Día 118

JOB 4 – 5.

Comenzamos ahora con los discursos de parte de los amigos de Job. Los 2 capítulos que estudiaremos hoy contienen el primer discurso de Elifaz, “el temanita”. Antes de pasar a escucharlo, profundizemos un poco en quién era este personaje, de acuerdo con material contenido en la Biblia de Estudio Arqueológica:

  1. Elifaz era el principal de los 3 amigos de Job. Provenía de Temán que era un lugar famoso por hombres sabios, como lo afirma Jer 49.7, “Este es el mensaje que se dio acerca de Edom. Esto dice el Señor de los Ejércitos Celestiales: «¿No hay sabiduría en Temán? ¿No queda nadie que pueda dar sabios consejos?”
  2. Sus discursos revelan un razonamiento más claro que el de sus amigos. Su primer discurso (caps. 4 – 5) trató sobre la aflicción que causa el pecado, el segundo (cap. 15) trata sobre el enojo de Elifaz con el sarcasmo de Job y en el tercero (cap 22) Elifaz acusa a Job de haber pecado contra Dios.

En la primera parte del discurso de Elifaz, de los versículos 1 al 6, éste llama a Job a quitar el desánimo y el miedo de su vida, aunque estuviera pasando esas pruebas tan terribles, y que pusiera su confianza en su reverencia a Dios y en su “vida de integridad” (v. 6), como si estas cosas fueran lo que nos dan fuerzas y valor para enfrentar pruebas en la vida. ¿Es exacto esto? ¿Es precisa esta idea? ¿Está de acuerdo con la idea general de la Biblia de nuestra seguridad personal y nuestra confianza? No precisamente. Esta visión presenta 2 problemas para nosotros: a) ¿Quién de nosotros podría apelar en su gran integridad y su asombrosa rectitud para sentirse merecedor de tal o cual bendición o cuidado de Dios? Tal vez Job sí pero nosotros seguramente no podemos. b) Si llegamos a creer eso, ¿qué lugar tiene la misericordia de Dios en nuestra vida? ¿Qué no es por su gran amor y bondad que nos da lo necesario, nos cuida, nos protege y nos ayuda?

Los versículos 7 al 11 presentan una conclusión de Elifaz, por su creencia pero también dice que por su experiencia personal: que los inocentes y los justos no sufren sino solamente los malvados y que Dios siempre hace que les vaya mal. ¿Siempre funciona así? Mira el Salmo 73.2–5 (DHH-LA), “2 Un poco más, y yo hubiera caído; mis pies casi resbalaron. 3 Pues tuve envidia al ver cómo prosperan los orgullosos y malvados. 4 A ellos no les preocupa la muerte, pues están llenos de salud; 5 no han sufrido las penas humanas ni han estado en apuros como los demás.” La realidad es que a todos nos puede ir bien o mal y muchas veces lo que pasa en el mundo no tiene lógica ni sentido. Sin embargo, el v. 8 es muy cierto, “La experiencia me dice que los que siembran problemas y cultivan el mal, eso cosecharán.” Nos recuerda a Gálatas 6.7–8 (NVI), “No se engañen: de Dios nadie se burla. Cada uno cosecha lo que siembra. El que siembra para agradar a su naturaleza pecaminosa, de esa misma naturaleza cosechará destrucción; el que siembra para agradar al Espíritu, del Espíritu cosechará vida eterna.” Una idea más exacta entonces tal vez es que si bien a corto plazo los malvados puede que les vaya bien, a largo pazo es cuando se paga la factura de la maldad y el alejamiento de Dios. Esa es una ley universal de la vida: lo que siembras, cosecharás.

En los versículos 12 al 17 Elifaz asegura haber tenido una “inquietante visión” que describe un supuesto encuentro con un espíritu y las características del mismo:

  1. Sucedió durante la noche, “cuando la gente duerme profundamente” (v. 13).
  2. De la nada un terror o miedo se apoderó de Elifaz con los siguientes síntomas (v. 14 -15): “mis huesos temblaron”, “se me pusieron los pelos de punta”, “el pelo de mi piel se erizó” (NBLH).
  3. ¿Qué lo causó? “Un espíritu pasó frente a mi cara”, “Sentí sobre mi rostro el roce de un espíritu” (NVI), “Se deslizó por mi rostro un viento” (BJL).
  4. ¿Cómo era el espíritu? “no pude ver su forma; había una silueta delante de mis ojos”, “no puedo distinguir su semblante: Una apariencia está delante de mis ojos” (BTX), “¡Sabía que alguien estaba allí, pero no podía verlo!” (TLA), “Delante de mis ojos se detuvo un fantasma cuyo rostro no reconocí” (RVR95).

Según personas que aseguran haber experimentado alguna vez en su vida este tipo de encuentros, las evidencias son similares: en la noche, los vellos de la piel erizándose, cuerpo temblando de miedo, viento helado, ver una figura sin definición clara. Aunque la RVR95 traduzca como “fantasma”, todas las demás traducciones apuntan a “espíritu”, que es la más precisa. No hay más evidencias en el texto para saber si era un demonio o un ángel, solamente era un ser espiritual que le dejó un mensaje a Elifaz. Ese fue realmente un encuentro sobrenatural.

En los versículos 17 al 21, Elifaz trata con la fragilidad humana asegurando varias cosas muy ciertas: a) ni los ángeles son infalibles de fallar, ¡menos los seres humanos! (v. 18); b) somos tan vulnerables y débiles comparados con los seres celestiales (v. 19); c) nuestra vida es fugaz, podemos morir en un instante cualquier día (v. 20); d) otra gran tragedia de la vida es “mueren en ignorancia”, “mueren, pero no con sabiduría”. (v. 21). Todo es muy real, así de frágiles y débiles somos, y sin embargo, Dios nos ama y tiene grandes planes para nosotros.

Ahora ya en el capítulo 5, en los versículos 1 al 7 Elifaz retoma el tema de la ruina que los malvados se buscan al vivir lejos de Dios, tarde o temprano pagarían por sus pecados y sus familiares también. Elifaz plantea un escenario de castigo divino a los malvados muy parecido a lo que estaba pasando con Job: calamidad repentina, hjos abandonados, solos sin quien los defienda, cosechas y riquezas perdidas, y la afirmación de que el mal “no germina del suelo ni la aflicción brota de la tierra”, es decir, que si alguien estaba pasando un mal momento, forzosamente sería porque algo malo estaba pagando. En la mentalidad de Elifaz un escenario como el que realmente estaba ocurriendo no le pasó por la mente: que Dios estaba permitiendo todo para probar a Job. Si Elifaz hubiera tenido al alcance Rom 8.28 tal vez lo hubiera entendido mejor: “28 Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito.”

En los versículos 8 al 26, Elifaz pasa ahora a invitar a Job que se acerque a Dios y le presente su caso (v. 8). Después menciona una larga lista de cualidades de Dios que Job debía considerar para animarse a ponerse en paz con Él: su poder para hacer “grandezas” y “milagros incontables”, su provisión de lluvia y agua a los campos, Él como fuente de prosperidad para todos, quien frustra los planes de los malvados, quien rescata a los pobres, etc. Entre ellas Elifaz le hace énfasis a Job en cómo era Dios cuando se trataba de disciplinar al que pecaba: “aunque él hiere, también venda las heridas; él golpea, pero sus manos también sanan.” (v. 18). Y llama a Job a no menospreciar la disciplina del Señor. Esto suena muy parecido a Prv 3.11-12, NVI, “11 Hijo mío, no desprecies la disciplina del Señor, ni te ofendas por sus reprensiones.  12 Porque el Señor disciplina a los que ama, como corrige un padre a su hijo querido.” Y sigue insistiendo con Job, “Cuando peques” (v. 17). De una manera sutil y diplomática, Elifaz quiere llevar a Job a que reconozca su supuesto pecado.

Al terminar esa lista de cualidades de Dios que Elifaz transmitió a Job con el objeto de animarlo a que se acercara a Él y se pusiera en paz por su supuesto pecado, Elifaz termina su discurso diciendo, “Hemos estudiado la vida y resulta que todo esto es verdad; escucha mi consejo y aplícalo a ti mismo”, “La experiencia nos enseña que esto es así; escucha esto, y compruébalo tú mismo.” (DHH-LA). Es evidente que Elifaz estaba hablando con la experiencia de la vida como punto de partida y fundamento para su discurso, pero ya entendimos que varias cosas que dijo no siempre funcionan así. La experiencia en la vida ayuda mucho sin duda, pero nuestro punto de partida principal para discernir sobre una situación deberá ser siempre la Palabra de Dios. Nuestra experiencia personal nos puede engañar porque no todos pasamos por las mismas cosas pero si combinamos la Palabra de Dios con la experiencia, podremos obtener una perspectiva más completa. Lamentablemente Elifaz no contaba con las Escrituras a su alcance para mejorar su sabiduría personal.

Dejamos aquí una ilustración del encuentro del espíritu con Elifaz, contenida en The Bible and Its Story, Volume 6: Poetry – Prophets, Psalms to Isaiah, de Francis, R. Niglutsch.

Visión de Elifaz

Conclusiones:

  1. Nuestra integridad personal nunca será una credencial suficiente para apelar a ella y demandar bendiciones de Dios. Más bien debemos apelar a la gracia y la compasión de Dios para con personas imperfectas y pecadoras como nosotros, que no merecemos nada de Él pero que por su amor nos da tanto.
  2. La vida no siempre funciona como queremos, las bendiciones y prosperidad muchas veces llegan a las personas que llevan vidas como enemigos de Dios y que no lo quieren conocer, y las dificultades y las adversidades llegan para los creyentes fieles. Sin embargo, lo que es un hecho y que nunca falla, es el principio divino de cosechar lo que sembramos. Si dejamos semillas de maldad en nuestro caminar diario, un día cosecharemos el fruto de esa maldad, aunque tarde mucho. Por otro lado, si nos mantenemos fieles en hacer lo que agrada a Dios, aunque parezca que tarda mucho, un día cosecharemos frutos buenos también.
  3. El mundo espiritual es real, no es ficción judía que está reflejada en las Escrituras. Así como existen ángeles, también hay demonios. Así como existe Dios, también existe el diablo. Y la guerra que libramos es espiritual, no lo olvidemos (Ef 6.10-17).
  4. Cuando nos suceden cosas malas no siempre pensemos que estamos pagando algún pecado (aunque siempre es sano hacer esa reflexión acerca de cómo estamos espiritualmente). A veces pasaremos situaciones difíciles que Dios permite para ayudarnos a crecer un paso más en nuestro caminar hacia Cristo: tal vez enseñarnos más paciencia o más amor o más tolerancia o más paz o más perdón.
  5. Podemos aprender varias cosas de Elifaz, el más sabio de los amigos. Entre ellas, la forma de aproximarse a Job, a pesar de que su punto de vista de lo que le pasaba era incorrecto. Fue sensible, sutil, hábil y poco a poco fue llevándolo con reflexiones profundas hacia el punto al cual él quería llegar. Aunque su visión estaba incorrecta, podemos aprender de sus formas para cuando tenemos que acercarnos a una persona con una situación difícil y que está muy sensible a todo. Tacto, sensibilidad y sabiduría son elementos esenciales para una buena consejería cristiana en situaciones similares.
  6. No siempre la experiencia en la vida nos da la mejor perspectiva ni la mejor solución. Nosotros tenemos a nuestro alcance la Palabra de Dios, quien si nos puede dar un rumbo preciso y junto con nuestra experiencia encontrar la mejor forma de aplicar tal o cual principio.

8 Responses to “Día 118”

  1. Lulu tovar dice:

    Mil gracias Arturo espero te encuentres bie de salud ,cariños

  2. Luz Marìa Aguiar Garcìa dice:

    Para mi cada dìa es gratificante, gracias por hacer esta pagina para nosotros realmente uno comprende mas de lo q Dios espera de nosotros. Gracias.

    • Susana dice:

      Gracias por todo tu amor a Dios y a la Iglesia al hacer estos estudios, en lo personal son de gran ayuda y crecimiento. Me hace reflexionar acerca del fin que tendrá mi vida en el futuro, si estoy sembrando en el campo espiritual o sólo en el terrenal.

  3. blanca martinez dice:

    Gracias Arturo por este devocional que ha mi vida hacido de vendicion por que me a hayudado e tener nas confianza en DIOS y he aprendido mucho en un gran ejemplo indudablemente muchas BENDICIONES GRACIAS POR TU CORAZON.

  4. CINTHYA SOLANO dice:

    MUCHAS GRACIAS HERMANO 🙂

  5. Juan Orozco dice:

    Gracias Arthur por tu trabajo es muy especial lo que haces para que nosotros podamos aprender de lo que Dios quiere que aprendamos, y si hay que sembrar mucho para poder cosechar.

  6. RAUL ARCHUNDIA TELLEZ dice:

    GRACIAS ARTURO, MUCHAS VECES ACONSEJAMOS EN BASE A NUESTRA EXPERIENCIA, PERO SIN DUDA ES MEJOR ACONSEJAR CON LA BIBLIA.

    QUE DIOS TE BENDIGA

  7. Mary aguiar dice:

    wow mucha enseñansa 🙂
    mil gracias ahy ke aplicarlo definitivo

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