Día 239

1 REYES 21.1 – 22.9, 2 CRÓNICAS 18.1-8.

Continuaremos con la historia de la vida del rey Acab de Israel y su alianza con el rey Josafat de Judá. A través de estos pasajes podremos conocer más acerca de las debilidades del carácter humano así como de otros aspectos del corazón de Dios.

Todo el capítulo 21 de 1 de Reyes nos habla acerca de cómo Acab y su esposa Jezabel se adueñaron de una forma criminal de un viñedo propiedad de un hombre llamado Nabot, de Jezreel. Veamos algunos aspectos importantes:

  1. El origen del problema. De acuerdo a 1 Reyes 21.1-3, Acab quería comprar el viñedo que estaba al lado de su palacio y que era propiedad de Nabot. Aunque Acab le hizo una propuesta legítima (comprárselo o darle un viñedo mejor), Nabot rechazó la oferta argumentando lo siguiente: ” —El SEÑOR me libre de entregar la herencia que me dejaron mis antepasados.” (1 R 21.3). ¿Por qué razón Nabot rechazaría la propuesta del mismo rey de Israel? ¿Era más importante su pedazo de tierra que quedar bien con su rey? Hay algo más de fondo aquí. De acuerdo a The New Manners and Customs of the Bible, de Bridge-Logos Publishers, la Ley de Moisés no permitiría la venta del patrimonio de una persona  (una herencia de su padre o algún otro ancestro) excepto en los casos de extrema destitución, tal como dice en Levítico 25.23–24 (NVI), “23 »La tierra no se venderá a perpetuidad, porque la tierra es mía y ustedes no son aquí más que forasteros y huéspedes. 24 Por tanto, en el país habrá la posibilidad de recobrar todo terreno que haya sido heredad familiar.” Para un propietario de una tierra heredada, sus asociaciones más queridas con la vida estaban ahí, hy perder su terreno era como perder parte de su vida. Así que la negativa de Nabot se trataba de una cuestión muy profunda, ya que él estaba poniendo como prioridad lo que la ley de Moisés decía al respecto que lo que su rey estaba pidiéndole. Podríamos decir que Nabot todavía tenía algo de respeto por la Palabra de Dios y por las convicciones que para Dios eran importantes y que había enseñado a Israel en el pasado. Lamentablemente el rey Acab no estaba en el mismo punto.
  2. El problema de carácter de Acab. Diversos versículos en 1 Reyes nos presentan al rey Acab como un hombre inmaduro, caprichoso, y sin un carácter verdaderamente formado. Cuando el profeta condenó a Acab de parte de Dios a la muerte por haber perdonado la vida al rey Ben-Adad, la Biblia dice que Acab “volvió a su casa en Samaria, enojado y de mal humor” (1 R 20.43). Ahora, después de la negativa de Nabot a venderle su terreno, la Biblia dice que “regresó a su casa enojado y de mal humor por la respuesta de Nabot, y se acostó de cara a la pared y no quiso comer.” (1 R 21.4), “se fue a su casa decaído y enfadado” (BTX), “se fue a su casa deprimido y malhumorado” (NVI). Acab tenía un grave problema en su carácter ya que no era un hombre de pensamiento maduro y sabio, sino una especie de niño crecido que no sabía enfrentar un “no” en la vida. Combinemos esa debilidad con una posición de autoridad y tenemos una mezcla fatal para un país.
  3. La esposa manipuladora y controladora de Acab. 1 Reyes 21.5-16 nos describe la reacción de Jezabel al enterarse que su esposo estaba en depresión porque no pudo conseguir el terreno que quería: ¡armó un complot contra Nabot y lo mandó matar! Utilizando su influencia y su posición, hizo que Nabot fuera acusado falsamente de un delito que ameritaba la pena de muerte, y murió efectivamente a pedradas. ¡Una verdadera injusticia! Todo para darle un poco de alegría a su esposo que estaba hundido en su berrinche. No cabe duda quién llevaba la dirección del matrimonio en esa casa. Dios diseñó el matrimonio para que la esposa fuera la “ayuda adecuada” (Gn 2.18, NVI) para el hombre, pero Jezabel estaba muy lejos de ser la ayuda adecuada para su esposo, ya que en lugar de motivarlo a superar sus debilidades de carácter, lo consecuentaba y lo mantenía dominado. ¡Qué matrimonio tan disfuncional! Y qué terribles las consecuencias para Israel de que fuera la pareja al frente de su gobierno. De hecho, la Biblia describe el fruto de ese matrimonio de la siguiente forma: “Nunca nadie se entregó tanto a hacer lo que es malo a los ojos del SEÑOR como Acab, bajo la influencia de su esposa Jezabel.” (1 R 21.25).
  4. El valor que Dios pone a un corazón humillado (1 Reyes 21.17-29). Al ser confrontado por el profeta Elías y recibir una sentencia de muerte para él, para su esposa y para todos sus descendientes por el crimen cometido contra Nabot, el rey Acab reaccionó de la siguiente manera: “cuando Acab escuchó este mensaje, rasgó su ropa, se vistió de tela áspera e hizo ayuno. Hasta dormía vestido de tela áspera y andaba de luto.” (1 R 21.27), “se rasgó las vestiduras, se vistió de luto y ayunó. Dormía vestido así, y andaba deprimido.” (NVI), “rasgó sus vestiduras, se echó un saco sobre el cuerpo y ayunó. Se acostaba con el saco puesto y andaba pesadamente.” (BJL). ¡Algo de entendimiento quedaba todavía en Acab! Tal fue la impresión que le causó esto a Dios que tomó una decisión: “Por haberse humillado, no haré lo que prometí mientras él viva, sino que traeré la desgracia sobre sus hijos. Destruiré su dinastía” (1 R 21.28). Dios determinó que no traería toda la calamidad prometida a Acab mientras viviera, para evitarle ese sufrimiento, sino a sus descendientes y a su esposa. Definitivamente Dios responde ante un corazón humillado y dolido, sin importar de quién venga, tal como dijo el rey David después de haber cometido adulterio y asesinato: “tú, oh Dios, no desprecias al  corazón quebrantado y arrepentido.” (Sal 51.17).

En 1 Reyes 22.1-9 y en 2 Crónicas 18.1-8 encontramos la historia de una alianza hecha entre el rey Acab de Israel y el rey Josafat de Judá, cuando Acab quería recuperar Ramot de Galaad de manos del rey de Aram. Josafat respondió positivamente ante la propuesta de Acab pero hizo una pequeña petición al rey Acab la cual refleja completamente el otro extremo en el aspecto espiritual a comparación de Acab: “—Pero primero averigüemos qué dice el SEÑOR. ” (1 R 22.5). Recordemos que la Biblia describe a Josafat como “Estaba profundamente comprometido con los caminos del SEÑOR.” (2 Cr 17.6). Josafat y Acab no tenían nada en común en el plano espiritual y la evidencia la encontramos en este pasaje. Acab con tal de conseguir el favor de Jonatán accedió a la propuesta y convocó a varios profetas (400) los cuales le daban mensajes alentadores para la batalla. Pero algo detectó Josafat en ellos que no le convenció la respuesta y pidió mejor, “—¿Acaso no hay también un profeta del SEÑOR aquí? Debemos hacerle la misma pregunta.” (1 R 22.7). Josafat quería escuchar la opinión de un hombre más espiritual, un “hombre de Dios”, como lo era el profeta llamado Micaías, hijo de Imla, de quien Acab tenía una muy mala opinión porque, según él, sólo le anunciaba desgracias. Ante esto, Josafat incluso corrigó al rey Acab para que no hablara de esa manera.

Conclusiones:

  1. ¿Qué tanto valor le damos a los mandatos bíblicos con respecto a las demandas de los hombres? ¿Es más importante para nosotros quedar bien con la familia, con amistades o con compañeros de trabajo o escuela que con Dios? ¿Tenemos la misma convicción de Nabot, que no se doblegó ante un rey con tal de mantenerse fiel a lo que la ley de Moisés decía? Aprendamos de su corazón, aunque le costó la vida.
  2. Es tan importante madurar en nuestro carácter como creyentes, seamos hombres o mujeres, porque las debilidades del mismo pueden convertirse en serios obstáculos para nuestro crecimiento espiritual en el futuro. El mensaje del Nuevo Testamento al respecto es un constante llamado al crecimiento espiritual y eso incluye la transformación de nuestro carácter cada vez más a imagen de Cristo y menos a imagen nuestra.
  3. Si eres casado(a), ¿qué refleja tu matrimonio? Si eres el esposo, ¿llevas la dirección espiritual de tu hogar o la delegas a tu mujer? Si eres la esposa, ¿qué tipo de ayuda eres para tu esposo? ¿Lo ayudas a ser un mejor cristiano o a ser un peor cristiano? Si somos creyentes ambos, luchemos por estar por encima de la disfuncionalidad espiritual en el matrimonio y ser una luz en el mismo para el mundo perdido.
  4. Dios valora mucho el corazón humillado y arrepentido, sin importar cuán grave haya sido el pecado cometido. Se fija más en el arrepentimiento que en el mismo pecado, y no deja sin recompensa cualquier esfuerzo sincero por negarse, humillarse y volverse a Dios a través de la oración, el ayuno y el quebrantamiento de corazón. ¿Qué tan fácil te humillas delante de Dios? ¿Hace tiempo que no lo haces?
  5. Cuando somos espirituales realmente se ve la diferencia de forma clara cuando estamos rodeados de personas no espirituales. La simple actitud de tratar de averiguar qué piensa Dios de un determinado asunto es una evidencia clave de espiritualidad. La indiferencia a la voluntad de Dios ante el mismo asunto es también una evidencia de un corazón dominado por la mentalidad del mundo, que es contraria a Dios. ¿Qué refleja tu actitud cuando estás en el punto de tomar una decisión importante en tu vida? ¿Te interesa saber qué piensa Dios de tal situación o se te pasa por completo el tema?

5 Responses to “Día 239”

  1. Citlali Gamboa dice:

    Al decirle la verdad aunque no le guste lleva a tener más comunicación y fricciones. Ser esposa si lleva a consentir al esposo, ok madurar. Tomare el arrepentimiento personal c esfuerzo sincero pues hablarlo nada más no transforma. Se tiene q distinguir la voluntad de Dios, q buen ejemplo, consultando a un tercero espiritual. Las amistades maduras en la IICMAR son buenos consejeros. Gracias totales y saludos.

  2. Patty Araiza dice:

    Ciertamente este estudio nos habla de nuestra relacion con Dios, de como le tomamos parecer para la toma de desiciones, y tambien de la manera en la que como esposas debemos se esa ayuda idonea para nuestros esposos, ayudandolos a salir de sus luchas no tapando sus errores y chantajearnos el uno al otro, mas bien siendo mas espirituales dentro y fuera de la iglesia, no caer en ser hombre o mujeres de doble animo y caer dominados antes las emociones. le pido a Dios que nos pula y que cada que aparezcan problemas nos ayude a salir adelante y nos forme mas nuestro caracte, muchas gracias Arturo Elizarrarás por estos estudios tan profundos. Dios te bendiga¡

  3. Sandra L. Duarte dice:

    Gracias por esta clase, es sin duda un muy claro ejemplo de no cuidar o no trabajar en nuestro caràcter de manera constante, muchas veces somos como Acab comportandonos como niños berrinchudos y al final solo encontramos dolor y remordimiento.

  4. Adriana Casas dice:

    Qué importante es que la base de nuestra vida sea la Biblia, leyéndola y meditando de día y de noche en ella (Josué 1.8), para poder desarrollar verdaderamente nuestra Fe (Rom. 10.17) y no dejarnos llevar por nuestro criterio humano. Gracias Arturo, porque éstos devocionales son una gran ayuda para ese propósito.

  5. Lulu tovar dice:

    Mil gracias Maestro Arturo

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