Día 364

MARCOS 4.1-9, MATEO 13.1-9, LUCAS 8.4-8, MARCOS 4.10-20, MATEO 13.10-23, LUCAS 8.9-18, MARCOS 4.21-29, MATEO 13.24-30, MARCOS 4.30-34, MATEO 13.31-52, MARCOS 4.35-41, MATEO 8.23-27, LUCAS 8.22-25.

Si bien en el estudio anterior pudimos observar cómo Jesús comenzó a utilizar las parábolas, en el estudio de hoy podremos observar cómo Jesús utilizó con más fuerza aún ese recurso de enseñanza en diferentes circunstancias. Las parábolas son una parte fundamental del evangelio y es importante que podamos identificar cuáles son y tratar de comprender su significado.

De acuerdo con el libro The Parables. Jewish Tradition and Christian Interpretation, de Brad H. Young, Hendrickson Publishers; es importante comprender los siguientes aspectos sobre las parábolas antes de pasar a analizarlas más a detalle:

  1. Un tercio de todas las palabras de Jesús en los evangelios sinópticos están en parábolas.
  2. Los avances recientes en el estudio textual, la arqueología bíblica, el estudio del griego, la epigrafía, el análisis literario, el folklore, los rollos del Mar Muerto, el pensamiento rabínico y el estudio de los movimientos religiosos judíos del primer siglo han proveído de recursos frescos para interpretar correctamente las parábolas de Jesús.
  3. El objetivo de las parábolas es dar a conocer aspectos específicos de Dios a través de historias cotidianas y comparaciones.
  4. También nos llaman a tomar decisiones en nuestras vidas.
  5. Un punto importante es que Jesús no inventó las parábolas, más bien eran un recurso didáctico común entre los rabíes judíos del primer siglo e incluso tiempo atrás. Jesús solamente las utilizó para ilustrar su mensaje.

Jesús mismo se encargó de dar una razón por la cual hablaba en parábolas en Mateo 13.11-12: “11 —A ustedes se les ha concedido conocer los secretos del reino de los cielos; pero a ellos no. 12 Al que tiene, se le dará más, y tendrá en abundancia. Al que no tiene, hasta lo poco que tiene se le quitará.” Después Jesús confirmó que esa decisión era para cumplir la profecía mesiánica contenida en Isaías 6.9-10. Más adelante (Mateo 13.34-35), Mateo mencionó que Jesús también utilizó parábolas para cumplir Salmos 78.2 que dice, “«Hablaré por medio de parábolas; revelaré cosas que han estado ocultas desde la creación del mundo.»”

Una cosa más que es importante mencionar es lo que dice Marcos 4.33–34: “33 Y con muchas parábolas semejantes les enseñaba Jesús la palabra hasta donde podían entender. 34 No les decía nada sin emplear parábolas. Pero cuando estaba a solas con sus discípulos, les explicaba todo.” La Biblia registra que a la gente en general Jesús les hablaba con parábolas pero no a sus discípulos, quienes gozaban del privilegio de escuchar de la voz del Maestro la explicación precisa y perfecta de sus parábolas. Era tan grande la oportunidad que tuvieron los apóstoles de tener con ellos al Hijo de Dios en carne y hueso y poder platicar con él, que Jesús mismo dijo: “16 Pero dichosos los ojos de ustedes porque ven, y sus oídos porque oyen. 17 Porque les aseguro que muchos profetas y otros justos anhelaron ver lo que ustedes ven, pero no lo vieron; y oír lo que ustedes oyen, pero no lo oyeron.” (Mt 13.16-17). Grandes profetas y hombres de Dios a en la historia antigua del pueblo de Israel soñaron con ver al Mesías cara a cara y poderlo escuchar, pero no pudieron, mientras que los apóstoles y la generación del primer siglo en Palestina sí tuvieron esa oportunidad. La buena noticia es que las explicaciones de Jesús de varias de sus parábolas quedaron registradas en los evangelios por escrito, así que nosotros también podemos considerarnos privilegiados de poder comprender de forma más clara las enseñanzas de Jesús. En el estudio de hoy analizaremos la famosa parábola del sembrador, la de la mala hierba, las del grano de mostaza y de la levadura, las del tesoro escondido y de la perla, la de la red, y la de la semilla que crece.

Iniciemos con la parábola del sembrador. De acuerdo a los diferentes pasajes que la registran (Marcos 4.1-9, Mateo 13-1-9, Lucas 8.4-8, Marcos 4.10-20, Mateo 13.10-23 y Lucas 8.9-18), podemos comentar los siguientes puntos importantes:

  1. Jesús utilizó imágenes agropecuarias de la cultura de la época. Para todos era muy conocida la actividad de la siembra y el trabajo de un sembrador, así como las condiciones ideales para que las semillas pudieran dar fruto y generar una gran cosecha. Todas las imágenes utilizadas en esta parábola eran comprendidas rápidamente por la audiencia.
  2. La semilla sembrada junto al camino representa a las personas que escuchan la Palabra de Dios y no la entienden (Mateo 13.18). ¿Qué sucede entonces ante la falta de comprensión en el corazón humano? “Tan pronto como la oyen, viene Satanás y les quita la palabra sembrada en ellos.” (Mrc 4.15). Lucas añade, “no sea que crean y se salven” (Lc 8.10). Es decir, es muy importante que cuando una persona tiene su primer contacto con la exposición de la Palabra de Dios, realmente ponga de su parte y se esfuerce en poner atención. De lo contrario, si solamente escuchó pero no comprendió gran cosa, Satanás entrará inmediatamente para arrebatarles lo poco que se quedó de las Escrituras y desaparecerlo por completo. Por eso Jesús le decía a la gente, “Por lo tanto, pongan mucha atención.” (Lc 8.18). Es decir, esta semilla representa al que oye de forma descuidada y, aún cuando sabe que existe algo de verdad en lo que escucha, no toma ninguna decisión al respecto ni actúa de ninguna manera en respuesta al mensaje. Siendo así, podemos decir que es más peligroso para nuestra alma asistir a escuchar la predicación de las Escrituras con una actitud apática, indiferente y descuidada que mejor no escuchar nada que tenga que ver con Dios. Siempre que alguien asiste a una exposición de la Biblia, Satanás está esperando a la reacción de la persona para decidir actuar.
  3. La semilla en terreno pedregoso representa al que “oye la palabra e inmediatamente la recibe con alegría” (Mt 13.18). Aquí vemos un cambio de actitud con respecto al primer tipo de individuo. Ahora al menos vemos que se genera alegria y motivación en el corazón al escuchar la exposición del evangelio. Pero viene el problema: “no tienen raíz” (Lc 8.13). ¿Qué es lo que le impide a esa semilla de fe echar raíces profundas? Mateo 13.21 afirma que son los problemas o la persecución por causa de su fe. Es decir, cuando llegan las dificultades a la vida de este entusiasmado creyente, ¡se desinfla!, no soporta sufrir por causa de Cristo y “en seguida se aparta de ella” (Mt 13.21). No estuvieron dispuestos a llevar su parte de sufrimientos por Cristo porque posiblemente buscaban un tipo de cristianismo más cómodo y confortable. Sabemos que el sufrimiento por causa de la fe va implícito en el llamado a seguir a Jesús (Lucas 9.23-26). De hecho, Jesús dijo también de este tipo de personas, “dura poco tiempo” (Mt 13.21). ¿Por qué poco tiempo? Pues porque una vez que alguien toma la decisión de comenzar a seguir a Jesús no tarda mucho que lleguen las pruebas y las dificultades a su vida. Este tipo de creyente ni siquiera soportó un tiempo las pruebas, ¡a la primera salió corriendo!
  4. La semilla entre espinos representa a quien también escuchó inicialmente la Palabra y al parecer no abandonó su fe inmediatamente, pero “con el correr del tiempo” (Lc 8.14) algo terrible sucedió: ¡se quedó paralizado(a) en su fe! ¿La razón? “las preocupaciones de esta vida y el engaño de las riquezas la ahogan” (Mt 13.22). Marcos añade que también entran en juego “muchos otros malos deseos” (Mr 4.19) o “las codicias de las demás cosas” (BTX). Jesús dijo claramente que esta semilla “no llega a dar fruto” (Mt 7.22). ¿A qué se refiere esto? Posiblemente a lo que dice Gálatas 5.22–23: “22 En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, 23 humildad y dominio propio. No hay ley que condene estas cosas.” Es decir, esta semilla representa a un creyente que no logró desarrollar su vida espiritual alcanzando la madurez en Cristo que se esperaba de él o ella y no porque no pudo, sino porque permitió que varios factores literalmente “ahogaran” su fe: las preocupaciones de la vida, el materialismo, y la satisfacción de los malos deseos. Todo discípulo de Jesús que se entregue a cualquiera de estas cosas quedará suspendido en su fe, sin madurar, sin transformarse, estancado en su carácter y atrapado en múltiples pecados.
  5. La semilla que cayó en buen terreno es la que menos detalles le dedicó Jesús, sin embargo, es la que resultó mejor. Representa a las personas que: a) escuchan la Palabra de Dios no con apatía ni descuido sino con un “corazón noble y bueno” (Lc 8.15), b) hacen el esfuerzo de entenderla (Mateo 13.23) y la retienen (Lucas 8.15), c) perseveran en ella, d) esto genera una enorme y buena cosecha de frutos espirituales en sus vidas (en diferentes proporciones según la persona: 30, 60 y hasta 100% de efectividad).

El resto de las parábolas estudiadas hoy las podemos agrupar por temas:

  1. La selección de la cosecha en el fin del mundo. La parábola de la mala hierba en el campo (Mateo 13.24-30) y la parábola de la red (Mateo 13.47-52) tratan sobre el mismo asunto: el juicio final y cómo Jesús enviará a sus ángeles que “arrancarán de su reino a todos los que pecan y hacen pecar.” (Mt 13.41) o “a todos los que causan tropiezos y a los que hacen iniquidad” (BTX) o “a todos los que hacen pecar a otros, y a los que practican el mal.” (DHH-LA). En la explicación privada que Jesús le hizo a sus discípulos sobre la parábola de la mala hierba dejó bien claro que estaba hablando de la gente perteneciente a su reino, pero también mencionó que “El campo es el mundo y la buena semilla representa a los hijos del reino” (Mt 13.38). Es decir, el mundo también entra dentro de la soberanía de Dios y será juzgado en aquel día. La parábola de la red menciona algo parecido pero utilizando la analogía de la pesca, cuando “Vendrán los ángeles y apartarán de los justos a los malvados, 50 y los arrojarán al horno encendido, donde habrá llanto y rechinar de dientes.” (Mt 13.49-50).  A través de estas 2 parábolas Jesús estaba describiendo de forma general cómo sería el día del juicio final para todos los hombres y es un hecho que habría una selección de personas. ¿Cuál sería el punto clave para la decisión? Si somos o no “hijos del reino” (Mt 13.38), es decir, seguidores verdaderos de Jesucristo.
  2. El crecimiento milagroso del reino de Dios. Las parábolas del grano de mostaza y de la levadura (Mateo 13.31-35, Marcos 4.30-32) y la de la semilla que crece (Marcos 4.26-29) tratan con el tema de la forma en que crece el reino de Dios. En todas estas parábolas queda algo claro: el crecimiento del reino de Dios no está bajo el control del hombre sino bajo el control de Dios. De hecho, la situación del hombre ante el crecimiento del reino es “Sin que éste sepa cómo, y ya sea que duerma o esté despierto…” (Mr 4.27). Dios hace crecer su reino de forma sorprendente y el hombre no puede detenerlo, aunque sí hace la labor de sembrar la semilla en otras personas.
  3. La reacción de quien encuentra el reino de Dios. Las parábolas del tesoro escondido y de la perla tratan con este tema (Mateo 13.44-45). En ambos casos, personas comunes encontraron o un “tesoro escondido” o “perlas finas” y en respuesta, al entender el valor de lo que habían descubierto, vendieron ambos todo lo que tenían y decidieron invertir todo lo que tenían en su nuevo descubrimiento, y además lo hicieron con alegría. Esto es justo lo que sucede cuando una persona escucha el evangelio de Jesús, entiende su valor y decide abrazarlo de corazón.

Finalmente, hablemos sobre la enseñanza que dio Jesús utilizando la ilustración de una lámpara en una repisa (Lucas 8.16-18, Marcos 4.21-25, Mateo 13.12). Mateo inicia con una frase misteriosa después de explicar por qué Jesús hablaba en parábolas a la gente, “Al que tiene, se le dará más, y tendrá en abundancia. Al que no tiene, hasta lo poco que tiene se le quitará.” Tanto Marcos y Lucas ubican esta frase dentro de la enseñanza de la lámpara en una repisa que no debe ser cubierta sino que se pone para iluminar a todos en una casa. ¿A qué se refiere Jesús con esto? Varios estudiosos bíblicos coinciden, como en The New American Commentary: Mark, de Broadman & Holman Publishers, que Jesús está hablando sobre las bendiciones que vienen para quienes realmente adquieren entendimiento al escuchar la Palabra de Dios y quiere comprender más. La promesa es que recibirán más y tendrán acceso a otras bendiciones también. Pero a aquellos que por dureza de corazón, apatía o indiferencia son expuestos a la Palabra de Dios pero no muestran interés, aún lo poco que se les quedó les será arrebatado (posiblemente ese trabajo queda en manos de Satanás como ya estudiamos en la parábola del sembrador).

Conclusiones:

  1. Escuchar la exposición pública de las Escrituras no es cosa de juego, puede ser que la eternidad de una persona está en juego, como dijera un hombre llamado Matthew Simpson en 1869 con respecto al trabajo de un predicador: “Su trono es el púlpito, se ubica en el lugar de Cristo; su mensaje es la Palabra de Dios, lo rodean almas inmortales, el Salvador -invisible-, está a su lado, el Espíritu Santo se cierne sobre la congregación, y el cielo y el infierno esperan el resultado. ¡Qué tremenda responsabilidad!” Es cierto, los poderes espirituales que dominan este mundo están esperando la reacción de cada persona, creyente o no creyente, para lanzar sus ataques demoníacos y robar lo más que se pueda la semilla sembrada. ¡No veas de manera indiferente el asistir a la iglesia y escuchar la predicación pública de la Palabra de Dios!
  2. ¿Conoces personas que fueron discípulos de Jesús por un corto tiempo y que en las primeras pruebas por causa de su fe salieron corriendo y literalmente abandonaron su fe? Tristemente sí las hay y muchas. Aprendamos a desarrollar valor y firmeza para soportar con éxito las pruebas y la persecución por causa de nuestra fe, así no terminaremos siendo parte de la estadística de los que duraron poco tiempo y huyeron.
  3. Tengamos cuidado con el afán por los problemas de la vida, con el amor al dinero, con el materialismo y con los malos deseos que continuamente nos asaltan. ¡Nos pueden ahogar nuestra fe! Si queremos ser más como Jesús realmente necesitamos estar alerta ante estas amenazas. No nos permitamos estancarnos en nuestra fe y parar de crecer espiritualmente, porque el día que consintamos eso, ¡es el inicio del fin!
  4. ¿Todavía tenemos la emoción en nuestro corazón por el reino de Dios como cuando lo descubrimos o nos hemos enfriado con el paso de los años? No perdamos ni la alegría de ser discípulos de Cristo ni la emoción de haber descubierto el reino de Dios.
  5. Busquemos desarrollar entendimiento y discernimiento espirituales para que así Dios nos de más y continuemos conociéndolo más profundamente. Grandes bendiciones esperan a quienes se entregan de corazón a comprender la Palabra de Dios y a practicarla.

 

Veamos un video de ilustración sobre el momento cuando Jesús enseñó la parábola del sembrador.


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