Día 350

MATEO 2.1-23, LUCAS 2.41-52, MARCOS 1.2-8, MATEO 3.1-12, LUCAS 3.1-18, MARCOS 1.9-11, MATEO 3.13-17, LUCAS 3.21-22.

Continuando con el estudio de la vida de Jesús narrada en los evangelios, hoy revisaremos los eventos que sucedieron desde la visita de los magos del oriente al bebé Jesús hasta el bautismo de Jesús a manos de Juan el Bautista en el río Jordán.

Iniciemos hablando de los “sabios procedentes del Oriente” (Mt 2.1):

  1. De acuerdo con diferentes fuentes como The Pillar New Testament Commentary: The Gospel According to Matthew, de Inter-Varsity Press, se considera que estos hombres eran estudiantes de las estrellas, posiblemente procedentes de Persia o Babilonia, expertos en astrología e interpretación de sueños. Otras traducciones los describen como “magos” (BTX). La razón que los llevó a buscar al bebé Jesús fue precisamente porque vieron “levantarse su estrella” (Mt 2.2), es decir, fue a través de su análisis de los movimientos de las estrellas que concluyeron que un gran evento iba a suceder en Palestina y fueron para allá. Se cree que posiblemente eran devotos del Zoroastrianismo de Persia, y por lo tanto, de origen pagano. Sin embargo, Dios les reveló que nacería un rey muy importante en Israel. Esto no justifica de ninguna manera las prácticas modernas de la astrología, la adivinación y la interpretación de sueños; que rayan más bien en el ocultismo o la charlatanería. Simplemente Dios, haciendo uso de su soberanía, decidió dar esta señal a eruditos paganos para que fueran a adorar a Jesús.
  2. De acuerdo con Mateo 2.9, la estrella se movía ante los sabios para dirigirlos al lugar donde estaba Jesús e incluso se detuvo cuando llegó ahí. Esto quiere decir que no se trataba solamente de la observación de una de las estrellas comunes del cielo, sino de algo más, que tenía movimiento y que era dirigido de forma inteligente. Entendemos por el texto que Dios mismo estaba en control de este suceso. Cuando llegaron al bebé Jesús, “postrándose lo adoraron” (Mt 2.11) y le presentaron regalos (oro, incienso y mirra). Se cree que el oro era para honrarlo como rey, el incienso para honrarlo como sacerdote y la mirra para honrar su muerte por toda la humanidad.
  3. En cuanto a la famosa tradición mexicana de “los reyes magos” en el mes de enero, recordemos primero en base a nuestro estudio anterior que la fecha tradicional del nacimiento de Cristo no fue en invierno, ni en el año 0 d.C. El error viene de un monje y astrónomo romano llamado Dionisio Exiguus (inicios del s. IV), que asumió incorrectramente la fecha del nacimiento de Cristo en base a la fundación de Roma. Entre los siglos I y II d.C., varios líderes cristianos pensaron en fechas como agosto 28, mayo 20, abril 19, junio 2 y marzo 28. Fue a través de varios papas y jerarcas de la posterior iglesia católica que, mezclando fechas de celebraciones paganas, fijaron el 25 de diciembre como el día oficial del nacimiento del Mesías (fecha que correspondía con el nacimiento del “dios sol” pagano Mitras). Y después de eso, se fijó también la fecha para la visita de los reyes para el día 6 de enero, con la tradición del intercambio de regalos. La Biblia nunca dice cuántos sabios eran ni sus nombres, pero un evangelio apócrifo del s. IV d.C. llamado Evangelio Armenio de la Infancia menciona que se llamaban Melchor, Gaspar y Baltasar.
  4. En cuanto al rey Herodes, Mateo 2.3 registra que cuando Herodes recibió la noticia del nacimiento del “rey de los judíos”, literalmente “se turbó, y toda Jerusalén con él”. De acuerdo con el libro The First Christian Primer: Matthew, de Bible Lessons International, Herodes era un hombre celoso y paranóico. Justamente demostró esos defectos de carácter en la forma como reaccionó ante la noticia de un nuevo “rey de los judíos”: asustándose, mandando buscar en las Escrituras si había alguna profecía al respecto, y finalmente ejecutando a todos los niños menores de 2 años en Belén y sus alrededores (Mateo 2.16). Cuando descubrió que los jefes de los sacerdotes y los maestros de la ley identificaron a Miqueas 5.2 como una profecía mesiánica que apuntaba a Belén como sitio del nacimiento del Mesías, podríamos haber esperado que Herodes tuviera un poco de temor de Dios y actuara de forma más recta, pero en lugar de eso se hundió más. El Gran Diccionario Enciclopédico de la Biblia, de editorial CLIE, comenta un poco más sobre la vida y muerte de Herodes: era conocido por su lujuria, crueldad y perversión; su familia estaba llena de intrigas y su muerte fue espantosa (una enfermedad terrible a los 60 años de edad que le consumió las entrañas, retuvo agua en su cuerpo y le salieron gusanos en su carne). Era un hecho que estaba actuando como un enemigo de Dios, ya que se dejó guiar más por sus ambiciones de poder personales que por lo que la Palabra de Dios decía.
  5. La historia continúa con el cumplimiento de varias profecías mesiánicas en los eventos relatados (Oseas 11.1 para la huída a Egipto de la familia de Jesús y Jeremías 31.15 para la masacre de los bebés en Belén). También se hace mención en Mateo 2.23 de que los profetas dijeron “Lo llamarán nazareno”, pero el problema es que no existe ninguna profecía directa en el Antiguo Testamento que diga esto. De acuerdo con las notas de la DHH-LA, parece más bien que a Jueces 13.5 o Isaías 11.1. Durante todo el proceso de la huída a Egipto y el regreso a Israel hasta establecerse en Nazaret, la Biblia afirma que Dios fue guiando a la familia a través de sueños principalmente.

En Lucas 2.41-52 encontramos uno de las pocas referencias bíblicas a la infancia de Jesús. Según la costumbre judía de la época (según el The IVP Bible Background Commentary: New Testament, de InterVarsity Press), los 12 años de edad eran un año antes de que el joven israelita se convirtiera en adulto y aceptara la responsabilidad de cumplir la ley. Fue justo durante ese viaje que Jesús se quedó 3 días en Jerusalén a pesar de que su familia lo estuvo buscando. ¿Dónde estaba? La Biblia dice que en el templo, “sentado entre los maestros, escuchándoles y haciéndoles preguntas.” (Lc 2.46). Ante el cuestionamiento de sus padres una vez que lo encontraron, su respuesta fue, “—¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que tengo que estar en la casa de mi Padre?” (Lc 2.49). No debemos pensar que la conducta de Jesús fue de rebeldía o desobediencia a sus padres, más bien él estaba actuando congruentemente con el propósito del viaje, que era presentarlo como un individuo responsable de cumplir la ley de Dios. Después de este evento, la Biblia resume el resto de la juventud de Jesús diciendo: “bajó con sus padres a Nazaret y vivió sujeto a ellos. Pero su madre conservaba todas estas cosas en el corazón. 52 Jesús siguió creciendo en sabiduría y estatura, y cada vez más gozaba del favor de Dios y de toda la gente.” (Lc 2.51-52). Ahí termina el registro bíblico sobre la infancia y la juventud de Jesús.

Ahora, en cuanto al relato del bautismo de Jesús, encontramos los siguientes puntos importantes:

  1. En cuanto a la función de Juan el Bautista ya como adulto, varios de los evangelistas afirman que en él se estaban cumpliendo 2 profecías mesiánicas muy importantes: Malaquías 3.1 e Isaías 40.3. La Biblia dice que de repente se presentó en el desierto predicando y bautizando. Lucas, como buen investigador histórico, nos proporciona varios datos que nos ayudan a fijar una fecha para la aparición de Juan el Bautista: “En el año quince del reinado de Tiberio César, Poncio Pilato gobernaba la provincia de Judea, Herodes era tetrarca en Galilea, su hermano Felipe en Iturea y Traconite, y Lisanias en Abilene; 2 el sumo sacerdocio lo ejercían Anás y Caifás. En aquel entonces, la palabra de Dios llegó a Juan hijo de Zacarías, en el desierto.” (Lucas 3.1-2). De acuerdo con la Biblia de Estudio Arqueológica, las fechas más aceptables para cuadrar todos estos datos históricos son entre el 25 y 26 d.C.
  2. El mensaje de Juan el Bautista consistía en un llamado al “arrepentimiento” y el bautismo para perdón de pecados. ¿Qué es exactamente lo que demandaba de la gente? De acuerdo con el The Exegetical Dictionary of the New Testament, de W. B. Eerdmans Publishing Company, la palabra griega para “arrepentimiento” es ???????? (metanoia), que significa “cambio de dirección, conversión, arrepentimiento”. ¿Por qué arrepentirse justo en ese momento? Juan aclara, “… porque el reino de los cielos está cerca” (Mt 3.2). Algo muy grande se acercaba a israel que era necesario prepararse para su llegada con arrepentimiento y además limpiando los corazones (el bautismo para perdón de pecados). No creamos que lo que hacía Juan era solamente practicar un ritual judío de inmersión en agua de forma simbólica, ya que a lo largo de su discurso y el relato de los evangelios vemos que Juan pedía requisitos para poder bautizar a una persona: a) que confesaran sus pecados oralmente (Mateo 3.6), b) que el arrepentimiento personal fuera evidente (“Produzcan frutos que demuestren arrepentimiento”, Lc 3.8), c) que salieran de ahí con decisiones de cambiar su estilo de vida evitando la maldad y haciendo el bien (su diálogo con recaudadores de impuestos y con soldados en Lucas 3.10-14). Juan no condenó ocupaciones como el ser cobrador de impuestos o soldado, simplemente les pidió rectitud y justicia en la forma de desempeñarlos.
  3. En cuanto al bautismo de Juan, la Biblia registra que estaba bautizando en el río Jordán (Mateo 3.6) y que bautizaba con agua (Mateo 3.11). ¿Qué significaba exactamente “bautismo”? De acuerdo con el The Theological Dictionary of the New Testament (TDNT), de W. B. Eerdmans, la palabra en griego es ???????? (baptisma) y significa “bajar en o por debajo de un líquido”. Desde tiempos antiguos en griego se utilizaba para referirse a sumergir algo bajo el agua. Esta sería la misma palabra que se continuaría utilizando en el resto del Nuevo Testamento para referirse al bautismo cristiano. Esta práctica encaja perfectamente con la costumbre de la época de sumergir en agua a no judíos que deseaban convertirse al judaísmo. De acuerdo con The IVP Background Commentary: New Testament, de InterVarsity Press, era un evento de una vez en la vida, tenía un propósito de limpieza ritual y era supervisado por un experto religioso. La diferencia con el bautismo de Juan es que en este caso, él estaba bautizando judíos como un medio de preparación espiritual para quien vendría después, el que los bautizaría “con el Espíritu Santo y con fuego.” (Mt 3.11).
  4. El bautismo de Jesús. De acuerdo con Mateo, Marcos y Lucas, un día Jesús se presentó ante Juan el Bautista, y aunque éste último lo reconoció y se opuso inicialmente a la petición de Jesús, finalmente fue bautizado por Juan a la vista de todos su seguidores y de la misma forma que cualquiera de ellos (inmersión en agua). La Biblia registra que saliendo del agua sucedió algo impactante: “10 En seguida, al subir del agua, Jesús vio que el cielo se abría y que el Espíritu bajaba sobre él como una paloma. 11 También se oyó una voz del cielo que decía: «Tú eres mi Hijo amado; estoy muy complacido contigo.»” (Mrc 1.10-11). Aparte del bautismo en agua, Dios permitió que 2 cosas sucedieran en ese momento: a) la recepción física del Espíritu Santo en la persona de Jesús, b) la confirmación de que Jesús era el Hijo de Dios. Obviamente Jesús no necesitaba perdón de pecados, el mismo Juan lo confirma cuando le dijo a Jesús, “—Yo soy el que necesita ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?” (Mt 3.14), pero Jesús decidió que así fuera “pues nos conviene cumplir lo que es justo” (Mt 3.15). Jesús estaba dejándonos un modelo para todos aquellos que deseáramos un día seguir sus enseñanzas y sus caminos.

Conclusiones:

  1. La visita de los magos al bebé Jesús y la adoración que le ofrecieron de alguna manera nos representa a todos nosotros, no-judíos de nacimiento, que gracias a la llegada de Cristo al mundo y a su sacrificio, se nos abrió la puerta para poder un día, al igual que los magos, adorar al verdadero y único Hijo de Dios.
  2. Jesús no solamente fue nuestro modelo como adulto, sino también como niño y como joven adolescente. A los 12 años ya estaba consciente de la función que tenía en este mundo. No dejemos de hablar de Jesús a nuestros hijos, sin importar su edad, ya que mientras más lo conozcan, mejor modelo tendrán a seguir en la vida.
  3. El mensaje del arrepentimiento es una doctrina bíblica muy importante en el Nuevo Testamento. Nunca debemos menospreciarlo ya que el Nuevo Testamento inicia y termina con ese llamado: “¡Arrepiéntanse!” ¿Seguimos practicando el arrepentimiento en nuestra vida? ¿O lo hemos olvidado?
  4. Pensemos en los bautismos de Juan y de Jesús. Combinados, involucran los siguientes elementos: arrepentimiento previo + perdón de pecados + recepción interna del Espíritu Santo + reconocimiento como hijo(a) de parte de Dios. El bautismo cristiano, como lo estudiaremos más adelante, combina todos esos elementos en un solo evento. Agradezcamos a Dios por el día de nuestro bautismo también.

 

Veamos nuevamente un fragmento de la serie The Bible, de History Channel, que nos presenta los eventos que hoy estudiamos (reproducir del 0.50.59 al 1.09.16).


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