Día 146

JOSUÉ 12 – 13.

A partir del capítulo 12, el libro de Josué se enfoca en los detalles y las circunstancias en las que se llevó a cabo la repartición de tierras para Israel. En realidad el relato de las batallas terminó en el capítulo 11 y el resto de los capítulos del libro de Josué se adentra en cómo se repartió la tierra y en los últimos días de vida de Josué.

Los versículos 1 al 24 presentan una lista de los reyes derrotados a ambos lados del Jordán, tanto por Moisés como por Josué:

  1. La conquista de territorios al oriente del río Jordán (12.1-6). Fué llevada a cabo por Moisés antes de que Israel cruzara el río Jordán. Recordemos que Moisés no pudo cruzar hacia la Tierra Prometida por una decisión de Dios. Sin embargo, antes de morir alcanzó a dirigir a Israel en varias batallas donde conquistaron el territorio que después las tribus de Rubén y la media tribu de Manasés pidieron que se les entregara y así fue.
  2. La conquista de territorios al occidente del río Jordán (12.7-24). Estas acciones correspondieron al liderazgo de Josué y han sido descritas a lo largo de este libro. El v. 24 informa que “En total, los israelitas derrotaron a treinta y un reyes.” Recordemos que cada ciudad conquistada era en realidad una ciudad – estado con su propio rey, así que cada vez que conquistaban una de ellas en realidad derrotaban a un rey.
  3. Hay que entender también que estas listas no solo sirvieron como medio informativo o reporte de guerra, sino para los israelitas posteriores representaron una evidencia del cumplimiento de las promesas que Dios hizo a Abraham y sus descendientes, cuando le dijo en Génesis 15.18–21 (NVI), “18 … —A tus descendientes les daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el gran río, el Éufrates. 19 Me refiero a la tierra de los quenitas, los quenizitas, los cadmoneos, 20 los hititas, los ferezeos, los refaítas, 21 los amorreos, los cananeos, los gergeseos y los jebuseos.” ¡Dios estaba cumpliendo su promesa ante los ojos del Israel que comandaba Josué!

Para ilustrar de forma más gráfica toda esta descripción geográfica que encontramos en este capítulo (especialmente la conquista del lado occidental del Jordán), aquí tenemos un mapa de la conquista de Canáan, contenido en Mapas de la Biblia Caribe, de Editorial Caribe.

Conquista Canáan

En el capítulo 13, Dios le dijo a Josué en el v. 1, “«Estás envejeciendo y todavía queda mucha tierra por conquistar.”, “Tú eres anciano, avanzado en días, y todavía queda muchísima tierra por conquistar.” (BTX). Y después menciona todo el territorio que faltaba por conquistar que correspondía a las regiones de los filisteteos, gesureos, cananeos, sidonios y el territorio del actual Líbano. Es interesante reflexionar en que Josué no alcanzaría a completar la misión que Dios le encargó de conquistar la Tierra Prometida. Josué había dedicado prácticamente toda su vida adulta a seguir a Moisés en todo el Éxodo y ahora dirigir a Israel a conquistar esa tierra, pero no lograría ver el fin de la conquista porque moriría antes, Dios ya lo sabía. ¿Cómo se pudo haber sentido Josué? ¿Algún sentimiento de fracaso llegaría a él? Dios evitó seguramente eso cuando le prometió en el v. 6 del capítulo 13, después de mencionar la larga lista de territorios por conquistar, lo siguiente: “Yo mismo iré expulsando a esos pueblos de la tierra del paso de los israelitas. Así que asegúrate de darle esta tierra a Israel como una preciada posesión, tal como te lo ordené.” Josué no debería terminar sus días en angustia pensando qué pasaría con Israel después de su muerte, Dios terminaría el trabajo aunque él ya no estuviera vivo. Además le daba un nuevo rumbo a su misión: lo que le restara de vida lo tendría que dedicar a asegurarse que la Tierra Prometida fuera repartida tal como ordenó Dios.

Debemos comprender que el trabajo de construcción del pueblo de Dios es de muy largo plazo. A nosotros, los creyentes, nos corresponde invertirnos en servir a Dios y poner todo nuestro corazón en aportar nuestro “granito de arena” para construir el reino de Dios en la tierra. Todos sabemos que hay necesidades en las iglesias cristianas, procedimientos que mejorar, cosas que cambiar, ministerios que perfeccionar y más. No debemos desesperarnos porque los cambios no se dan a la velocidad que deseamos y terminar desanimándonos abandonando el barco. Entendamos mejor que la iglesia es el pueblo que pertenece a Dios y que es Él quien llevará a buen término lo que inició, como dice Filipenses 1.6 (DHH-LA), “6Estoy seguro de que Dios, que comenzó a hacer su buena obra en ustedes, la irá llevando a buen fin hasta el día en que Jesucristo regrese.” Si somos serios en servir a Dios y ayudar a construir su pueblo, tal vez lucharemos toda la vida por alcanzar madurez y perfeccionamiento en diversas áreas y moriremos sin lograr presenciar dichos cambios, ¡pero Dios se encargará de hacerlo! No debemos preocuparnos por eso, solo nos corresponde dar nuestro mejor a Él y ponernos a su disposición.

El capítulo 13 incluye un recordatorio de cómo se había repartido anteriormente por Moisés las tierras correspondientes a las tribus de Rubén, Gad y la media tribu de Manasés (13.8-33). Encontramos mucho detalle de ciudades conquistadas y reyes derrotados. Aunque este era ya un evento pasado, recordemos que era importante registrarlo como constancia de las promesas cumplidas de Dios, para que las generaciones futuras lo pudieran comprender.

Dentro de esta descripción de territorios asignados a las primeras tribus al oriente del Jordán, se menciona 2 veces el asunto de los territorios para la tribu de Leví. Tanto el v. 14 como el 33 repiten que Moisés no asignó ningún territorio porque Dios mismo había prometido que Él sería su porción y su herencia, y se sostenían de las ofrendas quemadas en el altar de Dios. Era importante también dejar constancia que aún la tribu de Leví sí recibió su parte de la promesa: servir a Dios en el altar y vivir de las ofrendas asignadas para ello del pueblo de Israel. También ellos estaban cumpliendo su parte de la promesa.

Conclusiones:

  1. Para Dios fue muy importante que quedara constancia escrita del cumplimiento paso a paso de las promesas que le hizo a Abraham y después que reafirmó a Moisés y a Josué. Dios quería que el pueblo de Israel tuviera confianza en Él y entendieran que no era un Dios mentiroso, sino que era íntegro en todo lo que decía y su palabra se cumplía. De ninguna manera Dios les quedó mal a los israelitas. La buena noticia es que es el mismo Dios que tenemos hoy los cristianos y que cada promesa que encontramos en su Palabra para nuestra vida es fiel y digna de confianza. Dios no nos quedará mal tampoco a nosotros en sus promesas. ¡No perdamos nuestra confianza en Él!
  2. La construcción del reino de Dios en la tierra es un trabajo de toda una vida y más allá. No nos desesperemos porque las cosas no se dan a nuestra velocidad, especialmente en este mundo consumista de comida rápida, pedidos expréss y compras por Internet. El trabajo de moldear nuestro carácter y de levantar la iglesia le lleva años a Dios. La clave es mantenernos fieles y constantes. No nos dejemos influenciar por la cultura del momento, mejor pensemos en tiempos y términos más bíblicos cuando se trata del avance del reino de Dios.
  3. Sin embargo, no es en vano todo lo que hacemos por Dios y por su pueblo, como dice 1 Corintios 15.58 (DHH-LA), “58Por lo tanto, mis queridos hermanos, sigan firmes y constantes, trabajando siempre más y más en la obra del Señor; porque ustedes saben que no es en vano el trabajo que hacen en unión con el Señor.” Hagamos nuestra parte y Dios se encargará de terminar lo comenzado, ¡de eso que no nos quede duda alguna!

7 Responses to “Día 146”

  1. Mirna Barrera de Hdz dice:

    Ser fiel pase lo q pase, que retante para mi naturaleza, pero que especial ver el amor de Dios en su palabra, recordandome sus promesas y mostrandome ejemplos de que si puedo vencer mi naturaleza y que El siempre esta en control. Gracias Arturo. DTB

  2. Sandra Duarte dice:

    Gracias Arturo, sobre todo por recordarnos que Dios es el que hace el trabajo fuerte y El cumple con sus promesas, porque hay veces que nos desesperamos y quisieramos hacer todo nosotros mismos y terminamos agotados desesperados y eso es porque queremos hacer el trabajo de Dios

  3. De la P. Ez. dice:

    Gracias, es diferente la visión de Dios a la nuestra y es fácil caer en la crítica, desesperación y desconfianza. Aquí seguimos.

  4. Lulu tovar dice:

    Mil gracias Arturo .

  5. Adriana Casas dice:

    Realmente estamos en medio de una batalla, pero si nos mantenemos firmes y obedeciendo a Dios, nos va a dar la victoria.
    GRACIAS ARTURO

  6. Gustavo Ulloa dice:

    Es bien fácil desanimarnos como líderes cuando los que empiezan a estudiar la Biblia, no avanzan como uno quisiera, y ver que esta siendo muy difícil cumplir sus retos, pero como dices Dios ya sabe el tiempo en que va llegar y si va llegar, nosotros debemos continuar con el trabajo sin desanimarnos.

  7. Gildardo dice:

    Jos 13:1 Cuando Josué era ya bastante anciano, el SEÑOR le dijo: «Ya estás muy viejo, y todavía queda mucho territorio por conquistar. # En lo personal me gustan las cosas rapidas pero aprendo a ver que aun Josue no termino toda la tarea solo se mantivo constante, sirviendo y obedeciendo al señor esa debe ser tambien mi actititud de entender que el Reino de Dios avanza al ritmo de Dios y no al mio.

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