto, la Palabra de Dios no son palabrerías religiosas vanas y vacías, más bien, para quienes la escuchan y la llevan a la práctica, son VIDA.

El capítulo termina una concesión que Dios le hace a Moisés antes de morir: ver la tierra prometida. Le pidió específicamente que subiera al “monte Nebo” (frente a Jericó). Desde ahí podría observar Canáan pero también ahí moriría. Dios le recordó además la razón de esa disciplina: porque “traicionaron” a Dios ante los israelitas en las aguas de Meriba, “no le demostraron mi santidad al pueblo de Israel”. Así que los últimos instantes de vida de Moisés serían para contemplar la tierra prometida con sus propios ojos y después moriría. Al menos podría ver de lejos la materialización de la promesa por la cual dejó su vida en el desierto de Moab para regresar a Egipto, enfrentar al faraón y sacar a Israel de ahí. El final de Moisés se acerca y también el final del Pentateuco.

Veamos ahora una vista de las planicies de Moab y del Mar Muerto desde el monte Nebo, contenida en BiblePlaces.com Image Library, de Logos Bible Software. Posiblemente una de las vistas que Moisés contempló justo antes de morir.

Vista desde Monte Nebo

Conclusiones:

  1. Recordemos que en la vida cristiana no seguimos a hombres, sino a Dios. Grandes figuras de liderazgo e influencias importantes en nuestra vida estarán y pasarán, pero nosotros no podemos depender de ellos en nuestro caminar con Cristo. Moisés murió, Josué también, Jesús ascendió, los apóstoles murieron… tal o cual líder que apreciabas mucho tal vez ya no está, tu mejor amigo o amiga se fue de la iglesia… pero la fe continúa y nuestra mirada debe estar en Dios siempre.
  2. Aprendamos del corazón de Josué. Realmente el encargo que le dejó Moisés no era sencillo pero lo tomó y desarrolló valor y firmeza para poder llevarlo a cabo. Josué siempre será un modelo a seguir para cristianos que están entrando en el servicio en el liderazgo en cualquier nivel para el pueblo de Dios. Recuerda: ¡sé fuerte y valiente!
  3. La exposición pública de las Escrituras es parte integral del plan de Dios para crecer y desarrollarnos espiritualmente. Si removemos este ingrediente, el resultado es algo incompleto, no agradable a Dios. Cristianos que no se congregan para escuchar la predicación pública de las Escrituras por el prejuicio o la razón que sea están en fuerte desventaja espiritual, ya que no están expuestos a esta parte clave del propósito de Dios para su iglesia.
  4. Ciertamente Moisés no murió pensando “-Todo lo que hice no sirvió de nada, soy un fracaso.” Él hizo su parte y obedeció a Dios hasta donde Dios quiso. Después simplemente aceptó los hechos y puso su mirada en el Señor. Saber que Israel se desviaría no lo derribó emocionalmente. Su fortaleza estaba en Dios, no en la respuesta que las personas dieran a su trabajo o su mensaje. Que así sea con nosotros. No permitamos que las malas reacciones de terceros a nuestro mensaje o nuestro liderazgo (si servimos en algún rol respectivo) nos derrumbe emocional o espiritualmente. ¡Que Dios sea nuestra fortaleza!
  5. Dios sabía que cuando Israel hubiera pasado por el fuego de la disciplina y la corrección por su futura desviación, entonces estarían en el punto correcto para volverse a Él y regresar a la obediencia sincera. No perdió la esperanza aunque la historia a corto plazo se veía muy oscura. Siempre hay esperanza de arrepentimiento si nos alejamos de Dios y mientras tengamos vida. Si hoy tenemos que arrepentirnos, ¡no lo retrasemos más! Usemos tan valiosa herramienta que tenemos al alcance.

4 Responses to “Día 113”

  1. blanca martinez dice:

    Me siento muy con movida de como fue su actitud de Moises a pesar que no entro a la tierra prometida amo a DIOS lo obedecio y tuvo un corazon para el pueblo de israel. que quien se hiba encargar de liderazgo.

  2. itza chavez dice:

    Es verdad que en nuestro caminar con Dios, no sera sencilla y lideres vendran he iran en nuestra vida, y tenemos que aprender a escuchar a Dios, deseo abrazar con fuerza en este tiempo y en cada area de mi vida como Josue, en su momento y ponerlo en el corazon, ten valor y firmeza¡ buen inucio de seana.

  3. Martin Merediz-Funes dice:

    Gracias al Señor Arturo, la vergüenza no me engaña, no he podido ser constante en estos estudios y lamento lo que para mi es desperdiciar tan bella oportunidad de estar en conjunto con hermanos y hermanas estudiando los mismos temas, más agradezco al Señor que me sigue animando a perseverar en retomar y ponerme al día en algún momento.
    Hoy el tema central de que siempre debemos o debo tener en cuenta a quien sigo: al Señor, cambien si habrá lideres y más lideres o pastores y más pastores como le llamemos, y nos serán de mucha utilidad para no extraviarnos y para animarnos y enseñarnos, al respecto vemos a Moisés y Josue , dos ejemplos magistrales de obediencia y fidelidad al Señor y su pueblo.
    Gracias Arturo tu cambien eres un gran ejemplo para todos nosotros.

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