Día 392

MARCOS 15.2-5, MATEO 27.11-14, LUCAS 23.1-12, JUAN 18.28-40, MARCOS 15.6-15, MATEO 27.15-26, LUCAS 23.13-25, JUAN 19.1-16, MARCOS 15.16-20, MATEO 27.27-31.

Después de que Jesús compareció ante las autoridades judías, fue llevado ante el gobernador romano que se llamaba Pilato. Los 4 evangelios nos proporcionan diferentes detalles de lo que sucedió durante su entrevista con Pilato, su comparecencia ante Herodes y de regreso a Pilato. El día de hoy nos enfocaremos en dichos eventos.
Iniciemos preguntándonos quién era realmente Pilato. En base a un documento de investigación que elaboré para mi Maestría en Estudios Bíblicos llamado “En Busca del Pilato Real” (click en el nombre para descargarlo, versión en inglés), podemos mencionar lo siguiente:
  1. No se tiene mucha información sobre sus orígenes. Sin embargo sí sabemos que se casó con la hija del emperador Tiberio (llamada Claudia y que tenía fama de derrochadora). Después su suegro lo hizo procurador de Judea, tal vez como reconocimiento a sus habilidades administrativas o simplemente como un regalo de boda. Además tenía fuertes conexiones políticas con Sejano (comandante de la guardia pretoriana), fue un oficial del ejército romano y sirvió antes de ser procurador como tribuno militar u oficial de diversas legiones romanas.
  2. Un detalle importante es que por muchos siglos la única evidencia de que este personaje existió eran los pasajes del Nuevo Testamento que lo mencionaban, junto con los escritos del historiador judío Josefo y del filósofo judío helenístico Filón de Alejandría. Por esta razón diversos estudiosos pensaron que jamás había existido en realidad. No fue sino hasta 1961 que varios excavadores en Cesarea descubrieron una inscripción en latín hecha en una piedra y que contenia el nombre de Tiberio y el nombre de Pilato, junto con el cargo que este último ocupaba: Prefecto de Judea (muy similar al título usado en Lucas 3.1). Esta inscripción fue parte de un edificio levantado por Pilato en honor a Tiberio. También se han encontrado diversas monedas con su nombre grabado. El mensaje original de la inscripción era: “Poncio Pilato, el Prefecto de Judea, ha dedicado a la gente de Cesarea un templo en honor a Tiberio.”
  3. Su gobierno en Palestina no fue muy popular entre los judíos ya que hubo 5 o 6 incidentes muy serios en esa región durante los 10 años que estuvo en el cargo. De hecho, el último de ellos ocasionó que lo removieran de su posición como procurador de Judea. Pilato era famoso por no respetar la sensibilidad judía y ofender al pueblo y sus leyes en repetidas ocasiones, lo que generó incidentes violentos e inestabilidad con bastantes muertos como resultado. Así que para el tiempo en que Jesús fue presentado ante Pilato, los superiores de Pilato ya le tenían la mirada puesta encima por las acusaciones de violencia injustificada contra el pueblo.
  4. Pilato fue depuesto de su cargo finalmente en el año 36 d.C., después de otra matanza hecha ahora contra samaritanos, quienes pidieron su renuncia ante el gobernador de Siria. La tradición cristiana dice que Pilato fue desterrado a las Galias y que se suicidió (según el historiador cristiano Eusebio), aunque otra tradición del s. II d.C. dice que murió de muerte natural siendo cristiano, incluso otra más dice que su esposa Claudia se convirtió a cristiana también. Pero no tenemos fundamento histórico sólido para estas últimas creencias.
  5. Veamos ahora una imagen de la inscripción de Pilato, contenida en el Eerdmans Bible Dictionary, de Wm. B. Eerdmands Publishing Company.
Inscripción de Pilato small
Una vez que ya conocimos más de Pilato, veamos más aspectos sobre la comparecencia de Jesús ante él en los pasajes que corresponden al día de hoy:
  1. Ahora, ¿por qué llevaron a Jesús ante Pilato? En Juan 18.31 Pilato les hizo a los judíos de manera indirecta esta misma pregunta, a lo que ellos respondieron, “—Nosotros no tenemos ninguna autoridad para ejecutar a nadie—objetaron los judíos.” Para el Consejo judío, Pilato representaba el medio legal a través del cual ellos podían llevar a cabo sus planes de asesinar a Cristo. Ellos no lo podían hacer por sus propios medios porque incurrirían en un delito ante la ley romana y habría consecuencias, pero si los romanos lo hacían por ellos, su plan funcionaría a la perfección. Jesús mismo había previsto esto como el apóstol Juan lo registró en Juan 18.32, “Esto sucedió para que se cumpliera lo que Jesús había dicho, al indicar la clase de muerte que iba a sufrir.”
  2. Los cargos iniciales que presentaron las autoridades judías contra Jesús fueron agitación de las masas, oposición a pagar impuestos al emperador y la afirmación de que él era un rey (Lc 22.2). Sabemos que la única que era verdad era la última (y en cierta manera, no en la que ellos la presentaban), porque las 2 primeras eran mentiras. Lucas registra que Pilato inmediatamente se fijó en el último cargo y le preguntó a Jesús directamente, “—¿Eres tú el rey de los judíos?” (Lc 23.3), a lo que Jesús respondió afirmativamente. Sin embargo, la siguiente expresión de Pilato (“—No encuentro que este hombre sea culpable de nada.”, Lc 23.4), nos muestra que para Pilato debió haber sido algo hasta cómico al inicio que ese carpintero pobre judío representara alguna amenaza para el imperio romano. Y como el mismo Lucas lo registra, al escuchar que era de Galilea, decidió enviarlo a Herodes, quien gobernaba aquella región.
  3. Curiosamente, solamente el evangelio de Lucas relata la comparecencia de Jesús ante Herodes, quien “hacía tiempo que quería verlo por lo que oía acerca de él, y esperaba presenciar algún milagro que hiciera Jesús.” (Lc 23.8). Después de que no logró nada con su interrogatorio, la Biblia nos dice que Herodes cambió su actitud inicial de curiosidad por una de “desprecio y burlas” (Lc 23.11), incluso llegando a ponerle un manto lujoso encima a Jesús que simbolizaba su supuesta realeza. Jesús no cedió a la presión morbosa de Herodes que lo único que quería de Jesús es que hiciera milagros delante de su presencia, más bien se mantuvo callado durante toda la entrevista, soportando con paciencia los ataques y las burlas. Tal vez haciendo algún milagro pudo haber salvado su vida, ya que hubiera dejado sorprendido a Herodes, pero no quiso hacerlo.
  4. Otro detalle interesante es lo que dice Lucas 23.12, “Anteriormente, Herodes y Pilato no se llevaban bien, pero ese mismo día se hicieron amigos.” ¿A qué se refiere exactamente este versículo? De acuerdo con el IVP Bible Background Commentary: New Testament, de InterVarsity Press, Herodes había intervenido en las quejas contra varios de los altercados violentos que Pilato generó (que ya mencionamos) y que llegaron hasta oídos del emperador. Así que Pilato no tenía una buena impresión para nada de Herodes, ni al revés. Por lo tanto, la decisión que Pilato tomó de mandar a Jesús a Herodes bien pudo haber sido tomada por este último como una señal de respeto hacia su liderazgo en Galilea y también de influencia hacia Jerusalén. Así que desde ese momento Herodes cambió su actitud negativa hacia Pilato, aunque Pilato bien pudo haber hecho esto solamente para quitarse esa molestia de encima (el asunto de Jesús y las acusaciones de los judíos).
  5. De acuerdo entonces con Lucas, Jesús fue enviado de regreso a Pilato por Herodes, y entonces el resto de los pasajes de los demás evangelios sobre el encuentro con Pilato toman lugar justo en este segundo viaje (Mateo 27.11-26, Marcos 15.1-15, Juan 18.31-40).
  6. Durante el proceso, la Biblia registra que varias veces Pilato argumentó que Jesús era inocente e incluso trató de librarlo del castigo que pedían: a) reconoció que ni él ni Herodes encontraron ningún delito en Jesús (Lc 23.14-15), b) identificó que los líderes religiosos judíos estaban motivados solamente por envidia (Mt 27.17-18), c) dos veces más intentó liberarlo (Lc 23.20, 22), d) incluso se atemorizó al escuchar que acusaban a Jesús de hacerse pasar por Hijo de Dios (Jn 19.7). Sin embargo, hubo algo que le dijeron los judíos que sacudió a Pilato al grado que optó por permitir que se cometiera una terrible injusticia contra Jesús: cuando la gente le dijo “—Si dejas en libertad a este hombre, no eres amigo del emperador. Cualquiera que pretende ser rey se hace su enemigo.” (Jn 19.12). Justo después de esto Pilato entregó a Jesús para que lo crucificaran. Recordemos el contexto que mencionamos sobre Pilato y cómo había cierta inseguridad en él sobre su cargo como prefecto romano de Judea por las quejas que había en su contra. Pilato no quería más problemas con el emperador y cuando los líderes religiosos judíos hábilmente mencionaron ese argumento incluso para poder usarlo en su contra si no les hacía caso, prefirió evitarse problemas y entregar a Jesús para agradar a la multitud (Mr 15.15).
  7. Los judíos prefirieron que aquella costumbre de soltar un preso en la fiesta de Pascua fuera hacia Barrabás, que era un “preso famoso” (Mt 27.16) acusado de rebelión y homicidio (Mr 15.7). La multitud instigada por los líderes religiosos judíos pidieron su liberación y se les concedió, y también pidieron la crucifixión de Jesús y también se les concedió.
  8. Un detalle interesante es la mención del sueño de la esposa de Pilato en Mateo 27.19, quien afirmó que sufrió mucho en su sueño por causa de Jesús y le pidió literalmente a su esposo, “No te metas con ese justo”. Bien pudo haber representado otro aviso de parte de Dios para Pilato, quien tampoco escuchó y prefirió agradar a la gente y no poner en peligro su posición política en la región aunque el precio fuera permitir una injusticia tan grande como la que vivió Jesús. Esta es la única mención de la esposa de Pilato en la Biblia, todo lo demás que sabemos de ella posterior a este momento es por la tradición cristiana de los primeros siglos de nuestra era. El lavado de manos de Pilato (Mt 27.24) nos confirma que al momento de mandar ejecutar a Jesús, Pilato sabía que era inocente y no quería ninguna responsabilidad de  esa muerte.
  9. La respuesta de la multitud judía que entró ese día ante la afirmación de inocencia en la muerte de Cristo por parte de Pilato fue, ” —¡Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos!—contestó todo el pueblo.” (Mt 27.25). Justo eso sucedería, Dios haría recaer la responsabilidad principal por la muerte de Jesús sobre esa generación de judíos, quienes tuvieron la oportunidad de mirar y escuchar al Hijo de Dios en persona y lo rechazaron.
Ahora, en cuanto al tormento físico que Jesús recibió en este episodio, tenemos lo siguiente:
  1. Durante estos encuentros con Pilato y Herodes, Jesús sufrió nuevamente burlas y desprecios como ya nos dimos cuenta, pero una vez que Pilato decretó la condena final (la crucifixión), el gobernador romano mandó a azotar a Jesús antes de entregarlo para que lo crucificaran. ¿Cómo fue exactamente esa tortura previa a la crucifixión? El Comentario Bíblico Mundo Hispano Tomo 14: Mateo, de la Editorial Mundo Hispano, dice que la ley judía no permitía azotar a nadie más de 39 veces, pero que los romanos lo hacían las veces que ellos querían. En cuanto al látigo, era una tira de cuero que terminaba en varias puntas, cada una con pedazos de plomo y hueso afilados. Tan solo las heridas producidas por esta arma laceraban la carne del reo llevándolo casi al punto de la muerte. Además, mientras era castigado el reo, los soldados aprovechaban para maldecirlo e insultarlo cuantas veces quisieran. Así que podemos decir que para el momento en que Jesús fue llevado a la cruz, ya iba muy dañado por la tortura del látigo.
  2. En Mateo 27.27-31 y en Marcos 15.16-20, la Biblia registra además que ya sea antes o después de que lo azotaran, Jesús estuvo adentro de la guarnición de los soldados del pretorio (palacio del prefecto romano) quienes aprovecharon para burlarse nuevamente de él a través del manto color púrpura (color del poder imperial romano), la corona de espinas trenzada en su cabeza y una caña en la mano derecha a manera de cetro. Le escupieron y lo golpearon en la cabeza con dicha caña.
Finalmente, mencionemos algo sobre el diálogo que tuvo Jesús con Pilato. Aunque los evangelios sinópticos mencionan generalmente que Jesús se mantuvo en silencio la mayor parte del tiempo ante Pilato, el evangelio de Juan nos proporciona más información sobre ese encuentro. En Juan 18.33-38 encontramos un breve diálogo que Jesús y Pilato tuvieron, que giró en torno a las preguntas que Pilato le hacía a Cristo y sus respuestas. En estas, Jesús afirmó que su reino no era de este mundo y por lo tanto no pelearía a la manera de este mundo para liberarse (v. 36), afirmó su condición de rey y su misión: “vine al mundo… para dar testimionio de la verdad” (v. 37). Es aquí donde Pilato termina la conversación con la pregunta, ” —¿Y qué es la verdad?” (v. 38). De acuerdo con el Word Studies in the New Testament, de Charles Scribner’s Sons, esta expresión de Pilato no refleja una búsqueda sincera de la verdad o una curiosidad inocente, sino la profesión de un frío escepticismo, como el que se encuentra a menudo en los hombres de estado y en general en muchas personas en el mundo hoy. Pilato nuevamente mostró su desprecio hacia las cuestiones judías y una actitud cínica y escéptica ante las declaraciones de Jesús.

Conclusiones:

    1. Una vez más, la arqueología bíblica nos ayuda a comprobar hechos históricos afirmados en la Biblia. El descubrimiento de la inscripción de Pilato vino a confirmar lo que la Biblia había dicho por muchos años: que Pilato fue una figura histórica real. Tarde o temprano, el mundo va a ir comprobando cada una de las afirmaciones históricas de la Biblia, como ya ha estado sucediendo.
    2. El cristianismo y la fe no son para satisfacer curiosidades morbosas de las personas. Todo el movimiento carismático moderno que maneja como principales atractivos los milagros, las sanidades y los dones sobrenaturales del Espíritu Santo representa un excelente ejemplo de cómo siempre funciona explotar esta debilidad humana para atraer a las masas. La actitud de Herodes de querer ver milagros como un show jamás va a construir una fe sana y sólida en Jesús.
    3. Aprendamos la lección de Pilato, quien prefirió cuidar su posición personal y agradar a las masas en lugar de hacer lo justo y lo correcto. Lo triste de esto es que quienes siguen el ejemplo de Pilato en sus vidas diarias, al final pierden de todas formas lo que tanto cuidaron a cualquier precio (aún cometiendo injusticias en el proceso), porque Dios nunca va a bendecir semejante actitud de corazón. Así que lo más inteligente siempre será hacer lo correcto y lo justo (aunque nos ocasione crear nuevos enemigos), porque eso es lo que a Dios le agrada y lo que Él bendice.
    4. Dios nos cuida y nos previene por diversos medios cuando estamos por cometer injusticias, especialmente si somos creyentes. Atendamos a las advertencias que nos manda a través de familiares, amigos o circunstancias. No tengamos oídos sordos como Pilato, quien no quiso atender a la intuición de su esposa.
    5. Aprendamos de la humildad de Jesús y de su dominio propio, quien estando rodeado por personas malvadas que querían lastimarlo, decidió no entrar en discusiones inútiles con ellos, sino guardar silencio. Sólo habló para decir cosas realmente significativas y valiosas. A veces, el silencio es la mejor forma de responder ante las agresiones injustas del mundo.
Veamos algunos fragmentos de la película The Passion of the Christ sobre las escenas que hoy estudiamos.


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