Día 391

JUAN 18.12-24, MARCOS 14.53-65, MATEO 26.57-68, MARCOS 14.66-72, MATEO 26.69-75, LUCAS 22.54-65, JUAN 18.25-27, MARCOS 15.1, MATEO 27.1-2, LUCAS 22.66-71, MATEO 27.3-10.

Continuaremos hoy con el relato de la pasión de Cristo, enfocados en los eventos que ocurrieron inmediatamente después del arresto de Jesús. En este estudio analizaremos la comparecencia de Jesús ante Anás, después ante el Consejo judío y finalmente la llegada ante Pilato. Dentro del mismo relato encontraremos la negación de Pedro hacia Jesús.
El primer evento que encontramos es entonces la presentación de Jesús ante Anás (Juan 18.12-14, 19-24). Aunque los evangelios sinópticos indican que Jesús fue llevado primeramente ante el Consejo (integrado por el sumo sacerdote, los jefes de los sacerdotes, los ancianos y los maestros de la ley), el evangelio de Juan nos informa que primero fue llevado ante Anás. Algunos puntos importantes sobre este pasaje son:
  1. ¿Quién era este personaje? De acuerdo con el Gran Diccionario Enciclopédico de la Biblia, de editorial CLIE, Anás fue sumo sacerdote designado en el año 7 a.C. por Quirino, que era gobernador de Siria. Sin embargo, fue depuesto durante el reinado de Tiberio (15 d.C.) y fue substituido por diferentes familiares entre los que se encontraba su yerno (Caifás). Entonces aunque Anás ya no era el sumo sacerdote oficial, sí tenía influencia sobre los dirigentes judíos y seguía siendo respetado por ellos. Posiblemente por esa razón fue la primer persona ante quien llevaron a Jesús atado.
  2. Fue en esa primera entrevista que Anás lo interrogó “acerca de sus discípulos y sus enseñanzas” (Jn 18.19), a lo que Jesús respondió: “20 —Yo he hablado abiertamente al mundo—respondió Jesús—. Siempre he enseñado en las sinagogas o en el templo, donde se congregan todos los judíos. En secreto no he dicho nada.” (Jn 18.20).  Las palabras que Jesús dijo aquí son muy importantes porque nos revelan que en la enseñanza del evangelio no hay secretos ni hay nada oscuro ni oculto a la vista de la persona promedio. Jesús dijo claramente que en secreto no dijo nada, y si habló solo con sus discípulos de ciertos temas, eso quedó registrado en los evangelios. La Biblia de Estudio Apologética comenta que ciertos grupos religiosos supuestamente basados en el cristianismo sí manejan rituales secretos y también enseñanzas superiores que no están disponibles para los “iniciados” y mucho menos para el público en general. Jamás fue la intención de Jesús que sus enseñanzas se convirtieran en eso, al contrario, él quiere que todos lo conozcan a través de su Palabra, la cual la tenemos al alcance al estudiar la Biblia.
  3. Fue en esa entrevista cuando Jesús recibió su primer golpe registrado en las Escrituras, cuando uno de los guardias del templo le dio una bofetada en la cara (Jn 18.22). Este sería el inicio de un tormento físico terrible para Jesús. Lucas 22.63-65 nos proporcionan más información acerca de cómo fue esa agresión. Dice que fueron los guardias que vigilaban a Jesús que se aprovecharon de la situación para burlarse de él, golpearlo vendándole los ojos primero y pidiéndole que adivinara quién le había pegado, y además le lanzaron muchos insultos. Jesús experimentó un abuso a su persona mientras estaba al resguardo de esos hombres.
  4. Después de su encuentro con Anás, Juan 18.24 confirma que fue enviado a Caifás, el sumo sacerdote oficial ese año y yerno de Anás. Llama la atención la mención que Juan hace sobre Jesús atado. Esto quiere decir que desde el arresto, Jesús fue atado y no se le permitió moverse libremente. Así es como fue golpeado por los judíos, ¡atado! Sin duda, un acto cobarde de parte de ellos.
Pasemos ahora al segundo evento, la comparecencia de Jesús ante el Consejo judío (Marcos 14.53-65, Mateo 26.56-67 y Lucas 22.66-71). Veamos nuevamente los detalles importantes de estos pasajes:
  1. El momento de la comparecencia de Jesús. Lucas 22.66 nos dice que fue hasta el amanecer que Jesús fue presentado ante el Consejo de los judíos. Es decir, que durante toda la noche Jesús fue llevado de un lado para otro, sin dejarlo descansar. Primero fue arrestado en el jardín de Gestsemaní, después fue presentado ante Anás, luego fue llevado ante Caifás, y pasó toda la noche entre estas actividades. Y cuando no estaba compareciendo ante alguien, estaba siendo maltratado por los guardias. ¡Definitivamente fue una noche muy difícil para Jesús!
  2. El mismo versículo de Lucas nos dice que “hicieron comparecer a Jesús ante el Consejo”, o “lo llevaron ante su Sanedrín.” (BTX) o “ante el Concilio Supremo” (NTV) o “ante la Junta Suprema” (DHH-LA). ¿Qué era este órgano gobernante de los judíos? De acuerdo con el IVP Bible Background Commentary: New Testament, de InterVarsity Press, el Sanedrín era el cuerpo gobernante religioso de Israel. Estaba compuesto por miembros de los jefes de los sacerdotes, los ancianos y los maestros de la ley. En total lo formaban 71 miembros, que se reunían en forma de semicírculo con el sumo sacerdote al centro, en un edificio especial para ello.
  3. Tanto Mateo como Marcos nos confirman bajo qué premisa se desarrolló el supuesto juicio contra Jesús: “Los jefes de los sacerdotes y el Consejo en pleno buscaban alguna prueba falsa contra Jesús para poder condenarlo a muerte.” (Mt 26.59). Es decir, todo el proceso no partió de una búsqueda sincera de la verdad y de la justicia, sino de una mala intención total contra Cristo y cuyo fin premeditado era lograr justificar su muerte, aunque fuera con falsos testimonios. Los versículos siguientes confirman que una diversidad de falsos testimonios fueron presentados pero sin éxito. No fue sino hasta que le hicieron la pregunta directa a Jesús sobre si era el Mesías o no, a la cual él respondió inmediatamente: “—Tú lo has dicho—respondió Jesús—.” (Mt 26.64). Ante esto, el Consejo se rasgó las vestiduras y acusó a Jesús de blasfemia y se pidió la pena de muerte para él. Los judíos tenían en mente Levítico 24.13–15: “13 Entonces el Señor le dijo a Moisés: 14 «Saca al blasfemo fuera del campamento. Quienes lo hayan oído impondrán las manos sobre su cabeza, y toda la asamblea lo apedreará. 15 Diles a los israelitas: “Todo el que blasfeme contra su Dios sufrirá las consecuencias de su pecado.””
  4. Fue después de hacer tal declaración que Jesús fue objeto nuevamente de agresiones físicas (Mt 26.67): le escupieron en el rostro, le dieron puñetazos, lo abofetearon y lo ridiculizaron en público. Era la segunda en cuestión de horas, y él seguía atado.
  5. Un detalle importante a mencionar es que el evangelio de Juan solo menciona que Jesús fue llevado ante Caifás (Jn 18.24) y después que fue llevado ante Pilato (Jn 18.28), pero no proporciona los detalles de la entrevista con Caifás y el Consejo. Seguramente el apóstol Juan pensó que esa historia ya estaba bien relatad en los otros 3 evangelios y no era necesario repetir más. Otra evidencia de que en su evangelio, Juan intentó proporcionar detalles que los otros 3 autores no mencionaron.
Hablemos ahora de la negación de Pedro (Mateo 26.69-75, Marcos 14.66-72, Lucas 22.54-62, Juan 18.15-18, 25-27):
  1. Los evangelios sinópticos ubican la negación de Pedro (las 3 veces) mientras Jesús comparecía ante el Consejo. Sin embargo, el evangelio de Juan divide la negación en 2 partes: a) la primera negación mientras Jesús había sido presentado ante Anás (Jn 18.15-18), b) la segunda y la tercera negación mientras Jesús comparecía ante Caifás y ante el Consejo judío (Jn 18.25-27). Parece que Pedro jamás se movió del lugar donde estaba (en el patio de la casa del sumo sacerdote) mientras Jesús fue llevado de un lugar a otro. Sin embargo, Lucas 22.61 menciona que Jesús tuvo contacto visual con Pedro al momento de la tercera negación. Entonces probablemente Pedro llegó desde el inicio a la casa de Caifás y no a la de Anás, y esperó a que llevaran a Jesús ahí.
  2. Las evidencias en contra de Pedro eran muy obvias como para que negara a Cristo, sin embargo lo hizo. Por ejemplo, uno de quienes le hicieron la pregunta si era uno de los discípulos de Jesús fue “uno de los siervos del sumo sacerdote, pariente de aquel a quien Pedro le había cortado la oreja” (Jn 18.26), quien incluso le dijo que lo había visto la noche del arresto en el huerto. Es decir, ¡estuvo ahí mientras Pedro lastimó a su pariente! No había forma de negarlo. Primero negó dos acusaciones de una de las criadas del sumo sacerdote (Marcos 14.66, 69) y después a ese hombre que menciona Juan.
  3. La forma como Pedro negó a Jesús. Mientras que de acuerdo con los evangelios sinópticos las 2 primeras negaciones fueron respuestas frías de Pedro, como dando la impresión de que lo estaban confundiendo, en la tercera tuvo una reacción diferente: “Él comenzó a echarse maldiciones.” (Mr 14.71) o “comenzó a maldecir y a jurar: ¡No conozco al hombre que decís!” (BTX) o “se puso a echar imprecaciones y a jurar” (BJL) o “Pedro les contestó con más fuerza: —¡Ya les dije que no conozco a ese hombre! ¡Que Dios me castigue si no estoy diciendo la verdad!” (TLA). ¿Qué fue exactamente lo que dijo Pedro? De acuerdo con The Exegetical Dictionary of the New Testament, de Wm. B. Eerdmans Publishing Company, la palabra griega traducida como “maldiciones” es ἀναθεματίζω (anathematizō) y se refiere a una maldición que Pedro se echó sobre sí mismo con la intención de reforzar la verdad de su afirmación. Es la misma palabra utilizada en Hechos 23.12 de la siguiente manera: “Muy de mañana los judíos tramaron una conspiración y juraron bajo maldición no comer ni beber hasta que lograran matar a Pablo.” Es decir, Pedro se maldijo a sí mismo, ya que mintió al negar a Jesús. La NTV lo traduce como “¡Que me caiga una maldición si les miento!” Nos queda más claro ahora lo que Pedro estaba diciendo esa noche.
  4. De acuerdo con el evangelio de Lucas, inmediatamente después de la tercera negación, “El Señor se volvió y miró directamente a Pedro.” (Lc 22.61) o “En ese momento, Jesús se volvió y miró a Pedro” (TLA). Como en esta negación Cristo ya estaba en la casa de Caifás, de alguna manera Pedro lo tenía al alcance de la vista, seguramente observando el juicio, mientras a él lo estaban cuestionando sobre su relación con Cristo. De forma incluso traumática, Pedro se atrevió a negar con fuerza por tecera vez que lo conocía y en ese instante Jesús se volteó y lo miró, con esa mirada que traspasaba los corazones. La Biblia dice que Pedro recordó al instante la profecía sobre su negación antes que cantara el gallo y terminó saliendo de ahí para llorar “amargamente” (Lc 22.62). De hecho, un gallo cantó justo después de la tercera negación (Mt 26.75). Pedro se derrumbó ante todo esto y no soportó más. Miró a los ojos a su Señor, su Maestro y su amigo, quien le había dado un nuevo nombre y un nuevo proposito para su vida, quien le dijo que era dichoso y quien le transmitió fe para caminar sobre el agua. Y lo miró justo después que terminó de negarlo. Esto fue suficiente para quebrantar su corazón y salir corriendo de ahí.
  5. Nuestro estudio termina con el suicidio de Judas (Mateo 27.1-10). Este pasaje dice que ese mismo día, “Muy de mañana”, el Consejo determinó que Jesús tenía que morir. Precisamente por esa razón decidieron enviarlo a Pilato, el gobernador romano. Más adelante estudiaremos el por qué tenía que ser así. Nos enfocaremos mejor en la reacción de Judas. El v. 3 dice que justo cuando Judas vio que la condenación a muerte de Jesús era un hecho, “sintió remordimiento” o “fue acosado por el remordimiento” (BJL), y decidió devolver las 30 monedas que recibió como pago, además de admitir ante el Consejo que había pecado (aunque recibió indiferencia de parte de ellos). Pero, ¿qué significa exactamente “remordimiento”? De acuerdo con The Complete Word Study Dictionary: New Testament, de AMG Publishers, la palabra el griego para esa traducción es μεταμέλομαι (metamélomai), y se refiere a cambiar la manera de pensar después de haber hecho algo. Y como literalmente lo menciona este recurso, “Contrastado con metanoéō, arrepentirse, la palabra expresa aquí el mero deseo de que lo que se hizo sea deshecho, acompañados de remordimiento… pero sin cambios efectivos de corazón.” Es decir, remordimiento no es lo mismo que arrepentimiento. Ese día Judas no se arrepintió, solamente sintió culpa pero su corazón no experimentó un arrepentimiento profundo. Al contrario, la culpa lo agobió a tal grado que decidió quitarse la vida ahorcándose. Una salida fácil para todo el mal que había hecho. El texto termina diciendo que a través de la forma como los religiosos usaron el dinero que regresó Judas, se cumplió otra profecía del AT (Zacarías 11.12-13, Jeremías 19.1-13 y 32.6-9).

Conclusiones:

  1. Las enseñanzas de Jesús no conducen a grupos religiosos con rituales y prácticas secretas, o a niveles de conocimiento ocultos a la vista de los principiantes. Debemos sospechar inmediatamente de cualquier persona que con la máscara de “cristiano” nos ofrezca conocer a Jesús a través de este tipo de prácticas.
  2. Jesús, el hombre más justo y recto que ha existido jamás, recibió uno de los juicios más injustos y corruptos que se pudieron haber hecho. Todo el proceso judicial de Jesús fue injusto, desde el inicio (con las malas intenciones de sus enemigos). Realmente no tuvo oportunidad de una salida justa. Por todo eso, Jesús entiende cuando somos víctimas de injusticias.
  3. La cobardía nos puede llevar a mentir descaradamente, como Pedro. Tengamos cuidado con el miedo a la gente y al “qué dirán”. Si hemos decidido seguir a Jesús, aprendamos la lección del apóstol Pedro en la noche del juicio de Jesús.
  4. Si en algún momento somos tentados a traicionar y abandonar a Jesús por la razón que sea, imaginémonos a Cristo volteando a vernos en ese justo momento, cara a cara, con su mirada penetrante y amorosa a la vez. Imaginémonos que nos está mirando. Que eso nos ayude a pensar las cosas mejor.
  5. Tengamos cuidado con el remordimiento y no lo confundamos con arrepentimiento. El primero lleva a la muerte (literalmente la experimentó Judas) y el segundo a la vida. Si hemos fallado en algo a Dios y a nuestros semejantes, busquemos el arrepentimiento y no nos conformemos con el remordimiento.
Veamos algunas escenas de la película The Passion of the Christ sobre lo que estudiamos hoy.


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