Día 90

NÚMEROS 20 – 21.

Hemos llegado a uno de los momentos más tristes de todo el relato del Éxodo. Se trata de la historia del pecado de Moisés por el cual pagó un precio muy alto: no poner pie en la tierra prometida mas que contemplarla de lejos. El gran profeta y siervo de Dios ya cerca del final del viaje falló de una manera fuerte y Dios decidió disciplinarlo por eso. Estudiemos el evento y comprendamos las razones de Dios y el corazón de Moisés.

Para comprender mejor qué sucedió aquel fatídico día en que Moisés desobedeció y fue castigado, debemos entender el contexto de la situación. Siempre para cada reacción humana considerable hay un contexto emocional, social o espiritual que de una u otra manera influye en las acciones humanas posteriores. El v. 1 dice algo importante aunque lo menciona de forma muy breve: “l primer mes del año, toda la comunidad de Israel llegó al desierto de Zin y acampó en Cades. Mientras estaban allí, Miriam murió y la enterraron.” ¡Miriam murió! La hermana de Moisés y Aarón, la profetisa, la que se rebeló también y por la cual Moisés clamó para que quedara limpia. Encontró el final de sus días en el desierto de Zin. Dios decidió que ahí terminaría el viaje para ella.

¿Has perdido a un familiar cercano? ¿Un hermano o hermana, padre o madre, hijo o hija? Esas son las relaciones más cercanas que podemos tener, la familia inmediata. Moisés tenía a sus dos hermanos en el viaje y no eran cualquier persona para él, ciertamente los amaba y los apreciaba mucho. Ese día Moisés y Aarón perdieron a su hermana. Y en ese mismo lugar al pueblo de Israel se le ocurrió rebelarse una vez más porque no había agua para beber, “??3 El pueblo culpó a Moisés y dijo: «¡Si tan sólo hubiéramos muerto con nuestros hermanos delante del SEÑOR!    ??4 ¿Por qué trajiste a la congregación del pueblo del SEÑOR a este desierto para morir… ??5 ¿Por qué nos obligaste a salir de Egipto y nos trajiste a este terrible lugar?…” (v. 3- 6). De nuevo, el pueblo reaccionó mal ante una circunstancia difícil y en lugar de buscar a Dios a través de Moisés y Aarón para saber qué dirección había, escogieron rebelarse y culpar a Moisés nuevamente de todo lo que estaban pasando, como si él y no Dios hubiera sido el que planeó todo el éxodo.

En los versículos 6 al 8, Moisés y Aarón hicieron lo que anteriormente habían hecho cuando Israel se rebelaba: fueron a la presencia de Dios donde cayeron rostro en tierra. Dios se aparece a través de su “gloriosa presencia” y les da las siguientes instrucciones: a) Tomar la vara, b) reunir a toda la comunidad, c) hablarle a la roca, d) observar cómo brotaría agua de ella, suficiente para las necesidades de personas y animales. Eran bastante claras y no había forma de confundirse. Simplemente necesitaban hablarle a la roca y observar el poder de Dios actuar y así darle gloria a Él enmedio de todo el pueblo.

¿Qué hicieron Moisés y Aarón? Los versículos 9 al 11 nos lo dicen: a) Moisés tomó la vara, b) reunieron a la comunidad, c) en lugar de hablarle a la roca, Moisés le gritó al pueblo y les dijo rebeldes y además dijo, “¿Acaso debemos sacarles agua de esta roca?”, “¿Haremos brotar de esta peña agua para ustedes?” (BJL). e) Levantó la mano y golpeó la roca con la vara 2 veces, hasta que salió el agua a chorros y el pueblo pudo beber junto con sus animales. Moisés iba bien los primeros 2 pasos, pero definitivamente al tercero ya no pudo más e hizo las cosas a su manera, no como Dios le dijo. Aarón estaba ahí con él, sin decir nada en contra, posiblemente apoyando a su hermano. Esto no era extraño en el carácter de Aarón del cual ya comentamos anteriormente su tremenda debilidad y falta de convicción que había mostrado en repetidas ocasiones. Pero no era común en Moisés. De hecho desde la situación de la negación al llamado original que Dios le hizo en Ex 4 y su desobediencia a la circunsición de su hijo (Ex 4.24), no habíamos tenido otro incidente donde Moisés desobedeciera de una forma tan clara y hasta descarada. Aún sus palabras son fuertes cuando se atribuye a él y a Aarón el acto milagroso de hacer salir agua de la roca y no le da el crédito ni el honor a Dios.

¿Por qué Moisés reaccionó de esta manera? Es un hecho que no era el mejor momento emocional para Moisés. Su hermana recién había muerto y estaba todavía muy triste por el evento, estaba cansado de tantas rebeliones del pueblo, los israelitas una vez más lo acusan injustamente de algo que Dios planeó y donde él solo fue el mensajero. Tal vez todo esto la misma semana o el mismo mes. Posiblemente se dejó dominar por todas las emociones que estaba sintiendo y apartó su confianza en Dios en ese momento. Dios deja claro su juicio sobre lo que habían hecho los dos hermanos en el v. 12, “«¡Puesto que no confiaron lo suficiente en mí para demostrar mi santidad a los israelitas, ustedes no los llevarán a la tierra que les doy!»”, “Por cuanto no creísteis en mí para santificarme a vista de los hijos de Israel” (BTX), “«Ustedes no creyeron en mí, ni me honraron delante de los israelitas” (TLA). La acusación de Dios era: a) no confiaron en él, b) no le creyeron, c) no lo honraron ni santificaron delante del pueblo. Moisés y Aarón actuaron sin confianza en Dios y sin fe en lo que les había dicho. Sus emociones nublaron tanto su buen juicio y su dominio propio que perdieron esta batalla. Y las consecuencias fueron muy fuertes, “no introduciréis a esta congregación en la tierra que les he dado.” (BTX, v. 12).

El relato bíblico brinca de repente al enfrentamiento de Israel con Edom en los versículos 14 al 22 donde el rey edomita no les permitió a los israelitas pasar por su territorio y tuvieron que abstenerse de hacerlo y regresar un poco. Pero después el tema central del capítulo regresa en los versículos 23 al 29, con una noticia terrible que Dios le da a Moisés: “??24 «Ha llegado el momento en que Aarón se reúna con sus antepasados al morir. Él no entrará a la tierra que le daré al pueblo de Israel, porque ustedes dos se rebelaron contra mis instrucciones con respecto al agua en Meriba.    ??25 Lleva a Aarón y a su hijo Eleazar y suban al monte Hor.    ??26 Ahí le quitarás las vestiduras sacerdotales a Aarón y se las pondrás a su hijo Eleazar. Aarón morirá allí y se reunirá con sus antepasados».” Ahora, aparte del ya gran dolor que seguramente sentía por la noticia que no llevarían a Israel hasta dentro de la tierra prometida, Dios le dice a Moisés que su hermano moriría y además delante de él, después de que le quitara las vestiduras sacerdotales y se las pusiera a su hijo. ¿Cómo crees que se sentiría Moisés en ese momento? ¿Cuántas emociones y pensamientos negativos hubiera en su cabeza? Sin embargo, el v. 27 dice, “Así que Moisés hizo lo que el SEÑOR le ordenó.” ¿Por qué no respondió mal? ¿Por qué no le reclamó a Dios algo? ¿Por qué no se enojo contra Dios? Recordemos que el juicio que posteriores editores hicieron sobre Moisés fue que era el “hombre más humilde en la tierra” y que Dios mismo aseguró que con Moisés hablaba cara a cara, como con un amigo. Moisés continuó obedeciendo a Dios a pesar de todas las cosas malas que le estaban pasando a él y a su familia y a pesar que literalmente se había quedado solo en su liderazgo. Su compañero de batalla, aunque no siempre fiel, ya no estaría a su lado.

Para terminar este capítulo, los versículos 28 al 29 narran el trágico momento en que subieron al monte Hor 3 hombres y bajaron 2. Moisés subió con Aarón y su hijo Eleazar, pero bajó solo con Eleazar investido ahora como nuevo Sumo Sacerdote. Dejó a su hermano muerto en la cumbre del monte Hor y toda la comunidad veía el suceso. Guardaron luto por Aarón por 30 días. ¡Qué día tan duro para Moisés! ¡Qué mes tan difícil! Perdió a sus dos hermanos y además perdió la oportunidad de ver hecha la realidad la promesa por la que había peleado tan fuerte durante tantos años ya.

A pesar de todo esto, el capítulo 21 muestra a un Moisés que continuó al frente del pueblo de Israel, ahora en los momentos difíciles de enfrentar con guerra a varios enemigos: el rey de Arad (v. 1), el rey amorreo Sehón (v. 21), las ciudades amorreas de la región de Jazer (v. 32) y finalmente el rey de Og y su ejército (v. 35). En todos estos eventos bélicos Dios favoreció a los israelitas que seguían bajo el liderzgo de Moisés y les dio la victoria sobre todos los pueblos enemigos e incluso les permitió ocupar las ciudades de todos ellos y ocupar el territorio. Estas batallas marcan la cercanía del período de conquista de la tierra prometida, la cual se detalla mejor en el libro de Josué.

Dentro de este último relato de guerras e invasiones, encontramos un evento significativo entre los versículos 4 al 9. Se trata de una rebelión más de Israel ante Dios y contra Moisés cuando por impaciencia de la larga jornada de los viajes que estaban haciendo, dijeron en el v. 5, “y comenzó a hablar contra Dios y Moisés: «¿Por qué nos sacaron de Egipto para morir aquí en el desierto? —se quejaron—. Aquí no hay nada para comer ni agua para beber. ¡Además, detestamos este horrible maná!».”, “nuestra alma detesta este pan, bueno para nada.”  (BTX), “y detestamos este alimento tan miserable.” (NBLH). Fijémonos como en cada rebelión siguiente, las palabras de los israelitas con respecto a Moisés y a Dios eran cada vez más duras e irreverentes, reflejo simple de la dureza de su corazón no arrepentido por la cual Dios los condenó a vagar 40 años en el desierto. No nos engañemos por ningún momento, durante esos 40 años de vagancia en el desierto el pueblo de Israel nunca se arrepintió de su rebeldía contra Dios y por eso fueron muriendo todos los adultos, tal como Dios lo dijo.

Sin embargo, esto no es lo relevante de la historia, ya que no es de extrañarse que Israel siguiera rebelándose. El punto importante aquí es qué instrucciones le dio Dios a Moisés para parar la plaga de serpientes venenosas que estaban mordiendo al pueblo por su pecado y los estaban matando (v. 8) : “Haz la figura de una serpiente venenosa y átala a un poste. Todos los que sean mordidos vivirán tan sólo con mirar la serpiente.” Así sucedió y cada vez que los israelitas mordidos miraban la serpiente de bronce, ¡sanaban! ¿Por qué Dios ordenó esto? ¿No representaba una forma de idolatría?:

  1. De acuerdo a la Biblia de Estudio Apologética, la reverencia por serpientes de bronce abundaba en la literatura antigua y en los artefactos de las eras del bronce. Bajo este contexto, Dios decidió utilizar un elemento común en la cultura popular de la época en una forma milagrosa para dar sanidad a su pueblo arrepentido de su pecado. Esto no significa que Dios estuviera de acuerdo con los ritos mágicos de los pueblos alrededor de Israel ni que la Biblia sea solo el reflejo de una cultura judía supersticiosa. Dios es congruente en toda la Escritura en su rechazo hacia la idolatría y nunca fue su intención que esta figura se convirtiera en un símbolo idolátrico.
  2. Juan 3.14–15 (NVI) dice, “14 »Como levantó Moisés la serpiente en el desierto, así también tiene que ser levantado el Hijo del hombre, 15 para que todo el que crea en él tenga vida eterna.” Este evento de Moisés levantando una serpiente para dar sanidad al pueblo fue mencionado por Jesús como un símbolo de lo que a él mismo le pasaría: ser levantado en la cruz para que todo aquel que lo “mirara”, fuera salvo también. Y no mirarlo solo de observación física, sino de tomarlo en cuenta y seguirlo. De acuerdo al Dr. John Oakes en su libro De la Sombra a la Realidad, podemos interpretar este evento como un símbolo de una realidad que se cumpliría en tiempos del Nuevo Testamento.

Conclusiones:

  1. Las emociones fuera de control pueden afectar nuestro discernimiento y nuestro buen juicio, al punto que incluso caigamos en desobedecer abiertamente a Dios en alguna situación específica. Tengamos cuidado con las emociones. Por muy fuertes, intensas y reales que sean, no deben por ningún motivo quitar a Cristo de su lugar como nuestro Señor para ocupar ellas ese trono. ¡No lo permitamos!
  2. Hay momentos en que nos podemos cansar de hacer el bien. Moisés se cansó en ese instante y decidió hacer las cosas mal, a pesar que tenía instrucciones específicas de parte de Dios. Tengamos cuidado incluso con amargarnos porque estamos tratando de hacer las cosas bien pero la gente no responde. Aquí podemos recordar Gal 6.9, “Así que no debemos cansarnos de hacer el bien; porque si no nos desanimamos, a su debido tiempo cosecharemos. “
  3. Apreciemos la humildad de Moisés. A pesar de todos los obstáculos que tuvo que enfrentar y a pesar de que ya cerca de la tierra prometida por segunda ocasión perdió todo derecho de entrar, siguió adelante con la misión que Dios le había encargado y no dejó que la amargura, la tristeza extrema o el negativismo lo dominaran. Moisés demostró su fe en Dios aún enmedio de sus propias fallas y tropiezos. Tuvo la humildad para enfrentar sus errores y sufrir la disciplina correspondiente sin perder su fe por Dios. ¡Imitémoslo!
  4. El Antiguo Testamento tiene muchas prefiguras, símbolos y profecías con respecto a cosas que se cumplirían y se harían realidad hasta el Nuevo Testamento. Aprendamos a identificarlas y conocerlas a fondo para dar una mejor respuesta de nuestra fe a quienes nos pregunten y también para fortalecer nuestras convicciones de por qué creemos lo que creemos.

8 Responses to “Día 90”

  1. Alejandra García dice:

    Wow!!! Aún hay tanto que reflexionar, esta historia es tan sorprendente, me conmueve, me hace tener temor de Dios, a veces me confunde… Y sigo preguntándome ¿por qué? Aunque también veo la gran responsabilidad de un líder. Muchas muchas gracias Arturo, q pases una linda noche

  2. Norma De La Cruz Sanchez dice:

    Como siempre muchas gracias por la clase, ha sido fascinante!!! y me ayuda tanto en mi vida en este tiempo, las emociones sin duda nos dominan y a veces no para una buena conducta, gracias por enseñarnos con tanta profundidad, lo atesoraré en mi corazon, sin duda orare para que Dios lo ponga como una conviccion profunda para siempre en mi vida. gracias!!!!!

  3. Sandra Duarte dice:

    Me encantaron las conclusiones.! GRACIAS¡

  4. Hilda Zavala dice:

    Me gusto y ayudo mucho el estudio de hoy me inspira saber que Moisés demostró su fe en Dios aún en sus fallas y tropiezos y como enfrento sus errores y recibió su disciplina y no se alejo de Dios si no siguió fiel a Dios, suena lógico él (nosotros) siempre sufriremos las consecuencias de nuestro pecado. Nuevamente gracias hermano por tu trabajo!! 😉

  5. Sandra Torres de Zapata dice:

    Gracias Arturo, definitivamente impacta a mi corazón, el hecho de que Moisés no pudiera entrar a la tierra prometida, sin duda es difícil al pensar en todo lo que había pasado, pero sabemos que Dios es justo y bueno y como se menciona en Hebreos 12:6 …porque el Señor disciplina a los que ama,
    y azota a todo el que recibe como hijo.»
    Moisés reacciono humildemente y acepto la corrección, ¡Gran lección para nuestras vidas!.

  6. Greta Glez. dice:

    Son muy reveladores estos versículos… Que GRAN ejemplo nos da Moisés de tener aún ese corazón para guiar a su pueblo a pesar incluso de el mismo, imagino el cansancio, la desperacion, la frustración que sintió por la rebeldía de Israel, y es muy cierto lo que resaltas, hay que entender todo el contexto para ver que lo llevo a desobedecer….. GRAN EJEMPLO de Moisés. Gracias Arturo

  7. Vicky dice:

    Agradezco tanto la Cruz de Jesús, en verdad, gracias a ella tengo el perdón a mis pecados. Las emociones traicionan y si es como estar bajo una tormenta en el auto y no se mira casi nada, bajando un camino de curvas que no se conoce, esto provoca inseguridad, miedo, incertidumbre y esto nos hace tomar malas decisiones…. Wow el tener ese temple de que no nos dominen las emociones es algo máximo, pero para Dios nada es imposible. (Lucas 1:17)

    Muchas Gracias Arturo TDB

  8. Martín Tomas Merediz-Funes dice:

    Arturo que tal clase esta , es tan animante sentir como el Señor nos sigue cuidando al darnos estas lecciones tan importantes para nuestra vida y para nuestra fidelidad al Señor.
    Gracias Arturo.

Leave a Reply

You must be logged in to post a comment.