Día 366

MATEO 9.27-34, MARCOS 6.1-6, MATEO 13.53-58, MATEO 9.35-38, MARCOS 6.7-13, MATEO 10.1-42, LUCAS 9.1-6.

Hoy estudiaremos más aspectos acerca de las experiencias que Jesús tuvo con las personas y los milagros y la enseñanza que se derivaba de ellas. Especialmente nos enfocaremos en la sanidad de varios ciegos, en el rechazo que sufrió Jesús en su tierra, en la necesidad que expresó Jesús de obreros para el trabajo de Dios y en el envío de los 12 a predicar sobre el reino y a hacer milagros.

Retomando la importancia que Jesús le daba a la fe de las personas, encontramos en Mateo 9.27-34 dos episodios de sanidades poderosas. Veamos los detalles.

  1. En los versículos 27 al 31 se relata la sanación de 2 ciegos que lo seguían y le rogaban que les tuviera compasión. Llama la atención la pregunta que Jesús les hizo: “—¿Creen que puedo sanarlos?” (v. 28). Normalmente Jesús no preguntaría esto a la gente que le pedía ayuda para un milagro, como lo hemos estudiado, pero ese día sí les preguntó. Ante la respuesta afirmativa que recibieron, Jesús les dijo: “—Se hará con ustedes conforme a su fe.” (v. 29). Jesús accedió a sanarlos porque vio en ellos fe. Esto no quiere decir que Jesús no tuviera poder para sanar si la gente no tenía fe, porque ejemplos posteriores en el NT nos muestran que mucha gente recibió sanidades sin siquiera tener una fe sólida en Jesús. Más bien, esto nos muestra cómo Jesús quería probar el corazón de los ciegos y les pidió que tuvieran fe en él.
  2. En los versículos 32 al 34, Jesús continuó con sanidades y ahora tocó el turno a un mudo endemoniado. Al ver el milagro, la gente estaba maravillada mientras que los fariseos solo podían atribuír su poder para expulsar demonios al “príncipe de los demonios” (v. 34). Ya hablamos de lo grave que Jesús veía tal afirmación, pero nuevamente podemos observar la frustración de los religiosos de la época al ver a Jesús con tanto éxito en su ministerio y ellos sin poder para llevar a cabo cosas similares. En lugar de que hubieran reconocido que había algo divino en él, prefirieron el camino del corazón endurecido y con cada milagro que Jesús hacía, ¡se endurecían más! Esto nos deja como lección que para aquellos que se endurecen ante Jesús, las cosas buenas que produce él los hace más duros todavía.

En Marcos 6.1-6 y en Mateo 13.53-58 encontramos una experiencia difícil para Jesús. Sucedió cuando decidió ir a su tierra (como dice la NTV, “regresó con sus discípulos a Nazaret, su pueblo”, Mr 6.1). Al parecer este evento es el mismo que está registrado con más detalle en Lucas 4.16-28, cuando Jesús visitó la sinagoga de Nazaret y fue expulsado de ahí con violencia después de afirmar que en su persona se había cumplido Isaías 61.1-2. En los relatos de Marcos y Mateo, aunque no son tan detallados como el de Lucas, encontramos un enfoque especial en lo que Lucas 4.22 dice, “—¿No es este el hijo de José?” En estos evangelios se completan las preguntas que los habitantes de Nazaret se hicieron sobre Jesús:

  1. Se cuestionaron sobre el oficio de su padre (“hijo del carpintero”, Mt 13.55).
  2. Se cuestionaron sobre sus madre y sus hermanos (se mencionan por nombre: María, Jacobo, José, Simón y Judas (Mt 13.55).
  3. Se cuestionaron sobre “sus hermanas” (Mt 13.56).

Era tanto el enfoque de esas personas en el origen y la familia de Jesús, que no pusieron atención a lo que decía y mucho menos creyeron en él, al grado que Jesús “no pudo hacer allí ningún milagro, excepto sanar a unos pocos enfermos al imponerles las manos.” (Mr 6.5). El Nuevo Comentario Bíblico: Siglo Veintiuno, de Sociedades Bíblicas Unidas, dice que la gente de Nazaret estaba tan familiarizada con Jesús que no pudieron disfrutar de ninguna bendición porque básicamente no creyeron en él. Esto no significa que Dios no tuvo poder en Nazaret, sino que tal vez la gente misma no buscó a Jesús para que los sanara. Por esa razón Jesús estaba “asombrado por la incredulidad de ellos” (Mr 6.6). Así como la mucha fe impresionó a Jesús en otros casos, ahora también la falta de fe entre la gente que lo conoció de pequeño lo asombró. Por eso dijo una gran verdad: ” —En todas partes se honra a un profeta, menos en su tierra, entre sus familiares y en su propia casa.” (Mr 6.4). En Nazaret básicamente experimentó el rechazo de todos, incluyendo su propia familia.

También es importante mencionar que los evangelistas mencionaron a los hermanos, las hermanas y a la madre de Jesús, lo cual nos apunta hacia lo siguiente: a) Jesús tuvo otros hermanos y hermanas carnales a los que María dio a luz después que Jesús nació y por los medios convencionales humanos, b) el padre de Jesús es posible que ya había muerto para este momento. Aunque las personas que defienden la virginidad eterna de María afirman que estos hermanos eran en realidad medios hermanos (hijos de un matrimonio anterior de José), la mayoría de los estudiosos bíblicos concuerdan que se trata de una referencia directa a hermanos carnales de Jesús. No hay respaldo bíblico ni histórico posible para la postura de los medios hermanos de Jesús y la virginidad perpetua de María.

Ahora bien, en Mateo 9.35-38 encontramos una evidencia poderosa del corazón de Jesús para con las personas. La Biblia registra que al andar trabajando en su ministerio (que era visitar todos los pueblos y aldeas de la zona, enseñar, anunciar las buenas nuevas, y sanar a los enfermos), Jesús experimentó un fuerte sentimiento al ver una y otra vez a las multitudes que llegaban “agobiadas y desamparadas, como ovejas sin pastor” (Mt 9.36): ¡compasión! El griego para esta palabra es ???????? (splanchnizomai) y significa, de acuerdo con el Theological Lexicon of the New Testament, de Hendrickson Publishers, cuya raíz significaba entrañas o vísceras. El pensamiento al respecto era que las emociones estaban en las entrañas, ya que era la parte más íntima y oculta, podría ser un sinónimo también de la palabra “corazón”. El punto aquí es que Jesús sintió algo muy profundo en su interior, que lo conmovió hasta las entrañas, generado por la situación espiritual de las personas que lo buscaban. Eso es la verdadera compasión. Sabiendo que él estaría un poco de tiempo solamente en este mundo y que su ayuda a tanta gente sería limitada, Jesús pidió a sus apóstoles que oraran por más obreros, para que trabajaran en los campos y recogieran la cosecha, diciendo: “La cosecha es abundante, pero son pocos los obreros” (Mt 9.37). Jesús dejaría este mundo pero su corazón estaba con las personas necesitadas de él y anhelaba que sus discípulos pudieran capturar su corazón y replicarlo, llegando a sentir lo mismo por ellos.

Por último, analizemos cómo fue el envío de los 12 apóstoles de acuerdo a los pasajes que tratan con este evento (Marcos 6.7-13, Mateo 10.1-42 y Lucas 9.1-6):

  1. Los 3 evangelios coinciden en afirmar que Jesús reunió a los 12, enviándolos en pares y otorgándoles poder para: a) expulsar espíritus malignos (demonios), b) sanar todas las enfermedades, c) incluso resucitar muertos (Mt 10.8). Los apóstoles recibieron una dotación especial de poder para llevar a cabo tales sucesos sobrenaturales. No todos los discípulos de Jesús recibieron ese poder, solamente los apóstoles, hasta este momento. De hecho, Marcos 6.7 afirma que Jesús les dio autoridad sobre los demonios (solo así los podrían expulsar de las personas).
  2. Jesús los envió exclusivamente a los judíos, no a los gentiles ni a los samaritanos (Mt 10.5). Después llegaría el tiempo para que el evangelio llegara al resto del mundo, pero Jesús estaba enfocado en ese momento en los judíos.
  3. Les pidió que no cobraran por usar su poder para ayudar a las personas. Les dijo claramente: “Lo que ustedes recibieron gratis, denlo gratuitamente.” (Mt 10.8b). Los apóstoles no deberían comercializar con los dones sobrenaturales que recibieron.
  4. Los apóstoles deberían poner su confianza en Dios durante el viaje con respecto a su sustento. Jesús aclaró que ni siquiera llevaran dinero ni ropa ni sandalias extras porque “el trabajador merece que se le dé su sustento” (Mt 10.10). Dios se encargaría de guiarlos hacia personas que “merecieran” recibirlos, dándoles hospedaje y alimento. De ninguna manera los desampararía porque estaban haciendo el trabajo que Jesús quería.
  5. Habría consecuencias para quienes no escucharan su mensaje: “Les aseguro que en el día del juicio el castigo para Sodoma y Gomorra será más tolerable que para ese pueblo.” (Mt 10.15). Los pueblos que no quisieron escuchar ni a Jesús ni a sus apóstoles serían juzgados por Dios en el día final.
  6. También Jesús les anunció que sufrirían persecución por su nombre pero les animó a que siguieran confiando en Dios, quien los ayudaría para decir lo que deberían (Mt 10.19). También los exhortó a no tener miedo a los hombres, sino a Dios (el que “puede destruir alma y cuerpo en el infierno”, Mt 10.28). No deberían aceptar el miedo en sus vidas porque todos ellos eran valiosos para Dios y Él los cuidaría. Sin embargo, era un hecho que el mensaje de Jesús les generaría enemigos nuevos, incluso dentro de los miembros de su propia familia (Mt 10.35-36).
  7. Ahora, en cuanto a la reacción de sus discípulos ante la persecución y la oposición que enfrentarían, Jesús fue firme en advertir que si alguno de ellos desconocía a Jesús delante de los hombres por miedo a la gente, ¡pagaría consecuencias fuertes! Básicamente Dios también lo desconocería (Mt 10.33). Por eso Jesús pidió la prioridad en las vidas de sus discípulos, el primer lugar, y no vería con buenos ojos que nadie más ocupara ese lugar, aunque se tratare de las personas a quienes más amamos (Mt 10.37-39).
  8. Sin embargo, también habría recompensas para aquellos que trataran bien a los discípulos simplemente porque seguían a Jesús. Ni una sola de las personas que hicieran el bien a los discípulos se quedarían sin recompensa, aún en el menor de los detalles de bondad que tuvieran para con ellos.
  9. Algo importante por mencionar también es que el trabajo de los 12 no solo consistió en hacer milagros, sino también incluía el predicar el arrepentimiento (Mt 6.12). Lo mismo que hizo Jesús: llamando a la gente a arrepentirse y atendiendo sus necesidades.

Conclusiones:

  1. Aunque el poder y las bendiciones de Dios pueden fluir a las personas sin necesidad de que tengan fe en Él o en Jesús, también es cierto que Dios si espera que la gente crea y quiera buscarlo de corazón. Solo entonces es cuando se puede establecer la relación más profunda entre el hombre y su Creador.
  2. Para quienes tienen el corazón endurecido, como los fariseos, las cosas buenas que produce el cristianismo solo los endurecen más en lugar de suavizarlos. Cuando una persona experimenta eso, está en peligro de caer en el extremo de los fariseos, que ya no alcanzaron la salvación por su incredulidad, su orgullo y por la dureza de sus corazones ante el Hijo de Dios.
  3. Si nos declaramos discípulos de Jesús, ¡imitemos el corazón que tuvo para con las personas! Oremos por sentir esa compasión que Jesús sintió y trabajemos por llevar a esas personas a conocer a Jesús, para que encuentren paz y descanso en sus almas. ¿Qué tal está tu corazón en cuanto a la compasión al mundo perdido?
  4. Para quienes hemos decidido seguir a Jesús toda nuestra vida, necesitamos aprender a desarrollar una confianza plena en Dios en toda circunstancia, buena o mala, porque el seguir a Jesús y hacer su trabajo nos llevará a momentos donde lo único que nos queda es confiar en él y en sus promesas. ¡Por eso es importante que conozcamos mejor nuestra Biblia! Así llegarán las promesas en el momento justo que las necesitamos.
  5. Si somos perseguidos por causa de nuestra fe, mantengámonos firmes y no decidamos ceder a la persecución o al miedo, negando a Jesús por temor a la gente. Hay hermanos y hermanas en otras partes del mundo que han enfrentado el riesgo de morir incluso por causa de su fe, ¡no dejemos que pequeños problemas o algunos rechazos sociales nos hagan echar todo a perder! Seamos valientes para enfrentar la persecución.

Leave a Reply

You must be logged in to post a comment.