Día 114

DEUTERONOMIO 33 – 34.

Con este estudio terminamos el Pentateuco. Estos 2 últimos capítulos se centran en la figura de Moisés y las últimas palabras de Dios hacia él, su muerte y su sepultura. Uno de los más grandes hombres de la Biblia terminaría su vida en estos capítulos y dejaría un ejemplo de fe y de fidelidad para todas las generaciones posteriores de creyentes hasta nuestros días.

El capítulo 33 se dedica de lleno a mencionar la bendición que Moisés dio a Israel antes de morir. Tribu por tribu Moisés, bajo inspiración divina, fue dejando un mensaje para casi cada tribu:

  1. Los versículos 2 al 5 contienen una introducción que habla acerca del amor de Dios por el pueblo de Israel: “Él ama verdaderamente a su pueblo; todos sus santos están en sus manos.” (v. 3). Estas palabras son las mismas que suenan en toda la Palabra de Dios completa: Él ama a su pueblo y los tiene “en sus manos” (imagen de cuidado y protección). Contrario a la percepción que los pueblos paganos tenían de muchos de sus dioses, el Dios de Israel se reveló a sí mismo como un Dios que AMABA a su gente. Esto era una tremenda diferencia con otros supuestos dioses, a quienes sus seguidores los consideraban indiferentes a las necesidades de su pueblo, distantes y fríos, con un carácter inestable, y que siempre tenían que estar apaciguando con sacrificios humanos para que se dignara a mirar a sus súbditos y darles alguna bendición. Jamás el Dios de la Biblia se presenta como uno de esos dioses falsos.
  2. El v. 4 dice algo muy cierto: “Moisés nos dio la instrucción del SEÑOR, que es una posesión exclusiva del pueblo de Israel.” La revelación de Dios fue exclusiva para Israel, no para ningún otro pueblo. Los judíos tienen razón en afirmar que fueron el pueblo escogido por Dios y que son privilegiados. Pero al mismo tiempo, tanto privilegio acarrea una gran responsabilidad. Como pueblo escogido para recibir revelación divina tan directa Dios esperaba de ellos mucho y se quedaron cortos la mayor parte del tiempo.
  3. En los versículos 6 al 25, Moisés da una serie de bendiciones a las tribus de Rubén, Judá, Leví, Benjamín, José, Zabulón e Isacar, Gad, Dan y Aser. Llama la atención la mención tan favorable que hace de los levitas (v. 8 – 11). Y no solamente los levanta mucho por que eran los escogidos para cuidar los objetos sagrados del tabernáculo y servir a Dios en el mismo, sino por lo siguiente: “Fueron más leales a ti que a sus propios padres. Ignoraron a sus parientes y no reconocieron a sus propios hijos.” (v. 9). Dios valoró mucho la muestra de valor y fidelidad que los levitas habían mostrado en el evento de Éxodo 32 cuando los israelitas se entregaron a adorar el becerro de oro. Ese día los levitas se unieron a Moisés y obedecieron la orden de ejecutar a todo israelita que se hubiera entregado a la adoración del becerro, no importando que fuera “hermano, amigo o vecino” (Ex 32.27). La lealtad de los levitas fue reconocida por Dios siempre.
  4. Las bendiciones terminan con un resumen de la disposición y el amor que Dios tenía por Israel: “Él cabalga en el firmamento para ir en tu ayuda… El Dios eterno es tu refugio… Israel vivirá a salvo…”. Dios termina el episodio reafirmando su amor para Israel y también su total disposición para ayudar a su pueblo cuando lo necesitara. Dios estaba garantizando estar con ellos. ¡Qué privilegio tan grande gozaba Israel! Muchas personas quisieran escuchar hoy estas mismas palabras de boca de Dios para sus vidas.

Vamos ahora al último capítulo del libro de Deuteronomio. Después de que Dios le muestra todo el territorio de la tierra prometida, Moisés muere justo en la cumbre del monte Nebo, tal como Dios le había dicho. El v. 6 afirma que “El SEÑOR lo enterró en un valle cercano a Bet-peor, en Moab, pero nadie conoce el lugar exacto hasta el día de hoy.” De acuerdo con lo que la Biblia dice, Dios mismo se encargó de los funerales de Moisés y no le dejó el cuerpo al pueblo de Israel. Nadie se enteró dónde fue sepultado. Debido a tal misterio se dieron con el paso del tiempo una serie de historias sobre el cuerpo de Moisés que la tradición judía guardó y que se ven reflejadas en el NT, en Judas 9 (DHH-LA), “9El mismo arcángel Miguel, cuando luchaba contra el diablo disputándole el cuerpo de Moisés, no se atrevió a condenarlo con insultos, sino que solamente le dijo: “¡Que el Señor te reprenda!”” De acuerdo a una nota explicativa de la DHH-LA, la tradición judía asegura que el diablo quiso llevarse el cuerpo de Moisés porque había sido un asesino (por el egipcio que mató en Éxodo 2.12. Sin embargo, todo esto son solamente tradiciones, nada confirmado. Lo único que la Biblia asegura es que solo Dios sabe dónde quedó el cuerpo de Moisés.

Ahora, Moisés no pudo haber escrito toda esta sección del libro de Deuteronomio. Se cree, de acuerdo con el Talmud judío, que fue Josué quien añadió este capítulo final al libro donde se relata la muerte de Moisés y sus últimas palabras. Sería lo más lógico pensar en Josué ya que estuvo tan cerca de Moisés, pero solo es una teoría.

El v. 9 afirma que Moisés en algún momento le impuso las manos a Josué y de esa manera pudo llenarlo del “espíritu de sabiduría”. La ceremonia de imposición de manos desde este punto en la Biblia tenía un valor trascendente para la transmisión de dones espirtuales. El NT confirmaría esto en el futuro.

El v. 10 asegura, “Nunca más hubo en Israel otro profeta como Moisés, a quien el SEÑOR conocía cara a cara.”, “desde entonces no ha vuelto a surgir en Israel un profeta como Moisés, a quien el SEÑOR conocía cara a cara” (NBLH). La Biblia de Estudio Apologética comenta que este versículo sugiere una adición en tiempos muy posteriores a Moisés, como si ya hubiera pasado bastante tiempo desde el relato original y todavía no hubiera surgido ningún profeta de la talla de Moisés. Es posible, sin embargo, aunque se hubiera hecho esta edición posterior al libro, eso no le quita el valor a la autoría material del mismo por parte de Moisés. A lo largo de este estudio encontramos varias evidencias claras y directas que aseguran que Moisés mismo escribó las leyes y decretos que Dios le ordenaba enseñar al pueblo.

De esta manera terminamos el estudio del Pentateuco y también terminamos la vida de Moisés. Ha sido una gran experiencia sin duda. El Pentateuco contiene la Ley mosáica que también es llamada “La Torá”, y está compuesta por 613 mandamientos de los cuales 365 son restricciones y 248 son positivos. Definitivamente suenan bastantes, pero recordemos lo que Jesús mismo dijo acerca de la Ley en Mateo 22.34-40 (DHH-LA):

  • 34 Los fariseos se reunieron al saber que Jesús había hecho callar a los saduceos, 35 y uno, que era maestro de la ley, para tenderle una trampa, le preguntó: 36 —Maestro, ¿cuál es el mandamiento más importante de la ley? 37 Jesús le dijo: —‘Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente.’ 38 Este es el más importante y el primero de los mandamientos. 39 Pero hay un segundo, parecido a este; dice: ‘Ama a tu prójimo como a ti mismo.’ 40 En estos dos mandamientos se basan toda la ley y los profetas.
De acuerdo a Jesús, TODA LA LEY se BASABA en dos mandamientos solamente. amar a Dios con todo el corazón, alma y mente; y amar al prójimo como a uno mismo. Si recordamos algunos de los múltiples mandatos que estuvimos estudiando en la Ley, podremos identificar claramente que muchos estaban orientados a la devoción correcta a Dios y a la obediencia a su Palabra y muchos otros al respeto y consideración al prójimo. De acuerdo con 1 Juan 5.3 (DHH-LA), “3El amar a Dios consiste en obedecer sus mandamientos; y sus mandamientos no son una carga”, es decir, amar a Dios = obedecerlo. Así que esos 2 mandamientos son los que fundamentan toda la Ley mosáica.

Conclusiones:

  1. Es un hecho que Dios ama a su pueblo y siempre procurará lo mejor para ellos. ¿Quiénes son su pueblo? Pues las personas que lo siguen de corazón y lo obedecen. Así de sencillo. A partir de Israel y a lo largo de toda la historia de la humanidad, siempre ha existido su pueblo y Él sabe quiénes son. El favor de Dios y sus bendiciones estarán siempre dispuestas para todo el que lo quiere obedecer con todo su corazón.
  2. Dios valora mucho la lealtad que le mostramos especialmente cuando tenemos que decidir entre agradar a amigos y familiares o agradarlo a Él. Dios no olvida esos momentos de valor, convicción y fe que mostremos. En la tierra podremos perder amigos e incluso familiares por causa de nuestra fe en Dios, pero lo que es seguro es que Dios no nos abandonará, al contrario, su presencia será más fuerte en nuestra vida.
  3. La vida de Moisés es fascinante. Es un gran ejemplo de humildad y de fidelidad para todos nosotros. No fue perfecto, tenía fallas y debilidades como todos nosotros, pero decidió entregar completamente su corazón a Dios y no tener reservas para con Él. Y aunque falló gravemente, siguió adelante hasta terminar su misión. ¡Cuántas lecciones podemos tomar de su vida para nuestras vidas! Meditemos en su ejemplo y pensemos en qué área de nuestro carácter necesitamos imitar a Moisés.
  4. Toda la complejidad de la Ley se puede resumir en 2 grandes mandatos: amar a Dios y amar al prójimo. No pueden ser conceptos separados. Si amamos a Dios, amamos al prójimo. Tanto en el AT como en el NT el concepto es el mismo. No separemos lo que Dios determinó que estaba en unidad.

7 Responses to “Día 114”

  1. Mirna Barrera de Hdz dice:

    Que especial ha sido, había leido varias veces estos libros y hoy entiendo más claramente el por qué están ahí. Gracias Arturo y que Dios te siga llenando de sabiduria para que nos guíes a través de su palabra.

  2. KARINA GONGORA dice:

    Arturo, muchas gracias a DIOS por la riqueza que tenemos en su palabra y te agradezco mucho por esta gran aventura que nos ha ayudado a profundizar y conocer el corazon de nuestro Dios y PAdre; nos direcciona a hacer su voluntad y asi mismo conocer mas de el plan de salvacion. Saludos

  3. Sandra Duarte dice:

    FELICIDADES y gracias por concluir el Pentateuco, nùnca habìa aprendido tanto del antigûo testamento como ahora y mucho menos de estos libros de nùmeros y deuteronomio que se me hacian muy tediosos. por eso nuevamente muchas gracias Arturo.

  4. blanca martinez dice:

    Gracias Arturo que impresionante haber conocido la historia de los libros del pentateuco y lo que DIOS valora el Amor y la obediencia que podemos tener en el es completamente increible como es DIOS en nuestras vidas y me inspira MOISES para segir su ejemplo. GRACIAS.

  5. Lupita Herrera dice:

    Y se hizo la luz………..! Muchas gracias por ensenarnos tomandonos de la mano para llevarnos ha entender y comprender cada uno de estos primeros cinco libros de la bibia. Gracias por tu amor a la ensenanza q te da fuerza cada dia por llevarnos a amar mas la palabra de Dios pq entendemos claramente sus significados. Gracias sieeeemmmprrrreee Arthuro!

  6. Martin Merediz-Funes dice:

    Gracias Arturo, es fascinante entender que el Señor no cambia, desde el principio en el A.T. y luego en el N.T. sus mandamientos son los mismos, Jesús los resumió en dos y al analizar todos vemos que es tan simple como esos dos.Por eso hay concordancia entre lo que dice en Deut. 30:11-14 y 1 Juan 5:3, se puede ser fiel al Señor y para mayor facilidad el Señor nos ha dado su espíritu.
    Gracias Arturo

  7. Martin Merediz-Funes dice:

    Nunca esta de más reiterar la calidad de discípulo de Moisés, un hombre tan fiel al Señor que siguió sus instrucciones hasta el ultimo día de su vida, aun cuando el final no era del todo de su agrado, siempre como Líder, como Pastor antepuso obviamente el bienes tar el pueblo y la obediencia al Señor.

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